Esta frase de Vicente Huidobro condensa el corazón de su estética poética:
"¿Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas! Hacedla florecer en el poema."
Huidobro
cuestiona una tradición poética que se limita a describir o elogiar la
realidad. Para él, no basta con cantar la rosa que ya existe en el
jardín. Eso sería actuar como un espejo del mundo.
Su propuesta es más radical: el poeta debe crear una rosa nueva dentro del poema. No reproducir la realidad, sino inventarla.
Esta
idea pertenece al Creacionismo, movimiento que defendía que el poema no
debía copiar la naturaleza, sino convertirse en un objeto autónomo, con
vida propia. El poeta sería entonces una especie de pequeño dios capaz
de engendrar mundos, imágenes y seres que antes no existían.
Hay
también una crítica implícita: muchas veces el arte se conforma con
admirar lo existente. Huidobro exige algo más difícil y más arriesgado:
crear en lugar de describir.
La rosa simboliza aquí toda la realidad. La pregunta podría reformularse así:
¿Por qué limitarse a hablar del mundo cuando puedes añadir algo nuevo a él?
La
frase posee una belleza desafiante. No invita a contemplar una flor,
sino a hacer que una florezca mediante las palabras. Ahí la poesía deja
de ser un espejo y se convierte en semilla.

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