Este hermoso y melancólico fragmento pertenece al poema "La noche" (o integrado a veces en sus prosas poéticas) de Alejandra Pizarnik, una de las voces más profundas, místicas y trágicas de la literatura argentina e hispanoamericana.
El tema de la fugacidad y el desvanecimiento: El poema abre con una certeza desgarradora: "Nada vuelve". No es solo el paso del tiempo lo que se lamenta, sino la desaparición absoluta de las coordenadas de la existencia (los caminos, las horas).
La metáfora del río y el cometa: El río que se aleja "para siempre" simboliza el fluir herácliteo del tiempo, pero con una cualidad de pérdida irreversible. La comparación con los cometas añade una veta de fascinación y distancia; aquello que alguna vez causó admiración o belleza ahora está irremediablemente lejos, en la inmensidad del vacío.
La transmutación del Yo (Macrocosmos y Microcosmos): El clímax del fragmento hacia el final cambia el tono de la pérdida por una suerte de mística panteísta o surrealista. El dolor y el sentimiento son tan inmensos que el pecho no puede contenerlos: "Desbordará mi corazón sobre la tierra". Al final, el sufrimiento subjetivo se expande hasta fusionarse con el todo: "Y el universo será mi corazón". Ya no es el corazón habitando el universo, sino el universo entero convertido en puro latido, dolor y sensibilidad.
Estilo: Fiel al estilo de Pizarnik, hay una economía de palabras implacable. Utiliza un lenguaje despojado, casi infantil en su aparente simplicidad, pero cargado de un lirismo oscuro, absoluto y existencial.
Sobre la Autora: Alejandra Pizarnik (1936–1972)
Pizarnik es una figura de culto en la poesía del siglo XX. Su obra gira obsesivamente en torno a la muerte, la infancia perdida, el silencio, la imposibilidad del lenguaje para nombrar el dolor absoluto y la profunda soledad del ser. Su poesía es un intento constante de rozar lo absoluto a través de la palabra, lo cual se refleja perfectamente en el desborde cósmico de este cierre.

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