jueves, 30 de mayo de 2013

Keep it Positive



It all happens to us. That voice, the bad one, that starts to doubt and make you feel like you aren’t capable or that thing you want to happen, just won’t ever happen.
It’s amazing how much we can let this voice get to us, but the reality is, that we don’t have to let it. It’s just a voice…not our true self speaking. Our true self would never talk to anyone, let alone, our-self like that.
For example, if you’re best friend started doubting herself and started speaking negatively, you would never go, “You’re right. You can’t do it”, “You’re right. He doesn’t love you”, “You’re right. You suck”…haha, right?? So why do we talk to ourselves this way?!
Seems crazy.
Just remember you are unique. You are beautiful. You are here and alive for a reason. To give the world YOU. Whatever that is. Stick to it. Be it. Live it. Love it.
Close your eyes…breathe and connect to YOU. Quiet that busy, negative mind of yours and connect with that inner peace, positive, beautiful self of yours. Treat yourself well. Speak kindly to yourself because you’re listening and those thoughts will pay off…giving you more confidence, success, happiness and peace.
You may repeat these positive affirmations to yourself throughout your day:
10 Positive Affirmations
  • “I rise above all limitations”
  • “Don’t worry. Everything is going to be amazing”
  • “I am safe, confident and secure. I feel joyful about my future.”
  • “I am worthy of love”
  • “I love being me”
  • “Today I focus my attention on loving myself and trusting the Universe”
  • “I am totally adequate at all times”
  • “I am safe and secure in my world”
  • “I am whole, perfect and complete”
  • “Yes, i can. I have the strength and I have the passion”
And when those negative thoughts sneakingly slip in…simply replace them with positivity.
Your heart knows the truth, not your head…
Namaste ♥


About the author: Danielle Cuccio

Danielle Cuccio
Danielle Cuccio, RYT is an LA-based Registered Yoga Teacher, Certified Yoga Booty Ballet Instructor, Aesthetician and Ayurveda Practitioner.After receiving her BA from The University of California-

miércoles, 29 de mayo de 2013

Happiness

 

Un profesor de psicología en la International University of Bonanza se paró ante un público 

en una conferencia y 

contó un chiste y todos se rieron.


Al cabo de un rato contó el mismo chiste y casi nadie se rió. Contó el chiste una y otra vez 


hasta que nadie se 

reía...

Y dijo: "Si no pueden reírse varias veces de una sola cosa, ¿Por qué llorar y recordar lo 


mismo una y otra vez? 


No vale la pena aferrarse a lo que te hace daño o a lo que ya no tiene remedio y ¿sabes 


qué? No hay vuelta 


atrás!

La vida continúa, solo ama, perdona, valora y vuelve a amar.... Vale la pena ser feliz!!!!

Tupac Amaru II

La muerte de Tupac Amaru II: Una de las ejecuciones más crueles en la historia


El 18 de mayo de 1781 se produjo la ejecución de Tupac Amaru II quien había sido condenado por los conquistadores españoles a la muerte en la horca. Antes de ejecutarlo lo obligaron a presenciar cómo le cortaban la lengua y la cabeza a sus amigos, a su mujer Micaela Bastidas y posteriormente a dos de sus hijos. 
Como es relatado por Baltasar de Ocampo y fray Gabriel de Oviedo, prior de los dominicos en Cuzco, ambos testigos oculares, el inca levantó su mano para silenciar a las multitudes que se habían reunido en la Plaza de Armas de Cuzco para presenciar su ejecución, y sus últimas palabras fueron: "Ccollanan Pachacamac ricuy auccacunac yahuarniy hichascancuta" (Madre Tierra, atestigua como mis enemigos derraman mi sangre).
Luego de ver como torturaban y mataban a sus seres queridos, los soldados cortaron la lengua (por haber hablado contra el rey…) y ataron las extremidades del famoso jefe Inca a cuatro caballos con el fin de descuartizarlo vivo. Esta atroz idea no se pudo concluir por lo que decidieron decapitarlo, clavar su cabeza en una lanza, despedazarlo y enviar sus cuatro miembros a cuatro ciudades diferentes: Tungusaca, Carabaya, Livitaca y Santa Rosa.
Un testigo anónimo describe la muerte del cacique revolucionario indio: "Se le sacó a media plaza: allí le cortó la lengua el verdugo, y despojado de los grillos y esposas, lo pusieron en el suelo: ataron a las manos y pies cuatro lazos, y asido éstos a la cincha de cuatro caballos, tiraban cuatro mestizos a cuatro distintas partes: espectáculo que jamás se había visto en esta ciudad. No sé si porque los caballos ni fuesen muy fuertes, o el indio en realidad fuese de fierro, no pudieron absolutamente dividirlo, después de un largo rato lo tuvieron tironeando, de modo que le tenían en el aire, en un estado que parecía una araña. Tanto que el Visitador, movido de compasión, porque no padeciese más aquel infeliz despachó de la Compañía una orden, mandando le cortase el verdugo la cabeza, como se ejecutó. Después se condujo el cuerpo debajo de la horca, donde le sacaron los brazos y los pies... Este día concurrió un crecido número de gente, de que entre tanto concurso no se veían indios, á los menos en el traje mismo que ellos usan, y si hubo algunos, estarían disfrazados con capas o ponchos. Suceden algunas cosas que parece que el diablo las trama y dispone, para confirmar a estos abusos, agüero y supersticiones. Digo porque, habiendo hecho un tiempo muy seco, y días muy serenos, aquel amaneció tan toldado, que no se le vio la cara al sol, amenazando por todas partes a llover; y á hora de las 12, en que estaban los caballos estirando al indio, se levantó un fuerte refregón de viento, y tras este aguacero, que hizo que toda la gente, y aun las guardias se retirasen a toda prisa. Esto ha sido causa de que los indios se hayan puesto a decir, que el cielo y los elementos sintieron la muerte del Inca, que los españoles inhumanos é impíos estaban matando con tanta crueldad. ...De este modo acabo José Gabriel Túpac Amaru [...]."
Su muerte no fue en vano, ya que las causas que motivaron su revolución fueron consideradas para efectuar cambios en el sistema político/administrativo, traduciéndose en la supresión de los corregidores, instaurándose el régimen de las intendencias. Además, se creó la Audiencia del Cusco, donde se ventilaban casos de abusos en contra de los indígenas.
A pesar de la ejecución de Túpac Amaru y de su familia, los españoles no lograron sofocar la rebelión, que continuó acaudillada por su medio hermano Diego Cristóbal Túpac Amaru, al tiempo que se extendía por el altiplano boliviano, la región de Jujuy y en el Noroeste argentino.   
Tupac Amaru II se rebeló en el Perú colonial contra la opresión y tiranía colonial de los invasores venidos de España. Rebelión que terminó con el genocidio de 100 mil indígenas.

Pepa González  Bonora para LaReserva.com

lunes, 27 de mayo de 2013

Anaïs Nin


“Cualquier forma de amor que encuentres, vívelo”

“Me niego a vivir en un mundo ordinario como una mujer ordinaria. 
A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. 
Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. 
No me adaptaré de mi mundo. Me adaptaré de mi misma”


 "No vemos jamás las cosas tal cual son,
las vemos tal cual somos"

"Sólo creo en el fuego. Vida Fuego.
Estando yo misma en llamas enciendo a otros.
Jamás  muerte. Fuego y vida"


"Hay sólo dos clases de libertad en el mundo;
la libertad del rico y poderoso,
y la libertad del artista y el monje
que tienen el coraje de renunciar a las posesiones"
"Cuando haces un mundo tolerable para vos,
haces un mundo tolerable para otros"

"Somos como escultores,
constantemente tallando en los demás imágenes que
anhelamos, necesitamos o deseamos,
a menudo en contra de la realidad,
contra su beneficio, y siempre, al final,
un desengaño,
porque no se ajusta a ellos"
"Hay dos modos de llegar a mí, mediante los besos o la imaginación.

Pero existe una jerarquía; los besos por sí solos no bastan."



“El amor nunca muere por causas naturales.
Muere porque no sabemos rellenar su fuente.
Muere de ceguera emocional, de nuestros errores y traiciones.
Muere a causa de nuestras enfermedades y heridas del corazón,
De cansancio, por falta de riego.
Cuando se vuelve opaco y deja de brillar,
Entonces el amor muere.”



 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Juan Rulfo


Juan Rulfo is perhaps the best writer of fiction in Latin America today, and a writer to be reckoned with on a universal scale, as his fame continues to spread beyond his native Mexico. If we take soundings here and there of his reputation, in Europe—France, Germany, Spain—or in the countries of South America, we find the critical acclaim swelling constantly.
Born in the state of Jalisco, Mexico, in 1918, Rulfo published his first short stories in the provincial little magazines of Guadalajara in the 1940's. Later on he moved to Mexico City, where the two books which have brought him such celebrity were published: his collection of short stories El llano en llamas (1953), translated here, followed by his singular short novel Pedro Páramo (1955), which Grove Press brought out in English translation. A second novel, called La Cordillera, which Rulfo evidently has been working on for several years, has long been announced as forthcoming by his Mexican publishers.
Most critics of Rulfo's work have concentrated their attention on his brilliant novel Pedro Páramo, a bold excursion into modern techniques of writing; however, Rulfo achieves some of his finest moments in the short stories, where the elaboration of a single event or the introspection of a single character allows him to illuminate the meaning, often the utter despair, of a man's life.
Rulfo's world is extremely primitive and profoundly alien to us, at least in its outer aspect, though it is plagued within by the same convulsive agony and fears that strike men's hearts everywhere. The atmosphere is full of repressions and is often mute-a paralytic world seemingly beyond the orbits of time and space. Crude and perverse passions, solitude and death stand out as tangible phenomena against the opaqueness of the Indian characters' tragic lives.
The novels of the Mexican Revolution, beginning with The Underdogs (1916) by Mariano Azuela, which dominated the Mexican literary scene for several decades, portrayed a turbulent world where the individual all but disappeared at times. In the 1940's, with such works as Agustin Yáñez's The Edge of the Storm, and in the 1950's, with the novels and stories of Carlos Fuentes, Rosario Castellanos, and Juan Rulfo, this collective mask is largely stripped away. The Indians who live and die on the burning Plain in Jalisco are usually treated by Rulfo as individuals with interior lives full of anguish as well as exterior lives of struggle against hardship and abuse. Behind their innocent faces often lurk unspeakable horrors of tragedy and violence: murder, incest, adultery, all the violence of need and desire. These characters seem to live on grief and suffering without friends or love. Indeed, love is an emotion which scarcely appears in these stories, though it plays an important role in Pedro Páramo.
Rulfo peels many of his characters down to the core, but some of them, like the landscape, frequently clouded over and hazy, remain blurred, imprecise, and taciturn figures. They are never seen in full face, but always in a silhouette, like the lugubrious, black-garbed crones of "Luvina." The one thing standing forth clear and ubiquitous is death—overpowering life—which seems to hold scant value in this world.
Rulfo has an uncanny feeling for describing the bleak landscape. In the harsh area where his characters live almost nothing stirs or moves, not even buzzards. Life seems to have come to a stop in this paralyzed region, producing a static quality in many of the stories. Macario, for instance, starts out on his rambling monologue, "I am sitting by the sewer waiting for the frogs to come out." And he is still there waiting at the end of the story.
 
A black, macabre humor of a very special order runs through the collection as a leitmotiv. It is most persistent in "Anacleto Morones," a tale streaked with naturalistic touches: the description of the foetus, and of Pancha's mustache, the vomiting, the women streaming sweat. But the characters' suffering and unhappiness in this bizarre story of a pseudo saint's hypnotic power over ten middle-aged hags occasionally blots out the predominate, acrid humorous tone.
Unlike the novels of the Mexican Revolution and certain Indianist novels of the 1930's, Rulfo's fiction contains no preaching about social abuses, though he refers briefly to the Mexican agrarian question in several stories and sketches the wetback problem most effectively in "El Paso del Norte." Large social ills are commented on dispassionately only when they have bearing on the personal dramas Rulfo is unfolding.
Various techniques which have oriented contemporary fiction along new pathways are present in The Burning Plain. Some stories are one long, sustained, interior monologue ("Macario," "We're Very Poor," "Talpa," "Remember"). In "Macario" the past and present mingle chaotically, and frequently the most startling associations of ideas are juxtaposed, strung together by conjunctions which help to paralyze the action and stop the flow of time in the present. Rulfo succeeds in this excellent story in capturing the sickly atmosphere surrounding the idiot boy, who is gnawed by hunger and filled with the terror of hell, and protected, and at the same time exploited, by his Godmother and the servant girl Felipa.
Dialogues are inserted in other stories that are essentially monologues, sustained by the same person who reconstructs situations and scenes from memory ("Luvina," "They've Given Us the Land," "Anacleto Morones"). In "At Daybreak" and "The Man" the action takes place on several levels simultaneously. In the entire collection the pace is slow and sometimes comes to a halt, giving the static effect of eternity that has so caught the critics' attention. As one Mexican commentator aptly declares, there is a triumph of characters over plot, of persons over acts, of the author over time.
In "Talpa"—a classic tale of adultery in which the gripping emotion is not love or desire, but remorse—we are told the outcome of the story at the very beginning. But the suspense, rather than being destroyed by this technique, becomes sharper under Rulfo's dramatic handling. Chronology is broken effectively here, too, and time is immobilized.
A few stories are scarcely more than anecdotes, like "The Night They Left Him Alone," when Feliciano managed to save himself from being hanged like his two unfortunate uncles. Rulfo unfolds this tale in all its dramatic force, pruning away superfluous material, but repeating details and reiterating phrases that give punch to the story.
Rulfo's narratives are composed with the greatest attention to dramatic effects. He knows how to begin a story with a sentence or two of the right cadence to grasp and hold the reader. Urgency, tension, conflict fill the air. For instance, the opening lines of "No Dogs Bark" set the tone of mystery and doom in a brief dialogue between father and son, a foreboding note swollen with uncertainty that permeates the entire story. The dramatic effect is intensified by the short, agonizing sentences of the dialogue, and the narrative's principal action between the father's words and the son's silence. Here, as in the majority of these stories, the author narrates in a few, brief pages an intense, intimate drama, terse of language, somber in color, with no exterior character description. With remarkable skill Rulfo succeeds in provoking a static impression with his throbbing, dynamic fragments of life.
The technical complexity varies from one story to another: some are relatively simple and develop chronologically, others have different points of view and shifts and shufflings in time. Flashbacks, interior monologues and dialogues with subtle undertones, and an occasional passage of impersonal reflection are employed to give the effect of simultaneity. Time fluctuates among the levels of the present and the causal past, which is vivid in the characters' memories and usually rancorous in its recollections.
The spontaneity of Rulfo's monologues and dialogues is deceptive and points to a conscientious, hard labor on his part to reach this level of stylistic polish. He writes a splendid prose of firm muscularity, its contours never sagging with long patches of commentary. The language is sparse and laconic, unflinchingly realistic, yet charged with poetic qualities. His imagery has a marked rural flavor: earth, rocks, dust, wind, moon, buzzards, coyotes. This imagery never intrudes upon the narrative; it either serves to point up what he is suggesting or else takes on an essential role in the story. In "We're Very Poor" the central image is the river, bringing perdition and ruin in its wake. The river's presence runs through the story, as Rulfo makes us feel its swirling, filthy waters through all our senses. We hear its lapping waves, we smell the stench it leaves as the flood subsides, we witness and shudder at the dirty tears streaming down Tacha's face "as if the river had gotten inside her."
Dominant in Rulfo's stories are the themes of vengeance and death, and the struggle and desire to live. Human nature must always and inevitably assert itself, and in these tales of Biblical power and simplicity it does so convincingly. Rulfo's characters are moved by greed, hate, lust, revenge; they are hampered by fate and beset on all sides by the problems of daily existence. Reality is unendurable but must be faced. Man is abject and lonely. He seeks communication but usually is thwarted. Several stories in the collection, for example, treat the lack of understanding between father and son with particular poignancy. In the domain of violence Rulfo is supreme, and this is all the more impressive as the tone of his writing never becomes rhetorical. It remains calm and measured, pervaded with a classical dignity.
Rulfo's work has immense literary vitality and extraordinary originality. His stories shock and grip us, and many of them make us feel that we are sharing in his characters' pathetic anxiety just to live, to stay alive ("Tell Them Not To Kill Me," "Talpa"). The elements of the harsh physical environment combine with the Mexican Indian's fatalism to forge almost a symbiosis of man and landscape. The parched, dry plain is overwhelming. The Indian accepts life as it is there, and his acts are almost inevitable. He is perpetually in flight, or wracked by fear, mistrust, and remorse, often losing his few cherished possessions and his peace of mind. Impotence and despair reign, and death rattles in the scorching air, the howling wind, the throttling dust of the plain.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Worries




 
  1. If you want to avoid worry, do what Sir William Osler did: Live in "day-tight compartments." Don't stew about the futures. Just live each day  until bedtime.
  2. The next time Trouble--with a Capital T--backs you up in a corner, try the magic formula of Willis H. Carrier:
    1. Ask yourself, "What is the worst that can possibly happen if I can't solve my problem?
    2. Prepare yourself mentally to accept the worst--if necessary.
    3. Then calmly try to improve upon the worst--which you have already mentally agreed to accept.
  3. Remind yourself of the exorbitant price you can pay for worry in terms of your health. "Those who do not know how to fight worry die young." 

    Basic techniques in analyzing worry



  1. Get the facts. Remember that Dean Hawkes of Columbia University said that "half the worry in the world is caused by people trying to make decisions before they have sufficient knowledge on which to base a decision."
  2. After carefully weighing all the facts, come to a decision.
  3. Once a decision is carefully reached, act! Get busy carrying out your decision--and dismiss all anxiety about the outcome.
  4. When you, or any of your associates, are tempted to worry about a problem, write out and answer the following questions:
    1. What is the problem?
    2. What is the cause of the problem?
    3. What are all possible solutions?
    4. What is the best solution? 

      Seven ways to cultivate a mental attitude that will bring you peace and happiness

      1. Let's fill our minds with thoughts of peace, courage, health, and hope, for "our life is what our thoughts make it."
      2. Let's never try to get even with our enemies, because if we do we will hurt ourselves far more than we hurt them. Let's do as General Eisenhower does: let's never waste a minute thinking about people we don't like.
        1. Instead of worrying about ingratitude, let's expect it. Let's remember that Jesus healed ten lepers in one day--and only one thanked Him. Why should we expect more gratitude than Jesus got?
        2. Let's remember that the only way to find happiness is not to expect gratitude--but to give for the joy of giving.
        3. Let's remember that gratitude is a "cultivated" trait; so if we want our children to be grateful, we must train them to be grateful.
      3. Count your blessings--not your troubles!
      4. Let's not imitate others. Let's find ourselves and be ourselves, for "envy is ignorance" and "imitation is suicide."
      5. When fate hands us a lemon, let's try to make a lemonade.
      6. Let's forget our own unhappiness--by trying to create a little happiness for others. "When you are good to others, you are best to yourself."

domingo, 12 de mayo de 2013

Serge Latouche

“Es posible vivir mucho mejor con mucho menos”

El ideólogo francés del decrecimiento denuncia que se tire comida a la basura


Serge Latouche es un conocido defensor de la agricultura ecológica. / MÓNICA TORRES

Disculpe, ¿usted predica con el ejemplo? Serge Latouche esboza apenas una leve y paciente sonrisa. Parece acostumbrado a responder a este tipo de preguntas, tal vez un tanto pueriles, pero siempre tentadoras. Este economista francés de 72 años, no en vano, es un conocido defensor de la agricultura ecológica, del consumo de productos biológicos y, en general, de cambiar nuestros hábitos para acabar con un sistema “absurdo e injusto” en el que se tira a la basura “el 40% de lo que se ofrece en un supermercado”.
Latouche contesta que no se trata “de un dogma”; que si va a un restaurante y no hay vino ecológico, por ejemplo, no tiene ningún problema en pedir otro vino. “Siempre que sea bueno, claro”, apostilla. “Tampoco hay que ser muy dogmático”, insiste el que está considerado uno de los principales ideólogos del decrecimiento, un término provocador que propone autolimitar el consumo y la explotación medioambiental, en definitiva, acompasar el gasto de los recursos a su regeneración.
El economista sostiene que el cambio empieza por uno mismo y actúa apoyando iniciativas alternativas. “En Francia hay una red de más de 400 biocooperativas, pero en París no es fácil acceder a una de ellas, como en otras provincias, por eso voy a mercados locales y pequeñas tiendas”, explica el autor de ¿Hacia dónde va el mundo? (Icaria), junto con Susan George, presidenta de honor de Attac, entre otros.
“Todo está programado para que dure poco y así volver a comprar más y más”
Latouche aboga por reducir los honorarios laborales y compartir el trabajo. “Además, podríamos crear muchos puestos de trabajo y comer mucho mejor, y más sano, cultivando productos locales, transformando la agroindustria”, apunta. ¿Volver al campo? “Volver a la naturaleza. Eso no significa vivir como nuestros ancestros. Tengo amigos que se han marchado al campo y están conectados con el ordenador. No tienes por qué renunciar a todo. Pero no es razonable que solo el 3% de la población viva de la tierra en los países occidentales. No tiene sentido que los yogures que llegan a nuestra nevera hayan recorrido 9.000 kilómetros. Hay que relocalizar en vez de externalizar”, dice este profesor emérito de Economía de la Universidad París-Sud y premio europeo Amalfi de Sociología y Ciencias Sociales.
“Es posible vivir mucho mejor con mucho menos”, afirma sentado en una cafetería, ajeno al estrépito del tránsito de personas. “Uno de los principales problemas de nuestro modelo económico son los desperdicios, cosas que no necesitamos. Como decía, el propio supermercado tira el 20% de la comida, y el otro 20%, lo hace la gente en su casa. La fecha de caducidad es uno de los motores de la sociedad moderna. Todo está programado para que dure poco y así volver a comprar más y más”, añade minutos antes de ofrecer una conferencia en el Claustre Obert, un espacio de debate y reflexión creado por EL PAÍS y la Universitat de València.
“Alérgico a la publicidad”, Latouche la demoniza como uno de los brazos ejecutores de la sociedad de consumo, de la economía “del crecer y crecer” que ha desembocado en la actual y brutal crisis que, a su entender, empezó a gestarse en los años setenta. “La publicidad frustra a la gente, la convierte en insatisfecha y la empuja a desear lo que no tiene. Es decir, a crearle más necesidades”, comenta este economista de maneras zen, abogado de la sobriedad y de la frugalidad frente a la opulencia y la acumulación.

viernes, 10 de mayo de 2013

Carlos Monsiváis


Los gatos de Monsiváis

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Hoy, que el escritor Carlos Monsiváis cumpliría 75 años, lo recordamos. De él y su obra se ha escrito profusamente. Poco ha quedado sin explorar. Salvo, quizá, lo que ocurría de las puertas de su cada hacia dentro.

Y, en particular, de los 12 gatos que allí reinaban, ante quienes sucumbía y se convertía en un verdadero esclavo. Veamos las escenas en las que Miau Tze Tung, Mito Genial o El Siniestro Chocorrol, por ejemplo, hacían de las suyas con los visitantes de la casa, incluido el mismísimo Carlos Slim.

Por Vanessa Job
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Cuando Carlos Monsiváis comenzó a enfermar, el doctor, además de ratificar un preocupante diagnóstico –fibrosis pulmonar–, prohibió las escenas habituales de la casa: que los gatos se sentaran en el regazo de Carlos, que treparan entre los libros y los libreros, que descansaran en el escritorio y durmieran en la cama del escritor; es decir, que vagabundearan junto a él por todos lados.
Así que ante el ultimátum médico, Monsiváis accedió a mudarse parcialmente a una casa rentada en Cuernavaca. Sin embargo, no estaba dispuesto a alejarse por completo ni de los gatos ni de sus libros, y solía regresar al que siempre fue su hogar a trabajar en nuevos textos.
Allí, en la colonia Portales, la consigna era tajante: nada de gatos en la recámara. “Carlos los extrañaba mucho”, cuenta Marta Lamas, la reconocida feminista que gozaba de su amistad cercana. Pero los gatos también resentían la ausencia del ensayista, sobre todo Miau Tze Tung, un animal joven con la energía de una bomba nuclear que aprendió a brincar por la ventana del baño para entrar a verlo, atado ya a un tanque de oxígeno.
La tos no lo dejaba respirar bien. Monsiváis ingresó el 2 de abril de 2010 a un hospital en la Ciudad de México para recibir los cuidados necesarios. Permaneció allí por más de dos meses.

* * *

En público, en la pantalla de televisión o en la presentación de alguno de sus libros, Carlos Monsiváis era un imán al que todos se acercaban deslumbrados por su talento e ingenio, pero en su casa era distinto: se convertía en esclavo de los 12 gatos que allí reinaban. Era miembro de la manada, el gato sabio quizá, pero no el amo.
En su casa de San Simón 58, en la Portales, al sur del DF, Monsi, como le llamaban sus amigos, permitía que los gatos le desgarraran los suéteres, rompieran cuanto estaba a su alcance y se orinaran en sus libros. Al fin y al cabo, él era un poco como ellos: ojos pesados, aspecto desaliñado, huía de las personas que lo cansaban y era un ávido devorador de pescado.
“Él se sentía un gatote –dice Jesús Ramírez, periodista y amigo con quien trabajó muy cerca en La Jornada–. Por eso no dejaba que nadie los regañara”. No extraña, pues, que considerara que los gatos eran mejor compañía que las personas.
Cuando algún gato moría, ya fuera por enfermedad o de viejo, Monsiváis lo enterraba en el jardín de la casa y se entristecía tanto que se declaraba en luto y suspendía sus actividades hasta reponerse.
Un desaire a cualquiera de los 30 gatos que lo acompañaron en diferentes etapas de su vida equivalía a ser expulsado de la casa. A más de uno le tocó ser invitado a irse sólo por haberlos empujado para poder sentarse en la cama.
Los amigos de Monsi sabían de esta idolatría del escritor hacia sus mascotas y tenían claro que si querían estar cerca debían someterse a los caprichos de los 12 felinos que convivieron con él.
Intelectuales, activistas, amigos, empresarios, políticos o periodistas, debían aceptar el olor ácido y taladrante de la orina de sus gatos y lidiar con el pelo que se apoderaba de los sillones del escritor, de su mesa de trabajo, de la cama, de las sábanas y de las hojas de los 20 mil libros de su colección.
Todo con tal de convivir con Monsiváis, ese hombre de melena despoblada, revuelta y cana que disfrutaba de una habilidad mental extraordinaria: podía mirar un texto y memorizarlo en instantes; retener hechos insólitos, nombre, fechas, títulos, como si fuera un disco duro con capacidad de almacenaje siempre en expansión. Un poder que era directamente proporcional a su ineptitud para manejar una computadora o enviar un correo electrónico.
Sus crónicas, ensayos, notas y libros los redactaba siempre a mano, en letra cursiva, para que luego uno de sus asistentes se encargara de transcribirlos en el ordenador.
“En las tardes le gustaba poner música mientras escribía y yo pasaba sus textos a la computadora –recuerda Juan Carlos Bedolla Rivera, uno de ellos–. Tenía cientos de archivos que ordenábamos por autores o temas en las carpetas: Octavio Paz, Quijote, Poniatowska, Neruda, política, izquierda, derecha”.
Bedolla le ayudaba también de vez en cuando a dar croquetas a los gatos.
 mascotas de monsi

* * *

Monsiváis murió a las dos de la tarde del 19 de junio y, un par de horas después, Claudia Vázquez, miembro de la asociación Gatos Olvidados, llamó a su casa para preguntar sobre el destino de las mascotas y solicitar su adopción.
–Los gatos lo mataron –le contestó una voz seca de mujer–. Ya “dormimos” a la mitad y en los próximos días haremos desaparecer al resto.
–No, por favor, démelos a mí –pidió Claudia, pero la voz detrás del auricular se apagó.
Claudia acude usualmente dos veces por semana a la estación de autobuses de Taxqueña y se escabulle entre los puestos ambulantes, los choferes y los camioneros para atender a una camada de 30 gatos que allí se aloja. En cada visita lleva provisiones: 20 litros de agua y, en la mochila, varios kilos de croquetas y atún enlatado.
Conoció a Monsiváis luego de que ella le mandó un correo electrónico pidiéndole que adoptara a un gato callejero de Taxqueña. Cuando la llamó a su celular, no podía creerlo. El escritor le dijo que aceptaba. Adoptaría un gato. Le puso Catástrofe.
Luego, la activista comenzó a frecuentar al cronista, a quien le relataba sus andanzas. A veces, historias trágicas, gatos a los que les habían sacado los ojos o maltratado; otras, los esfuerzos que hacía para encontrar alojamiento para los felinos.
Con el tiempo ambos decidieron formar la asociación Gatos Olvidados, cuyos socios eran el escritor, Claudia y un joven al que conocían como Memo.
Cuando la salud de Monsiváis empeoró, Claudia intentó hablar con él sobre el futuro de los gatos si es que moría, pero él siempre dejó el tema de lado. “Yo no me voy a morir”, le repetía.
Luego de la muerte de Monsi, organizó una manifestación afuera de la casa de Portales para demandar la entrega de las mascotas. Claudia dice que a la fecha no se sabe lo que la familia haya hecho con ellos.
Tres son las versiones sobre su destino: fueron sacrificados, donados a un albergue o regalados a diferentes personas.
Marta Lamas sostiene que únicamente se “durmió” a tres de los gatos que ya estaban enfermos. El resto, dice, “vive con los amigos de Monsi”.

* * *

A Ansia de Militancia –una gata persa que parecía tigre manso cuando dormía encima de los papeles del escritorio– Monsiváis nunca pudo reprenderla.
A ella le encantaba posarse encima de cualquier cosa en la que él estuviera trabajando. “Usted no es mala persona. No haga eso. Déjeme trabajar”, le pedía entonces con amabilidad el autor de Días de guardar. Pero la persa ni pestañeaba. Y él esperaba pacientemente a que la gatita terminara la siesta, sin importarle que hubiera un editor desesperado por recibir alguno de sus textos.
“¡Carlos, muévela!”, solía decirle Marta Lamas, con quien compartía la pasión por los felinos. “No, el psicólogo de gatos dice que eso no les hace bien”, le respondía a quien fue su compañera de luchas feministas desde los años setenta.
Sus amigos piensan que el multicitado psicólogo de gatos nunca existió, que Monsiváis lo inventaba. Así que él se limitaba a repetir una y otra vez la misma cantaleta –“no haga eso”– cuando alguno de los gatos se lanzaba sobre sus libros.
“Sus gatos lo manipulaban, lo destrozaban todo, le impedían dormir sin interrupciones, pero su goce elurofílico –un amor desmedido por los felinos– anulaba cualquier atisbo de racionalidad. Nuestra pasión compartida por los gatos adquirió en Carlos dimensiones patológicas”, dice Lamas, a quien Monsiváis le regaló el libro Las vidas de los animales, del escritor J.M. Coetzee, para que resolviera su obsesión sobre cuál debería ser una relación ética y justa con otros seres vivos.
A partir de esa lectura, el autor de Amor perdido se volvió vegetariano porque no le parecía congruente quedarse en el mero repudio intelectual contra la crueldad hacia los animales.
En opinión de Lamas, Monsiváis se acercaba mucho a esa idea estereotipada que existe sobre los gatos: capaces, por igual, de deslizarse por el piso para conquistar un mimo o de convertirse en seres completamente desagradables si no les apetece una dosis de caricias.
“Carlos era a veces muy cariñoso y en otras llamabas por teléfono y te daba un descontón”, recuerda quien comenzó su amistad cuando Monsi, sin conocerla, le llamó un día para hablar sobre uno de los textos que había publicado.
“Vivió toda la vida en Portales y nunca quiso salir de ahí. Era independiente y territorial, como sus gatos”.
Para algunos, la casa de la colonia Portales no era quizás un lugar a la altura del intelectual, cronista, ensayista y escritor. Pero de allá no había quien lo moviera. Por eso, la voz popular decía que a Portales sólo se iba a dos cosas: a comprar fierros viejos, libros, discos, muebles o ropa en el mercado de segunda mano, o a ver a Carlos Monsiváis.

* * *

En cierta ocasión, el empresario Carlos Slim llegó a Portales para ver a Monsiváis. El millonario vestía un traje impecable, probablemente uno de los diseños italianos marca Brioni que le agrada usar. Se paró en medio de gatos, miniaturas y decenas de películas y libros –que en el hogar de Monsiváis se apilaban hasta en las escaleras–; tenía un gusto en común con el escritor: el coleccionismo.
Slim, considerado como el hombre más rico del mundo, dejó su saco en la sala y, siguiendo a Monsi, pasó a la parte posterior de la casa, donde éste guardaba parte de sus reliquias (el resto va rotando en exposiciones temáticas en el Museo del Estanquillo).
Durante más de tres décadas, el autor de Nuevo catecismo para indios remisos se dedicó a adquirir más de 12 mil objetos, entre pinturas, grabados, miniaturas, fotografías, alcancías, maquetas, juguetes, álbumes, calendarios y partituras, obras de creadores desconocidos y conocidos, como José Guadalupe Posada y Juan Rulfo. Slim tenía interés en que le mostrara algunas de sus nuevas piezas.
Mientras transcurría la visita, el Siniestro Chocorrol, un siamés cruzado con gato callejero, quiso demostrar que en casa de Monsiváis mandaban él y los otros 11 felinos: deslizó sus patas y se echó a descansar sobre la prenda del magnate sin que nadie le dijera nada.
Cuando terminaron el recorrido, Slim tomó su saco, se lo puso y se despidió del escritor y de Alejandro Brito, quien durante una década colaboró con él en la famosa columna política Por mi madre, bohemios.
El Chocorrol se había orinado en el saco de Slim.
Monsiváis y Brito se miraron. ¿Le decimos? Pero no lo hicieron; y cuando se cerró la puerta, empezaron las carcajadas.
Brito corrió entonces a cargar en hombros al siamés.
–Nos has vengado de todas las altas tarifas de teléfono que cobra. Eres mi héroe –le dijo al gato mientras lo besaba.
La lección fue muy sencilla: para el Chocorrol, no todo México es territorio Telcel.

* * *

Monsiváis nació el 4 de mayo de 1938 y a los 10 años le regalaron su primer felino. A su madre no le gustaba, no dejaba que entrara en la casa y terminó por echarlo.
Carlos reaccionó como un gato erizado y dejó de hablarle durante casi un año, porque él veía a los gatos como seres llenos de cualidades. “Un gato es nuestra única posibilidad de acariciar un tigre”, decía.
Los nombres de las mascotas reflejan algunas de las características de del autor de A ustedes les consta: sarcástico, ocurrente e irónico, entre otras. Los eligió a partir de las singularidades de cada animal o de alguna circunstancia de la vida política mexicana.
Por su originalidad son dignos de enumerarse:
  • Mito Genial
  • Recóndita Armonía
  • Monja Beligerante
  • Ansia de Militancia
  • Fobia
  • Eva Siva
  • Fetiche de Peluche
  • Fray Gatolomé de las Bardas
  • Siniestro Chocorrol
  • Miau Tze Tung
  • Monja Desmecatada
  • Carmelita Romero Rubio de Díaz (viuda del ex presidente Porfirio Díaz)
  • Miss Oginia
  • Miss Antropía
  • Catástrofe
  • Pío Nonoalco
  • Nana Nina Ricci
  • Posmoderna
  • Caso Omiso
  • Zulema Maraima
  • Voto de Castidad
  • Catzinger
  • Peligro para México
  • Copelas o Maullas
  • Rosa Luz Emburgo
  • Ale Vosía
  • Lalito Montemayor y
  • Victoria sobre el Fraude.

San Simon 58 era conocida como “la casa de los gatos” y muchas personas solían llevarle los animales que recogían en la calle. Dos de sus mascotas más ariscas llegaron hasta él un verano de 1990, cuando alguien tocó el timbre de la puerta negra y echó a correr, dejando una canasta en la que los mininos maullaban.
El escritor llamó Fobia y Eva Siva a los nuevos felinos por su falta de interés ante la gente. Y le pidió a Alejandro Brito que por favor se quedara con Fobia. Bromeando le dijo: “Si no, me van a correr de mi casa”.
Hasta hoy Fobia, una gata pinta naranja, negra y blanca, sigue acompañando al director de Letra S, un suplemento sobre Salud, Sexualidad y Sida que surgió por iniciativa de Monsiváis y otros activistas ante la poca información sobre el VIH en los años noventa.
Mito Genial, en cambio, era más sociable, y uno de los gatos más consentidos del escritor, un felino viejo que llegó enfermo a su jardín el mismo día en que Pedro Aspe, el secretario de Hacienda durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, abrió la boca para decir que la pobreza en México era “un mito genial”.
A Monsiváis la ocurrencia del funcionario le cayó como un bloque de concreto en la cabeza. No se explicaba cómo el secretario desapareció a casi la mitad de la población que sobrevive en la pobreza. Así que decidió aprovechar aquella frase inoportuna para nombrar al gato.
El poeta Rodolfo Naró recuerda que cada vez que Monsi viajaba, le traía un regalo a Mito Genial. También, que le leía para hacerlo dormir, que le enseñaba el abecedario hasta el cansancio y que lo regañaba porque no se lo aprendía. “Usted es un gato malo porque no me habla”, le susurraba.
Victoria sobre el Fraude, una gata enana, llegó a la vida del escritor en 1988. Se coló por la rendija de la puerta de la casa de la colonia Portales y simplemente se instaló junto al resto de los gatos para ronronear y orinarse entre las revistas amontonadas y los acetatos de música.
El nombre hace referencia a la consigna de la izquierda que se vitoreaba en las calles durante las movilizaciones para tratar de evitar el fraude en las elecciones presidenciales de aquel año, en el que se pensaba que Cuauhtémoc Cárdenas había derrotado al PRI.
A Peligro para México, un gato negro con patas blancas, lo bautizó así después de las elecciones de 2006, cuando el ahora presidente Felipe Calderón repetía como frase de campaña que su contrincante Andrés Manuel López Obrador era un “peligro para México”.
Posmoderna, un regalo de Jesús Ramírez, era una gata atigrada de color oscuro a la que Monsiváis puso ese nombre por los debates que los intelectuales tenían en aquellos tiempos y todo lo achacaban a la posmodernidad.

* * *

El cine fue otras de las obsesiones de Monsiváis. Sus amigos cuentan que cada domingo convocaba a su cine club a particular a escritores, periodistas y activistas como Carlos Bonfil, Sergio Pitol, Jesús Ramírez, Marta Lamas, Omar Restrepo, Rolando Cordera y Jenaro Villamil, entre otros. Y, cómo no, a esa reunión también estaban invitados los felinos.
Dice Marta Lamas que había que llevar pizzas para Carlos y para los gatos. “No había manera de excluirlos y todos lo sabíamos”.
En cuanto los gatos miraban la pantalla de plasma quedaban hipnotizados por el resplandor. Entonces, sus ojos, fijos, grandes, devoraban a las divas: María Félix, Elsa Aguirre, Dolores del Río y Carmen Montejo; mientras que el resto de los presentes debía conformarse con ver la película interrumpida por la silueta del cuerpo estilizado de alguno de los felinos.
El filme siempre lo elegía Monsiváis de entre los más de 5 mil títulos que, se presume, poseía. Le gustaban, sobre todo, las comedias musicales, las hollywoodenses de los años treinta y cuarente, el cine negro y, por supuesto, las de la época dorada del cine mexicano.
“No tenía una favorita”, dice el crítico Carlos Bonfil, para quien ir al cine club era una experiencia extraordinaria. “Carlos había reunido mucha información de cada película. Se sabía los diálogos y las fichas técnicas. Maliciosamente nos preguntaba si conocíamos a algún actor segundón del reparto para después darnos toda su biografía”.

* * *

Hace cerca de dos años llovía en las calles de la capital y Monsiváis moría en 2010. Dos días antes de aquel 19 de junio en que el escritor falleció, su gato consentido, Mito Genial, se adelantó. Quizá quiso abrirle camino hacia el otro mundo, el de los muertos.

 emeequis

Annette Larkins


jueves, 9 de mayo de 2013

Stop Coca-Cola trashing Australia


Muhammad Alí


"¿Por qué me piden ponerme un uniforme e ir a 10000 millas de casa y arrojar bombas y tirar balas a gente de piel oscura mientras los negros de Louisville son tratados como perros y se les niegan los derechos humanos más simples? No voy a ir a 10000 millas de aquí y dar la cara para ayudar a asesinar y quemar a otra pobre nación simplemente para continuar la dominación de los esclavistas blancos".
"Cassius Clay es el nombre de un esclavo. Yo no lo escogí, yo no lo quería. Yo soy Mohammed Alí, un nombre libre, significa "amado por Dios" e insisto en que la gente lo use cuando me hablan o hablan sobre mí".

Graham Hancock


Bill Hicks

Las «enfermedades de la opulencia»

Las «enfermedades de la opulencia» ¿Por qué padecimientos como la diabetes, la obesidad, la aterosclerosis y la hipertensión, se han convertido en los nuevos «jinetes del Apocalipsis»? ¿Cuál es el vínculo entre nuestra historia evolutiva y estas enfermedades? He aquí algunas respuestas.
Vivimos en la era de la inmediatez, en la que conocer lugares que se ubican al otro lado del mundo —o enamorarnos de personas que jamás hemos visto— está a un sólo clic. Estamos acostumbrados a obtener todo rápido y sin el menor esfuerzo. Una de las pruebas más tangibles de esto la constituyen los productos milagro: esas pastillas, aparatos, zapatos, bebidas y demás artículos que prometen ayudarnos a bajar de peso «sin dietas, sin rebote y desde la comodidad del hogar».
La accesibilidad a los alimentos —en abundancia— es lo que ahora afecta nuestra salud, pues ya no salimos nosotros mismos a cazar nuestras presas, o —por lo menos en las zonas urbanizadas— a arar el campo o recolectar los frutos de la tierra. En lugar de eso, muchos somos seres sedentarios que salimos de casa en auto para llegar a una oficina a sentarnos frente a un escritorio y al final del día hacer el viaje de vuelta hasta nuestro sillón favorito. Esta rutina ha traído como consecuencia una serie de enfermedades que han recibido el nombre de «el quinteto maligno»: diabetes, obesidad, dislipemia, aterosclerosis e hipertensión, o bien, el de «enfermedades de la opulencia».

Pero no siempre fuimos así. El refrán reza que «somos lo que comemos», pero la realidad es que «somos lo que comieron nuestros antepasados», ya que nuestros procesos metabólicos son el resultado de las diversas formas de alimentación que los cambios en el ambiente impusieron a nuestros ancestros.

Hace 20 millones de años…

El clima en la Tierra era cálido y húmedo, con lluvias abundantes que permitieron la expansión de enormes selvas ecuatoriales y tropicales, desde las costas del Atlántico en África hasta los confines de Asia. En este ámbito, con pocos riesgos y abundantes alimentos, evolucionaron los primeros homínidos.
El Ardipithecus ramidus, una especie poco tolerante a los cambios en el ambiente, buscaba la comodidad y la fácil subsistencia de cuanto los árboles le proporcionaban. Su constitución física era adecuada para trepar árboles: contaba con brazos largos y fuertes, un cerebro de 400 centímetros cúbicos, y una piel cubierta con pelo fuerte y espeso adaptado a la humedad del ambiente. Una buena visión de los colores le permitía detectar las frutas y su criterio estaba al servicio del sentido del gusto. Sólo necesitaba alargar la mano —literalmente— para tomar un fruto o un brote jugoso. ¿Le suena familiar?
Con el paso de los milenios llegó la sequía, los árboles empezaron a desaparecer y estos antropoides se vieron obligados a buscar otros alimentos más duros y con menos calorías: tallos, cortezas y raíces. Esto provocó el primer cambio evolutivo importante: sus colmillos comenzaron a disminuir y sus molares se volvieron más anchos y grandes, como piedras de molino.

45 mil millones: promedio de células grasas que hay en una persona adulta. El tamaño de las células grasas —no su cantidad— determina el sobrepeso

Las enfermedades de la opulencia:

diabetes mellitus: Enfermedad crónica que se caracteriza por un aumento de la cantidad de glucosa en la sangre. La más frecuente es la llamada Tipo 2. Por lo regular aparece en personas de más de 50 años, aunque cada vez se presenta en grupos más jóvenes. Al desarrollar diabetes, la principal causa de muerte es el infarto al miocardio.
hiperlipemia: Al interior de las arterias y venas se encuentran dos tipos de grasas: los triglicéridos y el colesterol, ambas imposibles de disolverse en la sangre. Cuando hay exceso de estas grasas que circulan por el torrente sanguíneo se produce la hiperlipemia.
aterosclerosis —o arteriosclerosis—: Cuando los triglicéridos y el colesterol están muy por encima de sus valores normales, comienzan a depositarse en las paredes de las arterias junto con calcio, bacterias y células, formando capas gruesas y rugosas llamadas placas de ateroma o ateroscleróticas. Estas capas se engrosan y bloquean las arterias hasta que la sangre ya no puede pasar por su interior. Si esta obstrucción ocurre en una de las arterias del corazón, una parte del músculo cardiaco se queda sin recibir sangre y se produce muerte por infarto; en cambio, si esto ocurre en una arteria del cerebro, el tejido cerebral afectado es el que muere.
hipertensión: El corazón ejerce presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia el resto del cuerpo, a esta acción se conoce como presión arterial. Cuando se tiene un exceso de peso, el corazón se ve forzado a bombear más sangre de lo normal y este sobreesfuerzo lo hace aumentar de tamaño. Dicho crecimiento es perjudicial porque la cantidad de sangre que llega a éste no es suficiente para cubrir sus necesidades, y esto es lo que ocasiona un infarto al miocardio. Por otro lado, al actuar sobre las arterias cerebrales, la hipertensión puede ocasionar la rotura de algún vaso y desencadenar una hemorragia cerebral.

miércoles, 8 de mayo de 2013

20 tips de Bruce Lee para tener éxito

1. Aplica lo que aprendes
“Saber no es suficiente, debemos aplicar. Querer no es suficiente, debemos hacerlo.”
¿Lees, estudias mucho y no aplicas lo aprendido? Pueda que veas esta tendencia en tu vida. Es difícil tomar acción y aplicar lo que aprendes porque todos tenemos miedo al fracaso y tener que hacer algo nuevo puede paralizarnos. Hay que cambiar esto de nuestra mentalidad y hacer lo necesario para llegar a nuestros objetivos.
2. Aprende, descarta, crea
“Interioriza lo que es útil, descarta lo que no lo es, agrega lo que es sólo tuyo.”
A veces no nos damos cuenta sobre qué es lo realmente valioso para nuestras vidas a menos que tomemos acción y lo descubramos en el camino. Mientras más experimentes e intentes alcanzar tus objetivos, más clara será tu visión del éxito real.
3. Simplicidad
“La simplicidad es la clave de genialidad.”
Si puedes simplificar tu vida, tus metas, tus tareas, no solo serás más feliz, sino que también podrás lograr más cosas en corto tiempo y ser más exitoso.
Cuando empiezas a trazarte metas, una por una, todas te van llevando a ese objetivo mayor. Si tratas de alcanzar todas las metas a la vez, lo más probable es que no logres ninguna. Prioriza tus tareas.
4. Rompe con las barreras
“Usa esos callejones sin salida como la salida, no te impongas límites.”
Los pensamientos negativos nos detienen ante el éxito. La única persona que puede hacerte retroceder eres tu mismo. Una de las características que tiene la gente exitosa es que siempre intentan cosas nuevas y enfrentan sus miedos.
5. Ten la mente abierta
“No tomes a nadie como que está en lo correcto o no, o quién es mejor que… No estés a favor ni en contra.”
No hay ni bueno ni malo en el universo. Todo es muy subjetivo. Siempre manténte abierto a nuevas posibilidades y toma los puntos de vista de otras personas. Aprenderás muchas cosas así y lo que parecía sin sentido, tendrá mucha razón de ser.
6. Ayuda
“La verdadera razón de vivir es vivir para otros.”
Cuando hagas algo con pasión, verás que esto se transmite y contribuye al mundo. Sólo así te sentirás bien. Todos tenemos un talento único que podemos usar para hacer las cosas mejor en este mundo. Tú estás aquí para hacer una diferencia en el mundo.
7. Organiza tu tiempo
“Si amas la vida, no desperdicies el tiempo, porque de tiempo es de lo que está hecha esta vida.”
Tenemos muchas distracciones diarias, como el email, las redes sociales, etc. Conectan a la gente pero nos distrae de lo que es verdaderamente importante. Aprende a manejar tu tiempo, y logra realizar las tareas más valiosas antes de empezar a jugar. Podrías duplicar o triplicar tu productividad ajustando ciertas cosas en tu horario. Por ejemplo, podrías escribir antes de dormir, las 3 tareas más importantes para el día siguiente.
8. Sé flexible
“Date cuenta que el árbol más tieso es el que se rompe con mayor facilidad, mientras el bambú ó el sauce sobreviven cediendo ante el viento.”
La vida te lanzará bolas curvas, así que debes acostumbrarte a la flexibilidad. Mientras más confortable estés ante situaciones que no lo son, más rápido lograrás madurar y alcanzar tus metas en la vida. Mira el lado positivo de las cosas, aunque a primera vista, no lo sean.
9. Ponte metas
“Una meta no siempre puede ser alcanzada, pero sirve como un objetivo hacia a qué apuntar.”
Si quieres tener una vida ideal, empezar un negocio con aquello que te apasiona, primero debes identificar qué es lo que quieres lograr. Ponerte metas te dará una visión a futuro mucho más clara de lo que quieres alcanzar.
Cuando te pongas objetivos, siempre ten en cuenta que deben ser específicos, medibles, alcanzables, realistas y ponerles una medida de tiempo.
10. Sé paciente
“El mal genio solo te hará ver como un tonto.”
Si tu debilidad es ser impaciente, canaliza esto y vuélvelo una fortaleza, logrando que esa impaciencia se vuelva algo productivo. Marca pequeños pasos día a día y conviértelos en tu primera meta, verás lo mucho que puedes lograr en poco tiempo.
11. No seas cuadriculado
“Todos los patrones predeterminados no llegan a ser adaptables o flexibles. La verdad está fuera de todos aquellos patrones inalterables.”
Sal de la cuadrícula, esos patrones simples y predeterminados te darán confort, pero no te llevarán por buen camino. Deja que tus ideas y tu corazón guíen tu camino. No tienes por qué imitar lo que hacen los demás.
12. Controla tus pensamientos
“Así como piensas, así te convertirás.”
Todo aquello en lo que piensas, puede convertirse en realidad. Si siempre estás con actitud pesimista, es probable que todo lo que hagas es concentrar esa energía negativa en tu vida. Enfócate en lo positivo. No te quedes sentado si es que algo te salió mal, reflexiona un momento, párate y sigue avanzando. No dejes que aquello te derrote.
13. Toma acción
“Si piensas demasiado tiempo sobre algo, nunca lo verás realizado.”
No analices demasiado las cosas. Toma acción aunque las cosas no salgan en un inicio de manera perfecta. Si desde un comienzo esperas resultados perfectos, nunca empezarás nada. ¿Acaso el mejor pianista del mundo empezó tocando perfecto? No, éste empieza aprendiendo, practicando de a pocos y así va masterizando sus temas.
14. Deja
“No estoy en este mundo para colmar tus expectativas, tú no estás en este mundo para colmar las mías.”
Muchas personas se quedan estancadas por lo que otras personas podrían pensar de ellas si llegaran a ser exitosas. Muchos tienen miedo de esto por lo que nunca pueden levantarse de la mediocridad. No tienes que hacer lo que la gente espera de tí, tu tienes que creer en tí y hacer las cosas que te hagan feliz. No dejes que otras personas dicten el camino de tu vida. Determina lo que tú quieres y trabaja para ello. No mires hacia atrás.
15. Crea tu propio destino
“Dile no a las circunstancias, crea oportunidades.”
Decir que las cosas suceden por las circunstancias, por cuestiones del destino son solo excusas. Toma control de tu vida. Toma la responsabilidad necesaria en tu vida para crear oportunidades. De repente al inicio no podrás hacer exactamente lo que tu quieres, pero si escoger aquello que te llevará hacia tu meta. Nadie va a realizar tus sueños si no lo haces tú mismo.
16. Sé tu mismo
“Siempre sé tu mismo, exprésate como eres, ten fen en tí, no mires hacia otras personas exitosas y trates de imitarlos.”
Eres una persona única con talentos únicos. Cuando tratas de comportarte como alguien más, sólo lograrás atraer a personas en tu vida que no estarán en armonía contigo. Cuando empiezas a aceptarte, gente interesante aparecerá en tu vida y estarán en la misma onda que tú, ayudándote a lograr tu camino hacia la meta.
17. Sé íntegro
“El conocimiento te da poder, pero el carácter te da respeto.”
Ningún éxito en la vida vale la pena si es que no tienes integridad. En estas épocas es muy difícil encontrar gente honesta e íntegra con buenos valores. Es fácil mentir y tratar de manipular a la gente. Solo la gente conciente sabe que esto a la larga no lleva a nada. La receta de la felicidad es: vivir con integridad es vivir con respeto.
18. Aprende las reglas, rompe las reglas
“Obedece los principios sin que estos te limiten.”
Si quieres ser exitoso en la vida, aprende sobre lo que hicieron otras personas para alcanzar sus metas. Aprende sus principios, pero no te limites a ellos. Siempre hazle caso a tu corazón y tu intuición.
19. Haz las cosas por ti mismo
“Jactarse es la idea de gloria del tonto.”
La vida no trata de intentar impresionar a otros, ni de buscar aprobación de otros. Esto solo te hará miserable. La única persona que debe aprobar o desaprobar algo eres tú mismo.
20. Cree en tí
“Espera. Seré la mayor estrella de China en el mundo.”
Tus creencias, tu confianza en ti mismo serán los elementos que determinen tu éxito en la vida. Tienes que aceptarte, creer en tí. No hay límites si es que tomas las responsabilidades necesarias para afrontar las cosas en tu vida. Tú creas las oportunidades.

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