domingo, 23 de diciembre de 2018

C S Lewis

 "De una cosa estoy seguro: mis siete libros de Las crónicas de Narnia y los tres de ciencia-ficción comenzaron cuando se me pasaban por la cabeza ciertas imágenes. Al principio, no había historia, sólo imágenes. El león empezó con la imagen de un fauno que llevaba un paraguas y unos paquetes por un bosque nevado. Llevaba grabada esa imagen desde que tenía unos 16 años. Luego, cierto día, cuando rondaba los 40, me dije: 'Intentemos construir una historia a partir de esa imagen". En otros de esos ensayos, C. S. Lewis asegura que "a veces los cuentos de hadas dicen mejor lo que hay que decir", y muestra su entusiasmo por El Señor de los Anillos, de Tolkien. "Este libro es como un relámpago en un cielo despejado", escribe, y asegura que tras su lectura "ya no somos los mismos".

https://elpais.com/diario/2006/01/11/cultura/1136934006_850215.html

G.K. Chesterton


Nació el 29 de mayo de 1874 en Londres, Inglaterra. De niño aprendió de memoria las mejores páginas de literatura inglesa y le gustaba recitar y contar cuentos en momentos inesperados.
Escribió más de 90 libros, cientos de poemas, unos 200 cuentos e innumerables artículos, ensayos y obras menores.
“Chesterton escribe de una manera genial, profunda y luminosa, con un sentido del humor notable. Es capaz de condensar ideas profundas y explicarlas de manera sencilla”, expresó Larios.
Uno de los primeros escritos conocidos de Chesterton es una poesía a San Francisco. “Esa afinidad con el santo lo acompaña toda su vida. Fue una persona profundamente espiritual”

Flannery O'Connor


Flannery O'Connor, en 1961.
Flannery O'Connor, en 1961.  AGE
En 1958, después de que Flannery O’Connor se sumergiese en el manantial con propiedades curativas del santuario de Lourdes, dijo (parafraseando a una amiga y con la sorna que la caracterizaba) que “el verdadero milagro era no contagiarse de una epidemia a través de esa agua repugnante”. Aunque a regañadientes, había acudido allí como parte de un grupo (“mujeres católicas llevadas en manada de un lugar a otro”, como explicó ella misma) de peregrinación al centenario de Lourdes, viaje promovido por la diócesis de Savannah. La escritora, aquejada de lupus, era consciente de que no le quedaban muchos años de vida, y en ese viaje por Europa quiso intentarlo todo; entre otras cosas, una audiencia general con el papa Pío XII en la basílica de San Pedro.
Moriría seis años después, pero en todo caso la anécdota ilustra a la perfección dos importantes claves de su escritura: la ironía y su dimensión religiosa. El primer aspecto es algo que salta a la vista en una primera lectura de su obra. El segundo, sin embargo, no se percibe tan fácilmente. De hecho, cualquiera que se acerque a sus dos novelas o a sus relatos sin conocer su biografía (nacida en el sur de EE UU y descendiente de irlandeses, era católica hasta el tuétano, de misa diaria) pensaría que está ante la nihilista más desesperanzada, y que si hay alguna presencia sobrenatural en su obra es, a juzgar por el grado de salvajismo, violencia y humor negro, únicamente la del diablo.
https://elpais.com/cultura/2018/10/11/babelia/1539256825_702159.html

Carson McCullers


Bukowski retrató su final en un poema: «Murió alcohólica/envuelta en una manta/ sobre una silla plegable/ en un transatlántico./ Y todos esos libros suyos/ de aterradora soledad/ esos libros/ sobre la crueldad/ del amor sin amor/ es todo lo que de ella queda/ uno que pasaba/ descubrió su cuerpo/ y avisó al capitán/ y su cadáver fue trasladado/ a otra zona del barco/ mientras todo lo demás seguía/ exactamente como ella lo había descrito».


 En la revista humorística Modern Drunkard se detallaba la dieta Carson McCullers: se saluda el día con una cerveza antes de ponerse ante la máquina de escribir, luego sorbitos de jerez mientras se escribe si es un día caluroso, si no, si hace falta leña para el horno, lingotazos de whisky. Al café le va bien un poco de brandy, y ya puestos puede que sobre el café. Antes de cenar, para celebrar el final de la jornada y las dos o tres páginas que han gateado hacia la realidad en una primera versión a la que le harán falta muchas correcciones, un martini. Luego hay que salir de fiesta o a cenar con amigos, y entonces más martinis, coñacs y whiskis. Para despedir el día, una cerveza. La dieta Carson McCullers tiene tres ingredientes: ginebra, cigarrillos y desesperación. Según Truman Capote, lo extraño no es que muriera a los 50 años, lo verdaderamente extraño es que no hubiera muerto mucho antes. Y Gore Vidal, siempre al quite, la despidió con el sintagma «la desgraciada más talentosa que he conocido».

https://www.elmundo.es/cultura/2017/01/14/5879278b268e3e0d248b463a.html

Jim Harrison

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To remember you’re alive visit the cemetery of your father at noon after you’ve made love and are still wrapped in a mammalian odor that you are forced to cherish. Under each stone is someone’s inevitable surprise, the unexpected death of their biology that struggled hard, as it must. Now to home without looking back, enough is enough. En route buy the best wine you can afford and a dozen stiff brooms. Have a few swallows then throw the furniture out the window and begin sweeping. Sweep until the walls are bare of paint and at your feet sweep until the floor disappears. Finish the wine in this field of air, return to the cemetery in evening and wind through the stones a slow dance of your name visible only to birds.

Juan Ramón Jiménez


Siempre tienes la rama preparada
para la rosa justa; andas alerta
siempre, el oído cálido en la puerta
de tu cuerpo, a la flecha inesperada.
Una onda no pasa de la nada,
que no se lleve de tu sombra abierta
la luz mejor. De noche, estás despierta
en tu estrella, a la vida desvelada.
Signo indeleble pones en las cosas.
luego, tornada gloria de las cumbres,
revivirás en todo lo que sellas.
Tu rosa será norma de las rosas;
tu oír, de la armonía; de las lumbres
tu pensar; tu velar, de las estrellas.

Juan Ramón Jiménez




… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando:
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico…
Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez


Ya no puedo vivir sin ti, Juan Ramón

El conmovedor diario de la escultora Marga Gil, que se enamoró en secreto del poeta y Nobel español, se publica 83 años después de quitarse la vida

Marga Gil Roësset, pintora y escultora española, en 1932.
Marga Gil Roësset, pintora y escultora española, en 1932. EL PAÍS
“No lo leas ahora”. Fueron las últimas palabras que Marga Gil Roësset dijo a Juan Ramón Jiménez, en la casa del poeta en la calle Padilla, de Madrid, mientras dejaba sobre su escritorio una carpeta amarilla. Guardaba la revelación de su amor imposible por él, que la había llevado a una decisión fatal. Marga salió del despacho del escritor, fue a su taller, en el que había trabajado en los últimos meses, y destruyó todas sus esculturas, excepto un busto de Zenobia Camprubí, la esposa de su amado. “No lo leas ahora”… Abandonó el lugar para cumplir el destino que había previsto. Pasó primero por el Parque del Retiro; luego tomó un taxi hasta la casa de unos tíos en Las Rozas y allí se disparó un tiro en la sien.
Era el jueves 28 de julio de 1932. Ella tenía 24 años; él, 51. Ocho meses antes había conocido al poeta y a su esposa, con quienes entabló una sincera y afectuosa amistad. Pero en la joven pintora y escultora, a quien Juan Ramón y Zenobia llamaban “la niña”, también se desató en silencio una pasión amorosa no correspondida. Amenazadora. Hasta que ese amor colonizó toda su vida y la convirtió en tragedia.
“…Y es que…
Ya no puedo vivir sin ti
…no… ya no puedo vivir sin ti…
…tú, como sí puedes vivir sin mí
…debes vivir sin mí…”.
Ese deseo lo plasmó con su letra angulosa en una de las hojas de la carpeta que entregó a Juan Ramón Jiménez (1881-1958). Las escribió en las últimas semanas de ese verano. El autor le hizo caso. “No lo leas ahora”. Un poco de sombra cubrió su corazón para siempre. Un poco de luz salió de allí para su obra poética. Ese otoño del 32, él quiso rendirle homenaje publicando el manuscrito del diario de Gil, pero no pudo. En 1936, salió casi inesperadamente al exilio por la Guerra Civil. Ochenta y tres años después del suicidio de Marga Gil y de la voluntad de Juan Ramón Jiménez (JRJ), ese deseo del poeta se convierte ahora en realidad. Se titula Marga. Edición de Juan Ramón Jiménez y está editado por la Fundación José Manuel Lara. Suma un prólogo de Carmen Hernández-Pinzón, representante de los herederos de JRJ; un texto de Marga Clarck, sobrina de la artista, y escritos del poeta y su mujer sobre Marga Gil. Un relicario literario acompañado por facsímiles de las anotaciones de la esculhttps://elpais.com/cultura/2015/01/27/actualidad/1422383194_216666.htmltora y varios de sus dibujos y fotos.
Una de las páginas del diario de Marga Gil Roësset.
Una de las páginas del diario de Marga Gil Roësset. EL PAÍS
Amor, silencio, alegría, desesperación, amor. El desconcierto se plasma en la nota que la joven dejó a Zenobia Camprubí: “Zenobita… vas a perdonarme… ¡Me he enamorado de Juan Ramón! Y aunque querer… y enamorarse es algo que te ocurre porque sí, sin tener tú la culpa… a mí al menos, pues así me ha pasado… lo he sentido cuando ya era… natural… que si te dedicaras a ir únicamente con personas que no te atraen… quitarías todo peligro… pero eso es estúpido”.
Esa confesión figuraba en aquel diario extraviado tantísimos años. Desde 1939, cuando tres asaltantes —Félix Ros, Carlos Martínez Barbeito y Carlos Sentís— robaron la casa de JRJ mientras se hallaba en el exilio. El poeta, quien ganaría el Nobel de Literatura en 1956, siempre estuvo inquieto por el destino de esos documentos. Siempre preguntaba por ellos a su gran amigo Juan Guerrero. Lo recuerda Carmen Hernández-Pinzón, hija de Francisco, sobrino del autor de Espacio y representante de sus herederos. Parte de ellos fueron divulgados en 1997 por el diario Abc. El suicidio de Gil afectó mucho a JRJ y a su esposa. “Los dos quedaron muy abatidos, y él no quiso escribir durante un tiempo. Nunca la olvidaron”, dice Carmen.
Ese “No lo leas ahora” es un asomo al amor que revitaliza la vida y, a su vez, esteriliza a quien no es correspondido, mientras vive de migajas secretas que son el triunfo de su existencia:
“…Y no me ves… ni sabes que voy yo… pero yo voy… mi mano… en mi otra mano… y tan contenta…
…porque voy a tu lado”.
Ahora todos lo saben. Y ella fue más que ese feliz y fatal susurro amoroso. “Quiero que se la conozca como la genial artista que fue y sigue siendo. Muchas estudiosas y especialistas en las vanguardias del siglo XX han dedicado su tiempo a investigar su obra”, cuenta Marga Clarck. La publicación del diario le parece importante, ahora que la figura de su tía se empieza a reconocer. Confía en que sirva “para que ella pueda navegar sola porque su obra es muy potente. Y Juan Ramón quería que ella pasara a la historia como artista”.
El poeta lo sabía. Ese amor desconocido era parte feliz de su vida, aunque no lo pidiera. Era suyo, también. Un rincón de su casa lo inmortalizó. Tras la muerte de Marga, mandó hacer un aparador de roble sobre el que puso el busto de Zenobia esculpido por “la niña”. La cara del amor de su vida cincelada por la mujer que no soportó vivir sin él.
https://elpais.com/cultura/2015/01/27/actualidad/1422383194_216666.html

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Jim Harrison

Llanto por Jim Harrison

El escritor, amigo del autor de 'Leyendas de pasión', destaca el carácter claro y aventurero del fallecido

El escritor Jim Harrison, en Madrid, en 2012.
El escritor Jim Harrison, en Madrid, en 2012.JOHN J. HEALEY
Le conocí en San Francisco. A lo largo de una cena regada por una cantidad alarmante de vino de Borgoña, el seguía lúcido, y me dio el visto bueno para dirigir un documental sobre él y su amigo el poeta Gary Snyder. Un año después, cuando se estrenó la película en el Festival Lumière, en Lyon, me confesó que aquella noche en California decidió trabajar conmigo por una razón. Me había preguntado qué era lo que más me gustaba del poeta Federico García Lorca, y le había respondido que la dureza, la mezcla de una sensibilidad única combinada con una actitud realista y implacable con respecto a la vida. Le di la definición escueta del duende lorquiano: "Es, en suma, el espíritu de la tierra".
Ese era el espíritu que Jim Harrison llevaba dentro. Dijo una vez, "he aprendido que no puedo estar bien en mi propia piel, mi auténtica casa, cuando estoy distraído pensando en otro lugar. Tienes que encontrarte donde estás, donde estás ya, en el mundo que te rodea". Su lugares favoritos en este mundo eran, Michigan, Montana, Nueva México, Francia y España. Le encantaba la poesía de Antonio Machado, y había hecho peregrinajes a Colliure para visitar su tumba. Hace solo 10 días hablaba con ilusión del viaje que tenía pendiente esta primavera a París y a Sevilla.
La muerte de Linda, su mujer, el año pasado le hundió, pero seguía escribiendo. Decía que tenía que escribir para mantener su apego a la realidad. Quería con lealtad y pasión: a sus hijos, a sus perros, a sus amigos. Iba de duro, era resistente a todo, pero tras esa actitud autoprotectora había una sensibilidad profunda. Estaba orgulloso de haber podido mantener a su familia a base de su talento literario. Despreciaba a los escritores que buscaban cobijo dando clases de creative writing en las universidades.
Harrison nació en Michigan en una familia de raíces escandinavas mezcladas con nativos americanos. Su conexión con los indígenas de Estados Unidos fue constante, y está reflejada en muchos de sus libros. El respeto que les tenía, desprovisto de toda sentimentalidad, era inmenso. Por otra parte, aunque sea más conocido como novelista, la faceta de su obra que más valoraba era la poesía. Como artista, la poesía es lo que más le preocupaba. Vivía de la prosa, pero su corazón estaba íntimamente ligado a la poesía.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un americano tan claro, tan aventurero. Era un tipo brusco, con su pitillo y su copa de vino, sus perros y rifles, su atuendo de cazador. Le gustaba cocinar y contar anécdotas divertidísimas, y perderse por el campo citando a Shakespeare y  Machado como la cosa más natural del mundo, sin pretensión ninguna. La última vez que le vi fue hace un par de años, aquí, en Madrid. Le encantaba la ciudad. Cuando nos despedimos delante de su hotel, en frente del Museo del Prado, con ese olor a acacia flotando en el aire, me hizo prometer que leería la obras completas de René Char. No lo he hecho todavía, pero mañana empiezo.
John J. Healey es escritor. Su última novela, ‘El samurái de Sevilla’, se publica en España el 5 de abril.
https://elpais.com/cultura/2016/03/27/actualidad/1459105692_976379.html

Edward L. Bernays

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“Universal literacy was supposed to educate the common man to control his environment. Once he could read and write he would have a mind fit to rule. So ran the democratic doctrine. But instead of a mind, universal literacy has given him rubber stamps, rubber stamps inked with advertising slogans, with editorials, with published scientific data, with the trivialities of the tabloids and the platitudes of history, but quite innocent of original thought. Each man's rubber stamps are the duplicates of millions of others, so that when those millions are exposed to the same stimuli, all receive identical imprints. It may seem an exaggeration to say that the American public gets most of its ideas in this wholesale fashion. The mechanism by which ideas are disseminated on a large scale is propaganda, in the broad sense of an organized effort to spread a particular belief or doctrine.” 
― Edward L. Bernays, Propaganda

Jim Harrison


martes, 4 de diciembre de 2018

Jim Harrison

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La lectura juvenil puede ser un procedimiento melancólico. Tu ingenuidad te hace creer todo lo que lees. Luego ese sentimiento se vuelve humorístico. "El niño lisiado pintó en su bota de vaquero. Por desgracia, dentro había una pequeña serpiente de cascabel que le mordió y lo mató lentamente. Su perro intentó revivirlo y la serpiente mordió fatalmente al perro en la nariz. Ahora hay dos amigos tocados por la muerte en el porche". Ese tipo de cosas. Sin embargo mi niñez lectora fue placentera a pesar de que perdí mi ojo izquierdo a los 7 años cuando una niña me arrojó un vaso a la cara. Esto conllevó un esfuerzo mayor en la búsqueda de alternativas reales en los libros. A los 21 años mis personas favoritas, mi padre y mi hermana, murieron en un accidente de coche y esto sirvió de combustible para escribir totalmente sin compromiso. Si la gente a la que quieres puede morir en un accidente te niegas a dar un paso atrás en tu trabajo.
 http://www.elcultural.com/noticias/letras/Jim-Harrison-La-muerte-de-mi-hermana-y-mi-padre-me-sirvio-para-escribir-sin-compromiso/9121

domingo, 2 de diciembre de 2018

Philip K Dick

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Una anécdota de Philip K. Dick, narrada por él mismo, acerca de su primer relato de ciencia ficción publicado en julio de 1952, Aquí yace el wub (Beyond Lies the Wub):

"Mi primera historia publicada, en la más deleznable de las revistas baratas que se vendían en aquel tiempo, Planet Stories. Cuando llevé cuatro ejemplares a la tienda de discos en la que trabajaba, un cliente me miró y, con ciertos reparos, me preguntó: "Phil, ¿tú lees esta clase de basura?". Tuve que admitir que no sólo la leía, sino que también la escribía."

Edward Bernays

“The conscious and intelligent manipulation of the organized habits and opinions of the masses is an important element in democratic society. Those who manipulate this unseen mechanism of society constitute an invisible government which is the true ruling power of our country. ...We are governed, our minds are molded, our tastes formed, our ideas suggested, largely by men we have never heard of. This is a logical result of the way in which our democratic society is organized. Vast numbers of human beings must cooperate in this manner if they are to live together as a smoothly functioning society. ...In almost every act of our daily lives, whether in the sphere of politics or business, in our social conduct or our ethical thinking, we are dominated by the relatively small number of persons...who understand the mental processes and social patterns of the masses. It is they who pull the wires which control the public mind.”
― Edward Bernays, Propaganda

Mundial 78', la historia paralela


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