miércoles, 18 de noviembre de 2015


Esta frase de Carlos Monsiváis es una poderosa invitación al presentismo filosófico, alejándose del cinismo para abrazar una forma de vitalismo crítico. Aunque Monsiváis fue conocido por su aguda crónica de la sociedad mexicana y su ironía, aquí se adentra en una reflexión existencialista sobre la percepción del tiempo.

análisis de los puntos clave de esta reflexión:


1. La fragilidad como motor de valor

La premisa inicial, "Si nadie te garantiza el mañana", establece la incertidumbre como la única constante. En lugar de generar angustia o parálisis, Monsiváis utiliza esta falta de garantía para despojar al futuro de su poder distractor. Si el futuro es una construcción incierta, la inversión emocional y vital se traslada forzosamente al presente.

2. La "inmensidad" del presente

Cuando el autor dice que "el hoy se vuelve inmenso", transforma la cantidad de tiempo en calidad de experiencia.

  • La expansión del detalle: Al no haber un "después" asegurado, el individuo se ve obligado a prestar atención a la minuciosidad de lo cotidiano.

  • La densidad vital: El "hoy" deja de ser un trámite para llegar a una meta y se convierte en el escenario absoluto. Lo inmenso no es la duración del día, sino la profundidad con la que se habita.

3. El trasfondo ético y social

Monsiváis rara vez escribía en un vacío puramente metafísico. En el contexto de su obra, esta frase también puede interpretarse como:

  • Urgencia de acción: Si el mañana no está garantizado, la lucha social, la justicia y el placer no pueden posponerse.

  • Rechazo a las promesas institucionales: Es una crítica implícita a los sistemas (políticos o religiosos) que piden sacrificar el bienestar presente a cambio de un "futuro mejor" que nunca llega.

4. Conexión con el Carpe Diem

Aunque comparte raíces con el Carpe Diem clásico, el enfoque de Monsiváis es más consciente que hedonista. No se trata solo de "aprovechar" el día, sino de reconocer la magnitud de lo que tenemos frente a nosotros. Es un llamado a la lucidez: ver la realidad en toda su escala porque es lo único real que poseemos.


En resumen: La frase sugiere que la conciencia de nuestra finitud no debería achicar nuestro mundo, sino expandirlo. La incertidumbre del mañana es, paradójicamente, lo que le otorga al hoy su carácter sagrado y vasto.


Leon Felipe

Ernesto Sabato






Esta cita de Ernesto Sabato, extraída de su emblemática novela El túnel, condensa la esencia de la alienación moderna y la paradoja de la comunicación humana. Es la voz de Juan Pablo Castel, pero también es el eco del pesimismo existencialista que caracterizó gran parte de la obra del autor argentino.

análisis estructurado de los puntos clave de este pensamiento:

1. El Pesimismo Antropológico

Cuando el autor dice que no se hace "muchas ilusiones acerca de la humanidad en general", establece una postura de desconfianza radical. No es un simple mal humor; es la convicción de que la sociedad es una masa indiferente, ciega o hipócrita. Esta visión es típica de la posguerra, donde el individuo se siente aplastado por estructuras sociales que no comprende y que no lo comprenden a él.

2. La "Débil Esperanza": El Motor del Existencialismo

A pesar de su misantropía, existe una "débil esperanza". Este es el punto más trágico y humano del análisis:

  • La necesidad del Otro: Incluso el ser más aislado necesita ser validado por otra conciencia.

  • La paradoja: El personaje desprecia a la humanidad, pero depende de ella para dejar de estar solo. La esperanza es "débil" porque sabe que la probabilidad de éxito es mínima, pero es "esperanza" porque es lo único que lo mantiene vinculado a la realidad.

3. El Concepto de la "Única Persona"

La frase "Aunque sea una sola persona" es una búsqueda de comunión absoluta.

  • En la novela, esa persona es María Iribarne. Para el narrador, el entendimiento no es un acuerdo intelectual, sino una conexión espiritual donde dos soledades se tocan.

  • Representa la búsqueda de un "puente" en medio del aislamiento. Si una sola persona logra entender el "túnel" en el que vive el protagonista, el aislamiento deja de ser absoluto.


Conexión con la Filosofía de Sabato

Para Sabato, la razón ha fracasado en explicar el alma humana (tema que explora a fondo en sus ensayos como El uno y el universo o Hombres y engranajes). Por eso, el entendimiento que busca la cita no es lógico, sino emocional y oscuro.

ElementoSignificado Psicológico
Humanidad en generalEl caos, la incomprensión, lo ajeno.
Llegue a entendermeEl fin del exilio existencial.
Una sola personaEl ideal del amor o la empatía como redención.

En conclusión: La frase es un grito de auxilio disfrazado de escepticismo. Refleja la tragedia de la condición humana: estamos condenados a la individualidad, pero somos incapaces de renunciar al deseo de ser comprendidos.


Doris Lessing

Mario Vargas Llosa

Jorge Luis Borges

jueves, 29 de octubre de 2015

Williamina Fleming

La criada que descubrió 10.000 estrellas

La escocesa Williamina Fleming, empleada en la casa del director del Observatorio de Harvard, terminó siendo una pieza clave en la aparición de la astrofísica

Williamina Fleming y la nebulosa Cabeza de Caballo
Williamina Fleming hacia 1890 junto al sector de la placa, de 1888, en la que por primera vez identificó la nebulosa Cabeza de Caballo. Abajo, una toma reciente del mismo campo /GRUPO DE ASTROFOTOGRAFÍA DEL IAC, 2012.
“¡Hasta mi criada haría un trabajo mejor!”, pero el profesor Pickering jugaba con las cartas marcadas cuando les lanzó estas palabras de ánimo a sus ayudantes en Harvard. Delante de ellos se acumulaban las placas fotográficas con los espectros estelares más detallados captados hasta la fecha. Las primeras placas de una enorme serie que, a la postre, estará llamada a ser la llave con la que la vieja astronomía dará paso a una ciencia nueva: la astrofísica.
Cómo es la vida; un día tienes 19 años y el tiempo se te escapa. Rompes a correr sin rumbo, provocando al destino, te casas, te largas lejos y antes de dos años estás sola, en la calle, preñada y a 5.000 kilómetros de casa. Estos pensamientos debían rondar la mente de Mina Fleming en la primavera de 1879 mientras se sobreponía a los quiebros de la vida y se guardaba sus seis años de prácticas de magisterio para buscar un trabajo urgente de criada. Su vieja Dundeenatal no era, desde luego, sitio para una mente inquieta, más allá de un duro pero estable futuro en la floreciente industria textil de fibra de yute o en las fábricas de mermelada. Tampoco su marido, James Fleming, un contable bancario, viudo y 15 años mayor, era, probablemente, su compañero de viaje ideal. Sea como fuere, Mrs. Fleming encontró refugio, y trabajo, en el servicio doméstico de la casa del director del Observatorio de la Universidad Harvard, el profesor Edward Charles Pickering.
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Sola, en la calle, preñada y a 5.000 km de casa, Mrs. Fleming encontró refugio, y trabajo, en el servicio doméstico de la casa del director del Observatorio de la Universidad Harvard
Williamina Paton Stevens Fleming, tenía una personalidad magnética y un rostro atractivo, con ojos brillantes y vivos que aumentaban el encantador efecto que, al entrar, dejaba en el aire un saludo alegre, adornado de acento escocés. A Edward Pickering, entre cuyas habilidades estaba la de identificar el talento, no le pasó desapercibido ni un instante que, además, la nueva sirvienta tenía una educación e inteligencia claramente superiores. Así que esperó a que volviera de Escocia, a donde Williamina había regresado para dar a luz a su hijo y, conforme puso el pie de nuevo en Boston en abril de 1881, le ofreció trabajo en el Observatorio. De momento, como ayudante en tareas administrativas y para hacer cálculos rutinarios en los que, en su visión de entonces, una mujer mostraría especial destreza. Al menos, más que sus ayudantes varones.
Pickering era un profesor de Física al mando de un observatorio astronómico, lo que no fue fácil de asumir para la vieja guardia de Harvard. Creía que era el momento de introducir nuevos métodos. Dejar atrás la antigua astronomía de posición y movimientos para dar paso a la fotometría y los estudios espectrales. Y aunque aún sin la base física que permitiera conocer la naturaleza de los objetos, tenía claro que el camino era la obtención y clasificación de la mayor cantidad de datos. Para ello, al igual que hiciera Piazzi Smyth en supionera campaña en Tenerife, puso la técnica delante del carro de la ciencia. Con el apoyo de su hermano menor William Henry, comenzó por adoptar el método de obtención de espectros estelares mediante la colocación de un prisma en el objetivo del telescopio, para seguir mejorando las técnicas espectroscópicas a lo largo de toda la década de los 80.
Su sueldo 'de mujer', muy inferior al de sus compañeros varones, fue otro de sus fastidios y motivos de protesta permanentes
Como siempre en ciencia, Pickering viajaba a hombros de gigantes en su empresa. Antes que él, las primeras descripciones de los espectros de Sirioy Arturo de William Herschel (1798), la clasificación de las líneas del espectro del Sol de Joseph von Fraunhofer (1814), la identificación de elementos químicos en la atmósfera solar por Gustav Kirchhoff yRobert Bunsen (1861), las primeras placas y clasificaciones de espectros estelares de Lewis Rutherfurd (1862) y, finalmente, el meticuloso trabajo del Padre Angelo Secchi (otro jesuita) durante la década de los 60 (siempre del siglo XIX) que culminó en la primera clasificación de estrellas por su distribución de líneas espectrales, es decir, de momento, por los componentes químicos de sus atmósferas (1867).
En 1886 llegó el dinero de la viuda de Henry Draper, un pionero en la obtención de fotografías de espectros de estrellas. En memoria de su marido y para la finalización de su sueño de realizar un gran catálogo, interrumpido por una muerte prematura, Mary Draper decidió financiar los trabajos de Pickering. Fiel a su pragmatismo y poco complejo ante las novedades, Pickering no perdió un momento. Su experiencia con Williamina Fleming no podía haber sido mejor, así que contrató a otras nueve mujeres para realizar los cálculos rutinarios y la clasificación de los espectros en las placas fotográficas.
Era un equipo de calculadoras humanas que pasarían a ser conocidas como “las computadoras de Harvard” o “el harén de Pickering”, según se fuera mejor o peor intencionado. Un grupo de mujeres que seguiría aumentando en los años siguientes, y entre las que se encontrarán algunos de los más relevantes astrofísicos de la historia. Y un auténtico chollo, al fin, para el pragmático Pickering, que se hizo con un brillante equipo de 10 especialistas al precio de 5 ayudantes varones. Como responsable nombró a Nettie Farrar, que tan sólo unos meses después abandonaría su carrera para casarse. Una decisión de hace 130 años sobre cuya proyección en el presente podríamos reflexionar. Pickering no tuvo dudas: la sustituiría Mrs. Fleming.
Descubrió 59 nebulosas, entre las que se encuentra uno de los objetos más hermosos y fotografiados del firmamento, la nebulosa Cabeza de Caballo
Laboriosa, incansable y con el coraje suficiente para defender sus resultados, Williamina Fleming identificó y clasificó los espectros de más de 10.000 estrellas. Amplió la clasificación de cuatro grupos de Secchi e introdujo un nuevo esquema basado en 16 tipos, tomando como referencia las líneas de absorción del Hidrógeno, identificados alfabéticamente desde A a N (saltando la J), más las letras O para estrellas con líneas brillantes de emisión, P para nebulosas planetarias y Q para las estrellas que no encajaban en los grupos anteriores. Esta primera entrega del catálogo Draper, en compensación por la financiación recibida, la publicó Edward Pickering en 1890 sin figurar Fleming como autora (aunque sí está citada en el interior y, posteriormente, no dudó en hacer reconocimiento público de su autoría) y es la base de la clasificación espectral hoy en uso (clasificación de Harvard).
La llegada de espectros cada vez de mayor resolución y la instalación de un telescopio en Arequipa, Perú, en el Hemisferio Sur, permitió al equipo dirigido por Fleming y Pickering evolucionar en la clasificación, sobre todo con las decisivas aportaciones de otras 2 “calculadoras”, Antonia C. Maury y Annie J. Cannon, que reordenaron los grupos espectrales y aumentaron el número de estrellas clasificadas. En la publicación de las extensiones del catálogo Draper lideradas por Maury (1897) y Cannon (1901 y varias otras hasta su muerte en 1941) ya figuran ellas como las autoras del trabajo. En total, las clasificaciones de estrellas llevadas a cabo por estas mujeres fueron más de 400.000.
La aportación de Williamina Fleming podría considerarse decisiva y envidiable para cualquier astrónomo hasta aquí, pero se le debe sumar el descubrimiento de 10 supernovas y más de 300 estrellas variables, de las que midió la posición y magnitud de 222 de ellas (1907), como parte de la línea de trabajo que llevaría a otra eminente “computadora de Harvard”, Henrietta Swan Leavitt, a realizar uno de los descubrimientos fundamentales de la astrofísica: la relación periodo-luminosidad de las Cefeidas, la base de la medición de distancias en el Universo. Finalmente, 59 nebulosas, entre las que se encuentra uno de los objetos más hermosos y fotografiados del firmamento, la nebulosa Cabeza de Caballo en la constelación de Orión (1888). Uno solo de estos descubrimientos serviría para compensar los sacrificios de cualquier astrónomo. Antes de que una neumonía se llevara a Mina a los 54 años, aún le dio tiempo de publicar una última clasificación de un tipo de estrellas con un espectro especialmente particular y color blanco que dará lugar a lo que posteriormente se denominará “enanas blancas”.
Williamina Fleming identificó y clasificó los espectros de miles de estrellas
El éxito en el desempeño de sus tareas y su capacidad de trabajo terminaron cargándola con tareas más prosaicas que la alejaban, con fastidio por su parte, de la ciencia. Mrs. Fleming fue nombrada conservadora de la colección fotográfica del Observatorio, siendo este el primer cargo orgánico ocupado por una mujer. Pero también gastó innumerables horas, por ejemplo, en labores de edición y corrección de los Anales del Observatorio. Su sueldo “de mujer”, muy inferior al de sus compañeros varones, fue otro de sus fastidios y motivos de protesta permanentes, puede que parcialmente compensado, a cambio, por el reconocimiento y honores que tuvo de numerosas sociedades astronómicas.
En alguna tarde de domingo, quizás a la vuelta del estadio de fútbol americano tras ver a los Harvard Crimson, y sus pensamientos divagaban libres entre preocupaciones cotidianas y desvelos de madre, puede que volvieran a rondar por su mente reflexiones acerca de los meandros del azar y de cómo es la vida.
Julio A. Castro Almazán es físico y miembro del SkyTeam del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), especialista en Caracterización de Observatorios Astronómicos y Óptica Atmosférica.

martes, 22 de septiembre de 2015

Rosa Luxemburgo

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"Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobre todo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia donde quiera que estén".
Miguel de Cervantes Saavedra ( Don Quijote de la Mancha )

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Alejandro Jodorowsky

Alejandro Jodorowsky quote: Awakening is not a thing. It is not a ...
  • «A veces perder es ganar y no encontrar lo que se busca es encontrarse».
  • «Cada segundo es la eternidad».
  • «Como la del sol, tu luz es para todos; ama incluso lo que parece odioso».
  • «Comprenderse a uno mismo significa sentirse mas allá de las palabras dejándose caer en el abismo de lo impensable».
  • «Cuando se abre una flor, es primavera en todo el mundo».
  • «Cuando te enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro».
  • «Debajo de la enfermedad, está la prohibición de hacer algo que deseamos o la orden de hacer algo que no deseamos».
  • «Dondequiera que vas arrastras una sombra tan inmóvil como el ladrón crucificado».
  • «El dinero es como el Cristo; te bendice si lo compartes».
  • «El ego es sordo; sordo y ciego. El ego debe ser domado».
  • «El mundo es lo que tú piensas que es; pero el que piensa no eres tú».
  • «El silencio no tiene límites para mí; los límites los pone la palabra».
  • «El sol, para brillar, no necesita ni esperanza».
  • «El último ser humano vivo lanzó la última paletada de tierra sobre el último muerto. En ese instante, mismo supo que era inmortal; porque la muerte sólo existe en la mirada del otro».
  • «Eres esclavo de aquello que bautizas con tu nombre».
  • «Fueron semillas mis errores».
  • «Haz lo que estas haciendo lo mejor posible».
  • «He aprendido a hablar murmurando en tus oídos».
  • «La belleza es el límite máximo al que podemos acceder a través del lenguaje. No podemos alcanzar la verdad, pero podemos aproximarnos a ella a través de la belleza».
  • «La familia, la sociedad, la cultura, nos pone en un molde; cuando nos salimos del molde, empieza la curación y, no solo eso: hay que hacer algo que nunca haya hecho uno y mientras más difícil, mejor».
  • «La frustración está provocada por una sociedad que nos pide ser lo que no somos y nos culpa de ser lo que somos. Ahora mismo, todo sigue estando dirigido por hombres; la mujer está en claro desequilibrio. Para comenzar, hay que equilibrar la igualdad de hombre y mujer".
  • «La mente humana, al encontrarse frente a otra mente más potente que ella, tiene tendencia a olvidarse de sí misma.».
  • «La mente no se conforma; esta ahí. Su calidad depende del uso que hagas de ella».
  • «La mentira mayor es el ego».
  • «La palabra que describe al mundo no es el mundo».
  • «La verdad nunca se obtiene de nadie; uno la lleva siempre consigo».
  • «Le pido al cine lo que muchos estadounidenses le piden a las drogas psicodélicas».
  • Le preguntan qué consejo le daría a la gente: «Daría tres. El primero es: "Haz siempre, porque si no haces, te arrepentirás, y si haces y te equivocas, al menos habrás aprendido algo". El segundo: "No quieras nada para ti que no sea también para los otros". El tercero: "No seas lo que otros quieran que seas; sé lo que tú eres"».
  • «Lo que busco me persigue».
  • «Los pájaros nacidos en jaula creen que volar es una enfermedad».
  • «Los sueños interpretados no son importantes. Los importantes son los lúcidos: cuando eres y te haces consciente de lo que estás soñando. El arte y la poesía también son muy importantes».
  • «—Maestro, ¿cuándo seré fuerte? —Cuando aprendas a no dañar».
  • «Me dicen que soy un estafador. Pues si lo soy, pero un estafador sagrado».
  • «Me llamo Alejandro Jodorowsky. Mejor dicho: me llaman Alejandro Jodorowsky. Yo no me llamo nada...».
  • «Muchos directores hacen películas con sus ojos. Yo hago películas con mis testículos».
  • «Nadie se ha destruido a sí mismo para hacer un poema. Nadie».
  • «Ni tan rápido que alcances la muerte ni tan lento que ella te alcance a ti".
  • «No establezcas amistades inútiles».
  • «No me agradezcas lo que te he dado; me ha sido dado para ti».
  • «No me gusta el arte que diviniza el ombligo de quien lo practica».
  • «No satisfacer los deseos no es sufrimiento, porque el prodigio es tener deseos».
  • «No quiero nada para mí que no sea para todos».
  • «No te apropies de nada ni de nadie».
  • «...no voy a hacer el camino universitario porque el estudio universitario es la muerte del arte. Los museos y los estudios universitarios son la muerte del arte. Entonces, me voy a ir a hacer el arte. Que después me metan de momia en un museo ya vendrá; pero yo no voy a meter a nadie en un museo».
  • «Oigo lo que dices en lo que no dices».
  • «Otorga a cada palabra raíces en el corazón».
  • «Para cambiar el mundo es necesario comenzar por uno mismo».
  • «Piensas una cosa, deseas otra, amas otra, haces otra cosa».
  • «Por amor, no solo copiamos los valores de nuestros padres, sino también sus enfermedades».
  • «Si cierro mis manos, el agua se escurre».
  • «Si echamos una mirada a las circunstancias que nos llevaron al milagro, comprenderemos que fuimos dirigidos por una fuerza inimaginable».
  • «Si no soy yo, ¿quién? Si no es así, ¿cómo? Y, si no es hoy, ¿cuándo?».
  • «Solo has de adquirir el poder de ayudar. Un arte que no sirve para sanar no es arte».
  • «Todavía nos queda mucho por conocer del propio hombre; sigue siendo un misterio y lo seguirá siendo, probablemente».
  • «Tú me maldices y yo te bendigo».
  • «Una vez por semana, enseña gratis a los otros lo poco o mucho que sabes. Lo que les des, te lo das. Lo que no les des, te lo quitas».
  • «Un día dejaremos de rezar y nos pondremos a vomitar flores».
  • «Un filósofo que no podía caminar porque pisaba su barba se cortó los pies».
  • «Un maestro zen, a punto de morir, está rodeado de sus discípulos. Éstos le preguntan solemnemente: "Maestro, ¿cuáles son tus últimas palabras? Y el maestro responde: ¡¡No quiero morir!!"». (Chiste que contó en "La Belleza de Pensar", programa televisivo chileno de entrevistas).

miércoles, 19 de agosto de 2015

Cecilia Magni

Cecilia Magni, la “comandante Tamara”


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Destacada integrante de la organización guerrillera FPMR, participó en el atentado contra Pinochet y dirigió la toma militar al cuartel de los Queñes
ChileNacida en un hogar burgués, a los seis meses de haber ingresado a la facultad de Sociología, en la Universidad de Chile, empezó a participar en las manifestaciones contra el régimen militar. Casi a la par se sumó a las filas de las Juventudes Comunistas, organización proscrita por la dictadura. Su familia lo supo dos años después y por su propia boca: “soy miembro del Partido Comunista. Soy comunista.” (1) Las relaciones con su padre, al que adoraba, se volvieron tensas, pues en esa familia se aplaudía al general Augusto Pinochet.
Poco después ingresó a la guerrilla del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, FPMR, después de tomar la decisión más dura de su vida: dejar de compartir el día a día con su hija de dos años. El padre de la niña, que la apoyaba en su compromiso, asumió la crianza. Ante las críticas, ella repetía a su hermana: “No puedo sufrir por una sola niñita, que es mi hija y que amo, cuando veo sufrir a miles de niños que no tienen derecho a nada”. Ya dejar lo demás no era problema: la comodidad y el prestigio que le podían dar la riqueza de su familia. “Ingresé a esto porque creía en una sociedad diferente, más justa y este camino es más realista. Soy consecuente con mis ideas (…) La lucha es la única forma realista y válida de cambiar el rumbo del país”, dijo a la revista HOY desde la clandestinidad en 1987.
De ojos vivaces, buenamoza, encantadora, muy tierna y de gran ímpetu, se oponía a la mediocridad: “Aunque seas barrendera, debes ser la mejor”, le repetía a su hermana menor. A esta infatigable lectora sus compañeros la bautizaron como “Tamara”, en recuerdo de la revolucionaria que luchó al lado del Che, Tamara Bunke.
Se inició en la lucha militar participando de la voladura de un puente ferroviario, y asaltando una casa de cambio, de donde escapó a tiros montada en una motocicleta. Logró un vertiginoso ascenso al interior de la organización guerrillera, hasta llegar a ser la única mujer que obtuviera el grado de “comandante” en la cerrada dirección del Frente. Es que eran innatas en ella sus capacidades políticas y militares, además de ser una gran conspiradora. Siempre trató con cariño a quienes tuvo bajo su mando, preocupándose hasta de sus problemas personales, como debe ser en un dirigente.
A mediados de 1986, Cecilia Magni, ya convertida en la “comandante Tamara”, estuvo entre el reducido grupo de dirección que planificó la acción más arriesgada que hasta entonces realizaba el FPMR. Se llamó “Operación Siglo XX”, y su objetivo era dar muerte al dictador Pinochet. A pesar de sus protestas, a último momento se decidió que ella no participaría en la emboscada, ante la probabilidad que ningún guerrillero saliera con vida. Y su experiencia en la logística era indispensable para el Frente.
El 7 de septiembre de ese año Pinochet regresaba a la capital luego de un fin de semana de descanso, cuando una veintena de comandos del Frente recibieron su caravana con nutrido fuego. Al final de los ocho minutos que duró el intrépido operativo quedaron cinco escoltas muertos y once resultaron heridos. Pinochet salió ileso pues el cohete que se lanzó contra su auto no estalló: al dispararse a corta distancia no alcanzó a activarse lo suficiente para traspasar el blindaje. Ningún guerrillero murió. La responsabilidad de Tamara en la consecución de autos y casas para resguardar al grupo, así como el traslado del armamento tuvo cero faltas. La acción fue destacada por la dictadura como “un perfecto operativo de inteligencia.”
El 21 de octubre de 1988, junto al máximo responsable del FPMR, Raúl Pellegrín, dirigió la toma militar al cuartel de los Queñes, al centro del país. Los servicios represivos iniciaron una cacería implacable contra la pareja hasta lograr su captura. El día 29 fue hallada en un río. Al día siguiente se encontró a Pellegrín. La dictadura aseguró que habían “muerto ahogados”, pero sus cuerpos tenían horribles muestras de tortura, incluida la ruptura de la columna vertebral de Cecilia. Su captura se debió a una traición. Cecilia “Tamara” Magni tenía 31 años.
Pellegrín no solo era un compañero político sino el hombre de su vida. El padre de su hija dijo tiempo después: “Cecilia, en el amor y en la política, fue fiel y leal hasta las últimas consecuencias”.
Su padre aseguró que si él hubiera sabido que iba a morir así, “jamás me hubiera enojado con ella en la vida”. Mientras que la hija, ya siendo una joven, expresó: “Las decisiones de las personas valen, cuando las toman valen, y yo no puedo invalidarla a ella, sería faltarle al respeto”.
En la entrevista que le realizara la revista HOY a la Comandante Tamara en 1987, también dijo: “Yo soy jefe y se me subordinan hombres. He estado a cargo de tropas, masculinas por supuesto. Nunca he tenido problemas. Te aseguro que mis subordinados difícilmente ven en mí a una mujer. Una vez me vieron con las armas encima. Me vieron con granadas, con revolver. Y ésa fue la única vez que me han dicho “qué linda estás”.”
1) Salvo las dos citas tomadas de la revista HOY, las otras provienen del documental “Cecilia Magni Camarada Tamara”. Televisión Nacional de Chile. Programa “Informe Especial”.

Richard St. John


miércoles, 5 de agosto de 2015

La corta vida de trece rosas


Fue uno de los episodios más crueles de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, la mitad menores, fueron ejecutadas ante las tapias del cementerio del Este. Su historia sigue viva hoy en forma de libros, teatro, documentales y cine.

"Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar… Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia". Fueron éstas las últimas palabras que dirigiría a su familia una muchacha de 19 años llamada Julia Conesa. Corría la noche del 4 de agosto de 1939. Hacía cuatro meses que había terminado la Guerra Civil. Madrid, destruida y vencida tras tres años de acoso, de bombardeos y resistencia ante el ejército sublevado, intentaba adaptarse al nuevo orden impuesto por el general Franco, un régimen que iba a durar cuatro décadas.

En el ambiente de ese verano de posguerra -tristísimo para unos y glorioso para otros-, se mezclaban las ruinas de los edificios y la pobreza de sus pobladores con las dolorosas secuelas físicas y psicológicas de la contienda. Y, sobre todo, abundaban ya la propaganda y la represión. El día a día de la capital estaba marcado por las denuncias constantes de vecinos, amigos y familiares; por la delación, los procesos de depuración en la Administración, en la Universidad y en las empresas; por las redadas, los espías infiltrados en todas partes, las detenciones y las ejecuciones sumarias. En junio habían comenzado, incluso, los fusilamientos de mujeres. "Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino…", voceaban las radios de Madrid. "Juro aplastar y hundir al que se interponga en nuestro camino", advertía Franco en sus discursos.
Sería aquélla la última carta de Julia Conesa. Y ella lo sabía. Porque, junto a otras catorce presas de la madrileña cárcel de Ventas, había sido juzgada el día anterior en el tribunal de las Salesas. "Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (…) a la pena de muerte", dice la sentencia. A Julia la acusaban hasta de haber sido "cobradora de tranvías durante la dominación marxista".
Y apenas 24 horas más tarde, 13 de aquellas mujeres y 43 hombres fueron ejecutados ante las tapias del cementerio del Este. El momento lo recuerdan así algunas compañeras de presidio: "Yo estaba asomada a la ventana de la celda y las vi salir. Pasaban repartidores de leche con sus carros y la Guardía Civil los apartaba. Las presas iban de dos en dos y tres guardias escoltaban a cada pareja, parecían tranquilas" (María del Pilar Parra). "Algunas permanecimos arrodilladas desde que se las llevaron, durante un tiempo que me parecieron horas, sin que nadie dijera nada. Hasta que María Teresa Igual, la funcionaria que las acompañó, se presentó para decirnos que habían muerto muy serenas y que una de ellas, Anita, no había fallecido con la primera descarga y gritó a sus verdugos: '¿es que a mí no me matan?" (Mari Carmen Cuesta). "Si fue terrible perderlas, verlas salir, tener que soportarlo con aquella impotencia, más lo fue ver la sangre fría de Teresa Igual relatando cómo habían caído. Entre las cosas que nos dijo, fue que las chicas iban muy ilusionadas porque pensaban que iban a verse con los hombres [con sus novios y maridos, también condenados] antes de ser ejecutadas, pero se encontraron que ya habían sido fusilados" (Carmen Machado).
Quince de los ajusticiados ese 5 de agosto de 1939 eran menores de edad, entonces establecida en los 21 años. Por su juventud, a estas mujeres se las comenzó a llamar "las trece rosas", y su historia se convirtió pronto en una de las más conmovedoras de aquel tiempo de odio fratricida y fascismo. Un episodio sobre el que nunca se habrá escrito mucho. Lo investigó el periodista Jacobo García, ya en 1985. Lo noveló el escritor Jesús Ferrero en su libro Las trece rosas (Siruela, 2003), en el que dedica un capítulo a cada una de las muchachas y con su literatura las dota de vida y palabra, de sentimiento y dolor; le pone cara a sus verdugos… Lo documentó durante dos años, sin ficciones, y por eso aún con mayor crudeza el periodista Carlos Fonseca en Trece rosas rojas (Temas de Hoy, 2004): "No conocía la historia, no la busqué; ésta me buscó a mí a través de unos documentos que guardaba un tío de mi padre que pasó 20 años en la cárcel. Localicé el sumario, investigué; los familiares pusieron el material que tenían a mi disposición". En su libro duelen los testimonios de las familias, el momento de la condena, la partida hacia la muerte, la locura posterior de las madres de las fusiladas ante su pérdida, la indiferencia del régimen.
Retoma la historia de las trece rosas ahora la productora Delta Films en un largometraje documental títulado Que mi nombre no se borre de la historia, tal como pidió Julia en los últimos minutos de su vida. En la película se muestra el drama personal y el contexto social, político (su militancia en las Juventudes Socialistas Unificadas, JSU) y bélico en el que se mueven las protagonistas. "Es el primer documental sobre el suceso y entendimos que era urgente hacerlo porque son pocos los testigos vivos. Si no se recogen ahora sus voces, permanecerán para siempre en el olvido", dicen los directores, Verónica Vigil y José María Almela.
El destino triste de estas mujeres que no pudieron envejecer ha sido citado también en libros de Dulce Chacón o Jorge Semprún, y este mismo otoño lo acaba de llevar a escena la compañía de danza y teatro Arrieritos. Además ha sido inspiración para una organización socialista recién creada, Fundación Trece Rosas, "orientada a proyectos e iniciativas en las que se profundice en la igualdad y la justicia social". Y aún más: su vida y muerte es el argumento del próximo filme de Emilio Martínez Lázaro, con guión de Ignacio Martínez de Pisón y asesoría de Fonseca.
"Tras entrevistar a sus compañeros de organización, a sus familiares, concluimos que las trece rosas eran mujeres que sabían bien lo que hacían, y que con gran valentía y clarividencia lucharon contra el régimen antidemocrático que se avecinaba", comentan Vigil y Almela. "Se afiliaron a la JSU de forma consciente; pudiendo quedarse en casa, salieron a la calle y optaron por luchar y defender la II República española, desempeñando diversas labores durante la defensa de Madrid y poniendo en riesgo sus propias vidas". Según Fonseca, el régimen franquista "adoptaba un tono paternalista con las mujeres en sus mensajes, pero trató con igual inquina a hombres y a mujeres. La miliciana era para los vencedores la antítesis de la mujer, cuya misión en la vida era ser madre y reposo del guerrero". Para Santiago Carrillo, que fue primer secretario general de la JSU, "en las guerras, son ellas siempre las que más sufren… Y el régimen de Franco hizo todo lo posible por destruir el espíritu de libertad de las mujeres que se había creado con la República".
Ellas se llamaban Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, Adelina García Casillas y Julia Conesa Conesa. Eran modistas, pianistas, sastras, amas de casa, militantes todas, menos Brisac, de la JSU. El suyo se considera uno de los castigos más duros a los vencidos de la posguerra. Una respuesta, dicen, al asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, a su hija y su chófer el 27 de julio anterior.
"El número de detenciones diarias en la capital era muy variable en 1939, aunque muchos días la información titulada 'Detención de autores de asesinato' estaba formada por más de cien nombres…", escribe Pedro Montoliú en su reciente e interesante libro Madrid en la posguerra, 1939-1946. Los años de la represión (editorial Sílex) que le ha supuesto cuatro años de investigación y en el que describe el ambiente de aquel tiempo: "Los peores meses fueron junio, con 227 fusilados; julio, con 193; septiembre, con 106; octubre, con 123, y noviembre, con 201. Por días, los más sangrientos fueron el 14 de junio: 80 fusilados; 24 de junio, 102; 24 de julio, 48; el 5 de agosto, 56. (…) Ese día, y 48 horas después de dictar sentencia, fueron fusiladas las 'trece rosas', de entre 18 y 23 años, que habían intentado reconstruir la JSU en la clandestinidad".
Vigil y Almela enfocan su película preguntándose cómo se podía llegar a ejecutar una sentencia tan infame. "¿Qué había pasado en España? ¿Qué acontecimientos habían azotado el panorama político y social de aquel entonces?". Miraron entonces hacía la organización política juvenil de la que las trece rosas eran miembros, la JSU, y a su papel en el transcurso de la guerra.
"Franco se proponía destruir hasta la simiente de los rojos en este país… y al decir rojos, estoy diciendo los simples demócratas, los liberales, cualquier recuerdo de los tiempos en que España había sido libre", declara Carrillo en el filme. La organización nació en marzo de 1936 de la fusión entre la Unión de Juventudes Comunistas y la Federación de Juventudes Socialistas. "Luchábamos por un ideal", dice una de sus miembros. Otra: "Nos afanábamos por la libertad, por un mundo mejor, porque el trabajador pudiera vivir en condiciones". Una tercera: "Defendíamos la República que había sido elegida en 1931, mejorándola". Y cuarta: "Mi conciencia política surgió tan pronto empezó la guerra. Tenía 15 años y debía pelear, no había más remedio". En 1939, la JSU se encontraba deshecha, sus líderes encarcelados… Sólo se contaba con el coraje de sus miembros para reorganizarse.
"Crear una estructura clandestina es siempre algo muy difícil. Hay que concentrar los esfuerzos. Y en ese periodo los concentramos en la creación, sobre todo, de un partido comunista clandestino", afirma Carrillo. Para el régimen, según el periodista Jacobo García, la JSU representaba un gran peligro: "Dada la juventud de sus militantes, estaba destinada a sobrevivir durante muchos años y a plantear problemas al régimen franquista durante muchos años, a corto, medio y largo plazo". Debía desaparecer.
Así, estando todos los hombres en prisión o en el exilio, de la reorganización se encargaron las mujeres o los jóvenes. "Queríamos seguir luchando, recuperar dinero para ayudar a los presos, para sacarlos, para sacar a mi hermano; queríamos, pero no lo conseguimos…", apunta Concha Carretero. "Te cogían enseguida", rememora Nieves Torres. "Era un Madrid triste, reservado, la gente no se atrevía a mirar a nadie; si ibas en el metro, todo el mundo iba con la cabeza baja", dice Mari Carmen Cuesta. Se tira de los detenidos, se utiliza la tortura para conseguir delaciones, y así, poco a poco, va cayendo la organización. "A los presos los sacaban a la calle y los usaban como gancho, detrás iban dos policías. Así me detuvieron a mí", sigue Torres.
Las trece rosas fueron elegidas para morir entre las 4.000 reclusas hacinadas en Ventas en un espacio pensado para 400 (más de 280.000 presos políticos se contaban en 1939 en España). ¿Por qué ellas y no otras? El escritor Jesús Ferrero imagina una posibilidad literaria y azarosa en su libro: "Roux, Cardinal y el Pálido habían comido opíparamente en el Ritz y se sentían alegres (…). Una hora antes les había llegado la orden de elegir a quince mujeres, preferentemente menores de edad, para conducirlas a juicio. Ya en comisaría, una señora, que se sentía agradecida porque habían liberado a su hija, le regaló al Pálido un ramo de rosas. Eran quince… El Pálido lo cogió y, mirando a Cardinal y a Roux, dijo: 'Señores, ha llegado el momento de decidir quiénes van a ser las quince de la mala hora. Bastará con ponerle un nombre a cada una de las rosas… Empezaré yo', dijo tomando una flor. 'Y bien, esta rosa de pasión se va a llamar Luisa. No conseguí que esa bastarda pronunciara una sola palabra en los interrogatorios. Por poco me vuelve loco'. 'Y ésta, Pilar', dijo Cardinal. 'Y ésta se va a llamar Virtudes', susurró el Pálido con precipitación. 'Y ésta, Carmen', dijo Cardinal. 'Lo merece más que nadie. Nunca me miró bien esa condenada'. 'Y ésta, Martina', anunció Roux. 'Está siempre ausente. Seguro que ni siquiera se va a dar cuenta de que ha muerto".
Ficciones aparte, ellas sí se daban cuenta. De sus condiciones ("La posguerra fue peor que la guerra"), de las humillaciones ("Se ve que les gustó mi pelo y me dejaron pelona, pelona; me lo cortaban y me lo enseñaban, '¿no te da pena este ricito?"), de lo que les esperaba ("No bastaba con estar tú en la cárcel, todo tu entorno tenía que expiar por tu pecado"), de lo que significaba pertenecer a los derrotados ("Nos trataban de lo peor, muchas palizas, muchas vejaciones"), de lo que perdían ("Estuve 16 años en prisión, se me fue lo mejor de mi juventud…").
Así lo cuentan en la película Maruja Borrell, Nuria Torres, Mari Carmen Cuesta, Concha Carretero, Ángeles García-Madrid, entre otras muchas, de las que fueron amigas, conocieron y/o compartieron celda con las trece rosas en aquellos días. Hablan de las penurias, de la vida cotidiana en una prisión en la que sólo se comían "lentejas de Negrín", de los petates en el suelo, de la desconfianza ("No te fiabas de nadie porque se decía que los franquistas habían metido chivatas dentro"), y hasta de su capacidad para sobrevivir, intimar, quererse y reírse de sí y de su situación. Hablan de las terribles noches de saca, de cómo todas salían temerosas a la galería para ver quiénes eran las elegidas para morir, de cómo sucedió todo en aquella noche terrible de agosto. "Para mí es un recuerdo muy amargo, muy amargo", llora aún hoy desconsolada Mari Carmen Cuesta, entonces de 16 años.
En la película de Delta Films y en el libro de Fonseca se recogen testimonios de parientes: las sobrinas de Julia, de Dionisia, de Martina… Y del hijo de Blanca Brisac y Enrique García, quizá la más triste de todas las historias: "Mi padre pertenecía a la UGT, pero mi madre… dijeron que era de la JSU, y yo sé que no militaba. Lo puedo jurar", dice. A ambos los ejecutaron ese 5 de agosto de 1939, cuando él tenía 11 años. "Determinadas corrientes revisionistas pretenden hoy cambiar la realidad de los hechos y esto sí que es muy peligroso. No se trata de generar sentimientos revanchistas. En ninguna de las entrevistas que hicimos percibimos rencor. Al contrario, fue toda una lección de humanidad. Nuestro documental trata de concederles el minuto de duelo que en su día se les negó", cuentan Vigil y Almela.
Fue Blanca Brisac, sin embargo, quien mejor lo expresó, mientras escribía a su hijo esa noche, ya en capilla: "Voy a morir con la cabeza alta… Sólo te pido… que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor… Enrique, que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la cimentaron a mí… Hijo, hijo, hasta la eternidad…".
El documental 'Que mi nombre no se borre de la historia' se emitirá a primeros de 2006 en 'Docu-TVE'.

martes, 4 de agosto de 2015

Matthieu Ricard: How to let altruism be your guide


Las intrépidas abuelas italianas

Las intrépidas abuelas italianas que hicieron de todo (incluso un calendario) para conocer el mar

  • 3 horas
Las funne hicieron un calendario para recaudar fondos.
Las funne hicieron un calendario para recaudar fondos.
Un grupo de ancianas de un pueblo en el norte de Italia siempre soñaron con ver el mar. Trataron de posar en un calendario para recaudar fondos, pero no funcionó. Pero entonces, a uno de sus nietos se le ocurrió una idea que parecía aún más inverosímil.
Se hacen llamar "funne", que en su dialecto significa "mujeres". Su promedio de edad es de 80, muchas de ellas son viudas y la mayoría jamás ha visto el mar.
Se llaman Erminia, Iolanda y Armida, las líderes de una pandilla de abuelas y bisabuelas, todas pertenecen al Circolo Rododendro, un club de jubilados de Daone, una pequeña localidad alpina del valle de Valdaone, donde se reúnen durante unas horas, dos tardes a la semana, para charlar o jugar a las cartas.
De izquierda a derecha, Ardmidia, Erminia e Iolanda, las protagonistas de esta historia.
De izquierda a derecha, Ardmidia, Erminia e Iolanda, las protagonistas de esta historia.

Nacer y morir en Valdaone

Todas ellas han tenido unas vidas duras, como "son las de los campesinos", dice Erminia al periodista Dany Mitzman, de la BBC.
Nunca se fueron de vacaciones, su generación nunca tuvo ese hábito, ni siquiera ya de adultos. Cuentan que salir fuera nunca estuvo bien visto. "¿Sabes que algunas personas ni siquiera han estado en Trento", dice Iolanda, apuntando en dirección de la ciudad más cercana, a 60 kilómetros. "Yo tenía 20 años la primera vez que fui".
En cada imagen, cada una de las ancianas plasmó alguno de los sueños que alguna tuvieron.
En cada imagen, cada una de las ancianas plasmó alguno de los sueños que alguna vez tuvieron.
Algunos nunca han dejado el valle, insiste Erminia. "Nacen en Valdaone, crecen en Valdaone y mueren en Valdaone", asevera.
Mientras preparan unas patatas típicas de allí, discuten de ese viaje que van a hacer y que llevan media vida soñando.
Para lograrlo, comenzaron recaudando fondos hace un año organizando una venta de pasteles en una feria del pueblo. El resultado fue desalentador,cuenta el periodista de la BBC.
Pero allí se toparon con Katia Bernardi, una documentalista de la zona, que ha estado siguiendo sus esfuerzos desde entonces.
A sugerencia suya, trataron de realizar un calendario, como el que hacen los bomberos locales: 12 mujeres funne, una para cada mes.
Katia contrato un fotógrafo profesional y una maquilladora para la sesión de fotos en el Circolo Rododendro.
Lo que sacaron por el calendario y por cocinar pastelitos no fue suficiente. Necesitaban hacer algo más.
Lo que sacaron por el calendario y por cocinar pastelitos no fue suficiente. Necesitaban hacer algo más.
"Hacer el calendario era una aventura para ellas, porque algunas eran la primera vez que se maquillaban", asegura.
Para la mayoría, explica, la primera y última vez que llevaron maquillaje fue el día de su boda.
El calendario muestra con fotomontajes cómo las funne viven sus sueños personales: encima de un caballo en un rancho, en un globo de aire caliente, en un autobús de Londres e incluso colgando en un retrato en el Louvre.
Pero, a pesar de grandes esperanzas, el calendario fue un fracaso de recaudación de fondos, que ellas explican aludiendo a la desaprobación local y, tal vez, a la envidia.
Muchos vecinos, dicen, las considera demasiado viejas para tales "tonterías ridículas".

Internet entra en sus vidas

El desánimo cundió entonces. Parecía que nunca iban a conseguir lo suficiente para financiar su viaje… hasta que el nieto de Erminia sugirió realizar un crowfunding (una colecta) por Internet.
Ella admite que cuando le explicó el concepto pensó que estaba loco. "Le dije: ‘No seas ridículo, ¿quién va a dar dinero a un grupo de señoras mayores que quieren ir a la playa. Dirán: Si quieres ir a la playa, te lo pagas tú misma’".
Las
Las "funne" se reunían en un centro de jubilados de la localidad. Allí surgió la idea de ir al mar.
Pero, al más puro estilo de una varita mágica agitándose -dice Dany Mitzman de la BBC- vieron como un aluvión de donaciones llegaban desde lugares tan lejanos como Londres, Nueva York y Australia. En tres días tenían más del doble de su objetivo, y Erminia tuvo que comerse sus palabras.
Para agradecer a sus patrocinadores ellas se han comprometido a regalarles tarjetas postales, calendarios y hasta clases de cocina.
Todo el dinero adicional logrado se utilizará para ayudar en sus sueños a otras personas del pueblo. Con la condición de tener unos 60 años y, claro, ser mujeres.
Algunos de los pensionistas varones del Circolo Rododendro preguntan que por qué ellos no pueden ir. Erminia responde: "Porque no eres funne". Deja claro que es una iniciativa sólo para mujeres.
El grupo se llevará a una peluquera, una enfermera y han convencido incluso al médico del pueblo para que vaya con ellas.
Y a pesar de ello, algunas de las funne no podrán viajar por culpa de los problemas de salud. Es el caso de Chiara, que posó para el calendario pero tiene una afección cardiaca grave. A pesar de que sueña con ver el mar, le da demasiado miedo ir.
La solución a sus problemas estaba en Internet: gracias a un crowfounding consiguieron el dinero.
La solución a sus problemas estaba en Internet: gracias a un crowdfounding consiguieron el dinero.
Pero para otras, el sueño se está haciendo realidad.
Su destino es la isla croata de Ugljan, elegida por tener la misma matrona que Danoe. La Virgen de las Nieves. Su festividad es el 5 de agosto.
Ahora todo son nervios. Gente de Croacia que les escribe, la esperanza de encontrar algunos hombres croatas que bailen con ellas, que la música les guste… ¡y se dan cuenta de que aún no han comprado trajes de baño!
Y, entonces, Iolanda realiza otra confesión: "¡Ninguna de nosotras sabe nadar!".
Pero, incluso si no van a zambullirse en las olas, sin duda van a mojarse los pies.
Si tienen tiempo, eso sí, mientras escriben tarjetas postales. "Tenemos que enviar 350 a quienes nos han financiado", se lamentan.

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