jueves, 30 de agosto de 2012

Bertolt Brecht



Quiero ir con aquel a quien amo...

Quiero ir con aquel a quien amo.
No quiero calcular lo que cuesta.
No quiero averiguar si es bueno.
No quiero saber si me ama.
Quiero ir con aquél a quien amo.



Loa del estudio
¡Estudia lo elemental! Para aquellos
cuya hora ha llegado
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia el "abc" !No basta, pero
Estúdialo. ¡No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti,
no lo sabes.
Repasa la cuenta,
tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
y pregunta: "Y esto, ¿de qué?"


Bertolt Brecht


Preguntas

¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido?
¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando?
¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo?
¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo?
¡Escríbeme cómo te va! ¿Te respetan?
¡Escríbeme qué andan haciendo! ¿Tienes bastante valor?
¡Escríbeme qué haces tú! ¿Sigue siendo bueno?
¡Escríbeme en qué piensas! ¿En mí?
¡La verdad es que sólo tengo preguntas para ti!
¡Y espero con ansiedad la respuesta!
Cuando tú estás cansada, nada puedo llevarte.
Si pasas hambre, no puedo darte de comer.
Así que estoy como fuera del mundo,
perdido, como si te hubiese olvidado
.

Power

Workers

lunes, 27 de agosto de 2012

John Donne



Death, be not proud, though some have called thee
Mighty and dreadful, for thou art not so ;
For those, whom thou think'st thou dost overthrow,
Die not, poor Death, nor yet canst thou kill me.
From rest and sleep, which but thy picture[s] be,
Much pleasure, then from thee much more must flow,
And soonest our best men with thee do go,
Rest of their bones, and soul's delivery.
Thou'rt slave to Fate, chance, kings, and desperate men,
And dost with poison, war, and sickness dwell,
And poppy, or charms can make us sleep as well,
And better than thy stroke ; why swell'st thou then ?
One short sleep past, we wake eternally,
And Death shall be no more ; Death, thou shalt die.

Wit


domingo, 26 de agosto de 2012

EL ANALFABETO POLITICO

El peor analfabeto es el analfabeto político.
No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas.
El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política.
No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

Bertolt Brecht





George Bernard Shaw




On his ninetieth birthday, George Bernard Shaw was visited by Scotland Yard’s celebrated Detective Fabian. To mark the occasion, Fabian suggested that Shaw’s fingerprints be recorded for posterity.
Incredibly, so faint were Shaw’s prints that no impression could be made. “Well,” Shaw playfully declared, “had I known this sooner I should certainly have chosen another profession!”

Boy Interrupted


Albert Einstein

Walter Pierpaoli


Eduard Punset:Walter, hace 5 años, más o menos, estabas haciendo investigación en un laboratorio europeo y de pronto te descolgaste con un libro titulado “El Milagro de la Melatonina”, que tuvo un impacto mundial. ¿Qué ha sucedido desde entonces? ¿Hay novedades en la política o en el conocimiento del problema del envejecimiento y su lucha? ¿Cuál ha sido el gran cambio? ¿Todavía crees en la melatonina?

Walter Pierpaoli:
Sí, por supuesto. La melatonina fue el principio de lo que se ha venido a llamar la revolución antienvejecimiento. Desde 1995 han pasado muchas cosas y nada ha cambiado, porque la melatonina apareció como un rayo en un día soleado y creo que la opinión pública, la comunidad científica, no estaba en absoluto preparada para ello. Sin embargo, hay grupos de personas clarividentes que se han dado cuenta de que esto es algo destinado a cambiar nuestra concepción del envejecimiento.

Eduard Punset:
¿Qué es el envejecimiento?

Walter Pierpaoli:
El envejecimiento es algo muy sencillo. El envejecimiento es un programa endocrino de nuestro cerebro. Existen estructuras cerebrales, como el hipotálamo, que regula los ciclos hormonales, la hipófisis (todo el mundo, todas las mujeres conocen las hormonas relacionadas con los ovarios: los estrógenos, la progesterona, la gonadotropina, el tiroides, la hormona del crecimiento, la cortisona: son todas ellas hormonas)… pero eso que llaman mi descubrimiento –y creo que es una demostración cierta– no es que produzcamos hormonas, sino que las producimos siguiendo un cierto ciclo entre el día y la noche. Todos somos cíclicos, somos periódicos, y el milagro de la melatonina sirvió simplemente para entender que el ciclo del cerebro es fundamental para el mantenimiento de la salud. De modo que cuando envejecemos (al hacernos viejos empezamos a desarrollar una serie de enfermedades degenerativas), el mensaje del cerebro, ese pico nocturno, empieza a bajar, a aplanarse y a desaparecer. Cuando el ciclo desaparece es que vamos a morir, porque el programa se ha acabado. Es un mensaje hormonal muy preciso procedente del cerebro….

Eduard Punset:
Que dice... se acabó

Walter Pierpaoli:
Sí, que regula la inmunidad, lo regula todo. Pero no es una cuestión de cuánta hormona producimos en nuestro cerebro, en la glándula endocrina en el ovario o en la tiroides: es una cuestión de ciclicidad. Yo siempre insisto en esto: que en nuestro cerebro tenemos un programa de envejecimiento, y es algo muy sencillo que todo el mundo puede entender: al nacer crecemos, y crecemos porque así está programado, por un programa de crecimiento que obviamente es genético, propio de los mamíferos a los que pertenece la especie humana. Somos como un perro, como un gato: todos ellos tienen su programa de crecimiento, y se desarrollan, y se convierten en adultos, se vuelven fértiles, pueden procrear, se pueden reproducir... todo esto está programado. El programa de la mujer hace que sea fértil hasta los 45 ó los 50 ó 55 años, y entonces se acaba, y esto también está programado.

Eduard Punset:
Todas las especies crecen, pero no todas las especies envejecen. Me gusta decir que nunca he visto a un pez con arrugas. Lo malo de la especie humana es que no sólo se desarrolla y muere, sino que también envejece, y se llena de arrugas y aparecen enfermedades degenerativas. En esto somos ligeramente diferentes a las otras especies ¿no es cierto?

Walter Pierpaoli:
Sí, existen los animales de sangre fría y también los que no son de sangre fría -peces, anfibios- que, de hecho, no sabemos cuánto tiempo viven. Generalmente creo que el envejecimiento en los poiquilotermos, los animales de sangre fría, es totalmente diferente del de los homeotermos, a los cuales pertenecemos. Y la regulación de la temperatura es nuestra desgracia, nuestra tragedia, porque, de hecho, tienes razón en lo que dices, la pregunta es correcta. Entre lo que te decía antes de la ciclicidad se encuentra también el mantenimiento de la temperatura…

Eduard Punset:
...del cuerpo…

Walter Pierpaoli:
Sí claro, porque ya debes saber que cuando nos vamos a la cama a dormir, sufrimos una hibernación: la temperatura de nuestro cuerpo desciende, y todas las hormonas cambian. O sea que el ciclo circadiano del día y la noche regula también la temperatura del cuerpo. Los animales de sangre fría no envejecen: crecen, y nadie sabe cuánto tiempo pueden vivir. Y tienen mucha suerte porque adaptan la temperatura de su cuerpo a la temperatura ambiente. Desafortunadamente para nosotros, los mamíferos tenemos que mantener estrictamente regulada nuestra temperatura corporal.

Eduard Punset:
A 36ºC…

Walter Pierpaoli:
Entre 36,2ºC y 36,4ºC.

Eduard Punset:
O sea que tienen que luchar mucho contra el frío…

Walter Pierpaoli:
Sí, es un proceso que consume mucha energía. Y este consumo también es causa de envejecimiento. De modo que la termorregulación es necesaria, pero, por otro lado, cuando ya no podemos regular más la temperatura, es que estamos a punto de morir. Y todo el proceso de regulación térmica está bajo control hormonal. Como sabes perfectamente, la glándula tiroides produce tiroxina, la tiroxina es fundamental para proporcionar energía a todas las células. Y no sólo la tiroxina, hay otras moléculas en el cerebro, una de las cuales hemos podido encontrar e identificar, que son absolutamente importantes para el proceso de la termorregulación. Quiero decir que el programa de envejecimiento se encuentra en nuestro cerebro pero tenemos una programación de tiempo para el envejecimiento. Para un perro es de 10 o 12 años, para los seres humanos es de 120 años. Yo diría que nuestro programa llega hasta una edad de 110 a 130 años. Y creo que, si pudiéramos prevenir las enfermedades del envejecimiento, podríamos vivir sin ningún problema hasta los 120 años. Pero de repente aparece un mensaje en el cerebro, muy preciso y dominante, que hace que muramos sin enfermedades, porque el programa se ha acabado. Y esto lo he demostrado con mucha precisión en un artículo que he publicado hace dos años en los EEUU, donde explico que cuando enveje la glándula pineal, que, por así decir, es el director de la orquesta, esta empieza a emitir mensajes equivocados a la orquesta, entonces la orquesta está acabada, se produce el desastre. Y esto es exactamente lo que sucede.

Eduard Punset:
Walter, dices que estamos programados, que nuestro cerebro está programado…

Walter Pierpaoli:
Para crecer, para reproducirse y para morir.

Eduard Punset:
¿Y no hay nada que podamos hacer? ¿No podemos cambiar este programa? Me refiero a que se están dando cosas muy importantes: en primer lugar las técnicas para combatir el envejecimiento, pero también todo este asunto de las células madre, que surgió hace 3 años al descubrir que los seres humanos también tienen células madre, que en cierto modo son inmortales. Y luego está toda esa investigación dedicada a la forma de regenerar órganos y partes del cuerpo, del cuerpo humano ¿Has descubierto algo que pudiera llevarnos a contemplar la posibilidad de alterar esta programación, o no hay nada que podamos hacer respecto a esta programación genética que dice que vamos a morir cuando lleguemos a los 120 años?

Walter Pierpaoli:
La pregunta es adecuada, pero imposible de responder. Nos hemos adelantado tanto en la cuestión de reprogramar el envejecimiento, que es prácticamente imposible…, porque desde la publicación de “El Milagro de la Melatonina” se ha generado tanta confusión en la prensa, en los medios de comunicación y en la misma comunidad científica, que prácticamente no… no comprendieron que la glándula pineal produce la melatonina por la noche, y no entendieron que el problema, para llegar a comprender el envejecimiento, es intentar mantener la funcionalidad del director de orquesta. Porque si la glándula pineal no produce la melatonina por la noche, entonces podemos suministrar esta melatonina por la noche para mantener la función de la glándula pineal. La clave para no envejecer no es suministrar melatonina, sino proteger del envejecimiento a la glándula pineal. Porque si tenemos una orquesta y un director, y hacemos que el director se mantenga joven, la orquesta continuará tocando indefinidamente bellas armonías y sinfonías. Por consiguiente, al suministrar melatonina por la noche, ¿qué sucede?: se protege al director de orquesta, porque el director de orquesta no tendrá que trabajar y producir melatonina. Y este era mi truco y este es el tratamiento que doy a mis pacientes.

Eduard Punset:
Pero, ¿qué pasaría si todo esto fuera demostrado realmente de manera científica? Quiero decir, ¿qué le pasaría a la sociedad si, de repente, todos pudiéramos alcanzar la vejez -vamos a decir que no en perfectas condiciones- pero, al menos, sin esas terribles enfermedades que son el Alzheimer, el Parkinson y otras enfermedades degenerativas?

Walter Pierpaoli:
Creo que estamos muy lejos de que eso vaya a producirse inmediatamente, porque los gobernantes del mundo deberían reunirse y decidir qué se va a hacer. Quiero decir que el efecto de que se pueda invertir el envejecimiento o posponerlo durante unos años cambiaría totalmente nuestra sociedad. Porque haría, por ejemplo, imposible nuestro sistema de seguros de vida. Es por ello que somos muy prudentes a la hora de decir algo. Yo creo que en este momento la sociedad no está en absoluto preparada para prolongar la vida. Puedes imaginarte lo que sería si habláramos de invertir el proceso de envejecimiento y convertirlo en algo completamente diferente. Digamos que todo el mundo pudiera vivir hasta los 120 años sin ningún tipo de enfermedad – mi próximo libro describe precisamente una situación así-, la media sería de 120 años. Esto es algo totalmente fantástico para muchos, pero es la auténtica realidad.

Eduard Punset:
Cuando dices fantástico, quieres decir que es una fantasía.

Walter Pierpaoli:
Sí, una fantasía. Pero no es una fantasía porque la realidad supera hoy a la fantasía.

Eduard Punset:
Pero dices que no estamos preparados, que la sociedad no está preparada para contemplarlo

Walter Pierpaoli:
Creo que la sociedad no está preparada: el sistema social. Si me lo permites, yo creo que el sistema se basa en las enfermedades crónicas. Imagínate que pasaría si, de repente, nadie necesitara más medicamentos porque pudiéramos posponer el envejecimiento sin necesidad de recurrir a una intervención agresiva. Créeme, es imposible, es totalmente imposible cambiar. Porque el sistema entero de nuestra sociedad está basado en el envejecimiento. Todos los periodos de subsidio, el sistema sanitario entero, se basa en el hecho de que vamos a envejecer y luego morir. Si lo cambiamos y hacemos, por ejemplo, que el envejecimiento se retrase 5 años, o que se mantenga una buena salud, el sistema entero se derrumbaría. Es totalmente imposible. Como científico siento una gran curiosidad por la vida, y siento el gozo que me daría poder ver una vida libre de enfermedades y de envejecimiento. Es una curiosidad, una curiosidad humana, es la búsqueda de la libertad, ser libre en el cosmos, ser dominante de dominar tu vida y tu muerte. Pero esto no es un experimento, y este experimento está avanzando hasta el punto de convertirse en verdad. Lo que podemos decir es algo intelectual; pero la aplicación real, que es posible, es imposible de comunicar y de llevar a cabo.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Ron Clark


Ron Clark has made it his specialty to go into classes filled with the “most difficult” students in the school and turn the class around, both in North Carolina and in the Bronx, New York. Called “America’s Educator” by Oprah Winfrey, Clark is the author of “The 55 Essentials: An Award-winning Educator's Rules for Discovering the Successful Student in Every Child,” a national best-seller. Clark, who is 42 years old and has been teaching for 12 years, feels that learning can only happen when the students become a family—which implies acting with respect and manners. He has just started a middle school in Atlanta to implement his philosophy. The dramatic story of his time in the Bronx has become "The Ron Clark Story," a made-for-television movie that debuted recently on TNT.
Can you talk a little about where you grew up and what your journey was? It sounds like you didn’t expect to be a teacher.
I grew up in a small tiny town, in North Carolina, population 400, and all my life I wanted to get out and have adventures. My family never had a lot of money to travel and so I never got an opportunity to scratch that itch. I went to school at ECU, Eastern Carolina. I graduated and went to work at the Dunkin’ Donuts. I saved up $600, I thought I was high on the hog.
I got a one-way ticket to London and flew there, and I became a singing and dancing waiter at a restaurant called The Texas Embassy Cantina. I got my backpack and went all across Europe. I went country to country, and I loved it! For the first time in my life, I felt really alive, and I was seeing what the world was about.
I ended up in Rumania, staying with a family of gypsies. Whatever they fed me, I ate it, 'cause I didn’t want to be disrespectful. One time they fed me something, I wasn’t sure what it was, turns out it was rat. I got really sick, I had food poisoning. I kept getting weaker. So I flew home to North Carolina, and my mama said, “Listen to me, these adventures have got to stop!” And she told me at the local elementary school there was a fifth-grade teacher who passed away. It was a rough school, she said, they had a hard time getting teachers in that area. She said, “If you don’t take that job, that class is going to have substitutes for the rest of the year.”
She said if I didn’t at least go talk to the principal that she was never going to support me financially again. So I said, okay, I’ll at least go talk to this principal. And I went in, the principal was telling me how challenging the class was. I told her I wasn’t interested in teaching. She said, “Well, if you’re not interested, why are you even here?” I said, My mama made me come, I didn’t want to be here!
But she said, “Let me show you the class.” I walked into the classroom, the kids were going crazy. They were loud. The poor substitute teacher’s wig was off to one side. This little boy’s desk was pushed up to the front door. I looked down at this kid. He looked up at me and said, “Is you gwon be our new teacher?”
And I said, “I guess.”
Anyone who knows me would tell you I follow my heart. If I really feel something I know I’m supposed to be doing, I don’t even question myself, I just go for it. In that moment, I had a feeling I was called to go into that classroom. And I said, “Okay, I’ll teach this class.”
When I got in that classroom, I found out these kids didn’t really have what I had growing up. I grew up with a true Southern upbringing; my grandmother lived in the house with us. Manners, respect, discipline. I was taught how you should care for other people. My family just set a great example of the meaning of life, for them, which is to do all you can to make a difference in the lives of others, and to help your friends, your family, your enemies, your neighbors…everyone around you. So I was brought up with that same philosophy.
I really started working hard at developing, not only curriculum, but rules about manners and respect for others, and that’s how the “55 Essential Rules” started. The first year I had a list of 5, and then the next year I went to 8, then 12, then 22, then the next year 28. Then I moved to Harlem to teach and it grew to 55. What I found was that once I taught these kids about life, and about how to respect each other and how to be a family in that classroom, the environment in the classroom totally changed. The kids wanted to be there, they were clapping for each other, lift each other up. At the end of the year, their test scores went through the roof.
And so the program started to spread to other classrooms as well. It’s all about being specific with kids and letting them know your expectations. You don’t have to have 55 rules. You can have 20 or 25. As long as you let them know exactly what you expect in terms of manners, respect, discipline, academics. And then the results will be better. Just like your own kids at your house. The more specific you can be with them about what you expect from them, the better the results are going to be.
People always ask me what inspired me to teach, and what inspired me was once I got in the classroom and discovered that kids were less fortunate than I was and the kids didn’t really have a chance yet of someone lifting them up. That was what motivated me to remain in the classroom. And once I saw the difference that can be made when you put your whole heart and all of your passion into a group of kids, I saw how you can really change their lives. That is what has fueled me to continue teaching and to continue in this field.
You’re also a speaker, right?
I do talk to groups of people and teachers about my ideas. I’m here in Houston, Texas, I just spoke to a school district today. In August, every day I’ve been speaking to a different school district. Which is great, because it gives me a chance to get in front of anywhere from 3,000 to 15,000 teachers and share my message and ideas and motivate teachers.
What are the ideas you most hope they’ll come away with?
Overall, just a passion. And when you’re working with kids, especially with kids who drive you crazy, just seeing that those kids have potential. Finding a way to dream big for every child in your classroom, no matter how challenging or difficult the situation may be. You have to look at every child and see potential. I do feel like I’m being used to make a difference. I’m just spreading the message.
During the filming of The Ron Clark Story, you were specific that you wanted to honor the kids and their achievements as much as what you were doing. Are there any kids that still stand out to you in some way?
All of them changed me in some way. The ones in the movie are really powerful stories. Especially Shamika—in real life, her name is Tamera. She’s such a powerful individual, and she’s such a success story. To go from not being on grade level in math or reading to, in fifth grade, she scored perfect scores on her integrated test. When I say perfect scores, I mean she didn’t miss one. Not a single question. That’s a miraculous thing. To watch her go from hating school and being suspended for the majority of the year, now she’s an honor roll student, she’s applying to Spelman in the fall.
Are you still in touch with any of these kids?
I’m in touch with all of my former students. We travel around the world. We’ve been to Japan, Costa Rica, Russia, England, South Africa. I stay in contact with their teachers, I take them on college tour trips in 11th grade. The first group of fifth-graders, I said, I promise you, if you will all stay in school until 11th grade, I will take you on a college tour trip. I’ll take you all across North Carolina. We’ll stay in dorms. So when my first group of fifth-graders got to 11th grade, they called me. “Mr. Clark, how about those trips?” Now every year we go college to college. I teach them about the application process, about financial aid.
I have kids whom I taught in fifth grade twelve years ago, calling, asking, “Mr. Clark, should I take this job?” “Mr. Clark, should I ask for a raise?” It’s all about creating a mentor in their lives.
Is this something you think more teachers can do?
Yes! I think there are hundreds of flaws in the education system in our country, still a lot of things that can be done differently. We’re riding an antiquated system right now. There’s so many issues. But, yeah. I think it’s a shame how, especially these kids in low-income areas, if they form a bond with a teacher over a school year, at the end of the school year, that bond’s broken. That kid moves on to a new teacher. And that teacher has a whole group of new kids to worry about. I think that’s the wrong way to do it. I think if you want education to be successful, you need to be a family, you need continuity, and you need to have kids in schools where every teacher knows their name. It’s a family atmosphere. When you have that, you tend to be more successful.
As you know, these days principals’ jobs and school rankings all rise and fall on test scores. My kids’ teachers have been saying, with some despair, that they can no longer teach creatively and spark imagination in the kids, because they’re forced to "teach to the test."
It’s an embarrassment for teachers. It’s an insult to qualified, intelligent teachers to have to teach to a test and use worksheets. All across America, I’ve been to 49 states, talking to teachers about this problem, and in every state, it’s the same thing: teachers feel frustrated, like their hands are tied, they’re being told what to teach every day, taking the creativity out of the classroom. That’s why teachers are being burned out. That’s why they’re quitting.
And the kids—they’re being taught how to take a test. They’re not being inspired with a love for learning. They’re not going to be lifelong learners. They’re going to be test-takers. When they get into college, they’re not going to have that thirst to learn, that thirst for knowledge. We’re not inspiring them to do great things and to dream big, we’re inspiring them to take a test. It’s a shame.
I do support accountability, but I support finding innovative and creative ways to inspire kids to learn. I don’t teach to the test. I teach my kids content. And I make it as fun and exciting as I can. And every year their test scores go through the roof. It’s because they have that thirst for knowledge, and they want to learn, that they learn at a faster pace.
No Child Left Behind is a nightmare. It’s sucking the education system dry of passion and creativity. You need to focus, not on how high test scores are, but how much progress was made. Any class of students you want to give me right now--three years behind grade level, I couldn’t care less. Give me those students. Have them take a test. At the end of the year, have them take that same test or another test, and show the growth. For that, you can hold me accountable all day long--on how much progress those students have made. But holding a school accountable for how high the scores are? That’s not a fair judgment. What you have to look at is the improvement you’ve made with those students.
When you’re in a classroom and you care about kids’ spirits and imagination, how do you make time to teach the whole child?
You have to have faith. People sometimes say to me, “I don’t have time to teach 55 Rules, I have to teach the math curriculum.” In New York City, I told my principal I was going to teach these 55 Rules the first few days of school, and she told me, no, I wasn’t. I was going to go in there and teach a math lesson the second the kids walked in the door. She said, “We’re going to send a message to these kids that this year is all about curriculum and learning.” And I said, if I don’t teach these rules, the kids are going to be crawling up the walls by October. She said, “Mr. Clark, I don’t care, you listen to me, I’m the principal, you go in there, you teach that math lesson.” So I went in there that first day, and I closed the door, and I taught my rules. I mean, sometimes you just gotta do what you’ve gotta do. I knew I had to teach those rules. Then by November, my class was the model class in the school. We went from the worst to the best class.
I see first-year teachers come in with so much passion and want to do things different, and creatively, and they’re not allowed to. Sometimes you have to fly under the radar, close your door, teach how you want to teach, but don’t make too much noise about what you’re doing. Then, once your kids have high test scores, then you’re going to have respect, then your principal will trust you and trust what you’re doing. Then you can get away with teaching how you want to teach and sharing your methods. But until you’ve got the test scores to prove it, you really don’t have a leg to stand on, with education the way it is today.
Let me ask you about the school you’re starting in Atlanta. It sounds like the entire school is going to be made up of kids who need to be there on a scholarship.

Yes, all of them.

And the information says that you’ll be traveling with the students, and they’ll have gone to different continents by the time they get out of school?
Yes, I’ve been doing that for 12 years. One trip can change the life of a child forever. We’re with kids fifth through eighth grade. By time they’re in eighth grade, they’ll have visited 6 of the 7 continents. It’s going to be an incredible experience. What I do is, I integrate what I teach with travel. Whether it’s a mile up the road, or around Atlanta, around the country or around the world. When the kids go to South Africa, they can tell you when we land, the history, the economics, the religion, the culture. If we meet Nelson Mandela, before we meet him, we’ve read “A Long Walk to Freedom.” When we go to Japan, they can tell you what every temple means, the history of every battle, I mean, they totally internalize these trips. It’s all about bringing education to life for these kids.
Where do you get the money to do this?

All the money I’ve made from the book, the royalties—Oprah put the book on her show, and I made a lot of money from that. I used that money to buy the facility and get the renovation started. Now we have to find people who will sponsor these kids. The kids can’t afford the school themselves, and it costs $14,000 a year per kid. So we have to get corporations, individuals, foundations, grants, to come on board and say, “Yeah, I’ll sponsor a kid at your school.” Now, a lot of people can’t sponsor a kid for $14,000, so we say, can you go together with a group of friends?

And you know, if someone can’t even afford to go in on the tuition with friends, it really helps if they could donate one uniform, or a backpack. They can go to our website and select an item they’d like to donate.
How do you choose which kids get to come to the school?

It’s an interview process, we take recommendations from teachers. We’re looking for kids who have untapped potential. We interview each kid who applies, and their parents, to make sure they’re willing to abide by the parent contract, which is quite rigorous. We let both the student and the teacher know what will be expected of them. We look for the kids who can most benefit. We look for the best fit.

Do you feel this is something that can be replicated?

Yes. We’re creating an educational laboratory. The purpose of this school is to really flesh out programs, different ideas, different concepts, and to come up with things that work. At some point, when we’ve got our program 100% functioning on a school-wide level, ready to go, then I want to replicate the school. But I want to do it as charter schools. The reason we’re doing the first one as a private school is that we need a lot of freedom right now. But once we’ve got the programs, we’ll try to replicate as charter schools across the country.




martes, 21 de agosto de 2012

Michael Moore



En respaldo a Julian Assange

Michael Moore *
Amigos: este lunes, en la corte de magistrados de Westminster, en Londres, los abogados del fundador de Wikileaks, Julian Assange, presentaron un documento enviado por mí, el cual expresa que he aportado 20 mil dólares para la libertad bajo fianza de Assange.
Además, públicamente ofrezco el apoyo de mi sitio web, mis servidores, mis nombres de dominio y cuanto más pueda hacer para que Wikileaks siga vivo y floreciente y continúe su labor de exponer los crímenes urdidos y cometidos en secreto en nuestro nombre y con el dinero de nuestros impuestos.
Con una mentira nos llevaron a la guerra en Irak. Hoy, cientos de miles están muertos. Imaginemos lo que habría pasado si los hombres que planeaban esta guerra en 2002 hubieran tenido que enfrentarse a un Wikileaks. Tal vez no habrían logrado ponerla en marcha. La única razón por la que creyeron salirse con la suya fue porque tenían un velo de secreto garantizado. Hoy esa garantía se ha desgarrado, y espero que jamás puedan volver a operar en secreto.
¿Y entonces por qué, luego de prestar tan importante servicio público, está hoy bajo un ataque tan virulento? Porque ha destapado y avergonzado a quienes han ocultado la verdad. Los denuestos e imprecaciones han rebasado los límites:
El senador Joe Lieberman dice que Wikileaks ha violado la Ley de Espionaje.
George Packer, de The New Yorker, llama a Assange supersigiloso, de pellejo delgado y megalómano.
Sarah Palin sostiene que es un agente antiestadunidense con las manos manchadas de sangre, a quien habría que perseguir con la misma urgencia con que perseguimos a Al Qaeda y los líderes del talibán.
El demócrata Bob Beckel (director de la campaña de Walter Mondale en 1984) declaró en Fox acerca de Assange: “Un muerto no puede andar filtrando cosas… sólo hay una forma de hacerlo: meterle un plomazo ilegalmente al hijo de puta”.
La republicana Mary Matalin afirma: “Es un sicópata, un sociópata… un terrorista”.
El representante Peter A. King califica a Wikileaks de organización terrorista.
¡Y vaya que lo es! Existe para aterrorizar a los mentirosos y belicosos que han llevado a la ruina a nuestra nación y a otras. Tal vez la próxima guerra no será tan fácil porque se ha volteado la mesa y hoy el Gran Hermano es el vigilado… ¡por nosotros!
Wikileaks merece nuestra gratitud por arrojar una gran luz sobre todo esto. Pero parte de la prensa corporativa ha minimizado su importancia (poco de lo que ha revelado es nuevo) o lo retrata como un sitio anarquista (lo que hace es simplemente publicar todo sin ningún control editorial). Wikileaks existe, en parte, porque los medios dominantes no han cumplido su responsabilidad. Las corporaciones que son sus propietarias han diezmado las redacciones e impedido que los buenos periodistas hagan su trabajo. Ya no hay tiempo ni dinero para el periodismo de investigación. Expresado en términos sencillos, los inversionistas no quieren que esas noticias se revelen. Les gusta que sus secretos se mantengan… en secreto.
Les pido imaginar cuán diferente sería nuestro mundo si Wikileaks hubiera existido hace 10 años. Hay una foto en la que se ve a George Bush a punto de recibir un documento secreto, el 6 de agosto de 2001. El encabezado dice: Bin Laden, decidido a golpear a EU. Y en esas páginas se indicaba que la FBI había descubierto actividad sospechosa en este país, consistente con preparativos para aerosecuestros. Bush decidió hacer caso omiso y siguió de pesca cuatro semanas más.
Pero, si ese documento se hubiera filtrado, ¿cómo habríamos reaccionado? ¿Qué habrían hecho el Congreso o la federación de aeronáutica? ¿No habría habido una probabilidad mayor de que alguien hubiera hecho algo si todos hubiéramos sabido del inminente ataque de Bin Laden usando aviones comerciales?
Pero en ese tiempo sólo unos cuantos tuvieron acceso al documento. Porque el secreto se mantuvo, un instructor de vuelo de San Diego que observó que dos estudiantes sauditas no mostraban interés por el despegue y el aterrizaje no hizo nada. Si se hubiera enterado por el periódico de la amenaza de Bin Laden, ¿tal vez habría llamado a la FBI? (La ex agente de la FBI Coleen Rowley, distinguida por la revista Time como una de las personas del año 2002, escribió un artículo en Los Angeles Times en el que señala que si Wikileaks hubiera existido en 2001, se pudo haber evitado el 11-S.)
¿Y si en 2003 el público hubiera leído los memorandos secretos en los que Dick Cheney presionaba a la CIA para que le diera hechos que le permitieran construir su argumentación falsa a favor de la guerra? Si un Wikileaks hubiera revelado en ese tiempo que en verdad no existían armas de destrucción masiva, ¿creen ustedes que se habría lanzado la guerra? ¿O más bien habría habido un clamor para que se arrestara a Cheney?
Apertura, transparencia: ésas son de las pocas armas con que cuenta el pueblo para protegerse de los poderosos y los corruptos. ¿Qué hubiera pasado si en los días posteriores al 4 de agosto de 1964 –luego que el Pentágono fabricó la mentira de que un barco nuestro fue atacado por norvietnamitas en el golfo de Tonkin– un Wikileaks nos hubiera dicho que todo fue un invento? Supongo que tal vez 58 mil de nuestros soldados (y dos millones de vietnamitas) hoy estarían vivos. En cambio, los secretos los mataron.
Para quienes creen que está mal apoyar a Julian Assange por las acusaciones de ataque sexual que lo tienen sujeto a proceso, todo lo que pido es que no sean ingenuos respecto de los ardides de un gobierno cuando decide ir tras su presa. Por favor, nunca crean la historia oficial. Y, al margen de que Assange sea culpable o inocente (entérense de la extraña naturaleza de las acusaciones), tiene derecho a presentar una fianza y defenderse. Me he unido a los cineastas Ken Loach y John Pilger y a la escritora Jemima Khan para reunir el dinero, y espero que el juez acepte la fianza y lo ponga en libertad este martes.
¿Podría Wikileaks causar algún daño imprevisto a las negociaciones diplomáticas de Washington en todo el mundo? Tal vez. Pero ése es el precio que se paga cuando un gobierno lleva a sus ciudadanos a la guerra con base en una mentira. Su castigo es que alguien encienda las luces de la habitación para ver qué se trae entre manos. No se puede confiar en él. Así pues, ahora todo cable, todo correo que escriba está abierto al escrutinio. Lo sentimos, pero eso quiso. Ahora nadie puede esconderse de la verdad. Nadie puede maquinar la próxima gran mentira si sabe que tal vez sea expuesta.
Y eso es lo mejor que Wikileaks ha hecho. Dios lo bendiga por salvar vidas con sus acciones. Y quien se sume al esfuerzo por apoyar a Wikileaks realiza un verdadero acto de patriotismo. Punto.
Hoy estaré en ausencia al lado de Julian Assange en Londres y pido al juez que le conceda la libertad. Estoy dispuesto a garantizar su retorno al tribunal con el dinero de la fianza que he enviado. No permitiré que esta injusticia quede sin respuesta.
Sinceramente, Michael Moore.
* Tomado del portal de Internet:

The Power of One

Joe Strummer

Joe Strummer


El futuro no está escrito, y aquí nadie se raja, aguantemos hasta que caigamos, hasta que el último de los muchachos caiga.

domingo, 19 de agosto de 2012

Princesa inca

Tengo 31 años.
                             Nací y vivo en Barcelona.
                    Soy poeta y jardinera.                            
Estoy enamorada. 
                   
No tengo hijos.

                             ¿Política? Filantrópica. ¿Dios? Soy agnóstica.        
                    
Me diagnosticaron una mezcla de bipolaridad y esquizofrenia.
                   
Gente que está como una cabra dirige empresas, teles, diarios y países.

'La mujer-precipicio'
Cristina es más conocida como Princesa Inca, y colabora desde hace seis años en la "tertulia de locos" de 'La ventana' de Gemma Nierga (cadena Ser, de cinco a seis de la tarde de cada viernes). Desde niña ha escrito poemas, su bálsamo íntimo ante las heridas hondas que el hecho de estar viva le inflige. Ahora publica el poemario 'La mujer-precipicio' (Libros del Silencio), que así es como se siente ella, con el deseo de que sea un "homenaje a todas las mujeres que viven al filo del precipicio sin precipitarse". Su poesía es potente, cruda, contundente y convincente, sin filtros. La Princesa Inca (laprincesainca.blogspot.com) reivindica la sabiduría del loco. Es la que contienen sus bellos poemas.

"Un centro psiquiátrico es una casa de torturas"


Princesa Inca... ¿por qué?
Hace siete años ingresé en el hospital psiquiátrico sintiendo que era una princesa inca.

¿Qué recuerda?
Que estaba muy regalada en Machu Picchu, con vistas a unas cumbres preciosas. Era un mundo bello e ideal...

¿Qué le dijeron los médicos?
Que era un falso recuerdo, que era parte de mi enfermedad.

¿Qué enfermedad?
Trastorno esquizoafectivo, mezcla de bipolaridad y esquizofrenia: me etiquetaron así.

¿Y qué piensa usted?
Yo sentía conocer ese lugar: ¿alguien realmente está en condiciones de negarme que se trate de un recuerdo de otra vida?


¡Nadie puede! Y discrepo de mi etiqueta médica: ¿por qué meterme a mí junto a otro montón de personas bajo una determinada etiqueta? Carece de rigor: ¡debería haber una etiqueta para cada persona!

¿Por qué la ingresaron a usted?
Tenía brotes sinestésicos: un sonido olía, un color sonaba, las percepciones interactuaban y sentía ser Buda, ser Jesús... Pasaba por arrebatos místicos, extáticos...

¿Quién la condujo al hospital?
Un grupo de amigos, al verme dialogando con Janis Joplin, con Camarón...

¿Cómo se sentía?
Yo bien: a mí no me parecía que estuviese pasándome nada extraño...

Pero la ciencia médica tiene sus criterios y sus protocolos.
Discutibles: ¿quién traza la línea entre cordura y locura? ¿Y por dónde la traza? ¿Y por qué? ¿Y por qué ahí y no allá?

Respóndase.
Yo no estoy loca: ¡estoy psiquiatrizada!

Diagnosticada.
Hay mucha gente que está como una puta cabra... pero sin diagnosticar. Y dirigen diarios, teles, bancos, clubs de fútbol, países...

“La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco”, que decía Dalí.
Un loco es un hipersensible al que le duele la realidad hasta lo insoportable.

¿Hasta el suicidio?
Es una opción. Estuve al filo, pero sopesé el dolor que cargaría sobre gente que amo.

¿El arte ayuda?
Sí. Muchos pintores, escritores, poetas, músicos, cantantes, filósofos –¡Nietzsche!–, artistas... podrían ser encerrados (y a veces lo fueron), pero con prestigio, poder, carisma o dinero, te llaman excéntrico, te perdonan y te respetan. Si no... ¡te encierran!

¿Se sufre en un psiquiátrico?
Un psiquiátrico es una casa de torturas. Te tratan como a un escombro. Cuando ingreso, siempre hay un momento en que necesito pasearme desnuda por los pasillos... ¿Y sabe cuál es la reacción de los médicos?


Reducirme, atarme, inmovilizarme, sedarme y aislarme. ¡Nos quieren tranquilos y babeantes! Para ellos, todo es mero mecanicismo bioquímico, desdeñan las emociones...

Falta de humanidad, de sensibilidad.
Me han etiquetado, y eso conlleva fármacos, y el Estado paga a la industria farmacéutica por mis fármacos...: ¡qué gran negocio! Psiquiatrizan ya a niños, que seguirán estándolo hasta la vejez... ¡Jugada redonda!

¿Y cuál es la alternativa, Princesa?
Tratamientos psicológicos para dilucidar el origen de mi conducta, para comprenderla. Pero eso... implica demasiados esfuerzos.

¿Ha intentado alguna psicoterapia?
Ya me gustaría, pero las terapias alternativas cuestan demasiado dinero: no puedo.

¿La locura se cura?
En muchas culturas, al loco se le escucha: se acepta que accede a otra comprensión de la realidad, a una lucidez. Y es el chamán, es el oráculo. Pero aquí no: ¡aquí da miedo!

¿Por qué será?
Porque se prioriza cierto orden preestablecido, y si alguien grita, canta, danza, si “no toca”... ¡ah, eso altera y espanta mucho!

¿A qué cree que tenemos más miedo?
A la locura. Al dolor. A la muerte. Yo no.

¿No?
No. La muerte es una puerta de la vida a otra dimensión de paz. Y el dolor es parte de la vida, así que anestesiarlo equivale a anestesiar parte de la vida misma.

Buf, cuesta aceptar esto...
Ya. Yo he aprendido a estar triste sin sentirme culpable, a decir a los amigos “hoy estoy triste, prefiero estar sola”, sin disimulos, sin avergonzarme por ello. ¡Y no pasa nada!

¿Cómo le ayuda la poesía?
¡Es mi mejor refugio! El poeta puede decir “la luna me mira” o “la noche me habla” sin que por ello le encierren... La poesía es vecina de la locura, pero como es sólo poesía... no te encierran, ja, ja. ¡Es mi mejor terapia!

¿La poesía puede sanarnos?
Alivia mucho ver fuera de ti lo que antes estuvo dentro. Ahí puedo hablar con todo detalle y sin pudores del sexo, el dolor, la muerte, el insomnio, la locura, la risa...

¿La risa?
Yo me río de las cosas terribles que me han pasado, y eso me ayuda. El humor redime.

¿Qué es la locura?
No existe. ¡Llamamos locura a lo que le pasa a gente que sueña despierta!

¿Cómo querría vivir?
En una casita en el campo, con un huerto y con mis personas queridas, gozando de lo importante de la vida.

¿Y qué es lo importante de la vida?
Sentir que amas y sentirte amada.

Princesa Inca

martes, 14 de agosto de 2012

Shadows

Hope


Nadie parece acordarse del origen costarricense de la que nació Isabel Vargas Lizano, para acabar rebautizada como Chavela Vargas por el fervor del pueblo. Siempre se la recordará como una mujer orgullosa y valiente, capaz de desgarrar el corazón con sus rancheras, valses y boleros.

Es un mito de la canción latina que ha emocionado a varias generaciones, entonando letras que parecen jirones del alma. Sus ansias de libertad y su desolación extrema las explican muy bien los versos de Lorca que recita: "Libertad verdadera enciende para mí tus estrellas distantes" y "herida por los hombres, amor, amor, amor y eterna soledad".

Fue libre para manifestar su condición sexual, para beberse todas las botellas del mundo, fumar y andar con la pistola enfundada. Lo exigía la vida dura que llevó desde su adolescencia; llegada a México a sus 17 primaveras, tuvo que apechugar con muchos años de cantar por las calles antes de que, ya pasados los treinta, la descubriera José Alfredo Jiménez -autor de sus mayores éxitos- cantando Macorina. Fueron noches de farra, de tequila y de alternar con creadores como el escritor Juan Rulfo, el compositor Agustín Lara y los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo.

No sacó su primer disco hasta 1961, cuando ya tenía 42 años, y vivió una primera época de gloria hasta la década de los setenta, compartiendo escenarios, parrandeo y amores. Luego estuvo durante largo tiempo alejada de la canción, por culpa de su alcoholismo, hasta que, hundida y recuperada varias veces, acabó resurgiendo como un ave Fénix. Al respecto comentaba con sentido del humor, "salí de los infiernos pero lo hice cantando".

Sus dos últimas décadas han sido de gloria y de reconocimiento. Su recuperación empezó al aceptar un papel en la película Grito de piedra (1991), de Werner Herzog. Especialmente significativa fue su aparición en Frida (2002), el biopic protagonizado por Salma Hayek, donde canta sus clásicos La llorona y Paloma negra.

El cine resultó fundamental en su resurgimiento, hasta el extremo que Pedro Almodóvar la convirtió, de alguna manera, en una de sus chicas, ya que no sólo incluyó la canción Luz de luna en la banda sonora de Kika, sino que le permitió cantar en el clímax de La flor de mi secreto esos versos de "tómate este trago conmigo, y en el último trago me besas".

Almodóvar fue una especie de ángel de la guarda para ella, al rescatarla de los antros suburbiales de Ciudad de México y ayudarla a dejar la bebida y a rehacer su carrera.

Esa "dama de poncho rojo, pelo de plata y carne morena", en palabras de su gran admirador Joaquín Sabina, parecía no encontrar el momento de retirarse y más cuando su éxito ha sido tan transversal, tal como prueba su disco grabado En Carnegie Hall (2004).

Ha recibido grandes honores y distinciones, como la Gran Cruz de la Reina Católica, un Grammy y medallas de las Universidades de Alcalá de Henares y la Complutense, y al mismo tiempo ha tenido que sufrir su condición de lesbiana como un estigma, enfrentada a la Iglesia y a una sociedad machista que discrimina el amor entre personas del mismo sexo.

En el año 2009, con motivo de la celebración de su noventa aniversario, recibió un cálido homenaje por parte del Gobierno de Ciudad de México, que la nombró Ciudadana Distinguida. Fue un tributo en el que participaron, de manera real y virtual, múltiples personalidades del ámbito artístico, cultural y periodístico de Latinoamérica.

Ese mismo año publicaría el libro Las verdades de Chavela, coescrito junto a María Cortina, que narra en clave de entrevista los acontecimientos más trascendentales de su larga vida.

Aún tuvo energía para llevar a cabo, a sus 91 años, el disco de duetos ¡Por mi culpa! junto a sus grandes amigos Lila Downs, Eugenia León o Sabina, y con invitados tan inesperados como el grupo Pink Martini.

Sin duda, Chavela Vargas es un símbolo, alguien que logra que las penas no sean tan amargas cuando es su voz quien las entona, una mujer que se funde con los personajes de sus grandes interpretaciones, como ese de Un mundo raro que cuenta "es preciso decir otra mentira, les diré que llegué de un mundo raro, que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca he llorado".

O en el desolado Que te vaya bonito, también de su mentor Alfredo Jiménez, cuando canta "cuantas cosas quedaron prendidas hasta dentro del fondo de mi alma, cuantas luces dejaste encendidas, yo no sé cómo voy a apagarlas".

Exprésate todos los días

martes, 7 de agosto de 2012

Art

Wisdom

Michio Kaku

El físico y divulgador demuestra como los avances tecnológicos ya conseguidos harán realidad en pocas décadas muchas de las previsiones de la ciencia ficción
 
Llevar los chips integrados en nuestras ropas y nuestro cuerpo. Caminar por la calle y ver impresa sobre nuestra mirada el nombre y la biografía de todas las personas con las que nos cruzamos. Teletransportar moléculas de agua al espacio exterior.

Son algunas de las previsiones de un futuro bastante cercano que hace el prestigioso físico y divulgador Michio Kaku (California, 1947). Y no habla por hablar: todas sus afirmaciones sobre el increíble mundo de ciencia ficción en el que viviremos dentro de pocos años están basadas en avances tecnológicos que ya existen actualmente.

El autor del libro de divulgación “La física de lo imposible. ¿Podremos ser invisibles, viajar en el tiempo y teletransportarnos?”, que ha visitado Barcelona con motivo del Bdigital Global Congress, asegura que en unos 20 años se producirá “el cruce” entre el coste del petróleo y la energía solar y las leyes de la oferta y la demanda revolucionarán el mercado energético. En el 2050, el agua de mar que alimenta los procesos de fusión nuclear será cientos de veces más poderosa de lo que es actualmente la gasolina.

-¿Vivimos ya en un mundo de ciencia ficción?
-Lo haremos. La potencia de los ordenadores se dobla cada 18 meses. Hoy tu teléfono ya es más potente que el ordenador de la NASA que llevó a dos hombres a la luna. ¡Ese es el poder que hay en tu teléfono móvil! Esta evolución continuará durante 10 o 15 años más, así que en el año 2020 algunos chips costarán un penique. Serán más baratos que el papel y estarán en todos lados: dentro de tu cuerpo, en tu ropa… en todas partes.

-¿Para qué querremos tantos chips?
-Si hoy sufres un accidente de coche, te puedes morir. Pero mañana tus ropas serán inteligentes y medirán tu ritmo cardíaco, mandarán una señal con tu localización a la ambulancia y enviarán también tu historial médico mientras estés inconsciente. Así que en el futuro nunca morirás solo.

-¿Dónde más llevaremos chips?
-Internet estará integrado en tus lentillas: parpadearás y estarás conectado. ¿Qué quieres ver una película? Parpadeas y ya la ves.

-¿Cuándo sucederá esto?
-Las gafas con Internet ya existen y las lentillas tardarán unos 5 o 10 años. Estas gafas también reconocerán la cara de la mayoría de las personas, así que dirán quien eres y cuál es tu biografía.

-La realidad aumentada ya permite hacer algo muy parecido a través del móvil.
-Exactamente. Y también incluirán subtítulos. Si hablas en chino o japonés, los subtítulos aparecerán mientras hablas. Los ordenadores ya pueden transcribir el habla a la misma velocidad en que se emite. Estoy hablando de ahora. La realidad aumentada permitirá también que los turistas que ahora van a Roma y sólo ven las ruinas del Imperio Romano, puedan ver toda su antigua gloria resucitada en sus lentillas.

-¿Seremos ciborgs?
-¡No! [Ríe]. Seguiremos siendo gente normal. Las máquinas pueden hacer cada vez más cosas pero, no reemplazaremos nuestro cuerpo con máquinas. Reemplazaremos el cuerpo con órganos cultivados en laboratorios. Hoy ya podría coger unas cuantas células de tu piel y hacer crecer cientos de acres de ella. También se puede hacer con huesos, nariz, oreja, cartílagos, válvulas del corazón, venas, la vejiga… En unos pocos años, quizás en cinco, crearemos los primeros hígados. Y después vendrá el páncreas, así que podremos curar la diabetes.

-¿Entonces viviremos más años?
-Probablemente sí.

-¿Cuántos?
-Ahora estamos descubriendo los genes que controlan el proceso de envejecimiento. Todavía no podemos detener el proceso, pero ya hemos localizados los genes que lo generan. En el futuro todos tendremos un CDrom con nuestros genes en su interior. Al principio secuenciar a un ser humano costaba 3.000 millones de dólares. Ahora cuesta 50.000 dólares, en algunos años más serán 1.000 y más adelante sólo 100.

-¿El médico podrá teletransportarse hasta mi casa?
-[Ríe] Bueno, ahora podemos teletransportar átomos de cesio y de rubidio. Esto es algo que hoy ya se puede hacer. Quizás en 10 años podamos hacerlo incluso con una molécula de agua o de dióxido de carbono. Más adelante quizás podamos ir todavía más allá y lograrlo con una secuencia de ADN. Pero un cuerpo entero es demasiado.

-¿No sucederá?
- No sucederá mientras vivamos. Pero sí que podemos teletransportar átomos.

-¿Tan lejos como queramos?
-El récord son 600 metros, así que podemos teletransportarlo de un lado a otro de un río. En teoría podríamos incluso teletransportarlos a la estación espacial internacional, al mundo exterior. Queremos que una misión de la Nasa teletransporte a la estación internacional.

-¿Cómo cambiarán todos estos avances al ser humano y a la sociedad?
-Todo va a cambiar cuando se produzca esta revolución. Viviremos más años y tendremos información al instante. Los médicos serán virtuales y cuando tengas que hacerte unas pruebas, en lugar de ir al hospital irás al lavabo de tu casa, que diez años antes de que se forme un tumor ya detectará y analizará las proteínas emitidas por un centenar de células. Tu lavabo te dirá, diez años antes, si tendrás cáncer y podría convertirse en su remedio.

-Las obras de ciencia ficción siempre hacen interpretaciones negativas de este tipo de avances. ¿Existe ese riesgo?
-Creo que la mayoría de estas tecnologías serán buenas y harán la vida mejor, más barata y más fácil. De todos modos, a la gente le da un poco de miedo cuando oye hablar por primera vez de estas cosas. Miedo a quedarse atrás. Luego pasan a un segundo nivel, en el que piensan “mmmm… esto es útil: poder usar estas lentillas podría conducir a cualquier lugar, saber con quien estoy hablando o traducir conversaciones”. En el tercer nivel dicen “si todo el mundo lo hace, hasta los niños”.

-También hay el temor a un control excesivo.
-Normalmente pensamos que el problema es el Gran Hermano, el gobierno que lo sabe todo. Pero ahora sabemos que el problema no es el Gran Hermano sino el Pequeño Hermano: los criminales, los vecinos, la gente que quiere tus números de tarjeta de crédito, la gente a quien le gusta husmear. Tenemos que crear software para proteger nuestra privacidad. Este software todavía no existe porque no hay demanda, pero en el futuro la gente estará tan cansada de criminales y husmeadores que pagarán dinero para proteger sus emails y su privacidad.

-¿Lograremos conquistar el espacio como en Star Trek?
-La potencia de los cohetes, como la de los ordenadores, se dobla cada 18 meses. Pero ponerte a ti mismo en órbito costaría tu peso en oro. Es mucho dinero y es algo que no ha cambiado mucho en los últimos 50 años. Viajar por el espacio sigue siendo muy caro. Así que sólo los grandes países pueden lanzar cosas al espacio.

-Todos estos avances precisan de energía. ¿De donde saldrá?
-La gasolina sigue siendo la fuente de energía más efectiva. Es barata pero es muy rica: potencia solar concentrada desde la época de los dinosaurios.

-Pero se está acabando…
-En quince años todavía habrá caos en el mercado, sin ningún reemplazo para el petróleo. Pero cada año la energía solar baja de precio y la energía del petróleo, en promedio, sube. En unos 15 o 20 años se producirá el cruce: la energía solar será más barata. En ese punto entrarán las fuerzas del mercado: si la energía solar es más barata, porqué no pasarse a ella. A mediados de siglo, hacia el 2040 o 2050, la fusión será una posibilidad real. Los franceses y los americanos ya están investigando su poder: el poder del sol en la tierra. Los franceses quieren construir en el 2018 el reactor por fusión ITER y en Estados Unidos ya tenemos un laboratorio de fusión por láser. Así que a mediados de siglo creo que adoptaremos la fusión. El agua del mar se convertirá en la fuente de la energía, ya que es lo que se utiliza para la fusión. Un litro de agua de mar equivaldrá a cientos de litros de gasolina.

Fluoride

Michio Kaku

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