lunes, 22 de junio de 2026


 "Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de globalización"

Ernesto Sábato


Esta frase de Ernesto Sábato sintetiza una de las preocupaciones centrales de su última etapa como ensayista (plasmada en obras como Antes del fin o La resistencia): la deshumanización del mundo moderno frente al avance de los sistemas tecnocráticos y de mercado.

Para Sábato, la globalización no se consolidó como un proyecto de integración cultural o solidaria, sino principalmente como un modelo económico expansivo

Al decir que la dignidad "no estaba prevista", el autor denuncia que el sistema prioriza variables cuantitativas (PIB, flujos de capital, eficiencia, mercados financieros) por encima de variables cualitativas y éticas (justicia social, bienestar, identidad). El ser humano deja de ser el fin del sistema y pasa a ser un engranaje o un mero consumidor.

Como escritor marcadamente existencialista, a Sábato le alarmaba la pérdida de sentido en la vida cotidiana. La globalización tiende a homogeneizar las culturas, destruyendo los lazos comunitarios locales y sumergiendo al individuo en una masa anónima. 

La "falta de previsión" de la dignidad humana se traduce en:

  • La intemperie espiritual: Individuos más conectados tecnológicamente, pero más aislados, despojados de su singularidad y de sus raíces.

  • La cultura del descarte: Una lógica donde lo que no es productivo o rentable carece de valor, afectando directamente la dignidad de los sectores más vulnerables.

El uso de la expresión "Al parecer..." introduce una ironía sutil pero demoledora.

 Sábato no cree que sea un error de cálculo o un descuido ingenuo; sugiere que la exclusión de la dignidad es intrínseca al diseño del modelo. El "plan" funciona exactamente como fue proyectado, y sus efectos colaterales (desigualdad, alienación) no son fallas del sistema, sino sus consecuencias naturales cuando la ética se subordina al lucro.

"El hombre no puede ser reducido a una abstracción económica. Cuando la técnica y el dinero se convierten en los únicos dioses, la dignidad es la primera víctima."

En resumen, la frase es un llamado de atención humanista. Sábato apela a la rebeldía del espíritu frente a un optimismo globalizador que, bajo la promesa de progreso, a menudo camufla una profunda crisis moral y humana.


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