Ya ves. Sigue lloviendo, y no sé todavía si estás contenta. La casa está completamente sola, y no hay la amenaza de visitas.
Puse más café. Ya casi anochece.
Me gustaría prepararte una taza, mientras tú me contaras los líos de tu escuela. Platicaríamos a gusto, dueños de la tarde y de nosotros.
Muchas veces te deseo así, y pienso, siento, pienso: ¡cómo no estás aquí! - ni quién nos molestase, ni quién se pusiera entre nosotros. Juntos miraríamos llover mansamente, y quitaría mis ojos de la lluvia para mirarte a ti.
Y estaríamos callados un gran rato. Y no sería necesario decir: te quiero. Y volvería a saber que eres dulce y tibia, deliciosa, delgada como la lluvia, honda como esta tarde en que estoy solo.
¡Si estuvieras aquí como te besaría!
JaimeSabines
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