"Maldito dinero. Siempre termina deprimiéndote un montón."
J D Salinger
A primera vista, parece la típica queja de un adolescente rebelde, pero en la obra de Salinger, esta frase resume gran parte del conflicto interno de Holden y de la crítica social de la novela.
El desencanto con el "éxito": Holden vive rodeado de privilegios (va a un internado caro, su familia tiene dinero), pero nota que la obsesión por el estatus y lo material vuelve a la gente falsa ("phony"). El dinero, en lugar de comprar felicidad, compra superficialidad.
La pérdida de la inocencia: Para Holden, el mundo de los adultos está corrompido por el dinero. Cuando piensa en dinero, piensa en codicia, en aparentar y en la pérdida de las conexiones humanas reales. Le causa una profunda tristeza ("blue as hell") ver cómo el mundo se mueve por el interés económico.
La paradoja: Holden odia el dinero, pero lo gasta con cierta ligereza a lo largo del libro. Ese conflicto entre verse obligado a participar en un sistema que detesta y su deseo de escapar de él es lo que genera esa constante melancolía.
Al final, es una verdad universal: Salinger nos recuerda que las cosas que se supone que deben darnos seguridad, a menudo solo nos dejan sintiéndonos más vacíos.
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