lunes, 31 de julio de 2023

Sherwin B. Nuland



 Cada vida es diferente de las que la han precedido, y lo mismo ocurre con cada muerte. Nuestra singularidad se extiende incluso hasta la manera en que morimos. Aunque la mayoría de las personas sabe que las enfermedades que nos conducen a nuestras horas finales son diversas y diversos sus caminos, solamente unas pocas comprenden la infinita variedad de maneras en las que las últimas fuerzas del espíritu humano pueden abandonar el cuerpo. Cada una de las distintas formas de la muerte es tan singular como la propia cara que cada uno de nosotros muestra al mundo durante los días de su vida. Cada hombre entregará su alma de una manera que el cielo no ha conocido antes y cada mujer recorrerá su último camino a su modo.

Puccini



 Espere señorita,

le diré dos palabras:
quien soy? soy un poeta.
que hago? escribo.
y como vivo? Vivo!
En mi pobreza sin preocupaciones
derrocho como un gran señor
rimas y canciones de amor.
Para sueños, quimeras
y castillos en el aire
el alma tengo millonaria!
Y ahora de mi cofre de tesoros
roban todas mis joyas
dos ladrones: esos bellos ojos
que acaban de entrar con usted.
Y mis sueños de siempre
mis bellos sueños
veo evaporar.
Pero no importa que me los roben
pues han hecho renacer en mi
la dulce esperanza!
Ahora que me conoce
hable usted. Vamos, hable
¿Quien es?
¿Le apetece decírmelo?

 


“En quechua no existe el "adiós"


El quechua es un idioma muy dulce, porque todas las despedidas en quechua siempre implican un "volverse a encontrar".
Tupananchiskama: Hasta volvernos a "encontrar" (físicamente).
Tinkunakama: Hasta volvernos a encontrar.
Huk punchaw rikurisun: Nos vemos otro día.
Huk punchaw tuparisun: Nos encontramos otro día.
Rikunakusun: Nos volveremos a ver.
Kutin tuparisun: Nuevamente nos encontraremos.
Pero la frase más profunda de todas es "Kawsayta hamuy rikurisun" Nos vemos en la próxima vida.

domingo, 30 de julio de 2023

Rainer María Rilke


 

Señor, a cada uno dale su muerte,

una muerte que de cada vida brote
y en que haya amor, significado y sufrimiento.
Pues nosotros somos sólo la corteza y la hoja.
La muerte que cada uno lleva en sí
es la fruta en torno de la cual todo gira.

Señor, las grandes ciudades están perdidas y disueltas.
En la más grande se vive como quien huye de un incendio.
No hay en ella consuelo capaz de consolar
y el tiempo demasiado corto cierra el paso.

Allí viven seres humanos, con gestos angustiados,
vidas malas y difíciles en cuartos profundos…
Allí crecen niños en sótanos con ventanas
siempre hundidas en las mismas sombras
y donde no saben que afuera los llaman las flores
a un día lleno de espacio, de júbilo y de viento.

 …la muerte tiene diez mil puertas distintas para que cada hombre encuentre su salida. John Webster: La duquesa de Amalfi, 1612

  «La vida intensa es contraria al Tao», enseña Lao-Tse, el hombre más normal que hubiere. Pero el virus cristiano nos recome: legatarios de los flagelantes sólo refinando nuestros suplicios tomamos conciencia de nosotros mismos. ¿Qué la religión declina? Perpetuaremos sus extravagancias, como perpetuamos las maceraciones y los gritos de las celdas de antaño, ya que nuestra voluntad de sufrir iguala a la de los conventos en la época de su florecimiento. Si bien la Iglesia no goza ya del monopolio del infierno, no por eso nos tendrá menos anclados a una cadena de suspiros, al culto del padecimiento, de la alegría fulminada y de la tristeza jubilosa. El espíritu, tanto como el cuerpo, paga los gastos de la «vida intensa». Maestros en el arte de pensar contra sí mismos, Nietzsche, Baudelaire y Dostoievski nos han enseñado a apostar por nuestros peligros, a ampliar la esfera de nuestros males, a adquirir existencia por la división de nuestro ser. Y lo que a los ojos del gran chino era símbolo de decadencia, ejercicio de imperfección, constituye para nosotros la única modalidad de poseernos, de entrar en contacto con nosotros mismos. «Que el hombre no ame nada y será invulnerable». («Chuang-tzé»). Máxima profunda como inoperante. ¿Cómo alcanzar el apogeo de la indiferencia, cuando nuestra misma apatía es tensión, conflicto, agresividad? No hay ningún sabio entre nuestros antecesores, sino insatisfechos, veleidosos, frenéticos, cuyas decepciones y desbordamientos nos será preciso prolongar. Siempre según nuestros chinos, sólo el espíritu desapegado penetra en la esencia del Tao; el apasionado no percibe más que los efectos: el descenso a las profundidades exige el silencio, la suspensión de nuestras vibraciones, léase de nuestras facultades. Pero ¿no es ya revelador que nuestra aspiración a lo absoluto se exprese en términos de actividad, de combate, que un Kierkegaard se titule «caballero de la fe», y que Pascal. no sea nada más que un panfletario? Atacamos y nos debatimos; no conocemos, pues, más que los efectos del Tao. Por lo demás, la quiebra del quietismo, equivalente europeo del taoísmo, dice mucho sobre nuestras posibilidades y nuestras perspectivas. No veo nada más contrario a nuestras costumbres que el aprendizaje de la pasividad. (La época moderna comienza con dos histéricos: Don Quijote y Lutero.) Si elaboramos tiempo, si lo producimos, es por repugnancia a la hegemonía de la esencia y a la sumisión contemplativa que supone. El taoísmo me parece la primera y última palabra de la sabiduría: soy; sin embargo, refractario a él, mis instintos lo rechazan, como rechazan doblegarse a lo que sea, hasta tal punto pesa sobre nosotros la herencia de la rebelión. ¿Nuestro mal? Siglos de atención al tiempo, de idolatría del futuro. ¿Nos libraremos de él por algún recurso de la China o de la india? Hay formas de sabiduría y liberación que no podemos ni aprehender desde dentro, ni transformarlas en nuestra sustancia cotidiana, ni siquiera encerrarlas en una teoría. La liberación, si efectivamente uno se empeña en ella, debe proceder de nosotros: no hay que buscarla en otra parte, en un sistema completamente acabado o en alguna doctrina oriental. Empero esto es lo que ocurre en numerosos espíritus ávidos, como suele decirse, de absoluto. Pero su sabiduría es un plagio, su liberación un engaño. No incrimino aquí solamente a la teosofía y sus adeptos, sino a todos los que se equipan con verdades incompatibles con su naturaleza. Más de uno tiene la India fácil, se imagina haber desenmarañado sus secretos, cuando nada le dispone a ello ni su carácter, ni su formación, ni sus inquietudes. ¡Qué pulular de falsos «liberados» que nos miran desde lo alto de su salvación! Tienen buena conciencia; ¿acaso no pretenden situarse por encima de sus actos? Superchería intolerable. Apuntan, además, tan alto que toda religión convencional les parece un prejuicio de familia, con la que su «espíritu metafísico» no sabría contentarse. Reclamarse de la India suena indudablemente mejor. Pero olvidan que ésta postula acuerdo entre la idea y el acto, identidad de la salvación y de la renuncia. Cuando se posee «el espíritu metafísico»», esas son bagatelas de las que uno no se preocupa.

Roque Dalton

Poeta Roque Dalton on Twitter: "Frases en honor al Poeta Roque ...

Por desavenencias con los dirigentes izquierdistas de su país, en 1967 abandonó el Partido Comunista y se mantuvo al margen de su militancia política hasta que, en 1973, regresó a El Salvador para alistarse en las filas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), donde tomó el pseudónimo guerrillero de Julio Delfos Marín. Tras colaborar activamente con esta organización clandestina partidaria del enfrentamiento directo y la lucha armada, por oscuras razones que nunca se han llegado a aclarar fue perseguido, juzgado y ejecutado por sus propios compañeros de armas, que abandonaron su cuerpo en un paraje agreste donde fue despedazado y devorado por las fieras. Esta ejecución desencadenó airadas protestas en los círculos intelectuales, especialmente entre los escritores hispanoamericanos, abanderados en su condena por el argentino Julio Cortázar.

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dalton_roque.htm

jueves, 27 de julio de 2023

Oliverio Girondo




Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
se resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.

miércoles, 26 de julio de 2023


 

LUDWIG WITTGENSTEIN

 Los que continuamente preguntan «por qué» son como los turistas que, ante un monumento, leen la guía, y precisamente la lectura de la historia de su origen, etc... etc... les impide ver el monumento.


martes, 25 de julio de 2023

Hafez

Frases

Alejandro Jodorowsky



Si de repente perdemos a un ser querido, o nos vemos involucrados en una gran catástrofe, o un peligroso virus nos contagia o bien nos arruinamos, o aquellos en quienes confiábamos nos han traicionado, podríamos padecer una crisis tan tremenda que, en vez de aniquilamos, provoque en nosotros, por un desesperado deseo de sobrevivir, la unión de nuestros cuatro egos. Surge entonces el Yo superior. Al comienzo con su aspecto psíquico, preocupado como un conductor que acaba de domar a sus ariscos caballos. Empleará bastante tiempo, a veces años, en desprender de sus egos las ideas inculcadas por familiares, profesores, políticos, sacerdotes y tantos otros directores de conciencia que, a veces sin mala intención, pero profundamente equivocados, se convierten en fabricantes de manadas infelices y consumidoras. Debe también eliminar el terror que los sistemas económicos siembran para mantener a la humanidad en un estado infantil fácil de dominar: miedo a perder el dinero, la salud o la paz, miedo a fracasar o a triunfar, a ser abandonado o a amar, a morir o a vivir, a ser humillado, a ser invadido por los otros y, sobre todo, miedo a la soledad. Debe además aprender a comer, no motivado por nostalgias infantiles o angustias existenciales sino para aligerar al cuerpo de las toxinas con que la industria de toda esta clase de sustancias nocivas o adictivas le está envenenando la sangre. Debe eliminar aquello que le es innecesario, sin olvidar las frívolas amistades que le devoran su energía y su tiempo. Cuando -venciendo la insatisfacción, la vergüenza, el remordimiento, el dolor psíquico o el sentimiento de la propia indignidad- la coagulación de sus cuatro energías se ha realizado, puede el Yo superior responder a la llamada del Yo esencial. La razón, sin naufragar en la locura, atraviesa la barrera que la separa del inconsciente y aprende a recibir esos dones que se deslizan entre las palabras, otorgando imágenes, induciendo a actos constructivos, inyectando energía, adquiriendo así el valor necesario para avanzar por el camino que va entre el pasado y el futuro, entre la oscuridad y la luz, entre el inconsciente y el supraconsciente. Ha terminado lo que en alquimia se llama vía seca, un intenso período de búsqueda, y comenzado la vía húmeda, ésa en que, transformados en canal, recibimos la Consciencia cósmica. Si antes nuestra secreta ambición era ser mejor que todos, campeones o bien héroes capaces de lograr victorias imposibles entregándonos al sacrificio de nuestra vida o de lo que más amamos, ahora podemos convertimos en creadores sagrados.

domingo, 23 de julio de 2023

 Ed Norton era taoísta. Ésta era la fuente de su serenidad. ¿Cómo lo sé? Porque trabajaba para el servicio de alcantarillado y se pasaba media vida en las cloacas. Todo el mundo le miraba por encima del hombro o se burlaba de él. Tanto daba. Nadie conseguía alterar su serenidad. (Cosa que también sacaba de quicio a Kramden.) ¿Por qué trabajar en las cloacas convertía a Ed Norton en un taoísta? Porque Lao Tzu enseña: «La más elevada bondad es como el agua. El agua es beneficiosa para todas las cosas pero no contiende. Permanece en lugares que otros desprecian. Por consiguiente, está cerca del Tao.» (Tao Te Ching, poema 8.) Ed Norton era beneficioso para todo el mundo, pero no discutidor. Permanecía en lugares que los demás despreciaban. Por consiguiente, estaba cerca del Tao. Y cualquiera que se acerque al Tao termina por alcanzar la serenidad. Esto es válido para todos y en todo momento, en cualquier empleo o matrimonio. La felicidad de Ed y la tuya no dependen del ascenso social. Dependen de lo cerca que estés del Tao.



Enkidú tomó la palabra y dijo, dirigiéndose a Gilgamesh: “Para atacar a Humbaba, recuerda:  Uno solo, solo se queda; En terreno resbaloso, uno solo resbala; pero [dos pueden pasarlo]. Dos son como si fueran tres. . .  Dos triples [cuerdas pueden más] que una sola cuerda triple. Dos cachorros son más fuertes que un león solo. ”

David Markson

 


 Picasso hizo posar a Gertrude Stein más de ochenta veces para retratarla. Y después pintó la cabeza por encima y la rehízo a los tres meses sin haber vuelto a verla. Durante más de setenta años Pablo Casals empezó el día tocando Bach. He venido a este lugar porque allá no tenía ninguna clase de vida. Yo, ¿y el Lector? El Lector ha venido a este lugar porque allá no tenía ninguna clase de vida. Ayer alguien lo saludó con la cabeza por la calle. Anna Ajmátova tuvo una aventura con Amadeo Modigliani en París en 1910 y 1911. Ya en la vejez, sin haber vuelto a salir de Rusia por un tercio de siglo, quedaría atónita al enterarse de lo famoso que había sido.

    En 1579, cuando Shakespeare tenía quince años, la población de Stratford debía de ser de poco más de mil quinientos habitantes. ¿Podría pensarse que conocía a la mujer llamada Katherine Hamlet que ese verano cayó al Avon y se ahogó?
    Emily Dickinson se recluyó tan desmesuradamente en la segunda mitad de su vida que durante los últimos diez años no salió de su casa ni una sola vez.
    Incluso en los más provisorios pensamientos iniciales sobre un primer boceto, ¿por qué el Lector piensa en su personaje principal como el Lector?
    La Elegía de Gray tiene ciento veintiocho versos. Gray tardó siete años en escribirla.
    Si tuviera que elegir, dijo una vez Giacometti, rescataría un gato de un edificio en llamas antes que un Rembrandt.
    Estoy envejeciendo. He estado en hospitales. ¿Tengo ganas de poner ciertas cosas por escrito?
    Sin duda el Lector es esencialmente el Yo en casos como ese. Sin embargo, se supone que en casi todos los demás casos no será de ningún modo el Yo.
    Mientras peleaba con su mujer, borracho, una vez Paul Verlaine arrojó a su hijo de tres meses contra una pared.
    Páginas manoseadas: leídas una y otra vez. ¿Quién pasó por aquí antes que yo?

jueves, 20 de julio de 2023


 

 Cuando alguien te insulta, tienes que convertirte en un receptor; tienes que aceptar lo que él dice, solo entonces puedes reaccionar. Pero si no aceptas, si te limitas a quedarte distanciado, si mantienes la distancia, si permaneces en calma, ¿qué puede hacer él? Dijo Buda: «Es como si alguien arroja una antorcha encendida al río. Seguirá encendida hasta que llegue al río. En el instante en que cae en el río, el fuego se apaga. El río lo enfría. Yo me he convertido en un río. Podéis dirigirme insultos... son fuego cuando los lanzáis, pero en el momento en que llegan a mí, mi calma apaga su fuego. Ya no hacen daño. Tiráis espinas... pero al caer en mi silencio se transforman en flores. Yo actúo según mi naturaleza intrínseca.» Esto es espontaneidad.. El hombre de conciencia, de conocimiento, actúa; El hombre que no es consciente, el inconsciente, el mecánico el robot, reacciona. Y no es que el hombre de conciencia se limite a observar. Observar es solo un aspecto de su ser. No actúa sin observar. Pero no te confundas. India entera, por ejemplo, ha estado malinterpretando a, personas como Buda; por, eso el país entero se ha vuelto inactivo. Pensando que todos los grandes maestros han dicho: «Siéntate en silencio», el país entero se volvió holgazán; sucio, inactivo. El país perdió energía, vitalidad vida. Se convirtió en algo totalmente obtuso, sin inteligencia, porque la inteligencia solo se agudiza cuando actúas Y cuando actúas momento a momento, basándote en tu conciencia y tu Vigilancia, surge una gran inteligencia. Empiezas a brillar, a relucir, te vuelves luminoso. Pero para eso hacen falta dos cosas: la vigilancia y la acción surgida de esa vigilancia. Si la vigilancia se convierte en inactividad, estás suicidándote. La observación debe llevarte a la acción un nuevo tipo de acción. La acción adquiere una nueva cualidad. Observas, estando totalmente quieto y en silencio. Ves cuál es la situación y, según lo que veas, respondes. El hombre de conciencia responde: es responsable... ¡en el sentido estricto de la palabra! Responde, no reacciona. Sus acciones nacen de su conciencia, no de tu manipulación. Esa es la diferencia. Así pues, la observación y la espontaneidad no son incompatibles. Observar es el principio de la espontaneidad; la espontaneidad es el cumplimiento de la observación. El verdadero hombre de conocimiento actúa... actúa muchísimo, actúa de manera total, pero actúa en el momento, basándose en su conciencia. Es como un espejo. El hombre corriente, el hombre inconsciente, no es como un espejo, es como una placa fotográfica. ¿Qué diferencia hay entre un espejo y una placa fotográfica? Una placa fotográfica, después de haberse expuesto, ya no sirve. Recibe la impresión, queda impresa, retiene la imagen. Pero recuerda: la imagen no es la realidad. La realidad sigue creciendo. Puedes salir al jardín y tomar una foto de un rosal. Mañana, la fotografía será la misma, pasado mañana la fotografía seguirá siendo la misma. Vuelve a salir a mirar el rosal ya no es el mismo. Las rosas han desaparecido, o han brotado otras nuevas. Han ocurrido mil y una cosas. La vida nunca es estática, cambia constantemente. Tu mente funciona como una cámara: sigue reuniendo imágenes... es un álbum de fotos. Y después, tú reaccionas según esas imágenes. Por eso, tu vida nunca es auténtica, porque hagas lo que hagas, está mal hecho. Hagas lo que hagas, insisto, estará mal hecho, Nunca será adecuado. Una mujer estaba enseñándole el álbum familiar a su hijo y llegaron a la foto de un hombre muy atractivo: pelo espeso, barba, muy joven, muy vital. El niño preguntó: «Mamá, ¿quién es este hombre?» Y la mujer le respondió: «¿No le reconoces? Es tu padre.» El niño se quedó desconcertado y dijo: «Si este es mi padre, ¿quién es ese calvo que vive con nosotros?».

Miguel Hernández



No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

lunes, 17 de julio de 2023

HOLDERLIN



Y abiertamente consagré mi corazón a la tierra grave y doliente, y con frecuencia, en la noche sagrada, le prometí que la amaría fielmente hasta la muerte, sin temor, con su pesada carga de fatalidad, y que no despreciaría ninguno de sus enigmas. Así me ligué a ella con un lazo mortal. 


Anthony de Mello



 Pero también hay otro demonio que filtra. Se llama el apego, el deseo, el anhelo. La raíz de la tristeza es el deseo. El deseo vehemente distorsiona y destruye la percepción. Nos persiguen los temores y los deseos. Samuel Johnson dijo: "Saber que dentro de una semana va a estar colgado del patíbulo concentra maravillosamente la mente de un hombre". Bloquea todo lo demás y se concentra únicamente en el miedo, o en el deseo o en el anhelo. A nosotros nos drogaron de muchas maneras cuando jóvenes. Nos criaron para necesitar a las personas. ¿Para qué? Para que nos acepten, nos aprueben, nos aprecien, nos aplaudan - para lograr lo que llamaban el éxito . Esas son palabras que no corresponden a la realidad. Son convencionalismos, cosas inventadas, pero no nos damos cuenta de que no corresponden a la realidad. ¿Qué es el éxito? es lo que un grupo decidió que podría ser una cosa buena. Otro grupo decidirá que la misma cosa es mala. Lo que es bueno en Washington puede considerarse malo en un monasterio cartujo. El éxito en un círculo político puede considerarse como un fracaso en otros círculos. Son convencionalismos pero los tratamos como si fueran realidades, ¿verdad? Cuando éramos jóvenes nos programaron para la desdicha. Nos enseñaron que para ser felices se necesita dinero, éxito, una pareja hermosa o bien parecida, un buen empleo, amistad, espiritualidad, Dios - y todo lo demás . Nos dijeron que si no conseguíamos esas cosas no seríamos felices. Ahora, eso es lo que yo llamo un apego. Un apego es creer que sin algo no seremos felices. Una vez que nos convencemos de eso - y se nos mete en el subconsciente, queda impreso en las raíces de nuestro ser - se acabó. "¿Cómo puedo ser feliz a menos que tenga buena salud?", dice usted. Pero le voy a decir algo: He conocido personas que se estaban muriendo de cáncer y eran felices. ¿Cómo podían ser felices si sabían que se iban a morir? Pero eran felices. "¿Cómo puedo ser feliz ni no tengo dinero?" Una persona tiene un millón de dólares en el banco y se siente insegura; la otra persona prácticamente no tiene dinero, pero no parece sentir ninguna inseguridad. La programaron de manera diferente, eso es todo. Es inútil exhortar a la primera hacer lo que debe hacer; necesita comprender. Las exhortaciones no ayudan mucho. Necesita comprender que la programaron; es una creencia falsa. Véala como falsa, véala como una fantasía. ¿Qué hace la gente durante toda la vida? Está ocupada peleando; pelea, pelea, pelea. A eso lo llaman sobrevivir. Cuando el estadounidense promedio dice que se está ganando la vida, no se está ganando la vida. ¡Ah, no! Tiene mucho más de lo que necesita para vivir. Vengan a mi país y lo verán. Para vivir ellos no necesitan todos esos automóviles. Para vivir no necesitan un televisor. Para vivir no necesitan maquillaje. Para vivir no necesitan toda esa ropa. Pero trate de convencer de esto a un estadounidense. Les han lavado el cerebro; los han programado. de manera que trabajan y luchan por obtener el objeto deseado que los hará felices. Escuche esta triste historia - su historia, mi historia, la historia de todo el mundo - : "Hasta que consiga esto (dinero, amistad, cualquier cosa) no seré feliz; tengo que luchar por conseguirlo y luego, cuando lo consiga, tengo que luchar por conservarlo. Tengo una emoción pasajera. ¡Ah, estoy tan emocionado! ¡Ya lo conseguí! Pero ¿cuánto tiempo dura eso? Unos minutos, máximo unos días. Cuando consigue su automóvil nuevo ¿cuánto tiempo dura la emoción? Hasta que su siguiente apego se vea amenazado. La verdad sobre una emoción es que después de un tiempo me canso de ella. Me dijeron que la oración esa algo extraordinario; me dijeron que Dios era algo extraordinario; me dijeron que la amistad era algo extraordinario. Y sin saber qué era realmente la oración y sin saber qué era realmente Dios, sin saber lo que era realmente la amistad, les dimos mucha importancia. Pero después de un tiempo nos aburrimos de ellos - nos aburrimos de la oración, de Dios, de la amistad. ¿No es eso patético? Y no hay manera de escapar, sencillamente no hay manera de escapar. Es el único modelo que nos dieron: ser felices. No nos dieron ningún otro modelo. Nuestra cultura, nuestra sociedad y, siento decirlo, nuestra religión, no nos dieron ningún otro modelo. Lo acaban de nombrar cardenal. ¡Qué gran honor! ¿Honor? ¿Dijo usted honor? Se equivocó de palabra. Ahora otros van a aspirar a lo mismo. Usted cayó en lo que los evangelios llaman "el mundo" y va a perder su alma. El mundo, el poder, el prestigio, el triunfo, el éxito, el honor, etc., no existen. Usted gana mundo pero pierde el alma. Toda su vida ha estado vacía y sin alma. Ahí no hay nada. Sólo hay una manera de escapar, ¡Y es desprogramarse! ¿cómo se hace eso? Tomando consciencia de la programación. Usted no puede cambiar por un esfuerzo de la voluntad; no puede cambiar por medio de ideales; no puede cambiar adoptando nuevos hábitos. Su comportamiento puede cambiar, pero no usted. Usted sólo cambia por medio de la consciencia y la comprensión. Cuando usted vea una piedra como una piedra y un pedazo de papel como un pedazo de papel, ya no piensa que la piedra es un diamante precioso y no piensa que el pedazo de papel es un cheque por mil millones de dólares. Cuando vea esto, cambia. Ya no hay violencia en el intento de cambiar. De otra manera, lo que usted llama cambio es sencillamente cambiar de sitio los muebles. Su comportamiento cambia, pero usted no.


domingo, 16 de julio de 2023

Percy Cerutty

 


Having spent the first half of his life reading everything he could find on religion, philosophy and mysticism, he began devouring textbooks on biology, medicine, diet, physiology and psychology. He became convinced it had been the trappings of modern civilisation that had almost finished him. He became vegetarian, eating only uncooked foods, for the next three years. He began lifting heavy weights to build his strength. And he began walking.

https://www.percy-cerutty.com/about-percy-cerutty

James Clear





 Los hábitos son el interés compuesto de la superación personal. De la misma manera en que el dinero se multiplica mediante el interés compuesto, los efectos de tus hábitos se multiplican en la medida en que los repites cada día. No parecen hacer mucha diferencia en un día determinado y, sin embargo, el impacto que producen conforme pasan los meses y los años puede resultar enorme. Solamente cuando nos damos vuelta y contemplamos los últimos dos, o cinco o quizá diez años, nos damos cuenta y quedamos sorprendidos del valor de los buenos hábitos y del costo negativo de los malos hábitos. Esto puede ser un concepto difícil de apreciar en la vida cotidiana. Frecuentemente descartamos los pequeños cambios porque no parecen importar mucho en un momento dado. Si ahorras un poco de dinero ahora, no te conviertes en millonario. Si vas al gimnasio tres días consecutivos, no te vas a poner en forma. Si estudias chino mandarín una hora por la noche, no habrás aprendido un nuevo idioma. Hacemos pequeños cambios, pero los resultados nunca se dan de manera inmediata; eso nos descorazona y nos lleva de vuelta a nuestras viejas rutinas. Desafortunadamente, el lento ritmo de la transformación también hace que sea muy fácil permitir el retorno de los malos hábitos. Si comes un alimento poco saludable hoy, la báscula no va a registrar un cambio muy drástico. Si el día de hoy trabajas hasta tarde e ignoras a tu familia, te va a perdonar. Si aplazas el trabajo de un proyecto para el día siguiente, seguramente encontrarás el tiempo para terminarlo más adelante. Es fácil pasar por alto una pequeña mala decisión. Sin embargo, cuando repetimos día a día esos errores que representan apenas un 1%, cuando replicamos las malas decisiones y duplicamos los pequeños errores mediante excusas sin importancia, nuestras acciones acaban por producir resultados compuestos que son realmente tóxicos. La acumulación de muchos pasos en falso, un 1% de deterioro aquí y allá, finalmente se convierte en un grave problema. El impacto creado por un cambio en nuestros hábitos es similar al efecto que provoca alterar la ruta de un avión apenas unos cuantos grados. Imagina que estás volando de Los Ángeles a la ciudad de Nueva York. Si el piloto que despega de Los Ángeles ajusta la dirección 3.5 grados al sur, llegaría a Washington, D.C., en lugar de llegar a Nueva York. Ese pequeño cambio apenas se notaría durante el despegue. La punta del avión apenas si se movería un par de metros, pero si la distancia se magnificara durante el vuelo, el avión terminaría en un lugar que está a cientos de kilómetros del destino original. * Del mismo modo, un pequeño cambio en tus hábitos cotidianos puede conducir tu vida a un destino completamente distinto. Tomar una decisión que es 1% mejor o 1% peor puede no parecer importante en un momento dado, pero en el transcurso de todos los momentos que conforman una vida, estas decisiones determinan la diferencia entre la persona que eres y la persona que podrías ser. El éxito es el producto de nuestros hábitos cotidianos, no de transformaciones drásticas que se realizan una vez en la vida

viernes, 14 de julio de 2023

Gustavo Adolfo Bécquer




Tu pupila es azul y, cuando ríes,
su claridad süave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul y, cuando lloras,
las transparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.
Tu pupila es azul, y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea,
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.

Idea Vilariño

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Aquel amor
aquel
que tomé con la punta de los dedos
que dejé que olvidé
aquel amor
ahora
en unas líneas que
se caen de un cajón
está ahí
sigue estando
sigue diciéndome
está doliendo
está
todavía
sangrando.

jueves, 13 de julio de 2023

Vicente Huidobro


 

Pa u l K a u f m a n

 


Chuck Jones, el animador que creó al Coyote , dice que, para dibujar un coyote «debes tener un coyote dentro de ti. Y tienes que sacarlo a la luz. La animación significa invocar la vida, ¿y cómo invocas la vida? Tienes que encontrarla dentro de ti». Mientras estábamos produciendo la serie de televisión El espíritu creativo en Kyoto, Japón, un tallador de figuras de Buda nos dijo: «Cuando tallo, busco el Buda en la madera. Y, cuando estoy tallando, necesito sacar el Buda de la madera. Debo tener mucho cuidado de no cortar al Buda.» Entre el señor Coyote y el Buda se oculta una verdad. Para que tenga lugar la creatividad, algo que se halla en nuestro interior debe cobrar vida en algo externo a nosotros.

miércoles, 12 de julio de 2023

Milan Kundera

 



El novelista checo Milan Kundera murió, según informó la Biblioteca de Moravia, una organización de investigación financiada por el Estado en Brno, ciudad natal del escritor. Kundera tenía 94 años.

"Milan Kundera, autor checo-francés que figura entre los autores más traducidos del mundo, falleció el 11 de julio de 2023 en su apartamento de París", informó la biblioteca en un comunicado.



 Los embriones humanos son ejemplos de la vida humana. Por lo tanto, bajo la luz del absolutismo religioso, el aborto es simplemente incorrecto: es un asesinato en toda regla. No estoy seguro de qué hacer con mi ciertamente anecdótica observación de que muchos de quienes se oponen de manera más ardiente a atentar contra la vida embrionaria también parecen ser algo más que entusiastas a la hora de atentar contra la vida adulta. (Para ser justos, esto no se aplica, como regla general, a los católicos romanos, que están entre los más vociferantes oponentes al aborto). El renacido George W. Bush, sin embargo, es un ejemplo típico del ascendiente que actualmente tiene la religión. Él, y ellos, son defensores incondicionales de la vida humana, desde la vida embrionaria (o desde la vida terminalmente enferma), incluso hasta el punto de impedir investigaciones médicas que ciertamente salvarían muchas vidas. El terreno obvio para oponerse a la pena de muerte es el respeto por la vida humana. Desde 1976, cuando el Tribunal Supremo levantó la prohibición de la pena de muerte, el estado de Texas ha sido el responsable de más de una de cada tres ejecuciones en los cincuenta estados de la Unión. Y Bush presidió más ejecuciones en Texas que cualquier otro gobernador de la historia del estado, con una media de una muerte cada nueve días. ¿Quizá simplemente estaba cumpliendo con su deber y poniendo en práctica las leyes del estado? . Pero entonces, ¿qué tenemos que hacer con el famoso informe del periodista de la CNN Tucker Carlson? Carlson, quien personalmente apoya la pena de muerte, quedó conmocionado por la «humorística» imitación que hizo Bush de una prisionera femenina en el corredor de la muerte, rogando al gobernador por un retraso en su ejecución: «Por favor —Bush gimoteó con los labios contraídos en un gesto de desesperación—, no me mate». Quizá esta mujer hubiera encontrado más compasión si hubiera alegado que una vez fue un embrión. La contemplación de embriones parece tener el efecto más extraordinario sobre muchas personas de fe. La madre Teresa de Calcuta dijo realmente, en su discurso de aceptación del premio Nobel de la Paz: «El mayor destructor de la paz es el aborto». ¿Qué? ¿Cómo puede una mujer con un juicio tan retorcido ser tomada en serio en algo, dejando a un lado el haber sido tomada en serio para merecer un premio Nobel? Todo el que esté tentado de comprender a la santurrona e hipócrita madre Teresa debería leer el libro de Christopher Hinchen La posición misionera: La madre Teresa en la teoría y en la práctica.

    Volviendo a los talibanes americanos, escuchemos a Randall Ferry, fundador de Operación Rescate, una organización para intimidar a quienes practican abortos. «Cuando yo, o personas como yo, recorramos el país, lo mejor que pueden hacer es desaparecer, porque vamos a encontrarles, vamos a juzgarles y vamos a ejecutarles.» Terry se refería aquí a los médicos que practican abortos, y su inspiración cristiana se muestra claramente en otra de sus frases:
     
    Simplemente quiero que dejen que una ola de intolerancia les empape. Quiero que dejen que una ola de odio les empape. Sí, el odio es bueno... Nuestro objetivo es una nación cristiana. Tenemos un deber bíblico, estamos llamados por Dios para conquistar este país. No queremos igualdad de tiempo. No queremos pluralismo. Nuestro objetivo debe ser simple. Debemos tener una nación cristiana construida sobre las leyes de Dios, sobre los Diez Mandamientos. Sin excusa.
     
    Esta ambición por alcanzar lo que solo puede denominarse un Estado fascista cristiano es completamente típico de los talibanes americanos. Es casi una imagen especular exacta del fascismo islámico tan ardientemente buscado por otras muchas personas en otras partes del mundo. Randall Terry no tiene —todavía— un poder político. Aunque ningún observador de la escena política americana, en el momento en que se escribe este libro (2006), puede permitirse tal optimismo.
    Probablemente, el consecuencialismo o el utilitarismo puedan servir para enfocar la cuestión del aborto de una forma muy distinta, intentando ponderar el sufrimiento. ¿Sufre el embrión? (Probablemente, no, si se aborta antes de tener un sistema nervioso; e incluso si es lo bastante maduro como para tener un sistema nervioso, seguramente sufrirá menos que, digamos, una vaca adulta en un matadero). ¿Sufre una mujer embarazada, o su familia, si elige no abortar? Probablemente, sí; y, en cualquier caso, dado que el embrión carece de sistema nervioso, ¿no debería recaer la elección en el bien desarrollado sistema nervioso de la madre?
    Esto no es para negar que el consecuencialismo pudiera tener bases para oponerse al aborto. Hay argumentos del tipo «pendiente resbaladiza» [93] que pueden utilizarse por los consecuencialistas (aunque, en este caso, yo no lo haría). Puede que los embriones no sufran, pero una cultura que tolerara asumir riesgos sobre la vida humana iría demasiado lejos: ¿dónde finalizará todo? ¿En infanticidio? El momento del nacimiento proporciona un rubicón natural para definir reglas, y uno podría argumentar que es difícil encontrar otra en un estadio anterior del desarrollo embrionario. Por lo tanto, los argumentos resbaladizos podrían hacer que diéramos más significado al momento del nacimiento de los que el utilitarismo, interpretado de una forma estrecha, preferiría.
    Asimismo, los argumentos en contra de la eutanasia pueden formularse en términos resbaladizos. Vamos a inventar una cita imaginaria de un filósofo moral: «Si permitimos que los médicos aceleren la muerte de pacientes terminales en la agonía, lo siguiente que pasará es que todo el mundo liquide a su abuela para quedarse con su dinero. Puede que a nosotros, los filósofos, nos repugne el absolutismo, pero la sociedad necesita la disciplina de reglas absolutas tales como “No matarás”, porque de otra forma no sabrían dónde parar. Bajo ciertas circunstancias, el absolutismo podría, para todas las razones que existen en un mundo menos que ideal, ¡tener mejores consecuencias que el ingenuo consecuencialismo! Puede que nosotros, los filósofos, nos enfrentemos a tiempos difíciles para prohibir que la gente se coma a las personas que ya se han muerto y no estén momificadas —digamos calles sin salida—. Pero, por resbaladizas razones, el tabú absolutista contra el canibalismo es demasiado valioso como para perderlo».
    Los argumentos resbaladizos pueden verse de una forma en la que los consecuencialistas pueden reimportar una forma de absolutismo indirecto. Pero los enemigos del aborto no se preocupan por lo resbaladizo. Para ellos, el asunto es mucho más simple. Un embrión es un «bebé»; matarlo es un asesinato, y eso es todo: fin de la discusión. Muchas cosas siguen a esta frase absolutista. Para empezar, la investigación con células madre embrionarias debe cesar, a pesar de su enorme potencial para la ciencia médica, porque implica la muerte de células embrionarias. La inconsistencia se torna evidente cuando se reflexiona acerca de que la sociedad ya acepta la fertilización in vitro (FIV), en la que los médicos estimulan rutinariamente a las mujeres para producir un exceso de óvulos, para ser fertilizados fuera del cuerpo. Pueden producirse hasta doce cigotos viables, de los cuales se implantan en el útero dos o tres. Las expectativas son que, de esos, solo sobreviva uno o, posiblemente, dos. Por lo tanto, la FIV mata a los productos de la concepción en dos etapas del procedimiento y, en general, la sociedad no tiene ningún problema con eso. Durante veinticinco años, la FIV ha sido un procedimiento estándar para traer felicidad a las vidas de las parejas sin hijos.
    Sin embargo, los absolutistas religiosos pueden tener problemas con la FIV. The Guardian, del 3 de junio de 2005, mostraba una extraña historia bajo el titular «Las parejas cristianas responden a la llamada de salvar los embriones abandonados por la FIV». La historia trata de una organización llamada Copos de Nieve que busca «rescatar» a los embriones sobrantes que están en las clínicas de FIV. «Realmente sentimos que el Señor nos está llamando para que intentemos dar a uno de esos embriones —esos niños— una oportunidad de vivir», dijo una mujer del estado de Washington, cuyos cuatro hijos fueron el resultado de esta «inesperada alianza que los cristianos conservadores han constituido, una alianza con el mundo de los niños de tubo de ensayo». Preocupado por tal alianza, su marido había consultado a un anciano de su iglesia, quien le aconsejó: «Si quieres liberar a los esclavos, a veces tienes que hacer un trato con el tratante de esclavos». Me pregunto qué dirían esas personas si supieran que la mayoría de los embriones concebidos, de cualquier manera, abortan de forma espontánea. Probablemente se ve mejor como un tipo natural de «control de calidad».
    Cierto tipo de mentes religiosas no pueden percibir la diferencia moral entre matar a un grupo microscópico de células, por un lado, y, por el otro, matar a un médico perfectamente crecido. Ya he citado a Randall Terry y la Operación Rescate. Mark Juergensmeyer, en su espeluznante libro Terror en la mente de Dios, muestra una fotografía del reverendo Michael Bray, junto con su amigo, el reverendo Paul Hill, sujetando una pancarta que decía «¿Está mal detener el asesinato de bebés inocentes?». Parecen agradables, jóvenes muchachos de una escuela preparatoria, con una sonrisa atractiva, informalmente bien vestidos, justo lo opuesto a unos chiflados de mirada fija. Luego, ellos y sus amigos del Ejército de Dios (Army of God, AOG) cumplieron su tarea de incendiar clínicas abortistas y no ocultaron su deseo de matar a los médicos de estas. El 29 de julio de 1994, Paul Hill tomó una pistola y asesinó al doctor John Britton y a su guardaespaldas, James Barrett, a la salida de la clínica de Britton en Pensacola (Florida). Luego se entregaron a la policía, diciendo que habían matado al médico para prevenir las muertes futuras de «bebés inocentes».
    Michael Bray defiende tales acciones con gran facilidad de expresión y siempre con apariencia de alto propósito moral, como descubrí cuando le entrevisté en un parque público de Colorado Springs, para mi documental televisivo sobre la religión [94] . Antes de llegar a la cuestión del aborto, medí la moralidad de Bray basada en la Biblia, planteándole algunas cuestiones preliminares. Apunté que la ley bíblica condena a los adúlteros a la muerte por lapidación. Esperaba que negara este ejemplo particular como algo inaceptable, pero me sorprendió. Se congratulaba en admitir que, tras un proceso legal, los adúlteros deberían ser ejecutados. Luego le dije que Paul Hill, con el apoyo completo de Bray, no había seguido el proceso debido, sino que se había tomado la justicia por su mano y había matado a un médico. Bray defendió la acción de su colega sacerdote en los mismos términos que mostró cuando Juergensmeyer le entrevistó, haciendo una distinción entre el asesinato retributivo de, digamos, un médico jubilado, y asesinar a un médico en activo como medio de evitar que él «asesinara bebés con regularidad». Luego le dije que, aunque no dudaba de que las creencias de Paul Hill fueran sinceras, la sociedad descendería a una anarquía terrible si todo el mundo invocara sus convicciones personales para tomarse la justicia por su mano, en vez de cumplir con la ley de la tierra. ¿No era una alternativa mejor intentar que la ley cambiara democráticamente? Bray replicó: «Bueno, ese es el problema cuando no tenemos leyes que realmente sean leyes auténticas; cuando tenemos leyes que están hechas por personas deprisa y corriendo, caprichosamente, como vemos en el caso de la llamada ley del derecho al aborto, que fue impuesta a las personas por los jueces...». Luego nos pusimos a discutir sobre la Constitución americana y sobre de dónde provenían las leyes. La actitud de Bray frente a esos asuntos se convirtió en una reminiscencia real de esos militantes musulmanes que viven en Inglaterra que sin ningún pudor se anuncian a sí mismos como personas atadas solo a la ley islámica, no a las leyes democráticamente promulgadas de su país de adopción.
    En 2003 Paul Hill fue ejecutado por el asesinato del doctor Britton y de su guardaespaldas, diciendo que lo haría de nuevo para salvar a los no nacidos. Anhelando cándidamente morir por su causa, dio una conferencia de prensa: «Creo que el estado, al ejecutarme, me convertirá en un mártir». Los reaccionarios antiabortistas que estaban protestando por su ejecución se unieron, en una alianza nada sagrada, con los liberales oponentes a la pena de muerte, que urgían al gobernador de Florida, Jeb Bush, a «parar el martirio de Paul Hill». Probablemente arguyeran que el asesinato legal de Hill en realidad fomentaría más asesinatos, justo el efecto opuesto del que se supone que tiene la pena de muerte. El propio Hill sonrió camino de la cámara de ejecución diciendo: «Espero una gran recompensa en el cielo... Estoy buscando la gloria» (128) . Y sugirió que otros continuarían con su violenta causa. Anticipando ataques vengando el «martirio» de Paul Hill, la policía estuvo en máxima alerta hasta que fue ejecutado, y varios individuos relacionados con el caso recibieron cartas amenazantes acompañadas por balas.
    Todo este terrible asunto está originado por una simple diferencia de percepción. Hay personas que, por sus convicciones religiosas, piensan que el aborto es un asesinato y están preparadas para matar en defensa de los embriones, a quienes prefieren llamar «bebés». En el otro lado hay personas igualmente sinceras que apoyan el aborto que o bien tienen diferentes convicciones religiosas o no tienen religión alguna, junto con patrones morales consecuencialistas bien reflexionados. También se ven a sí mismos como idealistas, dando un servicio médico para los pacientes que lo necesitan, que, de otra forma, acudirían a tugurios clandestinos peligrosamente incompetentes. Ambas partes ven a la otra como asesinos o defensores del asesinato. Las dos, bajo sus propias luces, son igualmente sinceras.
    La portavoz de otra clínica abortista describió a Paul Hill como un peligroso psicópata. Pero las personas como él no piensan en sí mismos como peligrosos psicópatas; piensan en sí mismos como buenas y morales personas, guiadas por Dios. En efecto, no creo que Paul Hill fuera un psicópata. Peligrosamente religioso. Bajo la luz de su fe religiosa, Hill era completamente recto y moral al disparar al doctor Britton. Lo que estaba equivocado en Hill era su propia fe religiosa. Tampoco Michael Bray me pareció un psicópata cuando lo conocí. A decir verdad, me pareció agradable. Creo que era un hombre honesto y sincero, reflexivo y de habla calmada, pero su mente había sido desafortunadamente capturada por el venenoso sinsentido religioso.
    Casi todos los que se oponen de forma radical al aborto suelen ser profundamente religiosos. Es probable que los partidarios sinceros del aborto, tanto si personalmente son religiosos como si no, sigan una filosofía moral consecuencialista no religiosa, quizá invocando la pregunta de Jeremy Bentham: «¿Pueden sufrir?». Paul Hill y Michael Bray no veían diferencia moral alguna entre matar a un embrión y matar a un médico, excepto en que el embrión era, para ellos, un «bebé» inocente libre de culpa. Los consecuencialistas ven toda la diferencia del mundo. Un embrión temprano tiene la sensibilidad, así como el semblante, de un renacuajo. Un médico es un ser consciente con esperanzas, amores, aspiraciones, miedos, un masivo almacenaje de conocimiento humano, con la capacidad para sentir emociones profundas, muy probablemente con una viuda desesperada e hijos huérfanos, quizá con padres ancianos que le adoran.
    Paul Hill causó un sufrimiento real, profundo y duradero a seres con sistemas nerviosos capaces de sufrir. Su víctima no hizo lo mismo. Los embriones tempranos no tienen sistema nervioso y casi con seguridad no sufren. Y si embriones tardíamente abortados con sistema nervioso sufren —aunque todo sufrimiento sea deplorable— no es por ser humanos por lo que sufren. No hay una razón general para suponer que esos embriones humanos de cualquier edad sufran más que los embriones de una vaca o de una oveja en el mismo estado de desarrollo. Y hay muchas razones para suponer que todos esos embriones, tanto si son humanos como si no, sufran mucho menos que las vacas o las ovejas adultas que están en los mataderos, especialmente en esos mataderos rituales donde, por razones religiosas, deben estar completamente conscientes cuando sus gargantas son ceremonialmente cortadas.
    Es muy difícil medir el sufrimiento , y los detalles pueden ser discutidos. Aunque eso no afecta a mi idea principal, que tiene que ver con la diferencia entre el consecuencialismo secular y con el absolutismo religioso de las filosofías morales. Una escuela de pensamiento se preocupa sobre si los embriones pueden sufrir. La otra se preocupa de si son humanos. Puede oírse a los moralistas religiosos debatiendo cuestiones tales como «¿Cuándo se convierte en persona, en ser humano, un embrión que está desarrollándose?». Es más probable que los moralistas laicos pregunten: «No se preocupen en si es humano (¿qué puede eso significar para un grupúsculo de células?); ¿a qué edad es capaz de sufrir cualquier embrión en desarrollo, de cualquier especie?».

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