Renunciemos al optimismo y la esperanza, esas cosas engañosas que nos hacen creer que seremos felices. Es preferible una tristeza verdadera a una felicidad tramposa.
sábado, 16 de mayo de 2026
“Sufrir es prestar a algo una atención suprema.”
— Paul Valéry
Pocas frases resumen con tanta precisión la experiencia del dolor como esta de Paul Valéry.
Sufrir no es únicamente sentir dolor: es enfocar la conciencia en él con tal intensidad, que todo lo demás desaparece. La frase transforma el sufrimiento en un fenómeno mental activo, no solo en una desgracia pasiva.
Valéry, poeta de lo invisible y lo esencial, nos deja entrever una idea perturbadora: que el sufrimiento es también una elección de foco, una concentración radical.
Cuando sufrimos, la conciencia se aferra a un objeto con obstinación: un recuerdo, una pérdida, una injusticia, una herida. Lo observamos desde todos los ángulos, lo revivimos una y otra vez, lo imaginamos en futuros posibles.
En ese momento, nuestra atención es tan absoluta que lo que nos duele se convierte, casi literalmente, en el centro del universo.
Como escribió Simone Weil:
“La atención absolutamente pura es oración.”
Pero si esa atención se fija en lo trágico, en lo que falta, en lo que arde, entonces la oración se vuelve suplicio.
Weil, al igual que Valéry, entendía que la conciencia dirige su energía como un rayo láser, y dependiendo del blanco, ese rayo puede iluminar o quemar.
En el caso del sufrimiento, quema. Pero no es el objeto en sí el que tiene el poder, sino la atención que le concedemos.
Schopenhauer, por su parte, afirmó que el dolor tiene más intensidad que el placer, y por eso domina nuestra percepción:
“Sentimos el dolor, pero apenas notamos la ausencia de él.”
Esa asimetría crea una paradoja: estamos más presentes cuando sufrimos, porque el sufrimiento nos despierta a una presencia brutal, despiadada y lúcida.
Para Sartre, la conciencia es “un ser para quien su ser está en cuestión”. En ese sentido, sufrir es también saberse desgarrado, incompleto, pero consciente de ese desgarramiento. El sufrimiento revela lo que somos, y lo que no tenemos.
En palabras de Cioran:
“Sufrir es producir pensamiento.”
Así, el sufrimiento deja de ser un fenómeno puramente fisiológico o emocional: es un acto de conciencia, una operación de la mente que magnifica lo que contempla.
La herida existe, sí, pero es la atención extrema la que le da volumen, textura, duración. En este punto, el pensamiento budista ofrece una salida poderosa.
En el Satipatthana Sutta, Buda enseña que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento —como fijación mental— es opcional.
“El dolor es una flecha; el sufrimiento, la segunda que uno mismo se clava.”
La diferencia entre ambas flechas está en la atención: la primera es natural, la segunda es cultivada —aunque sea de forma inconsciente— a través de la obsesión, el juicio, la rumiación. Por eso los ejercicios de mindfulness insisten en observar sin aferrarse, permitir sin perderse.
Pero ¿cómo dejar de prestar esa atención suprema? ¿Es posible soltar sin negarlo? Valéry no da una receta, solo una constatación: que cuando sufrimos, estamos completamente ahí, como rara vez lo estamos en la vida cotidiana.
Es una forma de presencia que, si bien nos destruye, también nos revela. Quizá por eso algunos poetas y filósofos se han acercado tanto al sufrimiento como al fuego donde se forjan los metales preciosos de la conciencia.
“Donde hay dolor, hay suelo fértil para el pensamiento.” — Nietzsche
Pero Nietzsche también advertía: no todo dolor eleva. Solo aquel que se transforma, que no se repite como un eco estéril, tiene capacidad de fecundar. El sufrimiento al que nos encadena una atención ciega nos consume; el que nos atraviesa con lucidez, nos forma.
Epílogo:
Esperar y actuar: la ética de la presencia ante la desgracia
La frase de Borís Pasternak —“Nunca, en ningún caso tiene que desesperarse. Esperar y actuar: tal es nuestro deber en la desgracia”— parece simple, casi un consejo de abuela. Pero en realidad encierra una de las tensiones más profundas de la existencia humana: cómo no quebrarse cuando todo alrededor se tambalea, cómo sostenerse cuando la realidad se vuelve árida, cómo vivir cuando parece que lo único sensato es rendirse.
1. La desesperación como fuga
Desesperarse no es simplemente sentir tristeza. La desesperación es una fuga radical: es renunciar a la posibilidad de que algo sea distinto. Es un cierre. Kierkegaard decía que la desesperación es “la enfermedad mortal”: no porque mate el cuerpo, sino porque mata la capacidad de abrir el futuro.
Pasternak apunta a eso. La desgracia es inevitable: tormentas políticas, dolores familiares, pérdidas afectivas, incertidumbres económicas, momentos de parálisis. La pregunta no es qué hacer para evitarlas, sino cómo no dejarnos desintegrar por ellas.
La desesperación nos inmoviliza; nos convierte en espectadores pasivos de nuestra propia vida. Y lo trágico es que la desgracia se alimenta de esa pasividad.
2. Esperar no es resignarse
Para Pasternak, esperar no equivale a sentarse a que el universo resuelva el problema por nosotros. Esperar significa no romperse, mantener un punto de calma desde donde aún se puede elegir. Es una forma de resistencia interna, como el momento en que un atleta respira profundamente antes de un sprint y siente que todo en su cuerpo se alinea para responder.
La espera es el tiempo de la lucidez: el minuto en el que la mente deja de girar en círculos y recupera la capacidad de pensar. Sin ese espacio interno, cualquier acción sería ciega.
3. Actuar: la contraofensiva del espíritu
Pero la espera sin acción sería solo contemplación vacía. Lo radical de la frase es la unión: esperar y actuar. No esperar para actuar, sino esperar mientras se actúa.
Actuar en desgracia es un ejercicio filosófico de primer orden: significa elegir moverse incluso cuando la emoción te pide detenerte. Significa aceptar la finitud humana: no puedo controlar todo, pero sí puedo decidir qué hago con mi metro cuadrado de libertad.
Y actuar no siempre es un gran gesto heroico. A veces es algo sencillo: salir a caminar, ordenar un cuarto, escribir un párrafo, tenderle la mano a alguien, conservar la dignidad. Pasternak —que conoció el totalitarismo, la censura y el miedo— sabía que estos actos mínimos sostienen el alma.
4. El deber en tiempos adversos
La palabra “deber” aquí es fundamental. No es un deber moral autoritario, sino un deber existencial: un compromiso íntimo con uno mismo. En la desgracia no se exige perfección; se exige presencia. Es decir: no abandonar el lugar interno desde el que uno puede seguir siendo humano.
En el fondo, Pasternak nos recuerda que la vida no se define en los momentos fáciles, sino en la intersección entre la espera paciente y la acción valiente. En esa combinación se genera un tipo especial de fuerza: no la fuerza del que domina, sino la del que persiste.
La desgracia no desaparece, pero deja de ser un muro y se vuelve un camino. Y caminar —paso a paso— es una forma de victoria.
Si por una suerte extraña atravesamos la vida encontrándonos solamente con gente desdichada, no es accidental, no es porque pudiese ser de otro modo. Uno piensa que la gente feliz debe estar en algún lado. Pues bien, sino se quitan eso de la cabeza, es que no han entendido nada del psicoanálisis.
Pero no es exactamente pesimismo. Ahí está el truco nabokoviano.
Si la vida es “un pequeño pedazo de luz”, entonces el énfasis cae sobre la luz, no sobre la oscuridad. Lo diminuto no le quita valor; al contrario, lo vuelve irrepetible.
La frase dialoga con varias tradiciones filosóficas:
El existencialismo diría: no hay significado garantizado; somos nosotros quienes iluminamos el vacío.
El estoicismo respondería: precisamente porque es breve, cada instante merece lucidez.
El budismo sonreiría con calma: todo es transitorio, y sufrir nace de querer volver eterno lo que parpadea.
Nabokov, además, desconfiaba de las explicaciones grandilocuentes. Para él, el arte, la memoria y la sensibilidad eran formas de resistir esa oscuridad.
Hay también algo profundamente humano en la imagen: vivimos como viajeros nocturnos alrededor de una fogata. Nadie sabe qué había antes del fuego ni qué hay después de que se apague. Aun así, contamos historias, reímos, amamos, escribimos poemas y discutimos en internet sobre filosofía a las tres de la mañana.
Y quizá eso sea la dignidad.
No vencer la oscuridad.
Sino encender algo dentro de ella.
¿En qué infierno acabaremos los equivocados, los que no fuimos genios, los que no fuimos dioses, los que sobrevivimos de prestado, que conocimos la luz y nos detuvimos a jugar con las sombras?
Esta cita de Alan Moore —célebre escritor y guionista de novelas gráficas como Watchmen y V for Vendetta— condensa una crítica profunda a la modernidad hiperconectada y una revalorización de lo tangible.
La frase de Alan Moore parece sencilla, pero tiene pólvora filosófica escondida en los bolsillos. Dice algo brutal sobre nuestro tiempo: mientras más digital se vuelve la vida, más raro —y más valioso— se vuelve aquello que conserva huellas humanas.
“Objetos hechos con amor” no significa solamente artesanías románticas o tazas pintadas a mano.
Moore habla de cosas impregnadas de presencia humana: tiempo, atención, imperfección, cuidado. Un libro subrayado. Una comida cocinada lentamente. Una carta escrita a mano. Un mueble tallado por alguien que dejó un poco de sí mismo en la madera. Son objetos con biografía.
El
mundo virtual, en cambio, funciona bajo otra lógica: velocidad,
replicación infinita, optimización. Todo puede copiarse sin desgaste.
Una canción es un archivo. Una amistad, una notificación. Un rostro, un
filtro. La tecnología hace milagros, sí, pero también aplana la textura
de las cosas. Como si la realidad estuviera siendo plastificada.
Ahí entra el “lujo”.
Moore no usa la palabra solo en sentido económico. Habla de escasez espiritual. Lo artesanal se vuelve lujo porque exige algo que el capitalismo digital considera ineficiente: tiempo humano real. Amor real. Atención sin interrupciones. Hoy eso vale más que el oro porque casi nadie puede permitirse dedicar horas enteras a algo sin convertirlo inmediatamente en contenido, producto o algoritmo.
Es curioso: durante siglos, el lujo eran las máquinas perfectas; ahora el lujo empieza a ser la imperfección humana.
Una
cerámica torcida tiene más alma que cien objetos salidos idénticos de
una fábrica. Como si el error fuera la firma secreta de la vida.
También
hay una crítica cultural profunda.
Moore sospecha de una civilización que reemplaza experiencia por simulación. Podemos recorrer museos desde el teléfono, pero quizá ya no olemos la pintura ni sentimos el silencio de la sala. Podemos mandar miles de emojis de amor, pero escribir una carta de tres páginas parece una expedición al Himalaya emocional.
Y
sin embargo, la paradoja es hermosa: cuanto más virtual se vuelve el
mundo, más hambre aparece por lo tangible. Por eso regresan los vinilos,
las libretas, el pan artesanal, las cámaras analógicas. No es nostalgia
vacía; es una rebelión sensorial.
El ser humano sigue necesitando tocar algo que no haya sido diseñado únicamente para maximizar clics.
Moore, como un viejo mago barbudo fumando entre bibliotecas infinitas, parece advertirnos algo: si todo se vuelve instantáneo, intercambiable y digital, entonces el amor visible —encarnado en objetos, gestos y tiempo— será la nueva rareza sagrada.
Y las rarezas sagradas siempre terminan convertidas en tesoros.
viernes, 15 de mayo de 2026
Como escribió el maestro zen chino del siglo VIII Sen Tsan:
Vives en esa pequeña porción de tiempo que es tuya, pero esa porción de tiempo no es solo tu propia vida, es el sumatorio de todas las otras vidas simultáneas con la tuya. Lo que eres es una expresión de la historia.
París
camina Apollinaire
entre cafés y guerra
zapatos llenos de luz corazón
partido y besos rotos calles mojadas
palabras que se rompen como vidrios
se elevan barcos torres y fantasmas
gritos y susurros
Alcools
atlas de ciudades y amores
donde pasado
presente
se confunden
y tú
flotando
CALIGRAMA
porque la palabra sola
no basta
hay que verla doblarse
abrazarte
como un abrazo que duele
y ríe
melancolía debajo del juego
guerra
amigos muertos
amor que escapa
ciudad que observa
poesía = riesgo
valentía = nombrar
mundo que duele
mundo que se quiebra
y aún así
lanzamos palabras al aire
como globos
azules
que nunca
regresan
respirar París
entre risa y llanto
mirar fragmentos
descubrir que
TODO puede ser poesía
si abrimos los ojos
y el corazón
¿No sabes que «No» es
Si les preguntan:
¿Que es la divinidad?
Respondan:
Un circulo cuyo centro está en todas partes
y la circunferencia en ninguna.
Esta definición, atribuida históricamente a figuras como Hermes Trimegisto, Nicolás de Cusa o citada por Jorge Luis Borges, es una de las metáforas más potentes de la historia del pensamiento. Rompe con la lógica espacial y geométrica para intentar explicar lo inefable.
En la geometría euclidiana, un círculo tiene un centro único y una periferia definida que lo limita. Al afirmar que el "centro está en todas partes", se elimina la jerarquía espacial:
No hay un lugar privilegiado: Si el centro está en cada punto del universo, lo sagrado no está "arriba" o "lejos", sino que reside en la totalidad y en cada fragmento de la realidad.
La inmanencia: Dios o la divinidad no es un ente externo, sino la esencia misma de cada átomo y cada conciencia.
Al decir que la "circunferencia no está en ninguna parte", se niega la posibilidad de un límite o frontera para lo divino:
Lo ilimitado: Si no hay circunferencia, no hay un "afuera". Todo lo que existe está contenido dentro de esa divinidad, pero no de forma restrictiva.
La trascendencia: Sugiere que la divinidad es infinita y, por lo tanto, inaprensible para la razón humana, que siempre busca "dibujar líneas" para comprender las cosas.
La Coincidencia de los Opuestos (Coincidentia Oppositorum)
Esta frase es un ejemplo perfecto de cómo el pensamiento místico utiliza la paradoja para señalar una verdad que el lenguaje lineal no puede expresar:
Combina lo singular (el centro) con lo plural (todas partes).
Combina lo definido (el círculo) con lo indefinido (la ausencia de circunferencia).
Sugiere que, en el plano divino, las contradicciones que percibimos en el mundo material se disuelven en una unidad superior.
La definición propone que la divinidad es un punto de unidad absoluta que se manifiesta en la infinitud absoluta. Es una invitación a ver lo absoluto tanto en el detalle más pequeño (el centro) como en la inmensidad del cosmos (el círculo sin fin).
Es, en última instancia, una advertencia contra el intento de "enjaular" lo divino en una forma, una imagen o un concepto cerrado.
Esta cita de la escritora canadiense Alice Munro —maestra del cuento contemporáneo y ganadora del Premio Nobel— captura la esencia de su estilo: una observación quirúrgica y, a menudo, desoladora de la psique humana.
"Nunca subestimes la mezquindad en las almas de las personas... Incluso cuando están siendo amables... especialmente cuando están siendo amables".
La frase de Munro no es simplemente una expresión de cinismo; es una advertencia sobre la complejidad de las motivaciones humanas. Aquí los puntos clave para desglosarla:
La Amabilidad como Máscara: Munro sugiere que la cortesía o la "bondad" externa pueden ser herramientas de manipulación o mecanismos de defensa. A veces, el acto de ser amable es una forma de ejercer poder sobre el otro, creando una deuda moral o proyectando una superioridad que es, en el fondo, cruel.
La Mezquindad Pasiva: A diferencia de la maldad abierta, la "mezquindad" que describe Munro suele ser sutil, doméstica y silenciosa. Se encuentra en los pequeños juicios, en la condescendencia y en los secretos que las personas guardan tras una fachada de respetabilidad.
La Paradoja del "Especialmente": El énfasis final es lo más inquietante. Sugiere que cuando alguien se esfuerza demasiado en parecer bondadoso, puede estar compensando un impulso oscuro o buscando desarmar a su "víctima" para que no perciba su verdadera naturaleza.
Sobre la autora
Alice Munro es conocida por diseccionar la vida en los pueblos pequeños, donde las normas sociales y la etiqueta suelen ocultar tensiones emocionales profundas y, en ocasiones, una violencia psicológica latente. Esta cita resume perfectamente su habilidad para mirar debajo de la superficie de lo cotidiano.
Nota: La visión de Munro nos invita a ser observadores más agudos, no para vivir en la paranoia, sino para entender que la luz y la sombra conviven de manera inseparable en el espíritu humano.
"Deja que todo te suceda: la belleza y el terror. Solo sigue adelante. Ningún sentimiento es definitivo".
Esta poderosa cita proviene del poema Go to the Limits of Your Longing (Geh bis an deiner Sehnsucht Rand) de Rainer Maria Rilke. Es una de las reflexiones más profundas de la literatura sobre la resiliencia y la apertura ante la experiencia humana.
Rilke escribió esto en el contexto de las Horas de las Oraciones, dirigiéndose a la relación entre el individuo y lo divino (o la vida misma). Aquí los puntos clave:
Aceptación Radical: La frase "Deja que todo te suceda" sugiere que la vida no debe ser filtrada. Al intentar evitar el dolor, a menudo también bloqueamos la capacidad de experimentar la alegría más profunda. Rilke propone una postura de vulnerabilidad activa.
La Dualidad de la Existencia: Al emparejar "Belleza y Terror", el autor reconoce que la experiencia humana es inherentemente contradictoria. No son polos opuestos, sino dos caras de la misma moneda del "vivir intensamente". En su obra, el terror a menudo es el inicio de una belleza que apenas podemos soportar.
Impermanencia y Fluidez: "Ningún sentimiento es definitivo" es un recordatorio de la naturaleza transitoria de las emociones. Es un consuelo en el dolor y una advertencia en la euforia. Funciona como un ancla psicológica: los estados internos son nubes que pasan, no el cielo mismo.
La Persistencia como Fin: "Solo sigue adelante" (Man muss nur gehen) no es una invitación a la resignación pasiva, sino al movimiento continuo. Para Rilke, el estancamiento es el verdadero peligro; mientras haya movimiento, hay transformación.
Contexto Literario
Rilke es el poeta de la interioridad. En su visión, el artista y el ser humano deben ser como una vasija abierta. Si uno se cierra al "terror", se vuelve incapaz de contener la "belleza". Esta filosofía invita a confiar en el proceso de la vida, incluso cuando no lo comprendemos.
Nota: Esta frase ha ganado una inmensa popularidad en la cultura contemporánea por su enfoque casi terapéutico sobre el manejo de la ansiedad y el cambio, recordándonos que nuestra identidad es mucho más amplia que la emoción que sentimos en este momento.
La frase de Karen Horney tiene una elegancia sobria, casi cruel:
“La vida en sí sigue siendo un terapeuta muy eficaz”.Es una frase que desmonta la fantasía de que el cambio humano ocurre solamente en el diván, en los libros o en las epifanías cinematográficas con lluvia de fondo y música de piano.
La vida no pregunta si quieres madurar. Te arrastra.
Desde el psicoanálisis de Horney, las neurosis nacen muchas veces de estrategias que construimos para protegernos del miedo, del rechazo o de la inseguridad.
El dependiente conoce el abandono.
El controlador descubre que nada controla.
El que huye del dolor termina tropezando con él en cada esquina.
Y ahí empieza la terapia silenciosa de la realidad.
No porque la vida sea “sabia” en un sentido romántico.
Hay también una idea profundamente antiidealista aquí.
La vida, en cambio, introduce consecuencias. Y las consecuencias educan de un modo brutalmente eficaz.
Un amor roto puede enseñar más sobre uno mismo que cien teorías del apego.
El fracaso puede destruir una vanidad que años de consejos no lograron tocar.
La soledad puede obligar a una persona a conocerse cuando ya no hay ruido para esconderse.
Por eso Horney no idolatra únicamente al terapeuta. El terapeuta ayuda a interpretar; pero la vida proporciona el material vivo. El consultorio abre ventanas. La existencia trae la tormenta.
Y hay un matiz hermoso: incluso el sufrimiento puede volverse conocimiento. No automáticamente —el dolor también embrutece, amarga o destruye—, pero cuando alguien atraviesa sus experiencias con cierta conciencia, la vida se vuelve una maestra feroz y extraordinaria.
Como si dijera: “Te resististe a entender. Entonces tendrás que vivirlo.”
La vida tiene esa pedagogía antigua. No explica demasiado. Repite la lección hasta que uno deja de mentirse.
jueves, 14 de mayo de 2026
Que es el pensamiento sin palabras
Que es la idea sin la acción
Es casi un pequeño manifiesto en forma de cuatro golpes. Cada línea plantea una ausencia, una amputación del ser. Y lo poderoso es que no pregunta “qué significa”, sino “qué queda”, como si estuvieras mirando el esqueleto de la condición humana cuando le quitas sus órganos vitales.
¿Qué es el pensamiento sin palabras?
Un relámpago mudo: existe, ilumina, pero nadie sabe dónde cayó. Es
intuición pura, fuerza sin forma. El pensamiento sin palabras es un
animal salvaje: potente, pero todavía indomesticado.
¿Qué es la idea sin la acción?
Una vela sin mecha: tiene cera, tiene forma, pero jamás dará luz. La
idea que no se mueve se pudre. En el fondo, una idea sin acción es un
deseo avergonzado.
¿Qué es el hombre sin la razón?
Un barco sin brújula en un mar que no perdona. No porque la pasión sea
mala, sino porque sin razón la pasión arde hacia cualquier lado y acaba
quemando la propia casa.
¿Qué es la ciencia sin corazón?
Una maquinaria afilada que no distingue si corta pan o carne. La ciencia
sin ética es una herramienta sin guardas: útil, sí, pero peligrosa en
manos nuestras.
Esta profunda reflexión de François Mauriac, escritor católico y Premio Nobel de Literatura, ofrece una perspectiva paradójica sobre la pérdida y la permanencia. A diferencia de la visión tradicional que ve a la muerte como el enemigo final, Mauriac invierte los roles entre la vida y el fin de la misma.
Mauriac sugiere que la muerte actúa como un preservador. Cuando alguien muere, su imagen, sus virtudes y el afecto que sentimos por ellos quedan "congelados" en su mejor momento. La muerte rescata al ser amado de las vicisitudes del tiempo; ya no puede cambiar, fallarnos o deteriorarse. Se vuelve inmortal a través de la memoria, un refugio donde nada puede dañarlos.
La Vida como la Verdadera Ladrona
Este es el punto más provocador de la frase. Mauriac argumenta que es la vida, y no la muerte, la que separa a las personas de forma definitiva. A través de:
El olvido: Personas que están vivas pero dejan de hablarse.
La traición o el distanciamiento: El cambio de intereses o de personalidad que hace que alguien que amábamos se convierta en un extraño.
La erosión del tiempo: Cómo la rutina y el desgaste cotidiano pueden robarnos la esencia de una relación mientras las personas siguen físicamente presentes.
Para el autor, la presencia física (vida) es frágil y está sujeta a la voluntad y al error humano. En cambio, la presencia espiritual (el recuerdo tras la muerte) es inalterable. Mientras que en vida podemos "perder" a alguien por un enfado o una mudanza, en la muerte, esa persona nos pertenece en nuestra interioridad de una manera que nadie puede arrebatar.
En conclusión, la frase es un consuelo metafísico: nos invita a valorar la memoria como un espacio sagrado donde la pérdida no tiene poder, al tiempo que nos advierte sobre la fragilidad de los vínculos mientras estamos vivos.
Archivo del blog
-
▼
2026
(344)
-
▼
mayo
(55)
- Renunciemos al optimismo y la esperanza, esas cos...
- “Sufrir es prestar a algo una atención suprema.”...
- Debes irde un lugar a otrorecuperando los poemasq...
- "Vivo un solo deseo,Un afán claro, unánime;Afán d...
- Esperar y actuar: la ética de la presencia ante la...
- Si por una suerte extraña atravesamos la vida en...
- “La vida es apenas un pequeño fragmento de luz en...
- ¿En qué infierno acabaremos los equivocados, ...
- Esta cita de Alan Moore —célebre escritor y guion...
- "Tanto soñé contigo,caminé tanto, hablé tanto,tan...
- Como escribió el maestro zen chino del siglo VIII...
- Vives en esa pequeña porción de tiempo que es tu...
- "Yo debería tener un infierno para mi cólera, un...
- París ...
- ¿No sabes que «No» esla palabra más salvaje que p...
- Si les preguntan: ¿Que es la divinidad? Responda...
- Esta cita de la escritora canadiense Alice Munro ...
- Jorge Teillier
- "Deja que todo te suceda: la belleza y el terror....
- La frase de Karen Horney tiene una elegancia sobr...
- Que es el pensamiento sin palabrasQue es la idea ...
- Percy Shelley
- Esta profunda reflexión de François Mauriac, escr...
- "El ojo piensa, el pensamiento ve, la mirada toca...
- «Por tanto, recorre este pequeñísimo lapso de ti...
- Acta de demolición: lo “natural” como coartada Ha...
- “Nunca subestimes la mezquindad en el alma de las...
- El secreto de la felicidad es darse cuenta de que...
- En Roma, la distinción entre esclavos y hombres l...
- Chesterton caminaba con cuerpo de planeta y alma ...
- Umbral comienza negando la estética romántica o ci...
- Toma mi mano, compañero, vayamos juntos! ¡Que el ...
- Los reyes dejaron aquí sus coronas y sus cetros,...
- Luca se dedicó a escribir poemas tartamudos, llen...
- El otoño se apodera poco a poco del follaje;el di...
- Uno de mis estudios favoritos es aquel en el que ...
- Era uno de esos tipos raros que, sin embargo, se...
- El arte es una rebelión contra el destino.Esta fra...
- «Recuerda que el falerno es zumo de uva, y la to...
- la peste
- Hora tras hora, el espacio determina transformaci...
- Victor Hugo lanza aquí una crítica feroz a una de...
- La frase es un homenaje a la curiosidad intelectu...
- Para Bécquer, la soledad no era simplemente aisla...
- "Recuerdo a mi abuelo diciéndome que cada uno de ...
- Este poema de Goethe, titulado Wanderers Nachtlie...
- Charles Baudelaire escribió una frase pequeña com...
- Conrad no está diciendo simplemente que estamos f...
- Esta cita captura una de las formas más crudas de...
- Este fragmento de Cristina Peri Rossi, poeta y na...
- La frase de Humberto Ak'abal —“el esfuerzo de olv...
- Esta provocadora frase de Frédéric Beigbeder en E...
- «Si alguien puede refutarme y probar de modo con...
- En 1970, Thompson se postuló para sheriff del con...
-
▼
mayo
(55)
-
►
2025
(1457)
- ► septiembre (155)
-
►
2024
(1073)
- ► septiembre (107)
-
►
2023
(851)
- ► septiembre (72)
-
►
2022
(629)
- ► septiembre (27)
-
►
2021
(1042)
- ► septiembre (59)
-
►
2020
(1171)
- ► septiembre (73)
-
►
2017
(213)
- ► septiembre (27)
-
►
2016
(98)
- ► septiembre (23)
-
►
2015
(255)
- ► septiembre (3)
-
►
2014
(301)
- ► septiembre (9)
-
►
2013
(347)
- ► septiembre (31)
-
►
2012
(349)
- ► septiembre (35)




.jpg)


