Ama a la tierra y al sol y a los animales, desprecia
las riquezas, da limosna a quien te la pida,
defiende al tonto y al toco, dedica tu dinero y tu
trabajo a log demás. Cuestiona todo lo aprendido
en la escuela, la iglesia o los libros, desecha lo
que sea un insulto para tu propia alma; y tu misma
carne será un gran poema.
Walt Whitman
El verso culmina en una imagen memorable:
"y tu misma carne será un gran poema."
Aquí ocurre la gran transformación whitmaniana. El poema deja de ser algo escrito sobre papel. La obra de arte es la propia existencia. Vivir con autenticidad, generosidad y libertad convierte al cuerpo y a la vida en poesía encarnada.
Este fragmento tiene el tono de un profeta que camina descalzo por los caminos del mundo. No entrega mandamientos de piedra, sino semillas. Cada consejo parece una invitación a quitar capas de polvo cultural hasta encontrar una voz propia. La meta no es escribir versos, sino llegar a ser un verso.
Para Whitman, el ser humano alcanza su plenitud cuando deja de ser un eco de las instituciones y se convierte en una canción única, hecha de sol, tierra, trabajo, duda, compasión y libertad. Entonces la carne deja de ser solamente carne y se vuelve un poema que respira.
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