jueves, 28 de mayo de 2026

 ADVERTENCIAS PARA UNA PERSONA ESPECIAL 


Ten cuidado con el poder, esa avalancha puede enterrarte, nieve, nieve, nieve, asfixiando tu montaña.

Ten cuidado con el odio, puede abrir la boca y arrojarte fuera de ti para comerse tu pierna, un instante leproso.

Ten cuidado con los amigos, porque cuando los traiciones, como lo harás, enterrarán sus cabezas en la taza del baño y tirarán la cadena.

Ten cuidado con tu intelecto, porque sabe tanto que no sabe nada y te deja colgando al revés, bramando conocimiento mientras tu corazón cae de tu boca.

Ten cuidado con los juegos, el papel del actor, el discurso planeado, sabido, dado, porque te traicionarán y te quedarás como un niño pequeño desnudo, orinándose sobre su propia camita.

Ten cuidado con el amor (a menos que sea verdadero, y cada parte de ti diga sí incluyendo los dedos de los pies), porque te envolverá como una momia, y tu grito no podrá ser oído y ninguno de tus movimientos servirá.

¿Amor? Sea hombre. Sea mujer. Debe ser una ola por la que quieres deslizarte, entregarle tu cuerpo, entregarle tu risa, entregar, cuando la arena áspera te atrape, tus lágrimas en la tierra. Amar a otro es algo semejante a una plegaria y no puede ser planeado, solo caes en sus brazos porque tus creencias desarman tu incredulidad.

Persona especial, si yo fuera tú no prestaría atención a mis advertencias, hechas en cierto modo de tus palabras y en cierto modo de las mías. Una colaboración. No creo una palabra de lo que he dicho, excepto una, excepto que te pienso como un árbol joven con hojas pegadas y sé que te enraizarás y vendrá lo realmente verde.

Déjalo ser. Déjalo ser. Oh, persona especial, hojas posibles, a esta máquina de escribir le gustas en el camino hacia ellas, pero quiere quebrar copas de cristal en la celebración, por ti, cuando la oscura corteza se arroja y flotas alrededor como un globo desinflado.

— Anne Sexton


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