La frase de Paul Éluard parece sencilla, pero abre una grieta en la realidad:
“Hay otros mundos pero están en este.”
Es una bomba surrealista envuelta en papel de seda. No dice que existan “más allá”, en otro planeta o después de la muerte. Dice algo más inquietante: los otros mundos ya están aquí, mezclados con éste, escondidos detrás de la costumbre.
Éluard, como buen surrealista, desconfiaba de la realidad “oficial”. Para él, el mundo cotidiano —trabajo, horarios, lógica, rutina— era apenas una capa delgada. Debajo laten otros territorios: el deseo, el sueño, el amor, el arte, la locura, la memoria, el inconsciente. Mundos invisibles, pero reales.
Dos personas pueden caminar por la misma calle y vivir universos distintos:
uno ve edificios;
otro ve nostalgia;
uno oye tráfico;
otro escucha una elegía.
Ahí está el centro de la frase: la realidad no es una sola. El mundo externo es común; el interno es un cosmos privado. Cada conciencia carga un continente secreto.
También hay una idea política y humana: existen mundos enteros dentro de los marginados, los olvidados, los que viven fuera del foco. El rico y el mendigo pisan el mismo suelo, pero habitan realidades casi incompatibles. Como si la ciudad fuera varias ciudades superpuestas, un palimpsesto de vidas que apenas se rozan.
Y claro, está la dimensión poética: el amor crea otro mundo dentro del mundo. El arte también. La literatura es exactamente eso: una puerta clandestina instalada en medio de la pared cotidiana. Lees una página de Franz Kafka o Alejandra Pizarnik y, de pronto, la habitación sigue igual… pero ya no vives en la misma realidad.
La frase además tiene algo de advertencia: el misterio no está lejos. Está aquí. Pero casi nadie mira.
Como si Éluard dijera: “Dejen de buscar portales mágicos. El portal ya es la percepción.”
Y ahí aparece la ironía hermosa: el ser humano puede cruzar océanos, llegar a la Luna, partir el átomo… y aun así pasar toda la vida sin descubrir los mundos escondidos dentro de una conversación, un sueño o una tristeza.
Una línea breve. Un universo plegado dentro de una cerilla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario