“Sí, somos mortales, somos hijos del tiempo y nadie se
salva de la muerte. No sólo sabemos que vamos a morir, sino que la
persona que amamos también morirá. Somos juguetes del tiempo y sus
accidentes: la enfermedad y la vejez, que desfiguran al cuerpo y
extravían al alma.
Pero
el amor es una de las respuestas que el hombre ha inventado para mirar
de frente a la muerte. Por el amor le robamos al tiempo unas cuantas
horas que transformamos a veces en paraíso y otras en infierno. De ambas
maneras el tiempo se distiende y deja de ser una medida.”
—Octavio Paz
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