Creo que una de las funciones de la literatura es la crítica social y política, pero alejada de cualquier dogma. Siempre dije que si no me hubiera tenido que exiliar de Uruguay por una dictadura de derechas, me habría exiliado por una de izquierdas, y alguna vez coincidí con Milan Kundera en París, en algún coloquio, y criticábamos las mismas cosas, él desde una dictadura comunista, yo desde el fascismo
Cristina Peri Rossi
Cristina Peri Rossi está diciendo algo incómodo pero muy lúcido: la literatura, para ser verdaderamente libre, no puede arrodillarse ante ninguna ideología, ni siquiera ante aquellas que en teoría “buscan el bien”.
Hay tres capas interesantes aquí:
1. La literatura como conciencia incómoda
Cuando ella habla de crítica social y política “alejada de cualquier dogma”, está defendiendo una literatura que no sirve como propaganda. Es casi una postura ética: el escritor no está para confirmar certezas colectivas, sino para tensarlas. En ese sentido, la literatura funciona como una especie de “anticuerpo” contra el poder, venga de donde venga.
2. La simetría entre extremos
La frase más potente es esta: “me habría exiliado también de una dictadura de izquierdas”. Aquí rompe una trampa muy común: creer que la opresión depende solo de la etiqueta ideológica.
Peri Rossi, que huyó de una dictadura de derechas en Uruguay, afirma que el problema no es la derecha o la izquierda, sino el autoritarismo en sí.
Es una postura que también defendía Milan Kundera, quien vivió bajo el régimen comunista en Checoslovaquia. Ambos, desde experiencias distintas, llegan al mismo punto: cuando una ideología se convierte en dogma, termina aplastando al individuo.
3. El exilio como lugar de lucidez
El hecho de que ambos escritores se encuentren en París no es casual. París aparece casi como símbolo del exilio intelectual del siglo XX: un lugar donde convergen voces expulsadas por sistemas que no toleraban la disidencia. El exilio, en este contexto, no es solo geográfico, sino también moral: es la distancia necesaria para ver con claridad.
Hay algo más profundo todavía: Peri Rossi está defendiendo una idea de libertad que no depende de bandos. Eso es raro, porque a la gente le tranquiliza elegir “lado”. Pero ella está diciendo: cuidado, porque cualquier lado puede volverse cárcel.
aquí hay una herramienta poderosa:
no critiques solo qué se defiende, sino cómo se defiende. Cuando una idea deja de poder ser cuestionada, ya empezó a corromperse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario