lunes, 17 de agosto de 2026

 

Volveremos a saber, como los niños, todo lo que estamos

destinados a saber: que el agua es fría

y profunda, y que el sol solo penetra hasta cierto punto.

Jim Harrison


Este fragmento pertenece al poema «Siete poemas bushō» (Seven Bushō Poems) del escritor y poeta estadounidense Jim Harrison, un autor profundamente ligado a la naturaleza, la mortalidad y la búsqueda de lo esencial.

El texto condensa en apenas tres líneas una reflexión lírica y filosófica sobre el aprendizaje, la desmitificación y los límites de la propia existencia.

1. El regreso a la inocencia y el saber esencial

«Volveremos a saber, como los niños, todo lo que estamos destinados a saber...»

  • El desaprendizaje: Harrison plantea que el verdadero conocimiento no consiste en acumular datos o teorías complejas, sino en retornar a la percepción primaria. Los niños experimentan el mundo de forma directa, corporal y sin prejuicios.

  • El destino del conocimiento: Al decir «lo que estamos destinados a saber», sugiere que las verdades verdaderamente importantes son pocas, universales e inevitables. Con la madurez o la vejez, la vida nos despoja de las ilusiones intelectuales para devolvernos a las certezas elementales.

2. Las dos certezas elementales

«...que el agua es fría y profunda, y que el sol solo penetra hasta cierto punto.»

Harrison utiliza dos elementos naturales universales (el agua y la luz solar) para condensar las leyes fundamentales de la condición humana:

  • El agua (frialdad y profundidad):

    • Representa la realidad material, la naturaleza inconmovible y, en última instancia, la mortalidad o lo desconocido.

    • El agua no es tibia ni amigable por defecto: es fría y profunda. Experimentarla exige aceptación y respeto.

  • El sol y la luz (los límites del conocimiento y la vida):

    • El sol simboliza la razón, la conciencia, la iluminación y la vitalidad.

    • La frase «el sol solo penetra hasta cierto punto» reconoce la existencia de una zona de sombra inalcanzable. Por más que intentemos iluminar todo con la razón o la esperanza, hay profundidades (en la naturaleza, en el alma humana o en el misterio de la muerte) donde la luz simplemente no llega.

3. Tono y estilo

  • Aceptación serena: No hay pesimismo ni angustia en el poema; hay un tono de resignación lúcida y paz.

  • Minimalismo naturalista: Fiel al estilo de Harrison (muy influenciado por la poesía zen y los haikus de Bashō), el poema utiliza imágen físicas simples para transmitir una verdad metafísica profunda.

El poema es un recordatorio de la humildad existencial: al final del camino, despojados de pretensiones, volveremos a la sabiduría básica del niño, reconociendo tanto la belleza del mundo como sus infranqueables límites.

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