Volveremos a saber, como los niños, todo lo que estamos
destinados a saber: que el agua es fría
y profunda, y que el sol solo penetra hasta cierto punto.
Jim Harrison
Este fragmento pertenece al poema «Siete poemas bushō» (Seven Bushō Poems) del escritor y poeta estadounidense Jim Harrison, un autor profundamente ligado a la naturaleza, la mortalidad y la búsqueda de lo esencial.
El texto condensa en apenas tres líneas una reflexión lírica y filosófica sobre el aprendizaje, la desmitificación y los límites de la propia existencia.
1. El regreso a la inocencia y el saber esencial
«Volveremos a saber, como los niños, todo lo que estamos destinados a saber...»
El desaprendizaje: Harrison plantea que el verdadero conocimiento no consiste en acumular datos o teorías complejas, sino en retornar a la percepción primaria. Los niños experimentan el mundo de forma directa, corporal y sin prejuicios.
El destino del conocimiento: Al decir «lo que estamos destinados a saber», sugiere que las verdades verdaderamente importantes son pocas, universales e inevitables. Con la madurez o la vejez, la vida nos despoja de las ilusiones intelectuales para devolvernos a las certezas elementales.
2. Las dos certezas elementales
«...que el agua es fría y profunda, y que el sol solo penetra hasta cierto punto.»
Harrison utiliza dos elementos naturales universales (el agua y la luz solar) para condensar las leyes fundamentales de la condición humana:
El agua (frialdad y profundidad):
Representa la realidad material, la naturaleza inconmovible y, en última instancia, la mortalidad o lo desconocido.
El agua no es tibia ni amigable por defecto: es fría y profunda. Experimentarla exige aceptación y respeto.
El sol y la luz (los límites del conocimiento y la vida):
El sol simboliza la razón, la conciencia, la iluminación y la vitalidad.
La frase «el sol solo penetra hasta cierto punto» reconoce la existencia de una zona de sombra inalcanzable. Por más que intentemos iluminar todo con la razón o la esperanza, hay profundidades (en la naturaleza, en el alma humana o en el misterio de la muerte) donde la luz simplemente no llega.
3. Tono y estilo
Aceptación serena: No hay pesimismo ni angustia en el poema; hay un tono de resignación lúcida y paz.
Minimalismo naturalista: Fiel al estilo de Harrison (muy influenciado por la poesía zen y los haikus de Bashō), el poema utiliza imágen físicas simples para transmitir una verdad metafísica profunda.
El poema es un recordatorio de la humildad existencial: al final del camino, despojados de pretensiones, volveremos a la sabiduría básica del niño, reconociendo tanto la belleza del mundo como sus infranqueables límites.
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