miércoles, 26 de agosto de 2026

 "No estoy en contra del dinero sino de lo que se hace con el. Creo que no es un fin pero puede ser un medio importante. Podemos hablar de metafísica porque ya hemos comido y se lo debemos al dinero."

 #FacundoCabral 

La frase de Facundo Cabral tiene algo incómodo… porque no demoniza al dinero, pero tampoco lo absuelve. Lo pone en su lugar exacto: como herramienta, no como dios.

Mira la jugada: Cabral no está diciendo “el dinero corrompe”, sino algo más fino—el dinero revela. Es un amplificador. Lo que eres, lo potencia. Si eres mezquino, te vuelve más mezquino; si eres generoso, te da más margen para serlo. El problema nunca fue el billete… sino la mano que lo sostiene.

Y luego mete ese giro casi filosófico: “podemos hablar de metafísica porque ya hemos comido”. Aquí hay una verdad brutal que a veces olvidamos cuando nos ponemos muy “elevados”: el pensamiento profundo también depende de lo básico. Antes de preguntarte por el sentido de la vida, alguien tuvo que sembrar, transportar, vender… alguien tuvo que cobrar.

Es una especie de pirámide invisible:
primero sobrevives, luego reflexionas.
Primero el pan, luego el alma.

Pero lo interesante es que Cabral no glorifica ese orden, solo lo reconoce. No dice “el dinero lo es todo”, sino: sin cierto orden material, ni siquiera podrías despreciarlo. Es casi una ironía: muchos discursos “anti-dinero” solo son posibles gracias a que el dinero ya resolvió lo urgente.

Si lo llevamos a lo político, la frase también golpea una hipocresía común: sistemas o élites que hablan de valores, cultura o libertad… mientras hay gente que ni siquiera ha cubierto lo básico. Es fácil filosofar cuando no tienes hambre.

Y en lo personal, deja una pregunta incómoda que vale oro:
¿estás usando el dinero como medio para vivir mejor… o ya empezó a usarte a ti?

Porque ahí es donde todo se tuerce. Cuando el medio se convierte en fin, dejas de vivir para algo… y empiezas a vivir para sostener una cifra.

Cabral, en el fondo, está proponiendo una ética silenciosa:
gana lo necesario, úsalo con conciencia… y no olvides que lo verdaderamente importante empieza justo después de que el dinero deja de ser urgente.

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