sábado, 9 de mayo de 2026


 En 1970, Thompson se postuló para sheriff del condado de Pitkin, en Aspen. 
Sí, literalmente quería convertirse en sheriff. Su campaña se llamaba “Freak Power”: una alianza de hippies, artistas, vagabundos, motociclistas y jóvenes hartos de los políticos tradicionales.

Y aquí viene el detalle delicioso.

Su rival republicano llevaba el cabello corto, muy “americano respetable”. 
Entonces Thompson hizo algo quirúrgicamente absurdo: se rapó completamente la cabeza… solo para poder llamar públicamente a su adversario “mi oponente de larga cabellera”.

Es una jugada digna de ajedrez psicodélico. Transformó el símbolo rebelde de la época —el pelo largo— en un insulto conservador. Le dio la vuelta al tablero con una sonrisa de coyote.

La campaña incluía ideas que parecían sátira pero tenían filo real:

prohibir edificios altos para que no arruinaran las montañas;

reemplazar las calles asfaltadas por pasto;
despenalizar drogas para uso personal;

y cambiar el nombre de Aspen a “Fat City” para espantar especuladores ricos.

Perdió por poco. Muy poco. Y eso quizá es lo más inquietante: durante unas semanas, Estados Unidos estuvo peligrosamente cerca de tener a Hunter S. Thompson como sheriff armado.

Hay otra escena memorable. Cuando Tom Wolfe le pidió un artículo sobre una carrera de caballos en Kentucky, Thompson bebió tanto y se hundió tanto en el caos del evento que terminó escribiendo no sobre la carrera… sino sobre la decadencia, los borrachos, el sudor, las caras deformadas por el alcohol y la locura colectiva. Ese texto terminó convirtiéndose en The Kentucky Derby Is Decadent and Depraved, considerado el nacimiento del periodismo gonzo.

Es decir: no cubrió el evento. Se lanzó dentro de él como un meteorito con máquina de escribir.

Hunter escribía como quien pelea en un bar: sangrando, riendo y rompiendo muebles. 

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