miércoles, 17 de diciembre de 2025

 

1. Durante la mayor parte de la historia no hubo “individuo” como hoy lo entendemos

En las sociedades arcaicas —tribales, clánicas, agrícolas tempranas— la persona no existía separada del grupo.
No eras Juanito, eras:

  • el hijo de,

  • el miembro del clan,

  • el creyente de tal dios,

  • el que cumple tal función.

La identidad era relacional, no interior.
No importaba “qué pienso yo”, sino qué lugar ocupo.

👉 En ese mundo, preguntarse “¿quién soy yo?” fuera del grupo no tenía sentido. Era casi una enfermedad.


2. El primer quiebre: Grecia (siglos VI–IV a.C.)

Aquí pasa algo crucial.

Con los griegos aparece por primera vez:

  • la reflexión sobre uno mismo,

  • la idea de que el ser humano puede examinar su vida,

  • el “conócete a ti mismo”.

Pero ojo:
no es todavía el individuo moderno, es el ciudadano racional.

Sócrates, Platón, Aristóteles:

  • hablan del alma,

  • de la virtud,

  • de la razón,
    pero siempre dentro de la polis.

👉 El “yo” existe, pero subordinado al orden social y cósmico.


3. El gran giro interior: el cristianismo (siglos I–IV)

Aquí ocurre algo decisivo.

Con San Pablo y luego San Agustín aparece una idea radical:

  • cada ser humano tiene una conciencia interior,

  • una relación directa con Dios,

  • una responsabilidad personal por su salvación.

San Agustín literalmente se mira por dentro.
Sus Confesiones son uno de los primeros textos donde alguien dice:

“esto soy yo por dentro, con mis culpas, deseos y contradicciones”.

👉 Aquí nace la interioridad, pero aún no la autonomía política.


4. Edad Media: el individuo existe… pero arrodillado

Durante siglos:

  • el “yo” es real,

  • pero está sometido a Dios, a la Iglesia y al orden divino.

No hay todavía:

  • derechos individuales,

  • libertad de conciencia plena,

  • soberanía personal.

El individuo siente, pero no decide.


5. El nacimiento del individuo moderno: Renacimiento + Ilustración (siglos XV–XVIII)

Aquí sí,  explota todo.

Pasa lo impensable:

  • el ser humano se pone en el centro,

  • la razón reemplaza a la autoridad,

  • el sujeto se vuelve fuente de sentido.

Descartes:

“pienso, luego existo”.

Locke, Rousseau, Kant:

  • derechos individuales,

  • autonomía moral,

  • libertad de conciencia.

👉 Aquí nace el individuo moderno, el que dice:

“yo soy dueño de mí mismo”.


6. Pero atención: el individuo no es natural, es histórico

Y aquí viene lo incómodo.

El “individuo”:

  • no es eterno,

  • no es universal,

  • no es biológico.

Es una construcción histórica, muy ligada a:

  • el capitalismo,

  • la propiedad privada,

  • el Estado moderno,

  • el mercado.

Por eso hoy sentimos una contradicción brutal:

  • nos dicen “sé tú mismo”,

  • pero vivimos atomizados, vigilados, precarizados.

👉 El individuo moderno nació como promesa de libertad
y hoy muchas veces funciona como soledad administrada.


7. Entonces, ¿lo sabremos completamente?

No del todo.

Porque:

  • no podemos entrar en la mente de un humano de hace 10 mil años,

  • solo inferimos por textos, rituales, arte, estructuras sociales.

Pero sí sabemos esto:

  • el ser humano no siempre se pensó como individuo,

  • y puede dejar de pensarse así.

Eso debería hacernos temblar un poco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

Buscar este blog