viernes, 27 de febrero de 2026


 La frase es sencilla, casi humilde:

«Estamos aquí para ayudarnos unos a otros a pasar por esta cosa, sea lo que sea».

Y sin embargo, encierra una filosofía completa.

El autor, Mark Vonnegut, hijo del novelista Kurt Vonnegut, no habla como un metafísico ni como un teólogo. 

Habla como médico. 

Como alguien que ha visto el sufrimiento de cerca. Como alguien que ha visto que, cuando todo se reduce a lo esencial, lo único que realmente importa es quién está a tu lado.

“La cosa”.

No dice “la vida”, no dice “el destino”, no dice “el plan divino”.
Dice esta cosa.

Es casi irónico. Casi absurdo. Muy al estilo vonnegutiano.

Porque nadie sabe exactamente qué es esto:
— ¿Un accidente cósmico?
— ¿Un proceso evolutivo?
— ¿Una prueba?
— ¿Un absurdo brillante?

No lo sabemos. Y tal vez no importa tanto saberlo.

Lo que importa es que duele.
Que confunde.
Que entusiasma a veces.
Que nos rompe otras.

Y frente a ese misterio, la frase propone algo radicalmente simple:

No estamos aquí para competir ferozmente.
No estamos aquí para humillar.
No estamos aquí para demostrar superioridad moral o intelectual.

Estamos aquí para ayudarnos.

Eso es profundamente subversivo en un mundo que nos educa para compararnos, para acumular, para ganar.

La frase también puede tocarte: elimina la grandilocuencia. No dice “salvar al mundo”. Dice simplemente ayudarnos a pasar por esto.

Como cuando corres y alguien va al lado y no te empuja, solo mantiene el ritmo contigo.
Como cuando alguien no soluciona tu dolor, pero se queda.

En el fondo, es una ética mínima pero poderosa:

  • No sabemos exactamente qué es la vida.

  • Sabemos que es difícil.

  • Así que lo sensato es acompañarnos.

Y quizá ahí hay una forma muy concreta de valentía:
ser ese que ayuda a otro a cruzar “esta cosa”, aunque tampoco la entienda del todo.

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