miércoles, 11 de febrero de 2026

 Claro que Dios existe. Es mujer y se llama Lluvia. 

GUSTAVO DUCH 


esta frase es poesía con filo.

“Claro que Dios existe.
Es mujer
y se llama Lluvia.”

No es una afirmación teológica literal. Es una declaración simbólica y política.



1. “Claro que Dios existe”

Empieza con una certeza rotunda. No argumenta. No debate. Afirma.

Eso ya es interesante: en vez de entrar en la discusión clásica de si Dios existe o no, desplaza la pregunta. No discute la existencia; redefine el concepto.

Es un gesto casi nietzscheano al revés: no mata a Dios… lo transforma.


2. “Es mujer”

Aquí hay ruptura.

Durante siglos, en las religiones monoteístas dominantes, Dios ha sido representado como masculino: Padre, Rey, Señor.
Nombrarlo mujer es un acto de subversión simbólica.

No necesariamente feminismo doctrinal, sino algo más profundo:

  • La mujer como principio de fertilidad.

  • La mujer como dadora de vida.

  • La mujer como matriz de lo existente.

Es una corrección cultural. Un recordatorio de que lo divino no tiene sexo, pero nuestra imaginación sí… y ha sido patriarcal.


3. “Y se llama Lluvia”

Aquí está la clave.

La lluvia:

  • Da vida.

  • No discrimina.

  • Cae sobre ricos y pobres.

  • Es necesaria, humilde, silenciosa.

  • No exige culto.

En vez de un Dios juez, guerrero o legislador, aparece un Dios-ciclo natural.

Esto conecta más con visiones panteístas o indígenas que con el monoteísmo clásico. Dios no como autoridad moral, sino como fenómeno vital.

al que ama los árboles, entenderá la fuerza de esa imagen:
sin lluvia no hay bosque.
sin bosque no hay mundo respirable.

La lluvia es invisible antes de caer y esencial después. Como lo sagrado en su versión más simple.


4. ¿Qué está haciendo realmente la frase?

Está desplazando lo divino:

  • Del cielo al clima.

  • Del dogma a la naturaleza.

  • Del poder al cuidado.

  • Del castigo a la fertilidad.

Es una especie de teología ecológica en tres líneas.


5. Pero ojo

También tiene una trampa poética:
si Dios es la lluvia, entonces Dios también es sequía.
Y tormenta.
Y huracán.

La naturaleza no es moral. No es buena ni mala. Es.

Entonces la frase no humaniza a Dios… deshumaniza lo divino. Lo vuelve ciclo.

Eso puede ser profundamente liberador… o profundamente inquietante.


6. Lo más interesante

La frase no busca probar nada. Busca cambiar la imagen mental.

Y quien controla la imagen de Dios, controla la imaginación moral de una cultura.


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