domingo, 15 de febrero de 2026

 

“No se nace mujer: se llega a serlo.”

La escribió Simone de Beauvoir en El segundo sexo (1949). Y con ella no estaba negando la biología. Estaba cuestionando algo mucho más profundo: la construcción social del género.

Vamos por partes.


1. El trasfondo existencialista

Beauvoir está influida por el existencialismo de Jean-Paul Sartre.
La idea central del existencialismo es: la existencia precede a la esencia.

Es decir:
no nacemos con un destino fijo, lo vamos construyendo.

Aplicado a la mujer, Beauvoir dice: biológicamente se nace hembra, pero “mujer” es una categoría histórica, cultural y simbólica que se aprende, se impone y se moldea.

No es la anatomía la que dicta que:

  • Debas ser sumisa.

  • Debas ser madre.

  • Debas priorizar a otros.

  • Debas ser “delicada”, “emocional”, “cuidadora”.

Eso es aprendizaje social.


2. La mujer como “el Otro”

Beauvoir hace un análisis brutal: en la historia, el hombre se ha definido como lo universal, lo neutro, lo humano; y la mujer como lo relativo, lo secundario, “el Otro”.

El hombre = sujeto.
La mujer = alteridad.

Esto no es biología. Es estructura simbólica.

Ella muestra cómo:

  • La educación,

  • la religión,

  • la familia,

  • la literatura,

  • la economía

van moldeando a la niña para convertirse en “mujer” según un guion cultural.


3. ¿Qué significa “convertirse”?

Significa interiorizar expectativas.

Desde pequeña:

  • “Siéntate bien.”

  • “No hables fuerte.”

  • “Eso no es de niñas.”

  • “Una mujer debe…”

Ese proceso produce identidad.

Beauvoir está diciendo que la feminidad tradicional no es destino, es fabricación social.

Y aquí viene lo fuerte:
si es construcción, puede transformarse.


4. ¿Niega la biología?

No.

Ella reconoce diferencias biológicas.
Lo que niega es que la biología determine un rol social obligatorio.

Una cosa es capacidad reproductiva.
Otra cosa es convertir eso en mandato existencial.

Es un salto ilegítimo decir:
“Puede gestar → entonces su vida debe girar en torno a la maternidad.”

Eso es ideología.


5. La potencia política de la frase

Esta frase es una bomba porque rompe con siglos de naturalización.

Antes:
“Así son las mujeres.”

Después de Beauvoir:
“¿Así son… o así las hicieron?”

Esa pregunta abre la puerta al feminismo contemporáneo, a los estudios de género y a la crítica cultural moderna.


6. Lectura crítica 

La frase ha sido usada de muchas maneras.
Algunos la llevan al extremo y sostienen que todo es construcción social. Eso también puede ser una exageración.

Hay factores biológicos que influyen en conducta y experiencia.
Pero Beauvoir nunca dijo que todo fuera pura construcción arbitraria.

Su tesis es más sofisticada:
la biología es un punto de partida, no una sentencia.


7. 

La frase también aplica más allá del género.

“No se nace cobarde: se llega a serlo.”
“No se nace valiente: se llega a serlo.”

Hay guiones sociales que aceptamos sin cuestionar.

Beauvoir te estaría diciendo:
lo que parece destino puede ser hábito social.

Y ahí aparece la libertad.


8. La pregunta incómoda

Si no se nace mujer, sino que se llega a serlo…

¿En qué otras cosas creemos que “somos así”, cuando en realidad nos fueron moldeando?

Ahí está la profundidad de la frase.

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