jueves, 19 de junio de 2025


 La edad no importa, a menos que seas un queso o un vino", es un comentario ingenioso que juega con la idea de que el paso del tiempo puede ser irrelevante o incluso beneficioso en ciertos contextos, pero no en todos. Buñuel, con su característico humor mordaz, sugiere que preocuparse por la edad es una vanidad humana, mientras que para cosas como el queso o el vino, el envejecimiento es esencial para su calidad.  La frase captura una verdad profunda con ligereza: la edad, en los humanos, es más una construcción social que un determinante absoluto de valor o capacidad. En el caso de quesos y vinos, el tiempo es un factor objetivo que mejora su sabor y carácter, pero en las personas, la "madurez" depende más de la experiencia, la actitud y el contexto que de un número. Buñuel, como buen surrealista, nos invita a cuestionar las convenciones, aquí sobre cómo valoramos el envejecimiento.

 El 5 de mayo de 1974, The Sunday Times de Londres publicaba los resultados de un concurso para elegir la mejor historia de una coincidencia. Entre las más de 2 000 cartas recibidas estaba la siguiente, firmada por D.J. Page, de Surrey (Inglaterra): En el mes de julio de 1940, cuando yo era un joven soldado al servicio de Su Majestad "en algún lugar de Inglaterra", descubrí que mis fotos de boda, tan esperadas, habían sido abiertas por error por un soldado de otra batería, la A; la mía era la B. Se deshizo en disculpas al darse cuenta de su error, nada sorprendente dado lo parecido de nuestro nombre y número. El era Pape No. 1509322 y yo Page No. 1509321. Esta confusión en el correo fue frecuente hasta que me destinaron a otra batería. Poco después de terminar la guerra, yo trabajaba como chofer de la London Transport en el depósito de Merton, Colliers Wood, S.W. Londres. Un día de pago noté que la deducción por impuestos era demasiado grande, y me presenté en la oficina del superintendente... Imagínese mi asombro cuando descubrí que habían confundido mi salario con el de un chofer al que acababan de transferir allí, cosa nada sorprendente cuando descubrí que se llamaba Pape. Sí, era el mismísimo tipo... Lo más extraño de todo es que los números de nuestras licencias de manejar eran, el mío el 29222, y el de Pape el 29223.

miércoles, 18 de junio de 2025

 «La desgracia consiste en que uno está rodeado de idiotas. ¿Tu crees que en esta ciudad hay alguien a quien pueda pedirle consejo? Las personas inteligentes viven en el más absoluto destierro. No pienso más que en eso, porque es mi especialidad: la humanidad produce una cantidad increíble de idiotas. Cuanto más tonto es un individuo, más ganas de reproducirse tiene. Los individuos perfectos solo procrean como máximo un hijo y los mejores de todos, como tú, llegan a la conclusión de que lo mejor es no multiplicarse en absoluto».

Milan Kundera


 

 De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo.


 Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré.

 Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. 

 Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía.

 Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda.

 Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome).

 Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.

 Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.

 Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte … por eso disfruto el momento y lo que tengo.

 Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea.

 Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla.

 Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas.

 Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti.

 Eso es vivir. ... La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores…

 Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables.

 Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios.

 Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. 

 Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan.
Lo mejor está pasando...

 Jorge Luis Borges



 

martes, 17 de junio de 2025

 "Hacer de la interrupción un camino nuevo,

hacer de la caída, un paso de danza,

del miedo, una escalera,

del sueño, un puente,

de la búsqueda...un encuentro"

Fernando Pessoa


 

 Por qué decís que el «vos podés» es cruel?

Porque quien dice: «Vos podés y si no te levantás es porque no querés», no tiene en cuenta que, quizás, esa persona de verdad no puede porque está atravesando un momento difícil y no encuentra herramientas para defenderse, o ha entrado en una etapa en la que perdió el deseo y, por ende, la capacidad de armar proyectos.
Hay libros muy exitosos que sostienen que basta desear algo con fuerza para atraerlo. ¿También eso te parece cruel?
Sí, porque deja flotando la idea de que si alguien no consigue lo que quiere es porque no lo sabe desear lo suficientemente bien. Y eso genera culpa.
¿Cómo puede sentirse quien no consigue trabajo y tiene una familia que no puede alimentar cuando le dicen que todo eso le ocurre porque no sabe desear lo que quiere? ¿O el padre que no llega a fin de mes cuando su hijo le pide a Papá Noel un regalo que nunca le va a poder comprar?
Por esas vueltas de la vida tuve que pasar un tiempo en una sala de terapia intensiva infantil. Vi morir muchos chiquitos de menos de cuatro años, y escuché el llanto desgarrador de esos padres que habían estado cuidándolos durante semanas. Decirle a esas personas que su hijo murió porque ellos no desearon lo suficientemente bien que se salvara, no sólo es una crueldad; es, antes que nada, una canallada. Y tengo para mí que, pensar que aquellos que pasan hambre no saben atraer las cosas como los que quien en la abundancia, es un argumento que intenta responsabilizar al sujeto de algo que tiene que ver más con la injusticia social y las diferencias de oportunidades. No es casualidad que ciertas teorías que se imponen en el mundo lleven la voz de las clases dominantes.
El ser humano tiene muchos factores que acotan su libertad. Los condicionamientos sociales son uno de ellos. También están los biológicos y los que tienen que ver con la historia personal.
Rolón


 

lunes, 16 de junio de 2025

 “Hay que perdonar, por la simple razón de que resulta difícil y casi imposible. Todo el mundo es mezquino y sólo piensa en la venganza. 

No vengarse es la única hazaña moral, el gesto más hermoso que se puede tener. Siempre que sentimos deseos de vengarnos, deberíamos pensar en que eso corresponde a los otros, que es facilón, puesto que todos lo logran, y que sólo hay nobleza en la singularidad del perdón, aunque sea impuro”. 

— Emil Cioran


 


 

 "Un cuento de Navidad" de Charles Dickens es una de las obras más emblemáticas de la literatura victoriana, publicada en 1843. A continuación te presento un análisis general y la enseñanza central que Dickens quiso transmitir.

Resumen breve:

La historia sigue a Ebenezer Scrooge, un hombre avaro, egoísta y solitario, que desprecia la Navidad y todo lo relacionado con ella. Durante la Nochebuena, es visitado por el fantasma de su antiguo socio Jacob Marley, quien le advierte que cambie su forma de vivir. Luego, tres espíritus lo visitan: el del Pasado, el del Presente y el del Futuro. A través de estas visiones, Scrooge ve el impacto de su comportamiento y el destino que le espera si no cambia.

Al despertar la mañana de Navidad, Scrooge se transforma en un hombre generoso, amable y alegre, redimiéndose y cambiando completamente su actitud hacia la vida y los demás.

Análisis y elementos clave:

1. Personaje principal como símbolo:

Scrooge representa el egoísmo, la codicia y la desconexión emocional propia de la sociedad industrial del siglo XIX.

Su transformación simboliza la posibilidad de redención y de cambio personal.

2. Estructura:

El cuento tiene una estructura tripartita clara (pasado, presente y futuro), que permite mostrar la evolución del personaje y ofrecer una crítica social progresiva.

3. Crítica social:

Dickens critica la indiferencia hacia los pobres y la injusticia social. El personaje de Tiny Tim, un niño enfermo y pobre, representa a los más vulnerables que dependen de la empatía y solidaridad de los demás.

También critica la idea de que la riqueza es más valiosa que la generosidad o las relaciones humanas.

domingo, 15 de junio de 2025

 Entonces es cuando escucho con los ojos, miro con los oídos, dándome vuelta al corazón con la cabeza, sin romper la obediente marcha. Pero ella viene ahí, sigue avanzando noche y día, conquistando mis huellas, mi goteado sueño, incorporándose desvanecida luz, finadas sombras de gritos y palabras.

    Cuando por fin, allá, concluido el instante de la última tierra, cumplida su conquista, seamos uno en el hundirnos para siempre, preparado ese golfo de oscuridad abierta, irremediable, quién sabe si a la derecha de otro nuevo camino, que como aquél también caminará hacia el mar, me tumbaré bajo retamas blancas y amarillas a recordar, a ser ya todo yo la total arboleda perdida de mi sangre.

    Y una larga memoria, de la que nunca nadie podrá tener noticia, errará escrita por los aires, definitivamente extraviada, definitivamente perdida.

Rafael Alberti


[Monólogo estilo Bill Hicks — “El Insomnio del Alma”]

Se enciende una luz tenue. Él entra lento, con una taza de café o un cigarro, como si llevara días sin dormir, mira al público con resignación existencial...

¿Han notado que no podemos estar en silencio ni cinco segundos sin sentir que algo va mal?
¡Cinco segundos!
Cinco segundos de silencio y ya estás agarrando el celular como si se fuera a morir tu abuelita si no actualizas Instagram.

El otro día me senté en el parque sin música, sin podcast, sin notificaciones... sólo yo y el viento.
Pasaron tres minutos.
Tres malditos minutos.
Y mi cerebro empezó a gritar:
“¡¿Qué haces?! ¡Estás perdiendo el tiempo! ¡Estás solo! ¡Todos se están divirtiendo sin ti!”

La mente moderna es como un televisor viejo que nunca apagas. Sólo le bajas el volumen... pero la estática sigue ahí. Zzzzzzz...

Y esa estática, ese ruido constante, es lo que nos impide ver que el alma está cansada, jodida… ¡insomne!
No duerme. No descansa. No sueña.

¿Por qué?
Porque vivimos en una sociedad que te mide por productividad y te droga con entretenimiento.
¡No pares! ¡No pienses! ¡No te detengas a sentir!
Haz scroll, traga contenido, sonríe con filtros y sigue adelante.

¿Dormir el alma?
No, gracias, tenemos ansiedad para todos.
¿Silencio?
Solo si lo acompañas con música lo-fi y una frase de Paulo Coelho.

Pausa, bebe café, mira al público con compasión y rabia.

Antes el silencio era sagrado.
Ahora es sospechoso.
Si te quedas callado mucho tiempo en una conversación, alguien te pregunta:
¿Estás bien?
¡No, pendejo! Estoy pensando. ¿Qué es eso, un crimen ahora?

Y luego están los gurús:
“Medita, amigo, respira, conecta con tu ser interior…”
¿Mi ser interior? ¡Ese cabrón está lleno de deudas, traumas y sueños rotos! No quiero conectarme con él, ¡lo estoy evadiendo! Por eso veo videos de gente cayéndose de escaleras y perritos disfrazados.

Pero ahí está… el alma, con ojeras, viendo cómo llenas tus días con basura, tus noches con pantallas, y tus mañanas con prisa.
Y sólo te pide una cosa…
Silencio.
Nada más.
Cinco malditos minutos.
Sin ruido.
Sin dopamina artificial.
Sólo tú… contigo.

Y claro… eso da miedo.
Porque cuando el alma habla en el silencio, a veces lo primero que dice es:
“¿Por qué me abandonaste?”

Pausa larga. Mira al público con ironía triste. Suspira.

Así que sí… sigamos con el show.
Suban el volumen.
Bajen las luces.
Y olviden por un rato que hay una parte de ustedes que está gritando desde adentro:
“¡Déjame dormir, cabrón! ¡Déjame soñar otra vez!”

Buenas noches, insomnes del alma.
Nos vemos cuando se callen... si se atreven.


 

 «Escribo poesía porque la palabra inglesa Inspiración proviene del Latín: Spiritus,

aliento, deseo respirar en libertad.
Escribo poesía porque Walt Whitman le otorgó permiso al mundo para que hablara
con candor.
Escribo poesía porque Walt Whitman abrió el verso de la poesía a la respiración
sin obstáculos.
Escribo poesía porque Ezra Pound vio una torre de marfil, apostó al caballo
equivocado, les dio a los poetas su autorización para que escriban su
lengua hablada vernácula.
Escribo poesía porque Pound les indicó a los jóvenes poetas occidentales que
observaran a los chinos escribiendo palabras dibujos.
Escribo poesía porque W.C. Williams viviendo en Rutherford escribió a la manera
de New Jersey “Te patio l’ojo”, preguntando luego ¿cómo podemos medirlo en
pentámetro yámbico?
Escribo poesía porque mi padre era un poeta mi madre de Rusia hablaba comunista,
murió en un loquero.
Escribo poesía porque mi joven amigo Gary Snyder se sentó a mirar sus pensamientos
como una parte del fenomenal mundo externo del mismo modo que lo hicieron los integrantes de esa mesa redonda en el 84.
Escribo poesía porque sufro, nacido para morir, cálculos en los riñones, presión alta,
todo el mundo sufre.
Escribo poesía porque sufro confusión no sabiendo qué es lo que piensan los otros.
Escribo porque la poesía puede revelar mis pensamientos, cura mi paranoia
también la paranoia de otras personas.
Escribo poesía porque mi mente vaga sometida al sexo la política la meditación en
el Dharma.
Escribo poesía para retratar con precisión mi propia mente.
Escribo poesía porque tomé los cuatro votos de Bhodhisattva: innumerables en el
universo
son las criaturas Sensibles 
infinitas
para liberar mi propia codicia ira
ignorancia que deseo atravesar, incontables son las situaciones en que me hallo
mientras el cielo está O.K. y los senderos de la mente despierta no tienen fin.
Escribo porque esta mañana desperté temblando de miedo ¿Qué podría decir yo en
China?»

 Allen Ginsberg.

sábado, 14 de junio de 2025


 

  Vivimos en una época en la que la transformación personal se ha vuelto un ideal compartido: alimentación, ejercicio, salud mental, productividad. Pero hay una idea aún más profunda que merece ser explorada: la transformación integral del ser humano, tanto en mente como en cuerpo.

No se trata solo de aprender más, verse mejor o reducir el estrés. Hablo de un cambio que toca lo esencial: cultivar un cuerpo sano y fuerte, y al mismo tiempo, una mente reflexiva, justa, noble, ecuánime y valiente. Una mente que piense con claridad y un cuerpo que actúe con vigor. Esa es la transformación que realmente puede dar frutos, no solo en lo personal, sino en lo colectivo.

Imagina una sociedad en la que cada individuo se propusiera fortalecer su cuerpo con disciplina y respeto, y al mismo tiempo, refinar su carácter con valores profundos. No por vanidad ni por ego, sino por dignidad. Personas que entrenan tanto los músculos como el juicio. Que cultivan resistencia física y también paciencia, fuerza mental y también humildad.

Transformar mente y cuerpo no es un acto egoísta, sino profundamente social. Una persona que se cuida, se conoce y se domina, es más capaz de vivir en armonía con los demás. Tiene más energía para contribuir, más claridad para decidir, más serenidad para no caer en la reacción automática ni en la violencia innecesaria.

Esto no es una utopía. Es una dirección. Y si como sociedad empezáramos a caminar hacia allá, aunque fuera poco a poco, estaríamos construyendo algo más que bienestar individual: estaríamos sembrando las bases de una humanidad más consciente, más fuerte y más justa.


 

 Y la muerte no tendrá señorío.

Aunque las gaviotas no griten más en su oído
ni las olas estallen ruidosas en las costas;
aunque no broten flores donde antes brotaron ni levanten
ya más la cabeza al golpe de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
las cabezas de los cadaveres martillearan margaritas;
estallarán al sol hasta que el sol estalle,
y la muerte no tendrá señorío."
Dylan Thomas

viernes, 13 de junio de 2025



 

 1. ¿Existe algo que nos impida modificar nuestro comportamiento?


Sí, existen obstáculos reales, pero eso no significa que el cambio sea imposible. Algunos factores que dificultan cambiar son:

Hábitos profundamente arraigados

Factores neurológicos o genéticos (como predisposición a la adicción)

Ambiente social y cultural

Traumas o problemas emocionales no resueltos

Desinformación o falta de estrategias efectivas de cambio


Pero tener obstáculos no equivale a estar completamente determinado. Es posible cambiar, aunque no siempre sea fácil ni inmediato.


2. ¿Una persona que no sea alcohólica no puede reducir la bebida?

Sí puede, y en general tiene más margen de maniobra que alguien con dependencia física o psicológica. La diferencia es que una persona alcohólica tiene alteraciones cerebrales y de comportamiento que hacen el cambio más difícil (aunque no imposible). Pero ser no-alcohólico no garantiza el cambio si la persona no tiene voluntad o motivos suficientes.



3. ¿Una persona que come demasiado no puede evitarlo?

Puede, pero nuevamente, depende de muchos factores:

Hay personas con trastornos de la conducta alimentaria

Hay un fuerte componente emocional (comer por ansiedad, tristeza, etc.)

Muchas veces el entorno promueve el sobreconsumo (comida ultraprocesada, cultura del exceso)


Cambiar implica un proceso, no solo fuerza de voluntad.


4. ¿Somos responsables de lo que hacemos?

En principio, sí, pero con matices. Ser responsable no significa que todo lo hagamos con total libertad o claridad mental. Más bien, implica que:

Tenemos cierto grado de conciencia y capacidad de elegir

Aun cuando estemos condicionados, podemos trabajar en cambiar esos condicionamientos

La responsabilidad también incluye buscar ayuda si no podemos solos


Entonces, no todo está bajo control, pero no somos marionetas sin opción. Somos responsables en tanto que podemos aprender, reflexionar y actuar para mejorar.


 

 «Y la cercanía de la muerte, la cual nos iguala a todos de la misma manera, nos impresiona a todos con una última revelación que tan sólo una persona que volviese de la muerte podría contar».

HERMAN MELVILLE

jueves, 12 de junio de 2025

 "Para olvidarme de ti

Voy a cultivar la tierra,

En ella espero encontrar

Remedio para mis penas.

Aquí plantaré el rosal

De las espinas más gruesas,

Tendré lista la corona

Para cuando en mí te mueras.

Para mi tristeza violeta azul,

Clavelina rosa pa´ mi pasión

Y para saber si me corresponde

Deshojo un blanco manzanillón.

Si me quiere mucho, poquito, nada,

Tranquilo queda mi corazón.

Creciendo irán poco a poco

Los alegres pensamientos

Cuando ya estén florecidos

Irá lejos tu recuerdo.

De la flor de la amapola

Seré su mejor amiga,

La pondré bajo de la almohada

Para dormirme tranquila.

Para mi tristeza violeta azul,

Clavelina rosa pa´ mi pasión

Y para saber si me corresponde

Deshojo un blanco manzanillón.

Si me quiere mucho, poquito, nada,

Tranquilo queda mi corazón"

Violeta Parra



 

 “Prefiero los caminos a las fronteras porque los caminos unen, mientras las fronteras separan. Prefiero la razón a la fuerza, porque con la razón se convence y con la fuerza solo se impone. Y prefiero el instinto a la urbanidad cuando esta se vuelve apariencia vacía. El instinto no miente, no pretende, simplemente es. En un mundo lleno de máscaras, ser uno mismo es el verdadero acto de valentía.” Dijo una vez Joan Manuel Serrat

 (Cada uno de nosotros es varios, es muchos, es una variedad de sí mismos. Por eso aquel que desprecia las condiciones ambientales, el ambiente, no es el mismo que con ellas se alegra o por ellas padece. En la vasta colonia de nuestro ser hay gente de muchas clases, que piensan y sienten de incontables modos distintos.)

 Fernando Pessoa

miércoles, 11 de junio de 2025



 I don't know...Death's a funny thing. I used to

think it was a big sudden thing, like a huge owl

that would swoop down out of the night and

carry you off. I don't anymore. I think it's a Slow

thing. Like a thief who comes to your house day

after day, taking a little thing here and a little

thing there, and one day you walk round the

house and there's nothing there to keep you,

nothing to make you want to stay.

And then you lie down

and Shut up

forever.


 

 Cuando Pierre Simón Laplace presentó a Napoleón su voluminosa obra 'Tratado de mecánica celeste', se desarrolló entre ambos el siguiente intercambio de opiniones:

-Monsieur Laplace, me cuentan que ha escrito este gran libro sobre el sistema del universo sin haber mencionado ni una sola vez a su Creador.

- Sire, nunca he necesitado esa hipótesis.


 

 «Los rotos no pedimos demasiado:

que se nos quiera, sí,
que los que no han vivido la fractura
tengan paciencia
si mascullamos viendo las noticias
o hacemos el amor
con un poco de miedo».

Anne Sexton

martes, 10 de junio de 2025


 Para Friedrich Nietzsche, la belleza no era un concepto absoluto, sino que estaba intrínsecamente ligada a la voluntad de poder y a la experiencia vital. La belleza, en su perspectiva, no reside en un objeto en sí, sino en la experiencia subjetiva y el juicio que se hace de él. 
Nietzsche veía la belleza como algo que puede potenciar la vida, mientras que la fealdad la debilita. La belleza, en este sentido, no es un atributo inherente de las cosas, sino algo que el individuo crea o percibe en función de su propia experiencia y valoración. 
Aspectos clave de la perspectiva de Nietzsche sobre la belleza: 
La belleza como una creación humana:
Nietzsche sugería que el hombre es quien otorga la belleza al mundo. La belleza, en realidad, es una proyección de la experiencia humana, de nuestros sentimientos y deseos. 
La belleza y la vida:
Para Nietzsche, la belleza está ligada a la afirmación de la vida y a la exaltación de la existencia. La experiencia estética puede ser una fuente de placer y de fortaleza vital. 
El arte como expresión de la belleza:
El arte, para Nietzsche, es una forma de dar forma a la belleza, de expresar la experiencia humana y de transformar la realidad a través de la creación. 
La belleza y la profundidad:
Nietzsche también veía la belleza como algo que puede ser profundamente emocional y trascendente. La belleza, en su perspectiva, no es superficial, sino que puede llegar a tocar las raíces de la existencia. 
La belleza y el sufrimiento:
Nietzsche reconocía que la belleza puede surgir incluso de la experiencia del sufrimiento y de la oscuridad. La belleza puede ser una forma de encontrar sentido y significado en la vida, incluso en medio de la dificultad. 
En resumen, la belleza en Nietzsche no es una entidad objetiva, sino una experiencia subjetiva y una forma de expresión de la vida. La belleza, en su perspectiva, es una herramienta para afirmar la existencia, para superar el sufrimiento y para encontrar el significado en la vida. 



 

 En 1898 publicó Morgan Robertson una novela que tenía por temas el orgullo, la codicia y la estupidez. Se titulaba El naufragio del Titán o Futilidad, y describía el viaje inaugural de un lujoso trasatlántico llamado Titán que, aunque considerado insumergible, choca con un iceberg y se hunde, con enorme pérdida de vidas. En 1912, el Titanic, un lujoso trasatlántico que todos consideraban que no podía hundirse, hizo su travesía inaugural, chocó con un iceberg y se hundió, sando un gran número de víctimas. Veamos las semejanzas entre ambos casos: 

                                                            Titán                     Titanic

Mes del naufragio                         Abril                             Abril

Pasajeros y tripulación                 3 000                             2 207

Botes salvavidas                              24                                 20

Tonelaje                                     75 000                                 66 000

Eslora                                             243 m                             268 m

Hélices                                                 3                                 3

Velocidad al chocar                     25 nudos                         23 nudos

 El problema de nuestro tiempo es que la gente está cautivada por un sentimiento de falta de sentido, [...] acompañado por un sentimiento de vacío [...]. Nuestra sociedad industrial está preparada para satisfacer todas nuestras necesidades, y nuestra sociedad de consumo incluso crea necesidades para satisfacerlas después. Pero la más humana de todas las necesidades, la necesidad de ver el sentido de la vida de uno mismo, permanece insatisfecha. La gente puede tener bastante con qué vivir, pero con más frecuencia que con menos, no tienen nada por lo que vivir.


Viktor Frankl 

lunes, 9 de junio de 2025

 "Que ningún juez declare mi inocencia, porque, en este proceso a largo plazo buscaré solamente la sentencia a cadena perpetua de tu abrazo".


Antonio Gala



 

 Me vio como se mira al través de un cristal

o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.

Rosario Castellanos

domingo, 8 de junio de 2025


 

  Al morir en 1924, Franz Kafka no podía predecir, con puntualidad de historiador cronológico, que diez años más tarde su infernal imaginación del poder se volvería la realidad histórica del poder. Pero al arribar de noche a arrestar sin razón ni disculpa a sus víctimas, la Gestapo o la NKVD estaban arrestando a Franz Kafka. ¿Hay algo más kafkiano que el arribo a Minsk, en 1937, del Camarada Comisario I. V. Kovalev para asumir sus funciones y encontrarse unas oficinas absolutamente vacías porque su predecesor y la totalidad de los funcionarios habían sido ejecutados como traidores a Stalin? Kovalev, fatalmente, tomó el escritorio de la siguiente víctima, él mismo. Mijail Koltsov, el corresponsal de Izvestia durante la guerra de España, declaró, kafkianamente, que si Stalin lo declaraba a él, Koltsov, un traidor, Koltsov lo creería, aunque no fuese cierto. Y en efecto, Koltsov fue encarcelado y ejecutado como parte de la cuota de detenciones que la policía secreta debía cumplir para satisfacer al dictador, a sabiendas de que ellos mismos, los verdugos, acabarían siendo las próximas víctimas de la paranoia estalinista.
    Pero Kafka no es un politólogo. Es un escritor. Lo cual significa que, al contrario de lo que puede suceder en la historia política, en la historia personal y sobre todo en la imaginación personal, tiene lugar un drama de dudas, cegueras, ambivalencias y mudas heroicidades que se complementan, en el espacio de un dormitorio, de una oficina, de un lecho, con el ejercicio del poder.
    Gregorio Samsa, en La metamorfosis, se convierte en escarabajo, no sólo para huir de su padre sino para huir del gerente, del comercio, de los burócratas, nos indican Félix Guattari y Gilles Deleuze en su estudio Kafka: por una literatura menor. Hopenhayn añade con perspicacia: Samsa el escarabajo no es totalmente escarabajo. Sigue pensando. La conciencia usa al cuerpo como pantalla a la vez que lo encarcela. Si en ello hay ironía, se debe a que lo propio de la ironía es sacarnos de contexto y abrir un abismo entre el mundo y el yo. El vacío se convierte en el nexo entre el mundo y yo. Quiere decir que la ironía (concluye brillantemente Hopenhayn) es ella misma metamorfosis. La ley está loca pero es la ley. Y una representación inagotable del deber impide a Samsa, a Josef K, al Agrimensor, cumplir con el deber. Serán, por ello, castigados.
    Si Franz Kafka le dio un rostro a los horrores del poder en el siglo XX, es posible que también sea el profeta del poder en el siglo XXI. Aquél se hizo visible, demasiado visible, en los Auschwitz de Hitler y en el Gulag de Stalin. Hoy, el poder ha aprendido las maneras de hacerse invisible, contando, más que nunca, con que la propia víctima le otorgue poder al poder.

Carlos Fuentes

 Una y otra vez en esta tensa situación, que me dejó un recuerdo imborrable, me di cuenta de que todo acto extraordinario abate los muros de la razón. Quiebra la escala de valores y remite al espectador a su propio juicio. Actúa como un  espejo: cada cual lo ve con sus límites. Pero esos límites, al manifestarse, pueden provocar una inesperada toma de conciencia. «El mundo es como yo pienso que es. Mis males vienen de mi visión torcida. Si quiero sanar no es al mundo a quien debo tratar de cambiar sino a la opinión que tengo de él.»  Los milagros son comparables a las piedras: están por todas partes ofreciendo su belleza y casi nadie les concede valor. 

Vivimos en una realidad donde abundan los prodigios, pero ellos son vistos solamente por quienes han desarrollado su percepción. Sin esa sensibilidad todo se hace banal, al acontecimiento maravilloso se le llama casualidad, se avanza por el mundo sin esa llave que es la gratitud. Cuando sucede lo extraordinario se le ve como un fenómeno natural, del que, como parásitos, podemos usufructuar sin dar nada en cambio. 

Mas el milagro exige un intercambio: aquello que me es dado debo hacerlo fructificar para los otros. Si no se está unido no se capta el portento. Los milagros nadie los hace ni los provoca, se descubren. Cuando aquel que se creía ciego se quita los anteojos oscuros, ve la luz. Esta oscuridad es la cárcel racional.

Jodorowsky


 

sábado, 7 de junio de 2025


 

1. El gesto de escribir como interrupción

  • Detenerse a medio camino” sugiere que escribir no es un acto lineal o meramente utilitario. Interrumpe el flujo de la vida cotidiana, del hacer automático.

  • Es un alto en el trayecto, una pausa que permite otra forma de atención, más receptiva, más reflexiva.


2. El canto de un pájaro que no existe

  • El pájaro es tradicionalmente símbolo de libertad, de inspiración, de lo fugaz e inasible.

  • Que “no exista” enfatiza lo imaginario, lo ficticio. Habla del mundo interior del escritor, que no copia la realidad, sino que crea lo que no está.

  • Escuchar ese canto es entrar en un terreno donde lo irreal tiene peso y forma. Es un modo de decir que la escritura es una apertura a lo invisible, a lo imposible, a lo inefable.


3. Lo poético y lo absurdo como verdad

  • La frase pone en valor el acto inútil en términos prácticos, pero esencial en lo humano: detenerse, imaginar, oír lo que nadie más oye.

  • En una sociedad que premia la productividad, esta idea es subversiva: escribir es perder el tiempo con sentido, porque se trata de escuchar lo que no puede ser escuchado por otros medios.


4. Posible lectura existencial

  • El “pájaro que no existe” también puede representar una verdad subjetiva, una emoción, una memoria, una intuición. La escritura permite acceder a eso que no se puede tocar, pero que es real en otro plano.


Conclusión

Garro condensa en una sola imagen la naturaleza metafísica y artística de la escritura. Es una forma de detener el mundo y abrir un espacio para lo imaginado, lo ausente, lo inverosímil… pero que, precisamente por eso, revela algo profundo y verdadero.

 - Bastante lejos, en un lóbrego sótano del Lower East Side de la ciudad de Nueva York, en 1934, tuvo lugar uno de los más grandes y exitosos intentos a gran escala de cambiar los hábitos. En ese sótano se encontraba un alcohólico de 39 años llamado Bill Wilson. Años antes, había tornado su primera bebida alcohólica durante su estancia en el campo de entrenamiento para oficiales de New Bedford, Massachusetts, donde estaba aprendiendo a utilizar armas de fuego antes de que lo embarcaran hacia Francia y la Primera Guerra Mundial. Las familias importantes que vivían cerca de la base solían invitar a cenar a los oficiales, y un domingo por la noche, Wilson asistió a una fiesta donde se sirvió Welsh rarebit [pan con queso tostado] y cerveza. Tenía 22 años y nunca había bebido alcohol. Le pareció que 1a única forma de responder educadamente era tomarse la bebida que le habían servido. Al cabo de unas pocas semanas, le invitaron a otro acontecimiento elegante. Los-hombres iban de esmoquin, las mujeres coqueteaban. Se le acercó un mayordomo y le puso-un cóctel Bronx ——una combinación de ginebra, vermut seco y dulce y zumo de naranja— en la mano. Tomó un sorbito y sintió, como diría más adelante, que había encontrado el «elixir de la vida». A mediados de la década de 1930, cuando ya había regresado de Europa, con su matrimonio práCticamente roto y la fortuna producto de haber vendido sus acciones se habia esfumado, Wilson consumía tres botellas de alcohol al dia. Una fría tarde 'de noviembre, mientras estaba sentado sumido en la tristeza, le llamó un viejo compañero de bebida. Wilson le invitó y mezcló en una jarra zumo de piña y ginebra. Le ofreció un vaso a su amigo. Su amigo se lo devolvió. Le dijo que llevaba-sobrio dos meses. Wilson estaba atónito. Empezó a hablarle de su propia lucha Contra el alcohol, incluida la pelea que había tenido en un club de campo que le había costado el trabajo. Había intentado dejarlo, pero no había podido. Había hecho una desintoxicación y tomado pastillas. Le había hecho promesas a su esposa y acudido a grupos de abstinencia. Nada había funcionado. Wilson se preguntaba cómo lo había conseguido su amigo. «Tengo la religión», le dijo-su amigo. Le habló del infierno y-de la tentación, del pecado y del diablo; «Reconoce que estás Vencido,'admítelo y proponte entregarle tu vida a Dios.» Wilson pensó que su amigo se había vuelto loco. «El verano pasado era un borracho chiflado; ahora, supuse que estaba un poco chiflado por la religión», escribiría posteriormente. Cuando se marchó su amigo, Wilson se acabó la jarra y se fue a dormir. Un mes más tarde, en diciembre de 1934,-Wilson ingresó en el Hospital Charles B. Towns para Drogadicciones y Alcoholismo, un centro de desintoxicación de lujo en Manhattan. Un médico empezó a darle infusiones cada hora de un fármaco alucinógeno llamado belladona, que entonces estaba de moda para tratar el alcoholismo. Wilson entraba y salía de su consciencia en la cama de una pequeña habitación. Luego, en un episodio que se ha descrito en millones de reuniones en cafeterías, salas de clubes y sótanos de iglesias, Wilson empezó a retorcerse agonizando. Alucinó durante días. Los dolores del sindrome de abstinencia e hacían sentir como si tuviera insectos que le recorrían la piel. Tenía tantas náuseas que apenas podía moverse, pero el dolor era demasiado intenso para quedarse quieto. «¡Si Dios existe, que aparezca! —gritó Wilson en su habitación vacía—. ¡Estoy dispuesto a todo! ¡A todo!» En ese momento, escribiría más tarde, una luz blanca iluminó su habitación, cesó el dolor y se sintió como si estuviera en la cima de una montaña, «y que soplaba un viento, no de aire, sino de espíritu. Entonces, de pronto me di cuenta de que era un hombre libre. El éxtasis se fue apagando lentamente. Seguía tumbado en la cama, pero ahora, durante un. tiempo había estado en otro mundo, un nuevo mundo de consciencia». Bill Wilson no volvería a beber. En los treinta y seis años siguientes, hasta que murió de un enfisema en 1971, se dedicó a fundar, desarrollar y divulgar Alcohólicos Anónimos, hasta que se convirtió en la mayor, más conocida y exitosa organización mundial para cambiar los hábitos. Se calcula que aproximadamente 2,1 millones de personas recurren a AA cada año en busca de ayuda, y que unos 10 millones de alcohólicos han conseguido estar sobrios gracias al grupo. AA no le funciona a todo el mundo —las cifras de éxitos son difíciles de calcular, debido al anonimato de los participantes—, pero millones de personas dicen que el programa les ha salvado la vida. El credo básico de AA, sus famosos Doce Pasos, se ha convertido en un imán cultural que se ha incorporado en programas de tratamientos para los adictos a la comida, al juego, al sexo, a las drogas, a acumular, a automutilarse, al tabaco, a los videojuegos, a la dependencia emocional y a docenas de otras conductas destructiVas. En muchos aspectos, las técnicas del grupo ofrecen una de las fórmulas más poderosas para el cambio. Todo esto es un tanto sorprendente, puesto que AA prácticamente no se basa en ninguna ciencia ni método terapéutico aceptado. Por supuesto, el alcoholismo es más que. un hábito. Es una adicción física con raíces psicológicas y quizá genéticas. No obstante, lo curioso del caso de AA es que el programa no aborda directamente muchos de los temas psiquiátricos o bioquímicos que los investigadores suelen decir que son la causa por la que una persona se vuelve alcohólica. De hecho, los métodos de. AA parecen esquivar los descubrimientos científicos y médicos, así como los tipos de intervención que muchos psiquiatras dicen que necesitan los alcohólicos.* ____________._._ * Suele ser difícil trazar la línea que separa los hábitos de las adicciones. Por ejemplo, la American Society ofAddiction Medicine [Sociedad Americana de Medicina de la Adic- ' dón} define la' adicción como «una enfermedad cerebral primaria y crónica, del circuito relacionado con la recompensa, la motivación y la memoria...‘ La-adicción se caracteriza por la incapacidad para controlar la conducta, las ansias, 1a imposibilidad de. saber abstenerse de manera estable, y eldet erioro de las relaciones». Según esa definición. indican algunos investigadores, es dificil determinar por qué gastarse 50 dólares a la semana en cocaina es malo, pero no pasa nada si nos los gastamos en café. A un observador que piensa que 5 dólares por un café implica una «incapacidad para controlar la conducta», alguien que se muere por tomar. un café con leche cada tarde puede parecerle que es clínicamente un adicto. ¿Alguien que prefiere salir a correr antes que desayunar con sus hijos es un adicto a hacer ejercicio? En general. dicen muchos investigadores, aunque la adicción sea complicada y todavia poco entendida, muchas de las conductas que asociamos con ella suelen deberse al hábito.'Algunas sustancias, como las drogas, el tab’aco o el alcohol pueden crear dependencias fisicaS Pero estos deseos físicos suelen desaparecer rápidamente cuando se inte— rrumpe su uso. Una adicción físíca a la nicotina, por ejemplo, dura sólo mientras esa sustancia química está en el torrente sanguíneo del fumador (unas 100 horas tras el últimoo cigarrillo). Muchos de los impulsos que quedan que creemos que son síntomas de la adicción son en realidad hábitos conductuales que se están reafirmando a sí mismos: nos apetece mucho fumar un cigarrillo a la hora de desayunar al cabo de un mes de haberlo dejado Lo que proporciona AA es un método para atacar los hábitos que envuelven el consumo de alcohol. AA es básicamente una maquinaria gigante para cambiar los bucles de los hábitos. Y aunque los hábitos asociados al alcoholismo son extremos, las lecciones que proporciona AA demuestran que se puede cambiar casi cualquier hábito, incluso los más arraigados. Bill Wilson no leyó revistas académicas ni consultó a muchos médicos antes de fundarAA. Unos pocos años después de haber logrado estar sobrio, escribió los ahora famosos doce pasos, una noche en la cama, en un momento de inspiración. Eligió el número doce por los doce apóstoles. Y algunos aspectos del programa no son sólo poco científicos, sino que directamente pueden parecer raros. Veamos, por ejemplo, la insistencia de AA de que los alcohólicos asistan a «noventa reuniones en noventa días» (un periodo de tiempo, según parece, elegido al azar). O la obsesión del programa en la espiritualidad, como se transmite en el Paso 3, que dice que los alcohólicos pueden dejar de serlo tomando «la decisión de poner nuestras voluntades y nuestras vidas al cuidado de Dios, como nosotros lo concebimos». En siete de los doce pasos se menciona a Dios o la espiritualidad, lo que suena extraño para un programa fundado por alguien que una vez fue agnóstico, y que durante casi toda su vida habia sido abiertamente contrario a la religión organizada.  En los estudios clínicos se ha demostrado que atacar las conductas que consideramos adicciones modificando los hábitos que los rodean, es uno de los métodos más eficaces de tratamiento. (Aunque hay que recordar que algunas sustancias químicas, como los opiáceos, pueden provocar adicciones fisicas prolongadas, y algunos estudios indican que un pequeño grupo de personas parecen estar predispuestos a buscar adicciones químicas, independientemente de las intervenciones que se realicen en su conducta. Sin embargo, el número de sustancias químicas que crea adicciones fisicas a largo plazo, es relativamente reducido, y el número de adictos predispuestos es muy inferior a1 número de alcohólicos y adictos que buscan ayuda. nen una planificación rigurosa. Más bien suelen comenzar cuando un miembro cuenta su experiencia, tras la cual se agregan otros. No hay profesionales que moderen las conversaciones, y hay pocas reglas sobre cómo se supone que han de funcionar las reuniones. En las últimas cinco décadas, en las que se ha producido una revolución en casi todos los aspectos de la psiquiatría e investigaciones sobre las adicciones, debido a los descubrimientos de las ciencias de la conducta, la farmacología y nuestra comprensión sobre el cerebro, AA ha permanecido congelada en el tiempo. Debido a la falta de rigor del programa, los académicos e investigadores suelen criticarlo. El hincapié que hace AA en la espiritualidad, han dicho algunos, lo-convierte más en un culto que en un tratamiento. En los últimos quince años, sin embargo, se ha empezado a reevaluarlo. Ahora, los investigadores dicen que los métodos del programa ofrecen lecciones valiosas. Los profesores de las universidades de Harvard,Yale, Chicago y Nuevo México, y docenas más de centros de investigación, han descubierto una especie de ciencia dentro de AA, similar a la que usó Tony Dungy en el-campo de juego. Sus descubrimientos acreditan la Regla de Oro del cambio de hábitos: AA tiene éxito porque ayuda a los alcohólicos a utilizar las mismas señales y conseguir las mismas recompensas, pero cambia la rutina. Los investigadores dicen que AA funciona porque el programa obliga ala gente a identificar las señales que propician sus hábitos de alcohólicas, y luego las ayuda a hallar nuevas conductas. Cuando Claude Hopkins estaba vendiendo Pepsodent, encontró la manera de crear un nuevo hábito activando una nueva ansia. Pero para cambiar un viejo hábito, has de fomentar una vieja ansia. Has de mantener las mismas señales y recompensas de antes, y alimentar el deseo insertando una nueva rutina.

Veamos los pasos 4: «Sin miedo, hicimos un minucioso inventario moral de nosotros mismos», y 5: «Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano, la naturaleza exacta de nuestros defectos». «No es evidente por el modo en que están escritos, pero para com- La regla de oro para cambiarlos hábitos 95 pletar esos pasos, alguien ha de crear una lista de todos los desencadenantes de los impulsos de los alcohólicos —-dice I. Scott Tonigan, un investigador de la Universidad de Nuevo México que ha estudiado AA durante más de una década—. Cuando haces inventario sobre ti mismo, estás descubriendo todas las causas que te hacen beber. Y admitir ante otra persona todas las cosas que has hecho mal es una buena forma de ser consciente de los momentos donde-tbdo se descontrola.» Luego, AA les pide a los alcohólicos que busquen las recompensas que les ofrece el alcohol. ¿Qué deseos —-pregunta el programa— son los que crean tu bucle del hábito? Con frecuencia, la propia embriaguez no forma parte. de la lista. Los alcohólicos ansían una copa porque les ofrece una vía de escape, para relajarse, encontrar compañia, calmar la ansiedad, una oportunidad para liberar emociones. Pueden tener ganas de tomar un cóctel para olvidar sus preocupaciones. Pero no necesariamente anhelan estar borrachos. Los efectos físicos del alcohol suelen ser una de las partes menos gratificantes de beber para los adictos. «Hay un elemento hedonista en el alcohol -dice Ulf Mueller, un neurólogo alemán que ha estudiado la actividad cerebral entre los alcohólicos—. Pero la gente también utiliza el alcohol porque quiere olvidar algo o satisfacer otros deseos, y estos deseos satisfechos tienen lugar en partes del cerebro totalmente diferentes a las que anhelan el placer fisico.» A fin de ofrecer a los alcohólicos las mismas recompensas que obtienen en un bar, AA ha creado un sistema de reuniones y compañerismo —el «tutor» con el que trabaja cada socio— que pretende ofrecer la misma evasión, distracción y catarsis que una juerga de un viernes por la noche- Si alguien necesita consolarse, puede hacerlo con su tutor o asistiendo a las reuniones del grupo, en vez de tomar una copa con un compañero de bebida. «AA‘te obliga a crear nuevas rutinas para lo que puedes hacer cada noche en lugar de beber “dice Toningan—. Puedes relajarte y hablar de tus ansiedades en las reuniones. Los desencadenantes y las recompensas son las mismas, sólo cambia la conducta.»

Las primeras fisuras en la teoria de que Alcohólicos Anónimos tenía éxito únicamente porque reprogramaba los hábitos de los participantes empezaron a aparecer hace poco más de una década y se debieron a hitorias de alcohólicos como Iohn. Los investigadores empezaron. a descubrir que sustituir los hábitos funcionaba muy bien en muchas personas haSta que el estrés de la vida ——como descubrir que tu madre tiene cáncer o que tu matrimonio se está rompiendo— era demasiado fuerte, y es entonces cuando los alcohólicos perdían el tren. Los académicos se preguntaban por qué si la sustitución de los hábitos era tan eficaz, parecía fallar en los momentos críticos. Y a medida que fueron indagando en las experiencias de los alcohólicos para hallar la respuesta a esa pregunta, aprendieron que la sustitución de los hábitos sólo se convierte en conductas duraderas cuando va acompañada de algo más. Un grupo de investigadores del Grupo de Investigación sobre el Alcoholismo de California, por ejemplo, observó un patrón en las entrevistas. Una y otra vez, los alcohólicos repetían lo mismo: identificar las señales y elegir nuevas rutinas es importante, pero sin otro ingrediente, los nuevos hábitos nunca llegan a arraigar. La regla de oro para cambiarlos hábitos 109 El secreto, según dijeron los alcohólicos, era Dios. Los investigadores odiaban esa explicación. Dios y la espiritualidad no son hipótesis duraderas. Las iglesias están llenas de borrachos que siguen bebiendo a pesar de su fe. No obstante, en las conversaciones con adictos, el tema de la espiritualidad era una constante. Asi que en 2005, un grupo de científicos —esta vez afiliados a la Universidad de California en Berkeley, la Universidad Brown y los Institutos Nacionales de la Salud— empezaron a hacerles preguntas a los alcohólicos sobre todo tipo de temas religiosos y espirituales. Luego cotejaron los datos para ver si existía alguna correlación entre las creencias religiosas y el tiem- - po en que las personas estaban sin beber. Apareció un patrón. Los alcohólicos que practicaban las técnicas de sustitución de hábitos, según indicaban los datos, podían permanecer sobrios hasta que se producía una situación de estrés en sus vidas; en ese momento, ciertas personas empezaban a beber de nuevo, por muchas nuevas rutinas que hubieran adoptado. Sin embargo, los alcohólicos que creían, como Iohn de Brooklyn, que había llegado un poder superior a sus vidas, era más probable que superaran los periodos de estrés sin alterar su sobriedad. Lo que importaba no era Dios, según los investigadores, sino el propio acto de creer. Cuando las personas aprendían a creer en algo, esa habilidad empezaba a transmitirse a otros aspectos de sus vidas, hasta que comenzaban a creer que podían cambiar. La fe era el ingrediente que hacía que el bucle del hábito transformado se convirtiera en una conducta duradera. «No lo hubiera dicho un año antes; así de rápido cambian nuestros conocimientos —dijo Tonigan, el investigador de la Universidad de Nuevo México—, pero la fe parece ser esencial. No has de creer en Dios, pero necesitas la capacidad para creer que las cosas mejorarán. >>Aunque les ofrezcas a las personas mejores hábitos, eso no remedia la causa por la que empezaron a beber. Llega un momento en que tienen un mal día, y ninguna rutina conseguirá que todo parezca que está bien. Lo que realmente puede cambiar las cosas es creer que pueden afrontar esa situación de estrés sin el alcohol.»

Charles Duhigg

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