jueves, 22 de enero de 2015

May El-Khalil: Making peace is a marathon


Autodidactas

Autodidactas: La educación formal no lo es todo


· 16 OCTOBER 18:10
ARTESCULTURALITERATURAMUNDOMÚSICA

Aunque la educación formal es parte fundamental en la vida de los artistas, muchos no tuvieron una educación académica. Algunos artistas decidieron ser autodidactas y por medio de su ingenio, creatividad, amor por el arte y esfuerzo, lograron posicionarse en el mercado como algunos de los mejores en sus áreas. Así, sin la guía de maestros o de las credenciales que otorgan las instituciones artísticas, demostraron que el talento está en la sangre y que para llegar a la meta el medio no siempre es el mismo.
Basquiat pintura cultura
Algunos rompen el molde del genio y demuestran que la disciplina académica logra resultados inesperados; otros demuestran lo contrario, personajes que gracias a su creatividad nata no necesitaron de escuelas para explotar su potencial artístico, a continuación presentamos algunos artistas autodidactas:

Jorge Luis Borges

Broges autodidactas cultura
Uno de los artistas que estaba destinado a su profesión, sabía leer y escribir desde los cuatro años, a los cuatro escribió su primer relato, esbozó a la misma edad un ensayo sobre mitología griega y a los nueve años tradujo al español El príncipe feliz, de Oscar Wilde. Su educación formal comenzó hasta esa edad, pero se vio interrumpida después del bachillerato. No era sorpresa que Borges estuviera encaminado a la grandeza.

 José Saramago

jose saramago
El premio Nobel de literatura de 1998 fue hijo de campesinos sin recursos para costear su educación;  estudió en una escuela técnica con pocas materias humanistas, pero a la par, Saramago estudió los pocos textos clásicos que pudo, líneas que hasta sus últimos días pudo recitar de memoria la perfección. A los 22 años publicó su primer novela sin éxito y dejó la pluma por más de veinte,  fuera de escasos trabajos como crítico o periodista, no escribió una sola líena. Fue hasta 1976 que se dedicó exclusivamente a la literatura y 20 años después obtuvo el mayor galardón de las letras.

 Ray Bradbury

bradbury autodiacta cultura
En sus consejos de escritura, Ray Bradbury advierte que una educación universitaria no es necesaria para ser escritor, que él “vivía” en la biblioteca y se “graduó” de ella a los 28 años; allí, el padre de la ciencia ficción aprendió sobre todos los temas, géneros y estilos.

Roberto Bolaño

Roberto Bolaño
El escritor chileno que escribió una de las mejores novelas mexicanas de todos los tiempos, encontró en las letras la manera de liberarse de un mundo sumido en la represión. Hijo de una familia de clase media baja, concluyó sólo su educación secundaria pero no su amor por los libros. A los dieciséis años, ya en la ciudad de México, abandonó definitivamente la escuela para convertirse en escritor autodidacta, uno que leía desde thrillers policiacos, hasta los clásicos griegos.

Woody Allen

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El cineasta imparable, quien desde hace más de 30 años estrena una película por año, nunca fue a la escuela de cine. En el documental que lleva su nombre muestran los inicios de Allen como escritor de chistes, posteriormente como comediante en shows de stand up y escritor de guiones de comedia, para finalizar como guionista, director y protagonista de sus películas.

Stanley Kubrick

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Amante de la fotografía, el jazz y el ajedrez, Kubrick desarrolló su creatividad a temprana edad, su afición por la cámara lo llevó a trabajar como fotógrafo para algunas revistas y así adentrarse en el mundo del cine, arte de la que se enamoraría y aprendería todo  para luego ser el director de su primer documental corto, en 1951, a los 23 años. Mientras evolucionaba como cineasta, su amor por el jazz permitió que prescindiera de compositores y fuera él quien escogiera la música de sus películas. Finalmente, la fascinación por el ajedrez lo volvió una persona tan calculadora y perfeccionista que repetía tomas e intentaba hacer toda escena a la perfección.

Quentin Tarantino

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Uno de los directores más importantes de los últimos años dijo alguna vez: “no estudié cine, fui al cine”, por eso es que muchos podrán decir que Tarantino roba ideas de otros cineastas y que las escenas que filma podrían tener muchas citas a pie de página al ser inspiradas de películas anteriores, quizá sea cierto porque los maestros de Tarantino fueron los grandes directores, su salón de clases fue la sala de cine y su material fueron las películas.

 Frank Zappa

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Zappa asistió a más de seis preparatorias debido a su constante cambio de domicilio, pero su amor por la música siempre fue más importante que su educación. Finalmente dejó la universidad y fue el quien sacó a sus hijos del escuela a los quince años. No creía en el sistema educativo estadounidense y esto es algo de lo que dijo sobre éste:
“Abandona la escuela antes de que se pudra tu mente por exponerla a nuestro mediocre sistema educativo. ¡Olvídate del título y ve a una biblioteca, edúcate a ti mismo si tienes las pelotas bien puestas! Algunos de ustedes parecen robots plásticos a quienes le dicen qué leer”.

Jimmy Hendrix

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Hendrix obtuvo su primer instrumento musical a los cuatro años: una armónica. A los catorce compró su primer guitarra acústica, e influenciado por B.B. King comenzó a practicar con ella. Irónicamente, el año en que Jimmy Hendrix comenzó a tocar con bandas locales, la única materia que reprobó en la escuela fue música; poco después abandonó la escuela y fue a través de observar a otros y de su propio ingenio que se convirtió en uno de los más importantes e influyentes guitarrista de la historia de la música.

Basquiat

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Un enfant terrible del mundo del arte; Basquiat, quien acudió a una escuela para niños superdotados y era aficionado a los museos en su infancia, comenzó su carrera artística sin conocimientos técnicos mientras vivía en las calles de Nueva York. Sus grafittis ganaron fama poco a poco y lo llevaron a experimentar con otras técnicas. Su amor por artistas como Rauschenber y De Kooning le permitieron crear sus propias obras de arte.

miércoles, 21 de enero de 2015

Pierre J Proudhon

Voltairine de Cleyre



I Am

I am! The ages on the ages roll: 
And what I am, I was, and I shall be: 
by slow growth filling higher Destiny, 
And Widening, ever, to the widening Goal. 
I am the Stone that slept; down deep in me 
That old, old sleep has left its centurine trace; 
I am the plant that dreamed; and lo! still see 
That dream-life dwelling on the Human Face. 
I slept, I dreamed, I wakened: I am Man! 
The hut grows Palaces; the depths breed light; 
Still on! Forms pass; but Form yields kinglier 
Might! 
The singer, dying where his song began, 
In Me yet lives; and yet again shall he 
Unseal the lips of greater songs To Be; 
For mine the thousand tongues of Immortality.

Malvidio Malatesta


martes, 20 de enero de 2015

Leonela Relys

Falleció Leonela Relys, creadora del método cubano de alfabetización `Yo, sí puedo´ y Heroína de la República de Cuba

La destacada pedagoga cubana, creadora del método de alfabetización «Yo, sí puedo», falleció en La Habana este sábado víctima de cáncer

· AYER 18:01
EDUCACIÓNLATINOAMERICA

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La destacada pedagoga cubana Leonela Inés Relys Díaz, creadora del método de alfabetización «Yo, sí puedo», con el cual han aprendido a leer y escribir más de ocho millones de iletrados en el mundo, favorecidos por la vocación solidaria de la Revolución Cubana, falleció en La Habana este sábado víctima de cáncer.
Cuando se hable de vocación de enseñar no podrá obviarse a la Doctora Leonela, nacida en Camagüey el 20 de abril de 1947, y quien con solo 15 años se sumó al ejército de alfabetizadores que en 1961 convirtieron a Cuba en el primer país libre de analfabetismo y luego, con su peculiar ingenio, creó el mencionado método de alfabetización.
Se convirtió en la coordinadora general de esa labor en Haití y posteriormente en la República Bolivariana de Venezuela, así como contribuyó a la implementación del programa en otros países como Bolivia, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Guinea Bissau y Colombia. El mismo ha sido contextualizado con apoyo de especialistas en más de 30 naciones.
Por el resultado de su trabajo, la Unesco le confirió a Cuba la Mención Honorífica Rey Seijong y posteriormente el Premio Rey Seijong.
La Doctora Leonela representó a nuestra patria en distintos congresos y eventos nacionales e internacionales, alcanzó la categoría de Doctora en Ciencias Pedagógicas y publicó más de 20 libros para la educación.
Militante del Partido Comunista de Cuba, en su fructífera vida laboral recibió múltiples condecoraciones, entre las que se destacan las órdenes Frank País de Primero y Segundo Grado, que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba, así como la Orden Ana Betancourt y las medallas Trabajador Internacionalista, Conmemorativa 40 Aniversario de las FAR y José Tey, así como el título de Heroína del Trabajo de la República de Cuba.
Igualmente, por su contribución a la alfabetización en el mundo, fue acreedora de lauros otorgados por Venezuela, Panamá, España, Nicaragua, Argentina y Haití, entre otros muchos países.
Su cadáver se encuentra expuesto en la funeraria de Calzada y K, en el Vedado, y su sepelio será a las 7:45 a.m. de este domingo, en el Panteón de la Central de Trabajadores de Cuba del Cementerio de Colón, en La Habana.
Maestra de generaciones
Una ofrenda floral del líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, acompañó las honras fúnebres de Leonela Inés Relys Díaz, creadora del método Yo, sí puedo. Sus restos descansan en el Panteón de la Central de Trabajadores de Cuba del cementerio de Colón, en La Habana
Lissy Rodríguez – Granma.- Para escribir la historia de la educación cu­bana en el siglo XX, y hablar sobre sus más genuinos logros, debe mencionarse el método de alfabetización “Yo, sí Puedo”, y junto con él a su creadora: la pedagoga Leonela Inés Relys Díaz, fallecida el pasado sábado víctima de cáncer.
La Doctora en Ciencias Pedagógicas, autora de más de 20 libros para la educación, fue coordinadora general del método en Haití y la República Bolivariana de Venezuela, pero ade­más contribuyó a su aplicación en Bolivia, Nicaragua, Panamá, República Dominicana, Guinea Bissau y Colombia.
Como se conoció hace unos meses por Granma, 8 203 324 personas de 30 naciones se han alfabetizado con el programa, gracias a una metodología que se concibió para ser contextualizada a la cultura y el país en que se aplique.
Su amor y entrega por el magisterio, su aporte a la superación profesional y la alfabetización en el mundo, y a la conformación de un pensamiento educativo latinoamericano, la hicieron acreedora de lauros entregados por Ve­ne­zuela, Panamá, España, Nicaragua, Argen­tina y Haití, entre otros países.
La doctora Leonela recibió, como mérito a su trabajo, la Mención Honorífica Rey Seijong y el Premio Rey Seijong, otorgados por la Unesco. Además, representó a Cuba en nu­merosos congresos y eventos nacionales e internacionales.
Quien con solo quince años se sumó a la campaña de alfabetización, tiene entre sus con­decoraciones las órdenes Frank País de Primer y Segundo Grado, otorgadas por el Consejo de Estado de la República de Cuba; la Orden Ana Betan­court, y las medallas Tra­ba­jador Interna­cio­nalista, Conmemo­rati­va­ 40 Aniversario de las FAR, y José Tey.
La incansable militante del Partido, Héroe de la República de Cuba, y maestra luchadora Leonela Inés Relys Díaz, dejó para la historia una obra que es orgullo y bandera de la nación cubana: la lucha por desterrar el analfa­be­tismo.
Juventud Rebelde –

Reinier Gerritsen

Un aplauso para la gente que lee libros de papel en el metro

Un fotógrafo caza fotos de los lectores del suburbano de Nueva York. El resultado queda como un mágico homenaje

Era 2011 y Reinier Gerritsen, un fotógrafo holandés, empezó a observar un cambio en el metro de Nueva York. Era sutil, pero poco a poco, los smartphones y los e-book estaban haciéndose dominantes en el ambiente. Armado con su cámara, comenzó a retratar lo que veía como una especie en vías de extinción- “leer es muy común en el metro y cada vez veía menos y menos libros impresos-, el lector parapetado tras el volumen en tapa dura o edición de bolsillo, atento al mundo que toma forma en su imaginación. La exposición que recoge este trabajo se llama, lógicamente, El último libro.
Hombre leyendo 'Guía para el autoestopista galáctico', de Douglas Adams
“Es muy interesante la combinación entre una cara y un libro, además de la postura corporal”, contesta en un correo electrónico, “ya que siempre sacas conclusiones, como alguien que no esperabas leyendo un título determinado o pensar que, si está ocultando la portada, está con 50 Sombras de Grey”. Aclara que cierta gente ve el libro como “una pieza de ropa, con la que mandar un mensaje”, como algunos que “no les importaba ser fotografiados, pero con uno diferente al que llevaban”.
Mujer leyendo 'Anna Karenina' de León Tolstoi / REINIER GERRITSEN
En sus imágenes, entre el ecosistema de iPhones, Kindles y Samsungs, surge una mujer rubia, con cara de disgusto, viajando por la saga de Ender del controvertido Orson Scott Card. En otra, una lectora de 100 años de soledad de Gracia Márquez se enfrenta, espalda contra espalda, con Anthem, de la egoísta racional y musa del neoliberalismo Ayn Rand. Murakami, Austen, Voltaire... “Fue muy difícil encontrar a Philip Roth, es mi escritor favorito y tardé bastante en verlo”.
Mujer leyendo 'Cien años de soledad', de Gabriel García Márquez / REINIER GERRITSEN
Pero, ¿tiene ventajas tiene leer en libro físico sobre uno digital en el ambiente suburbano o es solo una forma de romanticismo, de resistir el paso del tiempo? Es innegable que los e-book suponen una enorme ayuda para la espalda. Ir cargando por ahí una edición completa deGuerra y paz en la mochila puede ser malo para la salud, así como sujetarlo mientras el vagón va dando vaivenes. Por otro lado, si con esos meneos el dispositivo electrónico se va al suelo, lo más probable es que se rompa, pero si lo hace el enorme volumen con la historia de los Bolkonsky y los Rostov, el damnificado será el pie de un viajero.
Un hombre leyendo a Kurt Vonnegut / REINIER GERRITSEN
El libro es, además, un objeto con una navegabilidad increíble, con el índice marcando los capítulos y los contenidos. Se demuestra en que años después, en un libro amado, el lector es capaz de encontrar esos pasajes que le encandilaron simplemente abriendo el libro, algo que con un aparato electrónico se antoja mucho más complicado. Además, tienen esa increíble capacidad de no necesitar energía eléctrica. En un trayecto de una hora al final de la jornada laboral, una edición de bolsillo de John le Carre nunca se cerrara sola, pero su versión electrónica puede quedarse sin batería.
Una mujer leyendo a Neil Velez / REINIER GERRITSEN
Otro punto a favor, al menos para los posturitas, es como apuntaba Gerritsen mandar un mensaje. En la pantalla de tu libro electrónico nadie puede distinguir entre Harry Potter y Orgullo y Prejuicio, pero es cierto que si lees en smartphone y se va la luz del metro, podrás seguir con tu lectura. Eso puede volverse en tu contra, por el llamado Síndrome de Fatiga Visual y los todavía desconocidos efectos a largo plazo puede tener pasarse todo el día mirando una pantalla retrolimuninada.
Un hombre leyendo 'They met at Gettysburg', de Edward J. Stackpole / REINIER GERRITSEN
 Al preguntarle que ventajas puede tener un libro real el electrónico, Gerritsen asegura no tener ni idea. No se define a si mismo ni de un lado ni de otro, sino como un “fotógrafo del metro” al que le sorprende que se lea con tanta frecuencia la Biblia y Suzanne Los Juegos del Hambre Collins.

jueves, 15 de enero de 2015

El enigmático mal de Constance, la mujer de Oscar Wilde

La correspondencia privada de la esposa del escritor revela que sufría esclerosis múltiple

Murió tras operarla un médico que pretendía curar en el útero problemas neurológicos


Constance Lloyd, fotografiada durante su estancia en Heidelberg en 1896, dos años antes de morir. / MERLIN HOLLAND (THE LANCET)
En aquellos días, el mundo no hablaba de otra cosa que de Cuba, los barcos de guerra de EE UU y la decadencia española como actor protagonista en el mundo. Era abril de 1898 y una mujer dolorida, mermada, casi derrotada, ponía sus últimas esperanzas de recuperación en un quirófano genovés, después de casi una década de combate contra una cruel y misteriosa enfermedad. Días después, moría Constance Holland incapaz de recuperarse de esa equivocada intervención. Nacida Constance Lloyd, fue con el apellido Wilde de su marido con el que comenzaron parte de sus desdichas, en un tiempo en el que algunos médicos trataban con recelo a la mujer solo por serlo.
Constance conoció a Oscar en una fiesta londinense en 1879. Los dos eran dublineses, inteligentes, audaces. Se casaron y tuvieron dos niños. Después de escribir obras de la calidad de El retrato de Dorian Gray, y mientras La importancia de llamarse Ernesto seguía en cartel en Londres, Óscar Wilde fue encarcelado por "grave indecencia" —homosexual— tras un humillante proceso. Constance, que ya se había hecho un nombre como escritora y feminista combativa, cambió su apellido y huyó del escándalo hasta Génova, llevando con ella a sus hijos y esa enfermedad que la vencía poco a poco. Las causas de su muerte se desconocían hasta ahora: se culpó a una caída por las escaleras y —mucho mejor para las malas lenguas— una sífilis que le hubiera contagiado su marido.

Estoy cansada de los médicos y de que ninguno descubra qué hacer conmigo", confesaba
Ahora, la memoria de Constance se recupera y todas esas leyendas quedan aparcadas gracias al trabajo de su nieto Merlin Holland, dedicado a limpiar con verdades (incluso científicas) la sombra de escándalo y oprobio que todavía persigue a sus abuelos. Sin embargo, entristece todavía más si cabe ese final al conocer su desdichado historial médico, reconstruido por Holland y la doctora Ashley Robins a partir de 130 cartas que ella se cruzó con su hermano Otho. Robins ya descifró las causas de la muerte de Óscaren un artículo en la revista The Lancet en 2000 —desmintiendo también que hubiera muerto por culpa de la sífilis— y ahora, en esta misma revista, desentraña síntoma a síntoma los males de Constance. Esclerosis múltiple fue su enfermedad, pero no la causa de su muerte.
Los primeros problemas empezaron en 1889, con un episodio de cojera en la pierna izquierda que la obligó a usar un bastón. Tras dos años tranquilos, unos intensos dolores (sobre todo en los brazos) la postraron en la cama. Ya en 1893, volvía el severo malestar, con dolores de cabeza y espalda. Un año después, sus problemas de movilidad se agravaban y, coincidiendo con el proceso a Óscar, caminar ya era un suplicio. Es 1895, está en Génova y se pone en manos de un ginecólogo llamado Luigi Maria Bossi, que logra recuperarla momentáneamente gracias a un procedimiento que no se detalla en la correspondencia que sirve de base para este estudio. Ella hablaba de "reumatismo" y "neuralgia", ¿y se deja intervenir por un ginecólogo para remediarlo? Saltan las alarmas.

Desesperada, se puso en manos de un ginecólogo especializado en extirpar ovarios para luchar contra enfermedades mentales
Durante una estancia en Heidelberg se somete a unas extrañas curas —pero en boga—, que incluyen baños y electricidad, pero los especialistas siguen sin dar con el origen de sus males. "Estoy cansada de los médicos y de que ninguno descubra qué hacer conmigo", escribe Constance a su hermano a finales de 1896. De vuelta a Génova, el dolor es intenso, tiene temblor en los brazos, dolores de cabeza, fatiga extrema, episodios de parálisis facial... "Durante los primeros siete años, el cuadro clínico fue dominado por episodios agudos intermitentes seguidos por largos períodos de recuperación; en los últimos dos años se convirtió en una discapacidad permanente con deterioro gradual", escribe Robins en The Lancet. "Un diagnóstico probable es la esclerosis múltiple", resuelve la especialista.
Todo indica que padecía esta enfermedad con la que hoy cargan más de dos millones de personas en todo el mundo. La esclerosis múltiple ya estaba descrita desde 1868 pero, sin duda, su diagnóstico no estaba tan extendido como hubiera necesitado Constance. Porque todavía le esperaba lo peor. Agotada, recuperó el contacto con Bossi, médico de gran reputación que, al margen de otros logros, estaba convencido junto a otros muchos colegas de que el sistema reproductor femenino podía inducir locura —"locura pélvica", histeria—, cuyo remedio era la extirpación de ambos ovarios. Bien entrado el siglo XX, Bossi seguía curando enfermedades neurológicas y mentales con operaciones ginecológicas. Algunos síntomas de la señora Holland le hicieron pensar a Bossi que un tumor uterino provocaba la debilidad de sus piernas.

Los síntomas que Constance describe en las cartas a su hermano encajan con la esclerosis múltiple, que ya se conocía en la época
Desesperada, se dejó operar el 2 de abril de 1898, casi un año después de la excarcelación de Óscar. El resultado de la intervención, desastroso, dejó a Constance sufriendo vómitos intratables. Deshidratada y sin suero intravenoso, fue debilitándose hasta morir el día 7 de abril. Una feminista pionera moría víctima de las malas artes de un médico que buscaba el origen de los males en el sexo de las mujeres.
Otho Holland, golpeado y hundido por la muerte repentina de su hermana, contempla un litigio contra el cirujano "pero fue disuadido porque Constance había aceptado voluntariamente la operación, después de que Bossi le convenciera de que la cirugía aliviaría sus discapacidades", escriben Holland y Robins. El ginecólogo italiano, que siguió con sus prácticas a pesar del rechazo de sus colegas, sería suspendido por mala praxis 20 años después de la muerte de Constance. En 1919, el marido celoso de una paciente mataba a Bossi en su consulta, tras hacer lo mismo con ella y justo antes de suicidarse.

martes, 13 de enero de 2015

La Gran Contradicción de La Medicina

La Gran Contradicción de La Medicina, que nadie quiere afrontar…


Este es un asunto controvertido, que provoca reacciones airadas y muchas veces irreflexivas. Podríamos considerarlo casi como un tema tabú en nuestra sociedad, pues nos enfrenta con una de esas “verdades inviolables” y comúnmente aceptadas que sostienen el Sistema en pie. Y todo arranca de una pregunta bien simple… ¿Cómo gana dinero un médico o un farmacéutico?


Y es que responder a esta pregunta nos lleva de cabeza a una de las paradojas más absurdas del mundo actual. Pues resulta que tu médico o tu farmacéutico solo ganan dinero cuando estás enfermo. De hecho, toda la industria de la medicina y la farmacia ganan dinero gracias a la enfermedad.
Llegados a este punto, una mente con una mínima capacidad de raciocinio debería preguntarse: si la medicina y la farmacia ganan dinero con la enfermedad ¿qué interés pueden tener estas grandes industrias en que estemos sanos?
Es un argumento tan lógico y obvio que resulta indignante y incluso descorazonador que nadie quiera aceptarlo como una realidad.
Para comprender mejor las implicaciones de este razonamiento, profundicemos un poco más, utilizando la lógica más simple.
Si relacionamos el negocio de la medicina y la farmacia con el estado de sus pacientes, veremos que sus ganancias se dirimen a través de 3 ecuaciones básicas:
ENFERMO = DINERO
SANO = POSIBLE GANANCIA FUTURA
MUERTO = GANANCIA NULA
Eso dibuja 2 esquemas de negocio básicos:
A-En el primero, se gana dinero gracias a la alternancia cíclica en el estado Sano-Enfermo de los pacientes. A mayor frecuencia en la aparición del estado “enfermo”, mayores oportunidades de ingreso cíclicas.

B-En el segundo
, aún más óptimo, se gana dinero gracias a la enfermedad continuada en el tiempo, es decir, a la enfermedad crónica.
En ambos casos, es esencial ofrecer la suficiente calidad de vida al paciente para que siga sufragando el tratamiento y ante todo, evitar o posponer su muerte, pues ésta significaría el fin de los ingresos.
Queda claro pues, que la salud completa, en ningún caso implica ganancias.
En cambio, la enfermedad, siempre las garantiza.
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Sabemos que éste es un argumento chocante, pero por más vueltas que le demos, es la pura realidad.
Quizás deberíamos dejar de calificar a la medicina y a la farmacia como “ciencias de la salud” y empezar a llamarlas “ciencias de la enfermedad”, ¿no?
Evidentemente, no estamos diciendo que los médicos no se interesen por la salud de sus pacientes o que promuevan la proliferación de enfermedades.
Los médicos, como personas y como profesionales quieren lo mejor para sus pacientes y aplican todos sus conocimientos, procedentes de la educación recibida, en devolver la salud a las personas enfermas.
Pero la clave reside precisamente aquí. En la educación recibida por parte de los médicos. Es decir, en cómo se les han transmitido los conocimientos.
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Porque lo cierto es que desde que acceden a la facultad de medicina, son entrenados y educados para formar parte de la industria médico-farmacéutica y adaptarse a sus lógicas de funcionamiento, de la misma forma que un soldado es entrenado y educado para formar parte de un ejército y adaptarse a sus lógicas de funcionamiento.
Siguiendo estas mismas lógicas, la industria farmacéutica gana inmensas cantidades de dinero gracias a la enfermedad, de la misma manera que la industria armamentística gana inmensas cantidades de dinero gracias a la guerra.
Y llegados hasta aquí, ¿no resultaría muy ingenuo pensar que la industria farmacéutica promueve la salud? ¿O es que acaso alguien imagina a un fabricante de armas promoviendo la paz en el mundo?
Como vemos, la relación y la influencia que ejerce la industria armamentística sobre el mundo militar, es análoga a la que ejerce la industria farmacéutica sobre el mundo de la medicina. Ambas industrias instrumentalizan a aquellos que “usan sus productos” en el ejercicio de su desempeño profesional.
No es disparatado pensar que utilizarán parte de su inmenso poder económico en influir en la educación o programación de los médicos y los farmacéuticos, aquellos que el día de mañana deberán seguir garantizando que el esquema de negocio continúe.
Así pues, es lógico pensar que todo el conocimiento relativo a la medicina y a la farmacia está orientado para adaptarse a la lógica de negocio “enfermedad=dinero”.
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Sin duda habrá lectores que se estarán tirando de los pelos de la cabeza.
Para empezar, porque aceptar esta realidad choca con sus concepciones más profundamente arraigadas.
Sería tanto como admitir que la ciencia puede pervertirse por amor al dinero. Algo inconcebible en la mente inocente de muchas personas, que creen que el mundo de la ciencia es algo puro e incólume, poblado por hombres sabios e íntegros que como ángeles ataviados con batas blancas, ponen su intelecto al servicio del bienestar humano de forma desinteresada.
A estas personas, deberíamos recordarles que TODAS las armas del mundo, tanto convencionales como de destrucción masiva han sido creadas por científicos. TODOS los desastres ambientales, desde los vertidos petrolíferos hasta la contaminación química o radiactiva, habrían sido imposibles sin la implicación directa del mundo científico, al servicio de la codicia más desenfrenada.
El mundo de la ciencia no está formado por seres superiores, sino por personas normales, tan corruptas, codiciosas e inconscientes como lo pueda ser cualquier otro colectivo humano.
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Pero volvamos a centrarnos de nuevo en el mundo de la medicina y en la perversa lógica “enfermedad=dinero” y a los argumentos que pueden esgrimirse en contra de ésta afirmación.
Sin duda, habrá muchas personas que afirmarán que: “la enfermedad es consustancial a la vida humana y a la naturaleza y que la actividad de la medicina consiste, precisamente, en luchar contra la enfermedad”
Es decir, concluirán que el cometido de las industrias médica y farmacéutica es luchar contra las enfermedades y que por lo tanto, de forma lógica y natural, la inevitable aparición de la enfermedad reporta beneficios a ambas industrias, sin que ellas tengan la culpa de ello.
¿Pero sería posible que la medicina y la farmacia centraran sus esfuerzos y su negocio en lasalud y no en la enfermedad?
Vamos a razonarlo.
Para que este modelo fuera factible, el médico solo debería ganar dinero mientras el paciente estuviera sano.
Y dejar de ganarlo mientras estuviera enfermo.
Las 3 anteriores ecuaciones del negocio médico-farmacéutico se transformarían en las siguientes:
ENFERMO = GANANCIA NULA
SANO = DINERO
MUERTO = GANANCIA NULA
Así, el médico centraría sus esfuerzos en que sus pacientes mantuvieran la salud todo el tiempo, previniendo la enfermedad antes de que ésta apareciera y por lo tanto estudiando y atacando suscausas y no sus consecuencias.
Y en el caso de que el paciente cayera enfermo, el médico se esforzaría en devolverlo lo más pronto posible a su estado saludable, para volver a ganar dinero con él y mantener su prestigio profesional.
El papel del farmacéutico sería complementario y consistiría, básicamente, en suministrar aquellos productos necesarios para fortalecer y prolongar la salud del paciente, y en su caso, los necesarios para combatir la enfermedad cuando ésta apareciera.
Como podemos deducir, según este modelo, el farmacéutico estaría más relacionado con el mundo de la nutrición que con el de la química.
Esta forma de funcionar, que a mucha gente le puede parecer fantasiosa, ya ha funcionado con anterioridad.
Recordemos que en la antigua China, los médicos cobraban un salario por mantener sanos a sus pacientes y dejaban de percibirlo cuando éstos enfermaban, hecho que repercutía negativamente en su prestigio profesional y por lo tanto, en sus ganancias.
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¿Te parece, pues, un modelo absurdo?
¿Más absurdo que una industria médico-farmacéutica que sólo gana dinero cuando estás enfermo?
Evidentemente, tal y como está estructurada nuestra sociedad actual, este modelo resulta muy difícil de aplicar, a pesar de resultar mucho más lógico y potencialmente beneficioso para el paciente.
Y llegados aquí, quizás deberíamos preguntarnos: ¿porqué desde sus inicios la medicina optó por un modelo en el que la ganancia se asocia a la enfermedad y no a la salud?
Y la respuesta no puede ser más triste: todo gira alrededor del poder.
La enfermedad es un período excepcional de crisis en la vida de una persona, en la que el enfermo, desesperado, se muestra dispuesto a ceder o pagar lo que sea necesario para salvar su vida y el médico se erige en la única figura con capacidad para conseguirlo.
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Por esa razón la medicina centra su actividad en la enfermedad, porque es la situación crítica que implica mayor acaparamiento de poder y autoridad, fluyendo desde el paciente hacia el medico.
Lo hemos visto a lo largo de la historia, donde incluso reyes y emperadores se han inclinado ante sus galenos.
En cambio, si la medicina centrara sus esfuerzos en mantener la salud del paciente, la situación de crisis asociada a la enfermedad correría en contra del médico, pues durante su transcurso perdería prestigio social y desaprovecharía esa oportunidad única en la que el enfermo está dispuesto a conceder mayor dinero, poder y autoridad a su médico.
Por lo tanto, la medicina no ha evolucionado alrededor del concepto de salud; lo ha hecho alrededor de la autoridad y el prestigio social.
Y de las ganancias que éstos acarrean.
Y estos beneficios solo se pueden obtener a través de la enfermedad.
Un funcionamiento completamente opuesto al que debería ser.
Ésta es la gran contradicción de la medicina.
Se basa en mecanismos tan simples que cualquier persona puede entenderlos.
Sin embargo y a pesar de tenerlo enfrente de nuestras narices, el mundo sigue cerrando los ojos a ésta realidad tan obvia.
Y es que el mundo no está lleno de ciegos, sino de personas que no quieren abrir los ojos…
(Periodismo Alternativo)

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