Quetzalcóatl: La serpiente que vuela
Quetzalcóatl, el dios emplumado, enseñó a los hombres los secretos del maíz, la escritura, las estrellas. Fue el portador de la sabiduría, del equilibrio entre la tierra que nos sostiene y el cielo que nos inspira. Pero también sufrió la traición, el exilio y la pérdida, recordándonos que la luz y la caída suelen ir de la mano.
Hoy Quetzalcóatl vive en aquellos que construyen conocimiento para todos, en quienes enseñan sin esperar recompensas, en los que buscan reconciliar el mundo material con el espiritual, la acción con la reflexión. Es la fuerza que nos invita a no destruir lo que amamos, a respetar la tierra mientras soñamos con el cielo, a dar sin perder nuestra esencia.
Su mito nos dice que el verdadero poder no está en dominar, sino en compartir; que la grandeza no es conquista, sino servicio; que la sabiduría se mide en sacrificio y en humildad. En un mundo donde la prisa y la codicia intentan silenciar la voz de la conciencia, Quetzalcóatl nos recuerda que la luz que damos puede cambiar destinos.
Mantra de Quetzalcóatl:
“Vuelo entre la tierra y el cielo, y en mi camino enseño a ver lo invisible.”
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