Me gusta saludar por lo que empieza más que por lo que termina.
Me gusta más la esperanza que la melancolía.
Me gustan más los proyectos que los fracasos.
Me gusta pensar que adelante hay más vida.
Lo decimos todos los años: diciembre no es un mes fácil.
Corridas,
angustias, excesos, conflictos de lealtad, los que no están, los que
están solos, los que están con alguien, pero mal, los que deben estar
con quien no quieren estar.
Y algunos, más sobrios, más frugales, que entendieron por dónde va la cosa:
Por
no forzar lo que no sale, por no imponerse una felicidad que, en
ocasiones, no se siente, por entender que no se juzga el amor de las
personas queridas porque no puedan levantar contigo la copa el 31 a las
12.
Pensemos más bien en
comienzos, en cuaderno nuevo, en ropa a estrenar, en sacarnos de encima
lo que ya no sirve, lo que ocupa espacio inútil.
El mundo cambia rápido, a veces tanto que no llegamos a comprenderlo.
Pero es una buena oportunidad para ir cambiando junto con los demás.
Para juntarnos a pensar, a hacer, sentir, dar, amar.
Para
rebelarnos contra lo injusto, para ser un poco más libres, para ganar
más consideración por los demás, para respetar y ser más inclusivos, más
solidarios, para abrir la cabeza y pensar distinto.
Mirá cuántas cosas podemos hacer juntos. El mundo está cambiando, sí.
No te preguntes si es para mejor o no.
No pasa por afuera, tú eres parte y serás los cambios de los que participes.
Serás
los amores y las relaciones que quieras construir, los amigos que
elijas, las causas en las que milites, los tiempos que decidas tomarte
para ti.
No camines rápido, no vas a aprovechar más el tiempo, al revés, se pasará sin que lo veas.
Así
que en estos días, cuando todos corran al supermercado y a los centros
comerciales, anda al parque, camina lento, mira el cielo, escucha los
pájaros, observa a los demás.
Y dale la bienvenida a lo nuevo... Estás de estreno.
EDUARDO GALEANO
(1940 - 2015)
(1940 - 2015)
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