Los dragones que ignoramos
Ursula
K. Le Guin escribió: «Quienes niegan la existencia de los dragones
suelen ser devorados por ellos. Desde dentro». A simple vista, puede
parecer un juego literario, un símbolo fantástico, pero en realidad es
una metáfora profunda sobre la relación humana con la realidad y con los
peligros que preferimos no ver.
Los
dragones no son criaturas míticas aquí, sino los problemas, los
conflictos, los miedos y las injusticias que nos rodean. Negarlos,
ignorarlos o fingir que no existen no los hace desaparecer; al
contrario, los internalizamos. Se convierten en fuerzas invisibles que
nos devoran lentamente, transformándose en ansiedad, culpa, frustración o
complicidad silenciosa con aquello que debería ser confrontado. Quienes
creen que la negación es un escudo, terminan atrapados en su propia
ceguera.
Esta metáfora es
especialmente relevante en el ámbito social y político. La corrupción,
la desigualdad, la violencia estructural o la manipulación mediática son
“dragones” que muchos prefieren ignorar. No verlos no evita que
existan; solo hace que sus efectos nos alcancen de formas más sutiles y
dañinas. Quienes cierran los ojos ante estas realidades terminan siendo
devorados desde dentro, por un sistema que no comprenden o que han
decidido no enfrentar.
Pero
la advertencia de Le Guin no es solo pesimista; también es una llamada a
la valentía y a la conciencia. Reconocer la existencia de los dragones
es el primer paso para enfrentarlos, para no permitir que nos corroan
desde dentro. Significa mirar la realidad con honestidad, aceptar los
riesgos y actuar, aunque el peligro sea intimidante. Quien hace esto,
aunque no pueda eliminar todos los dragones, al menos evita ser devorado
por ellos.
En resumen,
la frase de Le Guin nos recuerda que la negación es un refugio ilusorio.
Los dragones existen, aunque no queramos verlos, y su poder sobre
nosotros solo disminuye cuando tenemos el coraje de enfrentarlos. La
verdadera valentía no consiste en ignorar los peligros, sino en
reconocerlos y decidir cómo vivir a pesar de ellos.
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