martes, 27 de enero de 2026

 Los dragones que ignoramos


Ursula K. Le Guin escribió: «Quienes niegan la existencia de los dragones suelen ser devorados por ellos. Desde dentro». A simple vista, puede parecer un juego literario, un símbolo fantástico, pero en realidad es una metáfora profunda sobre la relación humana con la realidad y con los peligros que preferimos no ver.

Los dragones no son criaturas míticas aquí, sino los problemas, los conflictos, los miedos y las injusticias que nos rodean. Negarlos, ignorarlos o fingir que no existen no los hace desaparecer; al contrario, los internalizamos. Se convierten en fuerzas invisibles que nos devoran lentamente, transformándose en ansiedad, culpa, frustración o complicidad silenciosa con aquello que debería ser confrontado. Quienes creen que la negación es un escudo, terminan atrapados en su propia ceguera.

Esta metáfora es especialmente relevante en el ámbito social y político. La corrupción, la desigualdad, la violencia estructural o la manipulación mediática son “dragones” que muchos prefieren ignorar. No verlos no evita que existan; solo hace que sus efectos nos alcancen de formas más sutiles y dañinas. Quienes cierran los ojos ante estas realidades terminan siendo devorados desde dentro, por un sistema que no comprenden o que han decidido no enfrentar.

Pero la advertencia de Le Guin no es solo pesimista; también es una llamada a la valentía y a la conciencia. Reconocer la existencia de los dragones es el primer paso para enfrentarlos, para no permitir que nos corroan desde dentro. Significa mirar la realidad con honestidad, aceptar los riesgos y actuar, aunque el peligro sea intimidante. Quien hace esto, aunque no pueda eliminar todos los dragones, al menos evita ser devorado por ellos.

En resumen, la frase de Le Guin nos recuerda que la negación es un refugio ilusorio. Los dragones existen, aunque no queramos verlos, y su poder sobre nosotros solo disminuye cuando tenemos el coraje de enfrentarlos. La verdadera valentía no consiste en ignorar los peligros, sino en reconocerlos y decidir cómo vivir a pesar de ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

Buscar este blog