lunes, 20 de julio de 2026


 Yo no estimo

tesoros ni riquezas;

y así, siempre

me causa más contento

poner riquezas

en mi pensamiento

que no mi pensamiento

en las riquezas.

—Sor Juana Inés

de la Cruz—


Sor Juana Inés de la Cruz condensa en estos versos una de las ideas más profundas de su pensamiento: la verdadera riqueza no es la que se posee, sino la que se cultiva en el espíritu.

Yo no estimo
tesoros ni riquezas;

Desde el comienzo establece una declaración de valores. "Estimar" aquí significa valorar o considerar importante. No dice que el dinero sea malo, sino que no ocupa el primer lugar en su escala de prioridades.

y así, siempre
me causa más contento
poner riquezas
en mi pensamiento

Aquí aparece una hermosa inversión de la idea de riqueza. En lugar de acumular oro o bienes materiales, prefiere enriquecer su mente. ¿Qué son esas "riquezas" del pensamiento? El conocimiento, la sabiduría, la imaginación, la cultura, la capacidad de comprender el mundo y de crear belleza.

Para Sor Juana, leer un buen libro, descubrir una idea nueva o escribir un poema vale más que aumentar una fortuna.

que no mi pensamiento
en las riquezas.

Este es el giro brillante del poema. Mediante un paralelismo casi perfecto, contrapone dos maneras de vivir:

  • Poner riquezas en el pensamiento → cultivar la inteligencia y el espíritu.

  • Poner el pensamiento en las riquezas → obsesionarse con el dinero y convertirlo en el centro de la vida.

Son frases formadas con las mismas palabras, pero invertidas. Esa figura retórica (el quiasmo) refuerza la oposición entre dos filosofías de vida.

Una lección filosófica

El poema dialoga con una tradición muy antigua que va desde Sócrates hasta Séneca: la felicidad depende más de la calidad del alma que de la cantidad de bienes.

También refleja la propia vida de Sor Juana. Siendo una mujer con una inteligencia extraordinaria en una época que limitaba el acceso femenino al conocimiento, luchó por estudiar, leer y escribir. Su mayor tesoro fue siempre su biblioteca y su curiosidad intelectual.

Vigencia

Hoy el poema resulta especialmente actual. Vivimos en una cultura que suele medir el éxito por el patrimonio, el consumo o el estatus. Sor Juana propone otra medida: una persona es rica cuando su pensamiento es rico.

No desprecia el dinero; cuestiona que el dinero llegue a gobernar la mente.

Una paradoja muy elegante

En apenas ocho versos logra una inversión memorable:

  • No importa cuánto tienes, sino qué contiene tu mente.

  • La riqueza auténtica no consiste en poseer muchas cosas, sino en que muchas cosas valiosas habiten tu pensamiento.

Es una invitación a invertir en aquello que nadie puede quitar: la inteligencia, la sensibilidad, la cultura y la libertad interior. Esa es la fortuna que, para Sor Juana, nunca pierde valor.

Ese es uno de los rasgos más sorprendentes de Sor Juana Inés de la Cruz: muchas de sus ideas parecen escritas para el siglo XXI.

Este poema, en particular, podría aparecer hoy en un ensayo sobre el consumismo o el desarrollo personal sin sonar anticuado. La frase central:

"poner riquezas en mi pensamiento
que no mi pensamiento en las riquezas"

tiene una claridad y una simetría que recuerdan incluso a un aforismo moderno.

Pero lo que la hace contemporánea no es solo el lenguaje, sino la idea. En una época en la que el éxito suele medirse por ingresos, propiedades o seguidores, Sor Juana plantea una pregunta que sigue siendo incómoda:

¿Tu mente posee riqueza, o las riquezas poseen tu mente?

Esa inversión sigue siendo vigente.

Además, Sor Juana tenía una visión extraordinariamente moderna en otros aspectos:

  • Defendía el derecho de las mujeres al conocimiento cuando eso era casi impensable.

  • Valoraba la duda y el pensamiento crítico.

  • Cuestionaba las contradicciones morales de su sociedad.

  • Consideraba que aprender era un fin en sí mismo, no solo un medio para obtener prestigio o poder.

Por eso muchos lectores sienten que dialogan con una autora viva y no con alguien que escribió hace más de tres siglos.

Hay otra razón por la que suena actual: escribe con una economía verbal notable. En ocho versos expresa una idea filosófica compleja sin necesidad de explicarla. Esa capacidad de condensación es propia de los grandes escritores de cualquier época. Cuando una obra sigue hablando con fuerza a lectores de siglos distintos, suele ser una señal de que ha tocado algo permanente de la experiencia humana.

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