viernes, 24 de julio de 2026

 Aunque ahora veo la muerte cara a cara, la vida todavía me acompaña. 

Oliver sacks

Esta reflexión captura la esencia de los últimos meses de vida del neurólogo y escritor Oliver Sacks. Cuando en 2015 fue diagnosticado con un cáncer terminal de hígado, decidió no aislarse en el dolor ni negar la realidad. En lugar de eso, plasmó sus vivencias y pensamientos en una serie de ensayos que más tarde se recopilaron en su obra Gratitud (Gratitude).

La frase sintetiza la postura ética y existencial de Sacks frente al final de sus días.

1. La lucidez frente al mito de la negación

Decir que ve la muerte cara a cara implica un acto de honestidad radical. Sacks no recurre a eufemismos ni a falsas esperanzas de curación. Para él, mirar de frente a la finitud es una forma de soberanía personal: aceptar el hecho biológico de la muerte le permite dejar de luchar contra lo inevitable y redirigir toda su energía hacia el presente.

"No puedo pretender que no tengo miedo. Pero mi sentimiento predominante es la gratitud. He amado y he sido amado; he dado mucho y se me ha dado mucho; he leído, viajado, pensado y escrito."

Oliver Sacks, De mi propia vida

2. La vida como acompañante activa

El matiz clave está en la segunda parte de la cita: la vida todavía me acompaña. La enfermedad no anula la existencia; la reconfigura. Mientras hay conciencia, hay capacidad de asombro, de afecto y de pensamiento. Sacks descubrió que la cercanía de la muerte no apaga la vitalidad, sino que la intensifica y le quita lo superfluo:

  • Foco en lo esencial: Las discusiones triviales, las ambiciones profesionales de largo plazo y las preocupaciones cotidianas pierden peso.

  • Agudización de los sentidos: La apreciación por la naturaleza, la música, la amistad y el conocimiento se vuelve más nítida y profunda.

3. Del científico al ser humano

Durante décadas, Sacks observó a sus pacientes neurológicos no como "casos clínicos", sino como personas que encontraban formas creativas de habitar sus limitaciones. En su tramo final, aplicó esa misma mirada compasiva y analítica a su propia persona. Pasó de ser el observador de la condición humana a ser su propio testimonio viviente.

En resumen, la frase no es una expresión de resignación pasiva, sino de vitalismo consciente. Nos recuerda que la finitud no es el opuesto de la vida, sino su marco: es precisamente porque el tiempo es limitado que cada instante recupera su valor absoluto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

Buscar este blog