viernes, 17 de julio de 2026

 «Tu padre se muere. Ha venido el médico y ha dicho que no pasará de veinticuatro horas.» Entre incrédulo y aliviado, colgué el teléfono mientras la voz entera de mi madre todavía resonaba resignada en mi cabeza. A medio asearme, me vestí tan rápido como pude mientras pensaba que el momento para el que todos nos habíamos estado preparando durante los últimos años finalmente había llegado. Todos sabíamos que aquello, antes o después, era lo que tenía que ocurrir, pero ahora, cuando estaba a punto de pasar, me parecía casi imposible que pudiera suceder. Imposible. Aturdido, bajé las escaleras de casa corriendo y me metí en el coche. 

Ramón Gener.   


Este fragmento de Ramón Gener capta con una precisión brutal una paradoja psicológica universal: la diferencia entre la preparación mental y la realidad del impacto.

El texto plantea un escenario perfecto para un análisis filosófico y existencial estructurado en tres ejes principales:

1. La paradoja de la muerte esperada (Cronicidad vs. Acontecimiento)

El narrador menciona que era un momento para el que "todos nos habíamos estado preparando durante los últimos años". En la filosofía esto nos enfrenta al concepto del tiempo. Cuando una enfermedad se prolonga, la muerte se convierte en una abstracción, en una posibilidad futura constante.

Sin embargo, cuando el médico pone un límite temporal exacto ("veinticuatro horas"), esa abstracción se transforma en un acontecimiento inminente. La mente humana es capaz de procesar la idea de la muerte, pero se resiste a procesar el instante de la muerte. Por eso, aunque racionalmente se sabe que va a ocurrir, al presentarse la realidad surge el cortocircuito mental: "me parecía casi imposible que pudiera suceder".

2. La dualidad emocional: Incredulidad y Alivio

El inicio es demoledor: "Entre incrédulo y aliviado...".

  • El alivio: Lejos de ser un acto de egoísmo, el alivio en los procesos de agonía prolongada (o cuidados paliativos) es una respuesta humana natural. Es el reconocimiento del fin del sufrimiento del ser querido y, también, del fin del desgaste emocional y físico de los cuidadores (lo que en psicología se conoce como el "duelo anticipado").

  • La incredulidad: Funciona como un mecanismo de defensa inmediato. El estoicismo, por ejemplo, nos habla de la Premeditatio Malorum (anticipar los males para que no nos sorprendan). El fragmento demuestra que, por mucho que un filósofo o una persona intente anticipar la muerte, la psique se autoprotege bloqueando la asimilación inmediata del hecho para poder seguir actuando (vestirse, bajar las escaleras, conducir).

3. La aceleración del tiempo físico frente a la parálisis del tiempo interno

El contraste final del texto es puramente cinematográfico y profundamente filosófico: la madre habla con una voz "resignada" (un tiempo estancado, aceptado), mientras el narrador se viste "tan rápido como pude", baja las escaleras "corriendo" y se mete en el coche.

Hay una urgencia física por correr hacia el destino, pero dentro de su cabeza el pensamiento está "aturdido" e inmóvil ante lo "imposible". Es la desconexión entre el tiempo cronológico (el reloj que descuenta esas 24 horas) y el tiempo psicológico (la parálisis existencial ante la pérdida del padre, que representa arqueotípicamente el origen y la seguridad).

El fragmento nos recuerda una verdad que filósofos como Martin Heidegger plantearon: somos seres-para-la-muerte, sabemos que es nuestra única certeza absoluta, y aun así, cuando nos mira de frente, siempre nos resulta completamente ajena e imposible.

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