W. Somerset Maugham (1874-1965) fue uno de los escritores británicos más leídos del siglo XX. Novelista, dramaturgo, cuentista y viajero incansable, poseía una rara habilidad para observar a las personas con la precisión de un cirujano y la ironía de alguien que sabía que todos escondemos alguna contradicción.
Nació en París, hijo de padres británicos. Quedó huérfano siendo niño y fue enviado a vivir con un tío, un clérigo severo, en Canterbury. Tartamudeaba y sufrió una infancia solitaria. Esa sensación de ser un observador más que un protagonista marcaría toda su literatura.
Aunque estudió medicina en St Thomas' Hospital, nunca ejerció durante mucho tiempo. Mientras atendía a pacientes de los barrios pobres de Londres descubrió que cada persona llevaba una novela escondida. Decidió escribirlas.
Su fama llegó con la novela Of Human Bondage, una obra parcialmente autobiográfica sobre un joven que busca sentido a su vida mientras lucha contra la dependencia emocional, el deseo y la frustración. Hoy es considerada una de las grandes novelas de formación de la literatura inglesa.
También escribió clásicos como:
The Moon and Sixpence, inspirada libremente en la vida de Paul Gauguin.
The Razor's Edge, sobre la búsqueda espiritual después de la guerra.
The Painted Veil, una historia de amor, culpa y redención en China.
Decenas de cuentos ambientados en las colonias británicas del sudeste asiático y el Pacífico.
Durante las dos guerras mundiales trabajó para la inteligencia británica, una experiencia que más tarde inspiró relatos de espionaje. Viajó por Europa, Asia, América y Oceanía, convencido de que un escritor debía conocer el mundo antes de pretender explicarlo.
Su estilo era limpio, elegante y sin adornos innecesarios. Mientras otros escritores buscaban deslumbrar con el lenguaje, Maugham prefería que fueran los personajes quienes brillaran.
Decía:
"Hay tres reglas para escribir una novela. Desgraciadamente, nadie sabe cuáles son."
Muchos críticos de su época lo acusaron de ser demasiado comercial porque vendía millones de ejemplares. Sin embargo, el tiempo ha sido generoso con él: hoy es reconocido como uno de los mejores narradores de historias en lengua inglesa y un maestro del cuento moderno.
Quizá su mayor talento fue este: mirar a los seres humanos sin idealizarlos ni condenarlos. En sus libros nadie es completamente héroe ni completamente villano. Todos, de una u otra forma, intentan encontrar un lugar en un mundo que casi nunca cumple sus promesas. Esa mirada, lúcida y compasiva a la vez, sigue haciendo que sus obras se lean con la misma frescura un siglo después.
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