viernes, 10 de julio de 2026

 Todo lo negativo

hay que eliminarlo,

aunque sea tu amigo

tu padre

tu madre

tu hijo

o tu amor.

(Como se destruye un virus o dos)

Porque si se vuelve contra ti,

no es tu amigo

ni tu padre

ni tu madre

ni tu hijo

ni tu amor. 

 Gloria Fuertes


Este poema de Gloria Fuertes posee la crudeza y la precisión de una incisión quirúrgica. A primera vista, parece un manifiesto de desapego radical, casi despiadado. Sin embargo, al pasarlo por el tamiz del psicoanálisis y la psicoterapia existencial, lo que emerge no es crueldad, sino un desgarrador intento de supervivencia psíquica.

Analicemos estos versos bajo la mirada de Sigmund Freud, Irvin Yalom y Gabriel Rolón.

1. La mirada de Freud: La ruptura de la ambivalencia y el imperativo del Yo

Para Freud, los vínculos humanos más profundos —padre, madre, hijo, amor— están estructurados por la ambivalencia afectiva: coexisten el amor y el odio. El poema de Fuertes choca de frente con esta realidad. Cuando dice "Aunque sea tu amigo / tu padre / tu madre...", está tocando los objetos primarios, los cimientos de nuestro aparato psíquico.

En términos freudianos, el poema describe una defensa radical ante un objeto persecutorio.

Cuando el vínculo se vuelve destructivo, el Yo se enfrenta a una decisión de vida o muerte psíquica. La metáfora del virus es profundamente freudiana: el virus es algo que se introduce en el organismo (o en la mente) y parasita sus recursos. Si ese objeto primario (la madre, el padre) se "vuelve contra ti", el Yo debe recurrir a una escisión drástica para no ser destruido por la culpa o la neurosis. Es el imperativo de la autoconservación: mutilar el vínculo para salvar al Yo.

2. La mirada de Yalom: La responsabilidad existencial y el aislamiento

Irvin Yalom abordaría este poema desde una de las mayores angustias existenciales: la libertad y la responsabilidad. Yalom sostiene que somos los autores de nuestra propia vida y que curarse implica asumir la responsabilidad de nuestros límites.

Desde esta perspectiva, el poema es un acto de soberanía existencial absoluto:

  • El precio de la libertad: Romper con un hijo o un padre devenidos en "lo negativo" es quizás el acto de libertad más terrorífico y costoso que puede experimentar un ser humano. Al eliminar lo que destruye, el individuo acepta el aislamiento existencial definitivo.

  • Renuncia a la ilusión: Fuertes desmiente la ilusión de que los roles de sangre o los títulos amorosos garantizan el bienestar. Yalom diría que el poema es una confrontación directa con la realidad despojada de mitos protectores: un padre o un hijo pueden ser destructivos, y aceptarlo es el primer paso para salir de la sumisión y el autoengaño.

3. La mirada de Rolón: El dolor de la pérdida necesaria y el desengaño

Gabriel Rolón suele repetir una premisa fundamental en su clínica: "El amor no todo lo puede, y a veces, el amor no alcanza". Este poema es, esencialmente, una radiografía de ese límite.

Rolón analizaría el texto desde el concepto del duelo y el desengaño:

  • Desarmar el rol: El poema dice "si se vuelve contra ti, no es tu amigo / ni tu padre...". Rolón explicaría que aquí hay una deconstrucción del estatuto simbólico. Un padre que destruye deja de operar como padre; un amor que daña deja de ser amor. El poema desarma la trampa neurótica de justificar el maltrato bajo el ala del "parentesco" o el "afecto".

  • La destrucción del virus: Comparar el vínculo dañino con un virus apela a la noción de Rolón sobre las "pérdidas necesarias". Hay dolores que curan y alivios que matan. Cortar ese lazo duele como una amputación, pero es una destrucción necesaria para frenar la hemorragia del sufrimiento neurótico. No es odio; es el límite ético del amor propio.

Síntesis Psicoanalítica

Gloria Fuertes no hace una invitación ligera al egoísmo. Al contrario, escribe desde la herida de quien ha descubierto que los roles sagrados no eximen de la perversión o el daño.

Pasado por el diván, este poema deja de ser una declaración fría para convertirse en un grito de trinchera: cuando el lazo de sangre o el pacto amoroso se transforman en una fuerza que deshace la subjetividad, la distancia no es una opción de desamor; es la última frontera de la cordura.

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