También las artes resultan inútiles porque, total, tampoco solventaremos el cambio climático o las guerras comerciales escuchando la Sinfonía n.º 3 de Mahler o solazándonos con El cuarteto de Alejandría. La filosofía tampoco aclara la situación porque los filósofos no aportan conocimiento sino, más bien, todo lo contrario: complican las cosas, se entregan a disquisiciones complejas sobre el sentido de la vida, la responsabilidad de nuestros actos o la libertad, y se atreven a dudar.
Antonio Stiges
vamos a desmenuzar ese fragmento con calma, porque contiene varias ideas interesantes… pero también varias trampas retóricas.
Primero el texto dice, en esencia:
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Las artes son inútiles porque no solucionan problemas prácticos como el cambio climático o las guerras comerciales.
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La filosofía tampoco ayuda porque complica las cosas y no aporta conocimiento.
Ese argumento tiene tres problemas filosóficos fuertes.
1. Confunde utilidad inmediata con valor
Decir que el arte es inútil porque no resuelve el cambio climático es un criterio extremadamente estrecho de utilidad.
Siguiendo esa lógica, también serían inútiles:
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la amistad
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el amor
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la contemplación de la naturaleza
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la literatura
Porque ninguna de esas cosas reduce directamente emisiones de CO₂.
Pero la experiencia humana no funciona así.
Por ejemplo, escuchar la Sinfonía n.º 3 de Mahler de Gustav Mahler no resuelve una guerra, pero sí puede:
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ampliar la sensibilidad
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generar empatía
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transformar la forma en que alguien percibe el mundo
Y la historia muestra que las transformaciones culturales preceden muchas veces a las políticas.
Las artes no cambian el mundo como una ley o una máquina.
Cambian a las personas que luego cambian el mundo.
2. El argumento ignora que la filosofía estructura el pensamiento
El autor dice que los filósofos complican las cosas.
Pero eso es precisamente lo que hacen cuando un problema es realmente complejo.
Tomemos tres preguntas que menciona implícitamente:
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libertad
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responsabilidad
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sentido de la vida
Sin filosofía, esas cuestiones se resuelven de manera instintiva o ideológica.
Por ejemplo:
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¿Qué es justicia?
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¿Qué justifica una guerra?
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¿Qué significa progreso?
Toda política, toda ciencia aplicada y toda ética pública descansa sobre supuestos filosóficos.
Incluso cuando alguien desprecia la filosofía…
está usando filosofía sin darse cuenta.
3. Hay una caricatura de la filosofía
Decir que los filósofos no aportan conocimiento es simplemente falso.
Campos enteros nacieron de la filosofía:
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lógica (base de la informática)
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teoría del conocimiento
-
filosofía de la ciencia
-
ética médica
-
filosofía política
Sin preguntas filosóficas previas, ni siquiera sabríamos qué significa conocer algo científicamente.
4. El texto usa ironía provocadora
Hay que reconocer algo: probablemente Antonio Stiges está usando provocación intelectual.
Cuando menciona obras como:
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El cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell
lo hace para contrastar alta cultura con problemas globales.
Pero el contraste es un falso dilema:
no es
arte o resolver problemas,
sino
arte y resolver problemas.
5. Un punto donde sí podría tener razón
Donde su crítica podría tener algo de verdad es aquí:
a veces el mundo intelectual se vuelve autorreferencial, encerrado en debates que no tocan la realidad.
Muchos filósofos escriben para otros filósofos.
Pero de ahí a decir que la filosofía no sirve hay un salto enorme.
Conclusión
El texto de Stiges funciona más como provocación cultural que como argumento sólido.
Su error central es pensar que solo tiene valor lo que produce resultados técnicos inmediatos.
Pero la civilización humana no se sostiene solo con tecnología.
Se sostiene también con:
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arte
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pensamiento
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imaginación
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preguntas incómodas
Y esas cosas no resuelven directamente los problemas del mundo…
pero sin ellas ni siquiera sabríamos qué mundo queremos construir.
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