martes, 1 de septiembre de 2026

 Piensa en un jugador de béisbol novato que gana 500.000 dólares al año. Es, según cualquier definición, rico. Pero pongamos que juega en el mismo equipo que Mike Trout, que tiene un contrato de 430 millones de dólares a doce años. En comparación, el novato está sin blanca. Pero ahora fijémonos en Mike Trout. 36 millones de dólares al año es una cantidad increíble de dinero. Pero para entrar en la lista de los diez gestores de fondos de inversión libre mejor pagados en 2018 tenías que ganar al menos 340 millones de dólares en un año.   

Esas son las personas con quienes Trout y compañía podrían comparar sus ingresos. Y el gestor de fondos que gana 340 millones al año se compara con el top cinco de gestores de fondos de inversión libre, que en 2018 ganaban por lo menos 770 millones de dólares. 

Esos gestores top pueden fijarse en personas como Warren Buffett, cuya fortuna personal aumentó en 3.500 millones de dólares en 2018. Y alguien como Buffett podría fijarse en Jeff Bezos, cuyo patrimonio neto aumentó en 24.000 millones de dólares ese mismo año: una cantidad que equivale a más dinero por hora de lo que aquel «rico» jugador de béisbol ganaba en todo un año.

La conclusión es que el techo de la comparación social es tan alto que en la práctica nadie lo alcanzará jamás. Lo que significa que es una batalla que nunca se puede ganar, o que la única forma de ganarla es no librarla ya de entrada: aceptar que puedes tener suficiente, incluso si eso es menos de lo que tiene la gente a tu alrededor. 

Morgan Housel 

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