Suele decirse que los griegos inventaron la tragedia, pero esta afirmación es cierta sólo desde el punto de vista del arte. La verdadera tragedia nació mucho antes, con el aliento del primer ser humano que llegó a la vida, este lapso que va de una inexistencia a la otra. Nada éramos antes de nacer y nada seremos después de morir, al menos desde el punto de vista psicológico. Eso que llamamos «Yo» cada vez que hablamos de nosotros, contiene nuestra memoria consciente e inconsciente, las herencias emocionales que nos aguardaban aún antes de que naciéramos, las huellas que nos ha dejado la infancia, y los miedos y deseos que hoy nos condicionan, alientan y definen.
Nos
ha tocado habitar un tiempo breve y complejo que al universo parece
importarle bien poco, y sin embargo es lo único que tenemos.
La vida sólo es tiempo. Por eso, quien juega con nuestro tiempo juega con nuestra vida.
Gabriel Rolón
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