jueves, 17 de septiembre de 2026

 Todo se hunde en la

niebla del olvido,

pero cuando la

niebla se despeja,

el olvido está lleno

de memoria.

Mario Benedetti    


Esta hermosa y paradójica frase de Mario Benedetti se adentra en la compleja naturaleza de la memoria humana, el tiempo y el desamor (o la pérdida), usando la niebla como el eje metafórico central.

1. La metáfora de la niebla y el olvido

"Todo se hunde en la niebla del olvido..."

Benedetti no define el olvido como un vacío absoluto o una pantalla en blanco, sino como niebla. La niebla no destruye el paisaje; solo lo oculta, lo difumina y lo vuelve inaccesible temporalmente. Cuando decimos que algo "se hunde" en ella, da la sensación de una pérdida progresiva, de algo que se va diluyendo pacientemente bajo el peso del tiempo.

2. La tregua del tiempo

"...pero cuando la niebla se despeja..."

Este es el giro poético. La niebla no es permanente. En la psicología humana (y en la nostalgia benedettiana), el olvido absoluto es casi un mito. Siempre hay un detonante —un olor, una canción, una fecha, un rincón de la ciudad— que disipa esa bruma de forma inesperada.

3. La paradoja final: El olvido habitado

"...el olvido está lleno de memoria."

Aquí radica la genialidad del oxímoron (unir dos conceptos opuestos). Benedetti nos dice que el olvido no es la ausencia de recuerdos, sino el contenedor que los guarda.

  • El olvido como latencia: Lo que creíamos superado o borrado simplemente estaba esperando. Al despejarse la bruma, descubrimos que los recuerdos seguían intactos, habitando silenciosamente ese espacio que llamábamos "olvido".

  • La imposibilidad de borrar el pasado: El autor sugiere que intentar olvidar es, a menudo, una forma de mantener vivo lo vivido. No se puede vaciar el alma de lo que alguna vez la llenó; solo se le puede cubrir con el velo del tiempo.

Conclusión

Es un poema brevísimo sobre la vulnerabilidad del ser humano ante sus propios recuerdos. Benedetti, con su habitual estilo directo y cotidiano, nos recuerda que el olvido es una ilusión protectora: creemos que hemos olvidado para poder seguir caminando, pero la memoria siempre permanece al acecho, densa y completa, justo debajo de la superficie.

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