lunes, 10 de octubre de 2022

 Sin embargo, los pensamientos no siempre son una representación adecuada de los acontecimientos reales. Por lo tanto, un ligero cambio en nuestra forma de pensar puede ejercer un gran impacto en nuestra felicidad. Lo sé porque uno de los momentos más felices en mi vida tuvo lugar cuando mi hermoso y clásico Saab quedó completamente destrozado en un accidente. Amaba ese coche. Era un Turbo 900 de color verde y capota beige, y un día en que Nibal lo conducía chocó frontalmente con un camión. Mi juguete desapareció, pero me sentí terriblemente feliz porque los airbags, los cinturones de seguridad y el resto de los elementos de seguridad por los que Saab era conocido funcionaron exactamente como debían, y Nibal salió del coche sin un arañazo. Perdí mi coche, pero ¿y qué? ¡Mi amada esposa salió ilesa! Ahora piensa en esto: si mi coche hubiera quedado destrozado mientras estaba aparcado en algún lugar, sin nadie dentro, yo me habría quedado hecho polvo. Los resultados habrían sido los mismos —un coche destruido y Nibal ilesa—, pero mi experiencia habría sido muy diferente. El hecho en sí mismo era irrelevante. Lo importante era mi forma de mirarlo. Por lo tanto, aquí tenemos la pregunta del millón: si los acontecimientos siguen siendo lo que son, pero cambiar nuestra forma de verlos altera nuestra experiencia, ¿podremos ser felices alterando nuestra forma de pensar? ¡Claro que sí! De hecho, es lo que ocurre constantemente.

 Mo Gawdat


 

viernes, 7 de octubre de 2022

 “Cuando expresemos nuestra gratitud nunca debemos olvidar que el reconocimiento más grande no está en pronunciar las palabras, sino en vivirlas.”

 JOHN F. KENNEDY


 

 Volviendo a la pregunta anterior, el porqué de las cosas suele estar en un acto pasado, y traerlo al presente probablemente no sirva para cambiarlo. No sé muy bien de dónde viene la creencia de que cuando sepamos por qué nos ha pasado algo o por qué hacemos lo que hacemos podremos cambiarlo. Lo que sí sé es que intentar saberlo requiere mucha energía y es poco útil. Eso me suena a: «Vete a tu cuarto a reflexionar y hasta que no sepas por qué te hemos castigado no salgas». Descubrir el porqué es muy útil si te interesa el conocimiento per se, pero preguntarse el porqué una y otra vez sólo ayuda al subconsciente a buscar razones por las que seguir haciendo lo que hacemos o seguir sintiéndonos como nos sentimos. En el caso de mi amiga, preguntarse el porqué era darle al subconsciente el permiso para justificar el acto de criticar una y otra vez, y así seguir con ese hábito bajo excusas como: «Criticas porque los demás lo hacen y así te sientes aceptada» o bien: «Criticas porque muchas veces no tienes nada que decir y así rompes el silencio». Puras justificaciones. Las respuestas a las preguntas que empiezan por «¿por qué?» suelen ser una excusa o una creencia y no nos ayudan a cambiar. Si, en vez de eso, formulamos la pregunta: «¿Cómo hago para cambiarlo?», el subconsciente tiene una tarea completamente distinta, que es buscar maneras de cambiar la situación. De esta manera la atención está en el cambio y lo que obtenemos son las formas de hacerlo

jueves, 6 de octubre de 2022


 

 Buda no tenía respuesta para el enigma de la creación. En gran parte, el atractivo que ha ejercido sobre millones de personas de todo el mundo durante dos mil quinientos años deriva de esa razonable negativa a intentar responder preguntas para las que no hay respuesta. «¿Es el universo eterno o no lo es, o ambas cosas?». «¿Es el universo espacialmente infinito o no infinito, ambas cosas o ninguna de las dos?». Buda incluía estas preguntas en la lista de catorce interrogantes para los que no tenía respuesta.

    «¿Acaso te he dicho alguna vez —preguntaba Buda— ven, sé mi discípulo y te revelaré el principio de las cosas?». «Señor, no lo has hecho». «¿Acaso tú me has dicho alguna vez me convertiré en tu discípulo para que me reveles el comienzo de las cosas?». «Señor, no lo he hecho». Su única finalidad, recordaba Buda a su discípulo, era «la destrucción total del mal». «Así pues —seguía Buda— no tiene importancia que se revele el comienzo de las cosas… por tanto, ¿para qué puede servir que se revele cuál es el comienzo de las cosas?».

Mo Gawdat

 


El trabajo de Ed Diener y Richard Easterlin sobre la correlación entre el bienestar subjetivo y los ingresos sugiere que, en Estados Unidos, el bienestar subjetivo aumenta proporcionalmente a los ingresos, pero solo hasta cierto punto. Sí, suena terrible tener que trabajar en dos sitios diferentes para poder permitirse un apartamento minúsculo y un Honda cascado mientras se devuelven los préstamos por estudios. Pero una vez que tu renta alcanza el ingreso medio anual per cápita —que en Estados Unidos es de setenta mil dólares en la actualidad—, el bienestar subjetivo se estanca. Es cierto que ganar menos puede atenuar tu sensación de bienestar, pero ganar más no necesariamente te hará más feliz.1 Lo que sugiere que todos los productos caros que los anunciantes nos dicen que son fundamentales para nuestra felicidad —un teléfono móvil mejor, un coche deslumbrante, una casa enorme, un vestuario digno de cierto estatus— en realidad no son tan importantes.


martes, 4 de octubre de 2022

Jean Cocteau


 

 La tercera razón por la que los otros infunden en nosotros sentimientos de antagonismo es que privan al individuo de su sentido de dominio y de primacía. Como todos sabemos, los otros no hacen necesariamente lo que deseamos, pues tienen sus propios planes ni comparten del todo nuestras creencias ni nuestro sentido de lo que es importante. De hecho, pueden ver el mundo de un modo radicalmente distinto al nuestro y por lo regular se resisten a nuestras tentativas de obtener algún beneficio de ellos, ¡y eso no nos gusta! Sartre se sirve de numerosas imágenes para ilustrar la influencia que la aparición de otra conciencia tiene en la psique del individuo. Valiéndose de una metáfora médica, afirma que la presencia de otros causa una "hemorragia" en el universo individual, una fisura que provoca que se "desintegre" el mundo que el individuo conoce". De modo similar, define al otro como el "desagüe" por el que desaparecen el sentido del mundo y el sentimiento de seguridad del individuo.

T E Lawrence







 















viernes, 30 de septiembre de 2022

Frederic Beigbeder



"El amor es una catástrofe magnífica: saber que te vas a estrellar contra una pared y acelerar a pesar de todo, correr hacia tu propio desastre con una sonrisa en los labios. El amor es la única decepción programada, la única desgracia previsible que deseamos repetir"

F Beigbeder

 Cuando uno tiene un niño impedido, libra una constante batalla emocional entre darle nuevas experiencias y protegerlo de las heridas, y el fracaso. Nuestra vida con Eric no es la excepción. A pesar de sus limitaciones, que incluyen usar una silla de ruedas y manipular poco su mano derecha, Eric tiene un gran espíritu positivo. Y muchas veces los que titubeamos al intentar cosas nuevas somos Nancy y yo, en vez de él. Hace unos cinco años, Nancy tuvo la idea de que lleváramos a Eric a esquiar. Una amiga le contó acerca de un lugar en Park City, Utah, llamado National Ability Center [Centro Nacional de Habilidades]. Allí le ofrecen a las personas impedidas instrucción y asistencia para esquiar en la nieve, nadar, jugar tenis, esquiar en el agua, montar a caballo, navegar en balsas, y otras actividades. Ella pensaba que la experiencia sería muy buena para la autoestima de él. Tengo que reconocer que desde el mismo principio dudé de ello. Sabiendo cuán difícil es el deporte para mí, se me hacía difícil imaginarme a Eric disparado por una montaña de más de tres mil metros. Y saber que un golpe en la cabeza de Eric podría causarle un ataque que lo llevaría al hospital para otra cirugía cerebral no ayudaba en nada. Pero Nancy tenía fe en que él podía hacerlo; y cuando ella cree, él también. Así que salimos a intentarlo. Cuando llegamos a Deer Valley, y conocimos algunas de las personas que trabajan en el National Ability Center, comencé a sentirme un poco mejor. Eran profesionales y muy positivos, y nos mostraron el equipo que Eric usaría, un tipo de esquí doble con un asiento moldeado. Lo pondrían en una silla y manejaría usando una barra unida a unos esquís en una horqueta. Cuando comenzamos a llenar los formularios, nos paralizamos parcialmente al leer la renuncia voluntaria que decía que Eric estaría «involucrado en actividades que incluían arriesgarse a heridas serias, impedimentos permanentes y muerte». Eso hizo que el riesgo pareciera muy posible, pero ya en ese momento Eric estaba muy emocionado y no queríamos que nos viera titubeando. Luego de ajustar a Eric con una cinta fuerte en su esquí doble y darle algunas instrucciones, Stephanie, su joven instructora, lo llevó a la colina de aprendices. Unos diez minutos después, nos emocionamos al ver a Eric bajando por la colina con una gran sonrisa en su rostro. Estábamos tan orgullosos de él que lo saludamos chocando las manos y dándole palmadas en la espalda. Me dije: No fue tan malo. Entonces volvieron a salir. Lo que no sabíamos era que esta vez iría al tope de la montaña. Esperamos al pie de la colina. Y esperamos. No estábamos seguros si íbamos a verlo bajar en sus esquís o en una camilla con la patrulla de la montaña. Finalmente, después de unos treinta minutos, lo vimos con Stephanie salir y esquiar hasta el pie de la loma. Sus mejillas estaban rojizas, y sonreía como el gato Cheshire. Le gustaba. «Papá, muévete» dijo mientras pasaba volando. «Voy a subir de nuevo». Eric esquió todos los días durante ese viaje. Es más, un día al terminar de esquiar, nos dijo: —Hoy Stephanie no me subió a la montaña. —Oh—dijo Nancy—, ¿entonces quién esquió contigo? —Un tipo con una sola pierna—respondió Eric. —¡Qué!—gritó Nancy—. ¿Cómo que un tipo con una sola pierna? —Anjá—dijo Eric—, un tipo con una sola pierna. Y entonces Eric se sonrió juguetonamente y dijo: —¿Quieres saber cómo perdió su pierna? ¡En una avalancha! Eric esquía cada año desde entonces, y su vida no ha sido igual. Ahora tiene la confianza que jamás tuvo, y está dispuesto a intentar casi cualquier cosa. Nada tres días a la semana, levanta pesas, juega balompié, y hace otro tipo de cosas. Me parece que uno podría decir que adoptó como suyo el refrán del National Ability Center: «Si puedo hacer esto, ¡puedo hacer cualquier cosa!»



 

 «La disposición de causas y consecuencias de este mundo es tan inescrutable que un impuesto de dos peniques sobre el té, aplicado injustamente en una parte aislada, cambia la condición de todos sus habitantes».


 

lunes, 26 de septiembre de 2022

 No llames a los hombres pecadores y no lo serán: Tú sólo eres el creador de los pecados; Tú eres quien te imaginas amar a los hombres, quien los arrojas en el fango del crimen; Tú eres quien los hace viciosos o virtuosos, humanos o inhumanos, y Tú eres quien los salpicas con la baba de tu posesión; porque Tú no amas a los hombres, sino al Hombre. Yo te lo digo: no has visto jamás pecadores, sólo los has soñado. Yo derrocho mi autodisfrute porque creo deber servir a otro que Yo, porque me creo deberes para con él y me creo llamado al sacrificio, a la abnegación, al entusiasmo. Pues bien, si no sirvo ya a ninguna Idea, a ningún Ser superior, dicho está que tampoco serviré ya a ningún hombre, salvo -y en otros casos- a Mí. Y así no es sólo por el ser o por la acción, sino incluso por la conciencia por lo que soy el Único. Te corresponde más que lo divino, lo humano, etcétera; te corresponde lo que es tuyo. Considérate más poderoso que todo aquello por lo que se te hace pasar y serás más poderoso; considérate más y serás más. No estás simplemente destinado a todo lo divino y autorizado a todo lo humano, sino que eres poseedor de lo tuyo, es decir, de todo lo que puedes apropiarte con tu fuerza.



 

 

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?  Un frenesí.
¿Qué es la vida?  Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


Nota: Fragmento de La vida es sueño

viernes, 23 de septiembre de 2022


 

 "No estoy.

No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
la afición al misterio,
el culto a la ceniza,
a cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
para lo inhabitado.

Cuando venga a buscarme,
díganle:
«se ha mudado»".

Oliverio Girondo | Visita


 

Hermann Hesse



“He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos…”
“He sido un hombre que busca y lo soy aún, pero no busco ya en las estrellas ni en los libros: comienzo a escuchar las enseñanzas que mi sangre murmura en mí. Mi historia no es agradable, no es suave ni armoniosa como las historias inventadas; sabe a insensatez y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que no quieren mentirse más a sí mismos…”


lunes, 19 de septiembre de 2022

Fernando Pessoa




Sigue tu destino,
riega tus plantas,
ama tus rosas.
El resto es la sombra
de árboles ajenos.

La realidad
es siempre más o menos
de lo que queremos.
Sólo nosotros somos siempre
iguales a nosotros mismos.

Suave es vivir solo.
Grande y noble es siempre
vivir simplemente.
Deja el olor en aras
como exvoto a los dioses.

Ve de lejos la vida.
No la interrogues nunca.
Que ella nada puede
decirte. La respuesta,
más allá de los dioses.

Mas serenamente
imita el Olimpo
en tu corazón.
Los dioses son dioses
porque no se piensan.

 El actual pico en el número de seres humanos puede tocar a su fin por una serie diversa de razones: el cambio climático, las enfermedades de nuevo cuño, los efectos secundarios de la gue­rra, la espiral descendente en la tasa de nacimientos o la combi­nación de todos estos factores y de otros todavía desconocidos. 

Sea lo que sea lo que ocasione su final, nuestra especie es una aberración:
[...] si la plaga humana es realmente tan normal como parece, la curva descendente debería ser un reflejo inverso de la curva de crecimiento poblacional. Esto significa que el grueso del colapso tendrá lugar a lo largo de poco más de cien años y que para el año 2150 la biosfera debería haber recuperado los niveles seguros de población de Homo sapiens previos a la plaga, de entre 500 y 1.000 millones de personas.
Los humanos son como cualquier otro animal de plaga. No pueden destruir la Tierra, pero pueden arruinar fácilmente el medio ambiente que los sostiene. Í.I más probable de los cuatro resultados de Lovelock es una versión modificada del primero de ellos: una en la que la Primatemaia disseminata se cura gracias a un descenso a gran escala en el número de seres humanos.

martes, 13 de septiembre de 2022

 —Siguiendo con la hermosa filosofía de Sara, su inolvidable madre, me han contado que, poco antes de morir le llamó a usted en la Nochebuena de 1985 y, en silencio y en soledad, le susurró algo bellísimo; digamos que fue su último consejo antes de morir. ¿Nos puede relatar aquel momento? Para mí, resultó ser algo sublime. De la gente que conozco, —me dijo, porque ella era muy mesurada en sus definiciones— eres el mejor hijo que he conocido en mi vida; es más, muero contenta porque cada día te pareces mucho más a lo que cantas y escribes. Ella no sabía leer ni escribir, pero como era tremendamente inteligente, aprendía párrafos enteros de la Biblia y los iba predicando por los pueblos. Es más, tenía su intrínseca filosofía y decía, “por nacer al revés siempre he sido rebelde, por eso no creo con nadie con estrellas en la frente” “prefiero caminar a pie que con caballo prestado, alguien, por aceptar una manzana, quedó para siempre endeudado”.

Facundo Cabral

Witold Pilecki

 




«He intentado vivir la vida de tal forma que, en la hora de mi muerte, pueda sentir alegría en vez de miedo».


lunes, 12 de septiembre de 2022

Robert Greene

 La gran feminista, filósofa y novelista Mary Wollstonecraft (1759-1797) creía que los seres humanos somos capaces de crear el futuro que imaginamos en el presente. En su corta vida imaginó un futuro en el que los derechos de las mujeres, y sobre todo sus facultades racionales, recibirían igual peso que los de los hombres. Su pensamiento en esos términos tuvo de hecho gran influencia en el futuro. Quizás uno de los ejemplos más asombrosos sea Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), científico, novelista y filósofo. Como Leonardo, Goethe aspiraba a un conocimiento universal que le permitiera dominar todas las formas de la inteligencia humana desarrolladas a lo largo de la historia, gracias a lo cual fue capaz no sólo de vislumbrar el futuro, sino también de comunicarse con quienes vivirían en él. Propuso una teoría de la evolución décadas antes que Darwin. Previó muchas de las grandes tendencias políticas de los siglos XIX y XX, entre ellas la unificación de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Imaginó numerosos adelantos tecnológicos y los efectos que tendrían en nuestro espíritu. Intentó vivir fuera de su tiempo y sus poderes proféticos fueron legendarios entre sus amigos.


Konrad Lorenz

 Hace muchos años, un experto maestro de ciegos, vienés por cierto, me refirió que algunos jóvenes habían perdido la vista al intentar suicidarse de un balazo en la sien, y que desde entonces ninguno de ellos había repetido semejante tentativa. No sólo siguieron viviendo todos ellos, sino que también maduraron de modo sorprendente hasta ser personas equilibradas e incluso felices. Conozco un caso similar concerniente a cierta señora que, en su juventud, se precipitó por la ventana con el propósito de suicidarse y se fracturó la columna vertebral; justamente desde aquel día llevó una existencia dichosa y humana a pesar de su grave lesión. Sin duda alguna la aparición de un impedimento difícilmente superable fue lo que les hizo estimar otra vez la vida a todos aquellos jóvenes abrumados por su aburrimiento.

    A decir verdad, no nos faltan los impedimentos en este mundo, y debemos superarlos si queremos atajar el hundimiento de la Humanidad; sin duda el triunfo sobre ellos será lo suficientemente costoso como para proporcionar satisfactorias situaciones de confirmación a cada uno de nosotros. Una misión perfectamente realizable de los medios educativos, debería consistir en divulgar la existencia de tales impedimentos.



 

martes, 6 de septiembre de 2022

 La buena gente no suele sospechar de los demás: no pueden imaginarse al prójimo haciendo cosas que ellos son incapaces de hacer; normalmente aceptan como explicación lo menos extraordinario y ahí se acaba todo. Por otro lado, la gente normal se inclina por ver al [psicópata] con un aspecto tan monstruoso como su mente, pero no hay nada más lejos de la realidad. […] Esos monstruos de la vida real suelen tener un aspecto y un comportamiento más corrientes que sus hermanos y hermanas normales; presentan una imagen virtuosa más convincente que la virtud misma, de la misma manera que una rosa de cera o un melocotón de plástico parecen más perfectos al ojo que el original que les ha servido de modelo.

 WILILAM MARCH, The Bad Seed

lunes, 5 de septiembre de 2022


 

  Cuando hace un momento nos oponíais lo «absoluto», afectabais un airecillo profundo, inaccesible, como si os debatieseis en un mundo lejano, con una luz, con unas tinieblas que os pertenecen, dueños de un reino al que nadie fuera de vosotros podría abordar. Nos dispensáis, a nosotros los mortales, unas pocas briznas de los grandes descubrimientos que acabáis de efectuar, algunos restos de vuestras prospecciones. Pero todas nuestras penas sólo logran haceros soltar ese pobre vocablo fruto de vuestras lecturas, de vuestra docta frivolidad, dc vuestra nada libresca y de vuestras angustias de prestado. Lo absoluto: todos nuestros esfuerzos se reducen a minar la sensibilidad que conduce a ello. Nuestra sabiduría -o, más bien, nuestra no-sabiduría- lo repudia; relativista, nos propone un equilibrio, no en la eternidad, sino en el tiempo. El absoluto que evoluciona, esa herejía de Hegel, se ha convertido en nuestro dogma, nuestra trágica ortodoxia, la filosofía de nuestros reflejos. Quien cree poder hurtarse a ella, da prueba de fanfarronería o ceguera. Arrinconados en la apariencia, a veces nos ocurre que abrazamos una sabiduría incompleta, mezcla de sueño e imitación. Si la India, para citar de nuevo a Hegel, representa «el sueño del espíritu infinito», el sesgo de nuestro intelecto, así como el de nuestra sensibilidad, nos obliga a concebir el espíritu encarnado, limitado a encaminamientos históricos, el espíritu sin más, que no abarca el mundo, sino los momentos del mundo, tiempo despedazado al que no escapamos más que a tirones, y cuando traicionamos nuestras apariencias. Como la esfera de la conciencia se encoge en la acción, nadie que actúe puede aspirar a lo universal, pues actuar es aferrarse a las propiedades del ser en detrimento del ser, a una forma de realidad en perjuicio de la realidad. El grado de nuestra liberación se mide por la cantidad de empresas de las que nos hemos emancipado, tanto como por nuestra capacidad de convertir todo objeto en un no-objeto. Pero nada significa hablar de liberación a partir de una humanidad apresurada que ha olvidado que no se podría reconquistar la vida ni gozar de ella sin haberla antes abolido.

 Cualquier cosa por debajo de una perspectiva contemplativa de la vida es un programa casi seguro de infelicidad. 

Padre Thomas Keating

 En cuanto una tecnología se introduce en la vida humana —ya sea el fuego, la rueda, el automóvil, la radio, la televisión o Internet— la cambia hasta extremos que nunca logramos com­prender plenamente. Puede que los coches se inventaran origi­nalmente para facilitar los viajes, pero pronto se convirtieron en objetos representativos de deseos prohibidos. Según Illich, «el estadounidense medio invierte 1.600 horas en recorrer 12.068 km: menos de 8 km por hora» —poco más de lo que podría recorrer por su propio pie—. ¿Qué es más importante hoy: el uso de los coches como medios de transporte o su uso como expresiones de nuestras ansias inconscientes de libertad personal y sexual y de li­beración final con una muerte repentina?

Resulta de lo más habitual lamentarse de que el progreso mo­ral no ha sabido mantenerse al nivel del conocimiento científico: si fuésemos más inteligentes o más morales, podríamos utilizar la tecnología con fines exclusivamente benignos. La culpa no la tie­nen nuestras herramientas, decimos, sino nosotros mismos.
Esto es cierto en un sentido. El progreso técnico deja un úni­co problema sin resolver: la debilidad de la naturaleza humana. 
Por desgracia, es un problema sin solución.

jueves, 1 de septiembre de 2022


 

 ¿Qué es el bien moral? Según Immanuel Kant, uno de los rasgos básicos del punto de vista moral es el compromiso con la realización del propio «deber». El término «deber» implica la presencia de dos fuerzas opuestas. Por una parte se encuentran los deseos, sentimientos e intereses espontáneos, incluidos los miedos y las animosidades, los celos y la inseguridad. Por otra parte, existe lo que creemos que debemos hacer, el tipo de persona que quisiéramos o tendríamos que ser. Con frecuencia, estas fuerzas opuestas entran en conflicto y, por ello, hacer lo debido puede resultar difícil o doloroso y exigir sacrificios de diversa índole. El individuo que se compromete a mantener un punto de vista moral, una perspectiva que corresponda al modelo ideal de comportamiento, es aquel que decide subordinar y, si hace falta, sacrificar los propios deseos, sentimientos e intereses personales en favor de las acciones correctas o porque busca convertirse en el tipo correcto de persona.

JAMES LAWLER 

 Barone: ¿Y que opina de Dios, Borges?


Borges: (Solemnemente irónico) ¿Es la máxima creación de la literatura fantástica! Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imaginó la teología. La idea de un ser perfecto, omnipotente, todopoderoso es realmente fantástica.

Sábato: Sí, pero podría ser un Dios imperfecto. Un Dios que no pueda manejar bien el asunto, que no haya podido impedir los terremotos. O un Dios que se duerme y tiene pesadillas o accesos de locura: serían las pestes, las catástrofes..

Borges: O nosotros. (Se ríen.) No sé si fue Bernard Shaw que dijo: God is in the making, es decir: "Dios está haciéndose".

Diálogos entre Borges y Sábato, Orlando Barone.

miércoles, 31 de agosto de 2022


 

 El amor es un combate perdido de antemano. Al principio, todo es hermoso, incluso tú. No das crédito a estar tan enamorado. Cada día trae consigo su liviana carga de milagros. Jamás nadie en el mundo había conocido tanta felicidad. La felicidad existe y es muy simple: consiste en un rostro. El universo sonríe. Durante un año, la vida no es más que una sucesión de soleadas mañanas, incluso cuando nieva por la tarde. Te dedicas a escribir libros sobre esta cuestión. Te casas, lo antes posible: ¿para qué reflexionar cuando uno es feliz? Reflexionar te entristece; la vida debe ganar la partida. El segundo año, las cosas empiezan a cambiar. Te has vuelto más tierno. Te sientes orgulloso de la complicidad que se ha establecido en tu pareja. Comprendes a tu mujer con sólo medias palabras; qué felicidad conformar un todo. En la calle, confunden a tu mujer con tu hermana: eso te halaga pero te va desgastando. Hacéis el amor cada vez menos y consideráis que no es grave. Estáis convencidos de que el fin del mundo está muy lejos. Defendéis el matrimonio delante de vuestros amigos solteros, que ya no os reconocen. Tú mismo, sin ir más lejos, ¿estás realmente seguro de reconocerte cuando recitas la lección aprendida de memoria y resistes la tentación de fijarte en las señoritas ligeras de ropa que iluminan la calle? El tercer año, ya no resistes la tentación de fijarte en las señoritas ligeras de ropa que iluminan la calle. Ya no hablas con tu mujer. Pasáis horas en el restaurante escuchando lo que cuentan en las mesas vecinas. Sales cada vez más: eso te proporciona la excusa para no tener que follar. Pronto llega el momento en que ya no puedes soportar a tu esposa ni un segundo más, ya que te has enamorado de otra. Sólo hay un punto en el que no te habías equivocado: efectivamente, la vida siempre tiene la última palabra. El tercer año trae consigo una noticia buena y otra noticia mala. La noticia buena: asqueada, tu mujer te abandona. La noticia mala: empiezas otro libro.

"Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca del Cuzco. Yo me había desprendido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano. Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitos cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado; Había quien quería un cóndor, y quien una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas, y no faltaban los que pedían un fantasma o un dragón. Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en la muñeca; -Me lo mandó un tío mío que vive en Lima -dijo. - ¿Y anda bien? -le pregunté. -Atrasa un poco -reconoció".

Eduardo Galeano, El libro de los abrazos


 

 

“Le enseñó lo único que tenía que aprender para el amor: que a la vida no la enseña nadie”.



domingo, 28 de agosto de 2022


 



"Cuando nacemos ya traemos la muerte escondida en el hígado o en el estómago o acá, en el corazón, que algún día va a pararse. También puede estar fuera sentada en algún árbol que todavía no crece pero que te va a caer encima cuando seas viejo".

 Macario (Ignacio López Tarso)



 "Soy un modesto, modestísimo, obrero del pensamiento, que acopio y ordeno materiales para que otros que vengan detrás de mí sepan aprovecharlos. La obra humana es colectiva; nada que no sea colectivo es ni sólido ni durable".


Miguel de Unamuno | Niebla (fragmento)

 


“…verás que no eres la primera persona a quien la conducta humana ha confundido, asustado, y hasta asqueado. Te alegrará y te animará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral y espiritualmente del mismo modo que tú. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si sabes dejar una huella. Se trata de un hermoso intercambio que no tiene nada que ver con la educación. Es historia. Es poesía”. J. D. Salinger




A un estudiante que quería saber qué pensaba del autor de Zaratustra, le dije que había dejado de leerlo desde hacía tiempo.¿Por qué?, me preguntó. Porque lo encuentro demasiado ingenuo... Le reprocho sus arrebatos y hasta sus fervores. Demolió ídolos para reemplazarlos por otros. Un falso iconoclasta con visos de adolescente, y no sé qué virginidad, qué inocencia inherentes a su carrera de solitario. Sólo observó a los hombres desde lejos. Si los hubiese visto de cerca, nunca hubiese podido concebir ni ponderar al superhombre, visión extravagante, si no grotesca, quimera o antojo que sólo podía surgir en la mente de quien no tuvo tiempo de envejecer, de conocer el desasimiento, el largo hastío sereno. Mucho más cercano encuentro a un Marco Aurelio. No vaciló entre el lirismo del frenesí y la prosa de la aceptación: encuentro mucho más consuelo, e incluso más esperanza, en un emperador fatigado que en un profeta fulgurante.

Emil M. Cioran | Del inconveniente de haber nacido

 


“Sécate las lágrimas y mira el fin con serenidad. Hubieras gozado más de la vida despreocupándote de la eternidad, pero es demasiado tarde. En este último instante goza al menos del prodigio de vivir en la verdad tangible antes de caer en la nada.”


🎬 El séptimo sello

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