lunes, 26 de diciembre de 2022

Fernando Pessoa

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 Fallé en todo.

Como no tuve propósito alguno tal vez todo fue nada.
Lo que me enseñaron
lo eché por la ventana del traspatio.
Ayer fui al campo con grandes propósitos.
encontré sólo hierbas y árboles
y la gente que había era igual a la otra.
Dejo la ventana y me siento en una silla. ¿En qué he de pensar?

¿Qué puedo saber de lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser esas mismas cosas que no podemos ser tantos!

¿Genio? En este momento
cien mil cerebros se creen en sueños genios como yo
y la historia no recordará, ¿quién sabe?, ni uno,
y sólo habrá un muladar para tantas futuras conquistas.
No, no creo en mí.
¡En tantos manicomios hay tantos locos con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna ¿puedo estar en lo cierto?
No, en mí no creo.
¿En cuántas buhardillas y no-buhardillas del mundo
genios-para-sí-mismos a esta hora están soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-sí, de veras altas y nobles y lúcidas-
quizá realizables,
no verán nunca la luz del sol real ni llegarán a oídos de la gente?

domingo, 25 de diciembre de 2022

Mario Benedetti

 


Tal vez, el autor más citado cuando se trata de dedicar poemas de amor; versos que él escribió especialmente para la persona más importante de su vida: su esposa, Luz López Alegre.

El beso que enamoró a Benedetti

El escritor uruguayo conoció a Luz cuando aún era adolescente. El acto que tomó ella, y por el cual quedaría totalmente enamorado, se produjo en un mal momento de salud para Benedetti: la ocasión en que enfermó de tifus. Pero para entender cómo sucedió todo, tenemos que retroceder algunos años.

Con dos meses de fiebres y diarreas, que incluso provocaron que perdiera 14 kilos, Luz decidió ir a visitarlo a su casa y besarlo, en aquellos labios resecos y sin importarle que podría contagiarse: “Hasta el momento, yo no había creído que fuese tan tierna, inconsciente y osada”, diría en alguna ocasión. Finalmente, en 1946, Mario Benedetti y Luz López se casarían y vivirían enamorados durante 60 años.


https://www.sopitas.com/entretenimiento/100-anos-nacimiento-mario-benedetti-luz-inspiro-escritor-uruguayo-poemas/

Ernesto Sabato

 “Si nos cruzamos de brazos seremos cómplices de un sistema que ha legitimado la muerte silenciosa”.



 Amar algo en exceso conduce al despilfarro; A las riquezas amasadas las sigue el saqueo... Quien conoce la satisfacción nunca puede ser humillado; Quien sabe cuándo detenerse nunca puede ser perecedero: Perdurará largo tiempo. 

Tao Te Ching, poema 44

viernes, 23 de diciembre de 2022

    QUIEN dirige una mirada retrospectiva a su vida pasada, en particular cuando así lo hace en la vejez, experimenta una sensación singularmente ambigua. Le parece que concluye algo que aún sigue, sin embargo..

    Es propio de la filosofía que, cuanto más verdadera llega a ser, tanto menos puede redondearse y alcanzar cabal desarrollo en el tiempo.
    El sujeto pensante, cuando ha llegado a viejo es cuando menos se siente acabado. Como decía Kant: Cuando hemos llegado al punto donde podemos comenzar de veras, tenemos que irnos y dejar que se haga cargo otra vez el principiante.
    Se tiene conciencia de no haber dicho aún lo esencial, de no haber dado aún con lo decisivo que se anuncia.
    La mirada retrospectiva filosófica se torna, así, un mejor punto de partida para planear la labor futura. El ensanchamiento de la razón se halla al margen del ciclo biológico. A un hombre viejo —paradójicamente— puede parecerle que sus experiencias espirituales abren a su mirada horizontes nuevos.

jueves, 22 de diciembre de 2022

Sólo cuando uno se harta de su enfermedad puede librarse de la enfermedad. El Sabio nunca está enfermo, porque está harto de su enfermedad y, por consiguiente, no enferma. 

Tao Te Ching, poema 71

Fernando Savater



 “Después de tantos años estudiando la ética, he llegado a la conclusión de que toda ella se resume en tres virtudes: coraje para vivir, generosidad para convivir, y prudencia para sobrevivir”.


Lou Marinoff

  


Herman Hesse ganó el premio Nobel de Literatura, pero tiempo antes había contemplado seriamente la posibilidad de suicidarse, tan profunda era su convicción de que vivir no tenía sentido. Su talento como escritor surgió más tarde, pero hasta entonces no logró comprender su propósito, y sin éste su vida cotidiana carecía de significado. Sus libros exploraron los problemas de identidad personal, los significados internos y los propósitos ocultos de la vida, así como las pautas para el camino a la Iluminación. La dificultad de su propio camino iluminó sus escritos, que a su vez inspiraron a toda una generación, aunque fuera éste un propósito sin duda desconocido para él, durante sus primeros años de lucha. En último término, decidió mantenerse firme hasta que mejoraran las cosas.

    De usted depende el poco o mucho consuelo que encuentre en la noción de que, si puede armarse de paciencia y coraje (dos virtudes cardinales), se producirá un cambio. Somos casi siempre capaces de extraer significado y propósito de los acontecimientos, incluso de los más terribles, pero a veces necesitamos tiempo.



Jung

 


La vida del hombre es un intento arriesgado. Sólo cuantitativamente se le puede considerar como un fenómeno prodigioso. Es tan efímero, tan insuficiente, que es un milagro que pueda existir algo y desarrollarse. Esto me impresionó ya cuando era estudiante de medicina, y me pareció que sería un milagro no morir prematuramente. La vida se me ha aparecido siempre como una planta que vive de su rizoma. Su vida propia no es perceptible, se esconde en el rizoma. Lo que es visible sobre la tierra dura sólo un verano. Luego se marchita. Es un fenómeno efímero. Si se medita el infinito devenir y perecer de la vida y de las culturas se recibe la impresión de la nada absoluta; pero yo no he perdido nunca el sentimiento de algo que vive y permanece bajo el eterno cambio. Lo que se ve es la flor, y ésta perece. El rizoma permanece.

miércoles, 21 de diciembre de 2022



 Decálogo del Místico


1.- Estudia en la contemplación de ti mismo.

2.- Haz caso omiso a críticas o comentarios destructivos carentes de crecimiento interno.

3.- Siempre busca transmitir paz y conocimiento a todo aquel que a tu lado se encuentre.

4.- Busca en el silencio a un maestro y aliado, y no a un enemigo y/o a tu propio destructor.

5.- Evita los excesos tanto de bondad como de maldad, y mantente en un estado firme y fuerte de alerta interna a través de la meditación.

6.- Viaja ligero y no busques adquirir muchas cosas en el mundo, ya que ello te anclará al plano terreno.

7.- Estudia las artes herméticas, esotéricas y filosóficas, pero sobre todo comprendelas y adminístralas con amor.

8.- Conviértete en amo y señor de ti mismo, y no en esclavo del ego y la vanidad de lo banal del mundo.

9.- Siempre proporciona agua y alimento al viajero, ya que todos de alguna manera somos peregrinos de los mundos.

10.- Actúa en base a tus principios, pero sobre todo actúa con el corazón.

 Hace unos cuantos de años me encontraba en Londres estudiando ciertos aspectos de la mente humana. Un día, por casualidad, me enteré de que en uno de los museos de la ciudad se estaban exhibiendo una serie de modelos anatómicos del siglo XVII que procedían de Italia y que estaban hechos en cera. Cuando fui, no podía dar crédito al realismo que aquellas figuras tenían. Se podía seguir cada vaso arterial, venoso y linfático hasta el más mínimo detalle. Había modelos de órganos aislados y de cuerpos enteros. Yo, que soy un enamorado de la anatomía humana, estaba disfrutando muchísimo. De repente me fijé en que a unos diez metros de distancia de donde yo me encontraba, había una especie de arco y, más allá del arco, se veían lo que parecían cráneos de animales. Entré decidido en esa pequeña estancia y, efectivamente, en una de las paredes, en una pequeña estantería, estaban colocados unos cráneos de lobo. Me había dado cuenta de que a mi izquierda había dibujada, en otra de las paredes, una bella imagen del anfiteatro anatómico de Padua. En el anfiteatro de Padua es donde aprendieron algunos de los anatomistas más prestigiosos de la época, como el gran Vesalio. Sin duda, llegó a convertirse en el anfiteatro más famoso del mundo entero.

    En lo que no me fijé fue en que, a mi derecha, junto a la pared opuesta a la de la imagen del anfiteatro de Padua, había un banco en el que estaba sentado un chico de unos dieciocho años de edad. De forma completamente inadvertida por mi parte, le estaba tapando la visión del anfiteatro de Padua, al estar yo de pie en medio de ambos.
    Cómo sería el grito que me pegó para que me quitara, que una señora que también estaba viendo los cráneos empezó a temblar. Lo primero que experimenté fue un aumento brutal de la tensión en todo mi cuerpo y un aumento súbito de la frecuencia cardíaca y respiratoria. Noté la fuerza con la que contraía la mandíbula y la ira que sentía hacia aquel ser que me había tratado de una manera tan agresiva. Le miré con furia y percibí en unos instantes todo lo que encontraba de desagradable en él. De repente, como si me golpeara un rayo de cordura, fui plenamente consciente de que tenía una opción, la opción de perdonar, y en mi interior así lo hice. Puedo atestiguar lo que ocurrió porque yo sé que lo viví. Al hacer esa elección desapareció por completo y de forma inmediata toda la tensión que tenía en mi cuerpo, la mandíbula se aflojó, el corazón y la respiración se serenaron, y me invadió un profundo estado de calma y serenidad.
    Como médico, todas estas experiencias me dejan perplejo, porque soy conocedor de los cambios hormonales, musculares y viscerales tan tremendos que ocurren en una descarga de ira, y lo mucho que cuesta, incluso con medicación, reducir la tensión arterial o la simple tensión muscular. Que una simple elección, la de no buscar razones y justificaciones para contraatacar, tenga la capacidad de normalizar todo en un instante, incluso viviéndolo como yo lo viví, resulta difícil de creer. Sin embargo, lo que más me impactó no fue eso, sino que al mirar de nuevo a aquel joven, vi algo que antes no había visto y, de alguna manera, comprendí el sufrimiento que debía de experimentar para haber reaccionado de esa manera. Mi ira se convirtió en compasión, que no es lo mismo que lástima, ya que la compasión lo que implica es una conexión con el sufrimiento de la otra persona.
    Por alguna razón, tal vez esa persona se había sentido ignorada o despreciada por mí, y eso quizás activó algunos recuerdos dolorosos. Considero que mi falta de reacción tuvo algún impacto en aquel joven, ya que ahora me parecía que estaba más sereno y tranquilo.
    Aquel día aprendí algo muy importante, que, con mayor o menor acierto, intento aplicar cada día. Fui consciente de que los fuegos no se apagan con gasolina, sino con agua, y que eso implica parar la reacción automática por razonable que me parezca y elegir quién quiero ser en ese momento.
    Sé que solemos pensar que la clave de todo es «hacer» para así «tener» y luego «ser». Llevar a cabo algunas acciones para tener ciertas cosas que nos permitan, a su vez, ser conocidos, prestigiosos o felices. Creo que ése no es un esquema saludable y, que tal vez, podríamos invertirlo. Cuando lo primero que uno busca es el ser, el hacer es congruente con ese ser, y eso es lo que da lugar al tener. Sólo desde el ser equilibrado, auténtico, íntegro y compasivo pueden nacer acciones tan diferentes en su cualidad que acaban cristalizando en nuevas realidades. Es nuestro nivel de consciencia lo que determina nuestro nivel de ser. La consciencia ordinaria equivale al plano de lo razonable y, por eso, se hace lo que es lógico hacer y se obtiene lo que es sensato obtener. Cuando se accede al nivel de consciencia no ordinaria, se hace lo que se hace, no porque uno tenga razones, sino porque así lo elige y por eso se obtiene algo por una parte extraordinario y por otra inesperado.
    Resumen final
    Cuando trabajamos para actuar en base no a nuestras emociones sino a nuestras elecciones, es cuando actuamos en libertad.

Sequoyah

 


Posiblemente Sequoyah fue hijo de un comerciante inglés y una india cherokee. Se convirtió en platero, pero nunca aprendió a leer ni escribir en inglés. Consideraba su lengua materna importante para los suyos, el problema era que ésta sólo era transmitida de forma oral. Lo que pondría en peligro su supervivencia.

Sequoyah el cherokee que dio nombre a un árbol fue el inventor del silabario cherokee

Hacia el año 1809 comenzó a idear un sistema para que la lengua cherokee quedase plasmada en la escritura. Por este motivo, tras algunas pruebas que empezaron con pictogramas, crea el silabario cherokke. Compuesto por 86 símbolos que representaban todas las sílabas de la lengua cherokee.

Su hija le ayudó en la creación y difusión de su sistema. Padre e hija se encargaron de enseñar a los niños cherokee el silabario, para que pudieran hablar y escribir su lengua. Gracias a este aprendizaje la nación cherokee pudo comenzar a editar libros y periódicos en su idioma. Y se convirtió en lengua oficial en 1825. Posteriormente, intentó hacer un silabario universal para todas las tribus indias. Pero falleció en 1843 mientras realizaba un viaje a México, para buscar a indios allí desplazados. El árbol más grande del mundo la Secuoya gigante, recibe este nombre en recuerdo y conmemoración a este cherokee universal.

https://www.historia.com/magazine/sequoyah-cherokee-dio-nombre-arbol/

lunes, 19 de diciembre de 2022

Jordi Sierra i Fabra



Duermo cada día nueve horas. He de dormir mucho para estar bien físicamente. Nueve horas. De una de la madrugada a diez de la mañana, que es la hora en que me levanto. Nueve horas. Y me levanto y vivo ese día. En mis viajes he estado a punto de morir seis veces. Me he caído en avión tres. Una en Lhasa, en el Tíbet. Bueno, yendo a China. Otra es Johannesburgo, en Sudáfrica. Y otra en la Martinica. He estado a punto de morir en el terremoto de Chile de 2010. Escala 8,8, el octavo más grande de la historia. Yo estaba ahí, arriba del todo del rascacielos haciendo así. Tenía una sangre fría acojonante porque bajé vestido. Me vestí. Cogí el guion que estaba haciendo y el pasaporte. Bajé con el guion y el pasaporte, que era todo lo que me interesaba. Así que…
En la India una vez, en Amritsar, en el Punyab indio, unos paramilitares me cogieron, me pusieron allí en un paredón como si fueran a fusilarme. En Sri Lanka, en Colombo, atentado terrorista. En cambio, nunca lo he contado en mis libros. Es parte de mi vida. O sea, no lo uso. Te lo cuento a ti porque estamos aquí hablando en familia. ¿Me han hecho mejor o peor? Me han demostrado que tengo sangre fría. Porque el día que se caía el avión en Chengdú, éramos 30 españoles, y yo gritaba: «Tranquilos, no caemos, bajamos rápido, pero no caemos». Así que, la lección, no sé. Lecciones tal y cual… Hoy. Vive hoy. Vive hoy. Siente hoy. Enamórate hoy. Una vez di una charla hablando del amor y un amigo mío me dijo al cabo de tres meses: «Jordi, ¿sabes que aquel día después de oírte hablar llamé a mi padre y le dije «Papá, nunca te lo he dicho, pero te quiero mucho» y se murió al cabo de una semana? Sin ti no le habría dicho a mi padre que le quería, nunca se lo había dicho». Entonces ese día le ayudó.

FREEMAN DYSON

 


Cuanto más examino el universo y estudio los detalles de su arquitectura, mas pruebas hallo de que el universo debe de haber sabido de algún modo que veníamos. 


Miguel Hernández



 "Si me muero, que me muera

con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas"

domingo, 18 de diciembre de 2022

Jung



 “El hombre moderno no comprende hasta qué punto su “racionalismo” (que ha destruido su capacidad de responder a símbolos e ideas numinosos) lo ha puesto a merced del “inframundo” psíquico. Se ha liberado de la "superstición" (o eso cree él), pero en el proceso ha perdido sus valores espirituales hasta un grado peligrosamente positivo. Su tradición moral y espiritual se ha desintegrado, y ahora está pagando el precio de esta ruptura en la desorientación y disociación mundial”. 



Jean Paul Sartre

 


"Dostoievsky escribe: "Si Dios no existiera, todo estaría permitido". Este es el punto de partida del existencialismo. En efecto, todo está permitido si Dios no existe y, en consecuencia, el hombre está abandonado, porque no encuentra ni en sí ni fuera de sí una posibilidad de aferrarse. No encuentra ante todo excusas. Si, en efecto, la existencia precede a la esencia, no se podrá jamás explicar la referencia a una naturaleza humana dada y fija; dicho de otro modo, no hay determinismo, el hombre es libre, el hombre es libertad. Si, por otra parte, Dios no existe, nos encontramos frente a nosotros valores u órdenes que legitimen nuestra conducta. Así, no tenemos ni detrás ni delante de nosotros, en el dominio luminoso de los valores, justificaciones o excusas. 

Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace".

-Jean-Paul Sartre. [El existencialismo es un humanismo]

sábado, 17 de diciembre de 2022

 ¿qué conocimientos y aptitudes queremos que tengan nuestros hijos en 2030? De este modo, en lugar de anticiparnos y adaptarnos, nos estaríamos concentrando en marcar el rumbo y crear. En lugar de preguntarnos qué debemos hacer para ganarnos la vida con uno u otro trabajo absurdo, deberíamos reflexionar sobre cómo queremos ganarnos la vida. Ésta es una cuestión que ningún observador de tendencias sabe responder. ¿Cómo iban a saberlo? Sólo siguen las tendencias, no las crean. Esa parte nos compete a nosotros. Para responder esta pregunta, necesitaremos examinarnos a nosotros mismos y nuestros ideales. ¿Qué queremos? ¿Más tiempo para los amigos, por ejemplo, o para la familia? ¿Para el trabajo de voluntariado? ¿El arte? ¿Los deportes? La educación futura debería prepararnos no sólo para el mercado laboral, sino sobre todo para la vida. ¿Queremos frenar el sector financiero? Entonces quizá deberíamos dar a los economistas en ciernes alguna instrucción sobre filosofía y moral. ¿Queremos más solidaridad entre razas, sexos y grupos socioeconómicos? Pues empecemos en la clase de ciencias sociales. Si reestructuramos la educación en función de nuestros nuevos ideales, el mercado de trabajo seguirá con entusiasmo nuestros pasos. Imaginemos que añadimos más filosofía, historia y arte a los planes de estudio. Sin duda, aumentará la demanda de filósofos, historiadores y artistas. Es lo que, en 1930, John Maynard Keynes imaginó para 2030. El incremento de la prosperidad (y la robotización del trabajo) acabará por permitirnos «valorar los fines por encima de los medios y preferir lo bueno a lo útil». El propósito de una semana laboral más corta no es tanto que todos podamos tumbarnos a no hacer nada, sino que podamos dedicar más tiempo a las cosas que realmente nos importan. Al final, no es el mercado ni la tecnología, sino la sociedad, la que decide lo que de verdad tiene valor. Si queremos que en este siglo todos nosotros nos enriquezcamos, necesitaremos liberarnos del dogma de que todo trabajo es significativo. Y, ya que estamos en ello, librémonos también de la falacia de que un salario más alto refleja automáticamente un mayor valor social. Entonces, es probable que nos demos cuenta de que, en términos de creación de valor, ser banquero no compensa.

jueves, 15 de diciembre de 2022

Mario Benedetti

 


Ken Wilber

 


A través de los siglos, de manera independiente pero en perfecta armonía los unos con los otros (como si se tratara de las partículas de un gas ideal), los místicos han descrito la experiencia única de su vida en términos que pueden resumirse en la frase “Deus factus sum: Me he convertido en Dios”>>.

No se trata de que mi ego particular sea Dios –nada más alejado de ello–, sino de que en el núcleo más íntimo de mi conciencia mi yo intersecta directamente con lo eterno. Y es esa directa intersección, esa conciencia mística, lo que tanto interesaba a estos pioneros de la física.


miércoles, 14 de diciembre de 2022




  


Entonces, el ser que fue el primero en nacer allí piensa: «Yo soy Brahma, el poderoso Brahma, el conquistador, el nunca conquistado, el que todo lo ve, el señor, el hacedor, el creador, el jefe supremo, el que todo lo decide, el controlador, el padre de todo lo que es o ha de ser. He creado a todos estos seres, pues yo simplemente deseé su existencia y aquí se hallan» y los otros seres… piensan lo mismo, porque él nació antes y ellos después. Y el ser que nació primero vivió más tiempo y fue más hermoso y poderoso que los otros…

Robert Greene

 


En lo tocante a operar con esa autoridad interior, consideremos a Leonardo da Vinci nuestro modelo. Su lema en la vida era ostinato rigore. Cada vez que recibía un encargo, excedía con creces la tarea, examinando cada detalle para volver su trabajo más realista y eficaz. Nadie tenía que decirle que lo hiciera. Era sumamente diligente y duro consigo mismo. Aunque sus intereses eran de lo más variados, cuando acometía un problema particular lo hacía con absoluta concentración. Tenía una misión personal: servir a la humanidad, contribuir a su progreso. Impulsado por esa autoridad interior, rebasó todos los límites que había heredado: ser hijo ilegítimo con escasa dirección o educación al principio de su vida. Una voz así nos ayudará por igual a nosotros a salvar los obstáculos que la vida ponga en nuestro camino.


martes, 13 de diciembre de 2022


 

 «Este pueblo está maldito. ¡Vete!, vete y no vuelvas nunca. Y si algún día te da la nostalgia y regresas, no me busques. No toques a mi puerta porque no te abriré. Busca algo que te guste, y hagas lo que hagas, ámalo; como amabas la cabina del Cinema Paradiso cuando eras niño».



FLORENCE WILLIAMS



En Estambul, en la primavera de 2013, ocho personas murieron y miles fueron heridas en manifestaciones para detener la propuesta de pavimentación de uno de los últimos parques en la ciudad, el Taksim Gezi. Más de dos millones de árboles de la región ya habían sido cortados para hacer lugar para un nuevo aeropuerto y un nuevo puente sobre el estrecho del Bósforo. El parque había sido programado para un nuevo shopping y para departamentos de lujo. Cuando las topadoras entraron al parque para arrasar con el bosque urbano, los ciudadanos les bloquearon el camino. Estaban dispuestos a morir por el último árbol. “No nos iremos hasta que no declaren que el parque es nuestro”, dijo un joven de 24 años. (Mientras escribo esto, los árboles siguen estando en pie, pero su destino permanece incierto.) Taksim Gezi se volvió un símbolo no solo de la importancia de la naturaleza para la vida en la ciudad, sino de la democracia misma, tal como Frederick Law Olmsted lo supo desde el principio. “Una sensación de libertad ampliada es para todos, en todos los tiempos, la más valiosa y certera gratificación ofrecida por un parque”, escribió alguna vez. 

Yalom

 


Si estoy entre hombres que no están de acuerdo en absoluto con mi naturaleza, difícilmente seré capaz de acomodarme a ellos sin cambiar notablemente yo mismo.

El hombre libre que vive entre ignorantes se esfuerza cuanto puede por evitar sus favores.
Un hombre libre actúa honestamente, no engañosamente.
Sólo los hombres libres son verdaderamente útiles los unos a los otros y pueden crear amistades auténticas.
Es absolutamente permisible, por el derecho más elevado de la Naturaleza, que cada uno haga uso de la clara razón para determinar cómo vivir de un modo que le permita florecer.
Bento cerró el cuaderno, se levantó y regresó por las calles desiertas a su casa para recoger sus pertenencias. De pronto oyó una voz angustiada a su espalda que le llamaba:
—Baruch Spinoza. Baruch Spinoza.

lunes, 12 de diciembre de 2022

Marco Aurelio

 






“Somos todos criaturas de un día; tanto el que recuerda como el recordado. Todo es efímero: tanto la memoria como el objeto de la memoria. Está por llegar el momento en que habrás olvidado todo; y está por llegar el momento en que todos se habrán olvidado de ti. Piensa siempre que pronto no serás nadie y no estarás en ningún lado”. 



Aaron Antonovsky



Aaron Antonovsky, un sociólogo de mediados del siglo XX, quien se preguntó: si el mundo está tan loco, ¿qué nos hace capaces de seguir poniéndonos en marcha?

Paco Ignacio Taibo II

  No hay más homenaje que el recuerdo, no hay más culto real que la memoria crítica; no hay más amor que la complicidad en sus obsesiones. Todo es sueño, casi todo se vuelve pesadilla. 


sábado, 10 de diciembre de 2022

Cristina Martin

 El sistema ecléctico en el que se asienta nuestra vida, orquestada en torno al dinero, es perjudicial para la estabilidad emocional. El ser humano debe encontrar el equilibrio entre los distintos aspectos que lo componen: el trabajo, el dinero que necesita para vivir, sus sueños, el descanso, la diversión, la vida social, las relaciones personales, la búsqueda de la felicidad. Pero hoy impera una psicología sin alma y se ha retornado al epicureísmo, que anhela el placer corporal y el intelectual sin importarle nada más. Este sistema filosófico fue condenado al olvido a principios de la Edad Media, ya que el cristianismo no lo adaptó a su credo, como sí hizo con el aristotelismo y el platonismo, que han influido fuertemente a los amos del mundo. El epicureísmo es llevado hoy a extremos de enfermedad, como es la paradoja de los cuantiosos casos de bulimia y anorexia que se dan en las sociedades de la abundancia. Una contrariedad que adquiere tintes de absurdo y crueldad en un mundo donde aún las personas continúan muriéndose de hambre. Estamos tan ocupados en trabajar y en consumir que a veces no somos conscientes de la rueda sobre la que giramos. No sabemos salir de ella porque ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, sino a la sinergia del mercado social.


Aldous Huxley




 "Mejor que perdonar, es sanar la imaginaria herida, que el imaginario agravio abrió en el herido ego, del aparente yo".


 "Ante este mundo de ganadores vulgares y deshonestos, de prevaricadores falsos y oportunistas, de gente importante que ocupa el poder, de todos los neuróticos del éxito, del figurar, del llegar a ser. Ante esta antropología del ganador de lejos prefiero al que pierde".

Brian Tracy

 


Una de las claves de la valentía es el atrevimiento. Una de mis frases favoritas es: «Actúa con audacia y fuerzas invisibles vendrán en tu ayuda». Yo he trabajado con muchos hombres y mujeres que han tenido un gran éxito en los negocios y que tenían talentos, capacidades y recursos limitados, aunque poseían la capacidad de lanzarse siempre que veían una oportunidad. De algún modo, cuando te lanzas continuamente, las cosas comienzan a funcionar para ti. Las fuerzas, personas y circunstancias conspiran juntas para ayudarte a conseguir cosas de un modo que no hubieras podido soñar. Practica la audacia. Practica la intrepidez.

jueves, 8 de diciembre de 2022

HARRY KESSLER



 Las ideas que merecen la pena no se han de comprender, sino de vivir. 


 


Una de las historias de Buda que más me gustan ilustra el poder de un corazón despierto y afable. La noche anterior a su iluminación, Buda libró una gran batalla con la deidad demoniaca Mara, quien atacó con todo lo que tenía al que por entonces era el bodhisattva Siddhartha Gautama: lascivia, codicia, ira, duda, etc. Tras su fracaso, Mara se sumió en el caos la mañana de la iluminación de Buda. Pero, al parecer, Mara sólo se dio por vencido momentáneamente. Incluso después de que Buda se volviera profundamente venerado por toda India, Mara siguió protagonizando apariciones inesperadas. Ananda, fiel acompañante de Buda siempre atento a cualquier perjuicio que pudiera sufrir su maestro, le informó consternado de que el «Maligno» había regresado. En lugar de ignorar a Mara o de ahuyentarlo, Buda aceptó su presencia con serenidad diciendo: «Te veo, Mara». Entonces lo invitó a tomar té y lo atendió como a un huésped honorable. Buda ofreció a Mara un cojín para que se sentara con comodidad, sirvió el té en dos tazas de barro, las colocó sobre la mesa baja situada entre ambos y sólo entonces tomó él asiento. Mara se quedó un rato y después partió, pero durante su visita Buda permaneció libre e imperturbable. Cuando Mara nos visita, ya sea en forma de emociones inquietantes o de historias terribles, podemos decir: «Te veo, Mara», para reconocer con claridad la realidad de ansiedad y miedo que habita en el corazón de cada ser humano. Al aceptar esas experiencias con la ternura de la compasión, somos capaces de ofrecer a Mara un té en lugar de ahuyentarlo aterrados. Al ver la verdad, soportamos lo que vemos con gentileza. Expresamos ese desvelo del corazón cada vez que reconocemos y aceptamos nuestros sufrimientos y miedos. Tenemos muy arraigada la costumbre de ser amigos benévolos de nosotros mismos (de ahuyentar o ignorar al máximo lo tenebroso). Pero, igual que la relación con una buena amistad está marcada por la comprensión y la compasión, podemos aprender a introducir esas mismas cualidades en nuestra vida interior. Pema Chödrön afirma que a través de la práctica espiritual «aprendemos a hacernos amigos de nosotros mismos, de nuestra vida, al nivel más profundo posible». Trabamos amistad con nosotros mismos cuando, en lugar de resistirnos a nuestras experiencias, abrimos el corazón e invitamos de buen grado a Mara a tomar té.

 Aunque Sherlock Holmes es ciertamente un personaje ficticio, es muy interesante observarlo en acción. Muchas veces él advierte la presencia de algo que no encaja con el contexto esperado. En otras ocasiones él encuentra algo ausente que normalmente debería estar presente en un contexto dado. Sherlock observa muy cuidadosamente, analíticamente, y percibe cosas que la mayoría pasaría por alto. Realmente, usted nunca sabe lo que se puede perder si usted no está mirando a su alrededor. La mayoría de nosotros estamos tan concentrados en nuestra propia vida que nos perdemos de “disfrutar la vida”, como se dice. Estar más pendiente de lo que le rodea es bueno para su supervivencia, y tal vez incluso, para encontrar gemas inesperadas. Quizás usted note un restaurante nuevo que no había visto, o mire a un bebé sonriéndole, o vea a un viejo amigo que casi pasa por alto. La vida no es siempre puro trabajo. Tome un momento para contemplar su alrededor y aprenda de lo que el mundo tiene para mostrarle.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Miguel de Unamuno

  


Inopinadamente Unamuno se levantó y pronunció sus célebres airadas palabras donde al «Venceréis, pero no convenceréis, venceréis porque tenéis la fuerza pero no convenceréis porque os falta la razón» del rector de la Universidad replicó el tuerto y manco general Millán Astray, por entonces a punto de hacerse cargo de la propaganda de Franco, con un «¡Mueran los intelectuales!».

 Por el contrario, la Sociedad Americana Abolicionista dijo que la guerra "se hace sólo con el propósito detestable y horrible de extender y perpetuar el régimen esclavista por el vasto territorio de México". Un poeta y abolicionista bostoniano de veintisiete años, James Russell Lowell, empezó a escribir poemas satíricos en el Courier de Boston (luego serían conocidos como los Biglow Papers) En ellos, un granjero de Nueva Inglaterra, Hosea Biglow, hablaba de la guerra en su propio dialecto: ¿Y la guerra? Yo la llamo asesinato. No hay forma más clara de decirlo No quiero ir más allá De mi testimonio sobre este hecho. Sólo quieren esa California Para amontonar más esclavos allí Para abusar de ellos y maltratarlos Y para aprovecharse como el demonio. Apenas había empezado la guerra, en el verano de 1846, cuando un escritor, Henry David Thoreau, que vivía en Concord, Massachusetts, se negó a pagar el impuesto ciudadano, denunciando así la guerra de México. Fue encarcelado y pasó una noche en la prisión. Sus amigos, sin su consentimiento, pagaron sus impuestos, y fue liberado. Dos años después dio una conferencia, "La Resistencia al Gobierno Civil", que luego fue impresa en forma de ensayo, "La Desobediencia Civil": No es deseable cultivar un respeto por la ley, sano por el derecho. La Ley nunca hizo a los hombres más justos, y, a través de su respeto por ella, se convierte incluso a los bien intencionados en agentes de la injusticia. Un resultado común y natural del respeto indebido por la ley es que puedas ver una fila de soldados... desfilando en perfecto orden por la campiña hacia la guerra, contra su voluntad, sí, contra su sentido común y sus conciencias, lo que hace muy difícil la marcha, y produce una palpitación del corazón. Su amigo y también colega autor Ralph Waldo Emerson, estaba de acuerdo con él, pero pensaba que protestar era perder el tiempo. Cuando Emerson visitó a Thoreau en la cárcel le preguntó "¿Qué estás haciendo ahí dentro?" Se dice que Thoreau le replicó: "¿Qué estás haciendo ahí afuera?". Las iglesias, en su mayoría, o estaban totalmente a favor de la guerra o guardaban un silencio temeroso. El reverendo Theodore Parker, ministro unitario en Boston, combinaba una crítica elocuente de la guerra con un menosprecio por el pueblo mejicano, a quien llamaba "un pueblo miserable, miserable en su origen, su historia y su personalidad", que finalmente debía ceder como los indios. Sí, los Estados Unidos debían extenderse, dijo, pero no por la guerra, sino más bien por la fuerza de sus ideas, por la presión de su comercio y por "el avance irreprimible de una raza superior, con ideas superiores y una civilización mejor..."

Santiago Posteguillo

 


martes, 6 de diciembre de 2022

Jorge Luis Borges



 «En 1930 recibí una grata sorpresa. Esto era que, a lo largo de ese año, se habían vendido veintisiete libros míos. Yo estaba tan emocionado que quería saber el nombre de cada uno de mis lectores para ir a agradecerles personalmente por haber comprado mi libro. Esto se lo conté a mi madre y ella se emocionó mucho. Veintisiete libros es una cantidad increíble, me dijo. Y agregó: Estás empezando a ser un hombre famoso».



Shoshana Zuboff

 


El tema en clase de Milgram aquel día era la fuerza con la que las normas sociales controlan el comportamiento. Él tuvo entonces la idea de examinar el fenómeno en la vida real, pidiendo a sus alumnos que se acercaran a una persona cualquiera en el metro y, sin dar justificación alguna, se la quedaran mirando a los ojos y le pidieran que les cediera su asiento. Una tarde, el propio Milgram subió al metro decidido a hacer él también su aportación personal al experimento. Pese a los años que llevaba ya observando patrones perturbadores en la conducta humana y teorizando sobre ellos, ese día pudo comprobar lo poco preparado que estaba para su propio momento de confrontación social. Confiado en que sería una travesurilla sencilla, Milgram se acercó a un pasajero y, cuando estaba a punto de pronunciar la «frase mágica», «fue como si las palabras se me hubieran quedado atascadas en la tráquea y no quisieran salir. Me quedé allí, inmóvil, durante unos instantes y luego me retiré. [...] Estaba paralizado por la inhibición». El psicólogo se obligó finalmente a sí mismo a probar de nuevo. Así cuenta lo que ocurrió cuando, por fin, se acercó a otro pasajero y «desatoró» de su garganta lo que quería pedirle: «Perdone, señor, ¿me cede su asiento?» Un momento del pánico anómico más crudo se apoderó de mí. Pero el hombre se levantó enseguida y me cedió el asiento. [...] Al sentarme en él, sentí la irresistible necesidad de comportarme de un modo que justificara la petición que acababa de hacer. Así que hundí la cabeza entre las rodillas y sentí cómo mi rostro iba palideciendo por momentos. Y no estaba haciendo teatro. Realmente me sentía como si me fuera a morir allí mismo. Instantes después, el tren se detuvo en la siguiente estación y Milgram bajó de él. Se sorprendió al sentir cómo, nada más salir del vagón, «toda la tensión desapareció». Milgram salió del metro, donde vibraba en sintonía con los otros, y esa salida le permitió regresar a su propio yo. Días después, cuando él y sus estudiantes dieron parte de sus experiencias respectivas, Milgram extrajo tres conclusiones claves de todo aquel experimento. La primera era que había servido para tomar conciencia del peso y de la gravedad que tiene esa «enorme ansiedad inhibitoria que normalmente nos impide infringir normas sociales». La segunda era que las reacciones del «infractor» no son tanto expresión de su personalidad individual como «una representación obligada de la lógica de las relaciones sociales». La intensa «ansiedad» que Milgram y sus alumnos sintieron al enfrentarse a una norma social «forma una barrera imponente que hay que superar, tanto si la acción en cuestión tiene alguna trascendencia —un acto de desobediencia a la autoridad, por ejemplo— como si es trivial, como lo es pedir a alguien que nos ceda su asiento en el metro. [...] La vergüenza y el miedo a vulnerar normas aparentemente triviales suelen atraparnos en unos dilemas insoportables. [...] No son unas fuerzas regulativas menores en la vida social, sino básicas». Por último, Milgram comprendió que, en cualquier confrontación con las normas sociales, tiene una importancia crucial la posibilidad de escapar. No fue un adolescente quien subió al metro aquel día. Milgram era un adulto erudito y experto en conducta humana, sobre todo en los mecanismos implicados en la obediencia a la autoridad, la influencia social y la conformidad. El metro era un simple pedazo de vida corriente más, y no toda una arquitectura intensiva en capital dedicada a la vigilancia y la modificación de la conducta: no era un «dispositivo de recompensa personalizada». Y, aun así, Milgram no fue capaz de sacudirse la ansiedad de la situación. Lo único que la hizo soportable fue la posibilidad de salir de ella. A diferencia de Milgram, sin embargo, nosotros nos enfrentamos a una situación insoportable. Como los jugadores que ya han sido absorbidos por las máquinas que los tienen atrapados en el seno materno del sistema, se supone que también nosotros tenemos que fusionarnos con este y jugar hasta nuestra extinción: no la extinción de nuestros fondos económicos, sino la de nuestros yoes. La extinción es un rasgo de diseño que ha quedado formalizado en las condiciones mismas que impiden que haya salida alguna. El objetivo de los afinadores es contenernos dentro del «poder de las circunstancias inmediatas», obligados por la «lógica de las relaciones sociales» imperante en la colmena a plegarnos a la presión social ejercida a través de unos patrones calculados para sacar provecho de nuestra empatía natural. Unos bucles de retroalimentación cada vez más ajustados cortan las vías de salida y crean unos niveles imposibles de ansiedad que hacen que esos bucles se orienten más aún si cabe hacia la confluencia. Lo que se busca matar en todo ese proceso es el impulso interno a la autonomía y a la ardua y emocionante elaboración del yo autónomo como fuente de juicio y de autoridad morales, ese yo capaz de pedir que le cedan un asiento en el metro o de levantarse contra el poder incontrolado.


Gabriela Mistral




Es la noche desamparo
de las sierras hasta el mar.
Pero yo, la que te mece,
¡yo no tengo soledad!

Es el cielo desamparo
si la luna cae al mar.
Pero yo, la que te estrecha,
¡yo no tengo soledad!

Es el mundo desamparo
y la carne triste va
Pero yo, la que te oprime,
¡yo no tengo soledad!

lunes, 5 de diciembre de 2022

José Antonio Marina



 Pico della Mirandola, en un texto representativo del Renacimiento, hace decir a Dios, refiriéndose al hombre: «Ningún lugar te he dado para que puedas ocuparlos todos». Siglos después, Nietzsche lo reafirma: «Somos una especie aún no fijada». Esta necesidad de buscar nuestro puesto en el universo resume la evolución humana, que pasa de ser una historia zoológica a ser una aventura metafísica. Enfrentarnos a ella supone asistir a la aparición de lo extraordinario. Sófocles sintió ese mismo sobresalto y lo expresó en Antígona: el ser humano es deinós, extraño, terrible, admirable; es polimathos, politropos, capaz de muchas cosas, constructor y destructor de ciudades. Nos definen con la misma objetividad las obras de arte que los instrumentos de tortura. Pretender contar la historia de este ser obliga a viajar de la miseria a la grandeza, del horror a la bondad, del abismo a las cumbres, del espanto a la admiración. Los pensadores existencialistas fueron conscientes de que el ser humano había sido «arrojado a la existencia» y había tenido que inventarlo todo para evadirse del determinismo animal del que procede. Era inevitable que esta lucha desde la oscuridad, esta ascensión desde la cueva platónica para ver el sol, esté llena de sucesos horribles y de episodios magníficos: vivimos tensionados hacia el futuro por problemas, proyectos y preguntas.

  Un mercado competitivo ha forzado a los anunciantes a buscar maneras mucho más creativas para vender sus productos. Los vendedores con experiencia han aprendido a atraernos, tanto a nivel consciente como inconsciente, incrementando su poder sobre nosotros. Tenemos que aprender a resistir su influencia y a escoger nuestra propia dirección.

    Probablemente, usted ha escuchado que en los supermercados colocan estratégicamente los productos, de tal manera que los artículos que todo el mundo necesita, como la leche, están en la parte posterior de la tienda. Las ventas están por todas partes aunque usted se percate o no de ello. Aunque alguien no esté tratando de venderle mercancía, puede estar intentando venderle una idea. Por ejemplo, puede tratar de convencerle de su religión, de sus políticas, de su manera de ver el mundo, etc. Tenemos que estar conscientes de todas estas ventas para no ser tan ingenuos como para creer que todo el mundo tiene interés personal en ayudarnos. La mayoría de las veces, están más interesados en vendernos un producto o una idea que en ayudarnos.

 El Budismo zen es un camino y concepción de la vida que no pertenece a ninguna de las categorías formales del pensamiento occidental moderno. No es una religión ni una filosofía; no es una psicología o cierto tipo de ciencia. Es un ejemplo de lo que en la India y en la China se conoce como un "camino de liberación", y en este sentido es similar al Taoísmo, al Vedanta y al Yoga

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