Soy fuerte, ¿sabes?
Puesto a prueba por expertos,
abandonado en suelos desnudos
y odiado por quienes me amaban.
Las noches de tristeza no me han arrebatado la vida,
ni los días de melancolía y locura.
Soy una cueva silenciosa, oculta entre las rocas del océano,
un abeto que observa cómo se pudren las gigantescas secuoyas,
un trozo de hierba al borde de un río embravecido,
una piedra que ha conocido el calor del desierto
y ha sobrevivido hasta que el sol se ha ido.
Soy fuerte, ¿sabes?
Oprimido por tiranos,
abandonado en noches oscuras
y maldecido por quienes me elogiaban.
La furia del invierno no ha conseguido doblegar mi cabeza,
ni los años de soledad y envejecimiento.
Soy un manantial silencioso que desciende por la montaña,
una mancha de nieve que se niega a derretirse,
una grieta paciente en las rocas de granito,
un árbol que nació torcido
pero que no ha caído ante el viento helado.
Soy fuerte, ¿sabes?
De algún modo, ha crecido en mí
una especie de hombre.
Me gusta la fuerza que me dan quienes me aman,
pero soy lo bastante fuerte para estar solo.
De «El invierno ha durado demasiado»
James Kavanaugh
No hay comentarios:
Publicar un comentario