El Tao devenga enormes dividendos una vez que asimilamos que la vida y la muerte —la existencia y la no existencia— son sólo una manifestación más del yin y el yang. A muchos occidentales nos cuesta comprender este concepto porque hemos crecido en una cultura materialista que por defecto enfatiza las «cosas». De ahí que las personas se centren demasiado en asuntos de la existencia mundana —casas, coches, escuelas, ropa, profesiones, impuestos, política y escándalos— y que descuiden los usos de la no existencia. Apreciar la no existencia nos permite existir más plenamente. Y debemos enfrentarnos al vacío para alcanzar esa plenitud. Un bebé aparece cuando se vacía el útero. Una mente serena emerge cuando se vacía el ego. Una vida es dichosa cuando se ha vaciado del miedo a la muerte. Centrándonos en el vacío, apreciamos la plenitud. Desde un punto de vista cósmico, incluso la vida humana más larga, pongamos de un siglo, es un mero parpadeo de conciencia, una luciérnaga que brilla durante un ahora en una eterna sucesión de noches de verano. Para abrazar la idea de que la vida tiene un origen (el Tao) al que un día regresará para manifestarse de nuevo en otras formas hay que darse cuenta de que la existencia y la no existencia están vinculadas. Tu ego será disuelto por la muerte, pero tu energía vital será reciclada y transformada. Mientras que los científicos occidentales necesitaron siglos para descubrir las leyes de conservación que gobiernan a las energías no vivas, los antiguos filósofos chinos e hindúes entendieron que las energías vivas también se conservan.
viernes, 25 de agosto de 2023
Joseph Conrad
Esa frase de Joseph Conrad despoja a la existencia de cualquier adorno y la reduce a su elemento más crudo: la confrontación directa.
Mirar al problema de frente —ya sea una tormenta en alta mar, una crisis interna o el peso de la realidad— es, en sí mismo, el primer acto de resolución.
La evasión solo dilata el problema y agiganta la sombra de lo que tememos.
jueves, 24 de agosto de 2023
Pita Amor
Le gusta cómo vengo vestida? Hay que tener agallas para salir a la calle vestida así, ¿eh? Me puede servir coca-cola. Nosotros sabemos que en el Olimpo no se bebe alcohol, el alcohol es para la servidumbre, ¿está usted de acuerdo?
Buda
miércoles, 23 de agosto de 2023
Wildcat Kelly, pálida a más no poder Estaba parada junto al sherif
Y cuando el sherif dijo :
te mandaré a la cárcel»
Wildcat levantó la cabeza y gritó:
Oh, dame tierra, mucha tierra bajo cielos estrellados
No me cerques…
Oh, dame tierra, mucha tierra bajo cielos estrellados
No me cerques
Déjame andar por el ancho campo abierto que amo
No me cerques
Déjame existir en la brisa del atardecer
Y escuchar el rumor de los álamos
Dime adiós para siempre, pero te pido, por favor,
Que no me cerques.
Ese fragmento tan cinematográfico y melancólico pertenece a una de las canciones más emblemáticas de la música country y la cultura del Western norteamericano: "Don't Fence Me In" (No me cerques).
El Autor
La historia de la autoría de esta canción es curiosa y tiene dos nombres clave:
Robert Fletcher (Poeta): Un ingeniero de caminos de Montana escribió el poema original en 1934, inspirado en la inmensidad del paisaje del oeste estadounidense.
Cole Porter (Compositor): El legendario compositor de Broadway compró los derechos del poema de Fletcher y lo adaptó, dándole la estructura musical y el ritmo definitivo.
Aunque Cole Porter suele llevarse el crédito principal, legalmente ambos comparten la autoría. La canción se convirtió en un éxito colosal en 1944 cuando fue grabada por Bing Crosby y The Andrews Sisters, transformándose en un himno de libertad.
Análisis del Fragmento
El texto que se cita es una traducción muy poética de la introducción narrativa de la canción (el verse), que prepara el escenario para el famoso estribillo.
1. El Conflicto: Civilización vs. Libertad Salvaje
El inicio plantea un choque inmediato. Tenemos a Wildcat Kelly (un nombre que evoca a un gato montés, indomable y salvaje) frente a frente con el sheriff, que representa la ley, el orden, las paredes y la reclusión de la civilización. La palidez de Kelly refleja el miedo físico a perder lo que más ama: su libertad.
2. La Cárcel como Metáfora del Encierro Moderno
Cuando el sheriff la amenaza con la cárcel, la respuesta de Wildcat Kelly no es un ruego de piedad, sino una declaración de principios. Para un espíritu del oeste, la peor prisión no son solo los barrotes de hierro, sino cualquier cosa que tape el horizonte.
3. El Manifiesto del Vagabundo (The Open Road)
«Oh, dame tierra, mucha tierra bajo cielos estrellados / No me cerques…»
El espacio infinito: Exigir "mucha tierra" y "cielos estrellados" es reclamar el derecho a la inmensidad. El cielo nocturno sin límites es el único techo aceptable para el personaje.
El grito de individualismo: La frase "Don't fence me in" (No me cerques / No me pongas vallas) se convirtió en un lema cultural en EE. UU. Simboliza el rechazo a la domesticación, a las normas urbanas y a la pérdida de la individualidad que trajo consigo el fin de la era de la frontera salvaje.
Un dato curioso
En la versión original en inglés, Wildcat Kelly es un hombre ("Wildcat Kelly, looking mighty pale..."). Al traducirse al español o interpretarse de forma libre, el personaje a menudo se visualiza como una mujer de armas tomar, lo que le añade un toque extra de rebeldía y fuerza dramática al relato.
Este texto aparece de forma central en el libro de Yalom "Criaturas de un día" (Creatures of a Day: And Other Tales of Psychotherapy, publicado en 2015). De hecho, le da nombre a uno de los capítulos más conmovedores de esa obra: el quinto relato se titula, precisamente, "Don't Fence Me In" (No me cerques).
En ese capítulo, Yalom relata el caso de un paciente llamado Charles, un hombre de 77 años, antiguo director general de una gran empresa, sumamente independiente, vital y espontáneo. El conflicto de Charles surge cuando, debido a su edad y a ciertas circunstancias, se ve obligado a mudarse a una comunidad o residencia para personas mayores que funciona bajo normas muy estructuradas y estrictas.
Para un espíritu que siempre fue dueño de su destino, la rigidez del lugar le resulta asfixiante, sintiéndose atrapado en una especie de prisión burocrática. Durante las sesiones, la famosa canción de Wildcat Kelly y el lema "Don't fence me in" se convierten en el eje simbólico de su terapia: la resistencia humana frente a la pérdida de autonomía, el rechazo a ser domesticado por la vejez y la desesperada necesidad de mantener un horizonte abierto —una "tierra bajo cielos estrellados"— hasta el último de sus días.
Es un ejemplo bellísimo de cómo Yalom utiliza la cultura popular y la música para conectar con la angustia existencial de sus pacientes.
Emily Dickinson
Porque no pude detenerme ante la muerte,
martes, 22 de agosto de 2023
Massimo Pigliucci
Finalmente, uno de los rasgos más atractivos del estoicismo es que los estoicos estaban dispuestos a considerar las objeciones a sus doctrinas y, por tanto, a alterarlas de acuerdo con aquellas. En otras palabras, se trata de una filosofía abierta, dispuesta a incorporar las críticas de otras escuelas (por ejemplo, de los llamados escépticos de la época antigua) así como de los nuevos descubrimientos. Como dice la famosa frase de Séneca: «Los hombres que realizaron estos descubrimientos antes de nosotros no son nuestros amos, sino nuestros guías. La verdad está abierta a todos; aún no ha sido monopolizada. Y queda mucha para que la descubra la posteridad». En un mundo de fundamentalismo y doctrinas inamovibles, resulta refrescante adoptar una visión del mundo que está inherentemente abierta a revisión.
Paul contestó con agudeza: «Si tengo que elegir entre vivir y analizar, elijo vivir cualquier día. Huyo de la enfermedad de la explicación y lo incito a que haga lo mismo. El impulso a explicar es una epidemia del pensamiento moderno cuyos portadores principales son los terapeutas contemporáneos: cada uno de los psiquiatras que he conocido sufren de ese mal que es adictivo y contagioso. La explicación es una ilusión, un espejismo, una construcción, una canción de cuna reconfortante. La explicación no existe. Llamémosla por su nombre: la defensa de un cobarde contra el terror, el tremendo y doloroso terror a la precariedad, a la indiferencia y el azar de la pura existencia»
lunes, 21 de agosto de 2023
Daniel Goleman
El espíritu creativo ha vuelto a las andadas, en esta oportunidad en una noche fría de 1865. El químico Friedrich Kekulé acaba de descubrir la esquiva estructura de la molécula de benceno, un importantísimo hallazgo para la química orgánica. Kekulé atribuye su descubrimiento —y tendremos que confiar en su palabra— a una visión que experimentó mientras soñaba despierto. El señor Kekulé informó que, después de un largo día de reflexión, estaba relajándose frente al fuego, mientras contemplaba las brasas que volaban en el hogar en esquemas circulares. Dice que entonces cayó en una suerte de ensueño, y que mientras semidormitaba comenzó a ver que las chispas bailaban como formando una serpiente. De pronto formaron un círculo remolineante, como si fueran una serpiente mordiéndose la cola. Kekulé afirma que entonces despertó de golpe con una imagen nueva y precisa de la estructura de una molécula de benceno: ¡un anillo! El enfoque de Kekulé en cuanto a la solución de problemas: Piensa mucho; luego relájate y permítete soñar'.
Matthew White
En uno de los grandes contrastes de la historia, el pueblo que dio la bienvenida a Colón, los taíno (o arawak) de las Bahamas, era uno de los más amables jamás registrado. En palabras del propio Colón: «Ni llevan ni saben nada de armas, porque les enseñé espadas y las cogieron por la hoja y se cortaron por ignorancia». «Son un pueblo afectuoso, sin codicia, y aptos para cualquier cosa… no hay mejor tierra ni mejor pueblo. Aman a sus vecinos como a sí mismos, y su lengua es la más dulce y amable del mundo, y siempre sonríen .» Naturalmente, lo primero que hizo Colón fue apoderarse de ellos para saquearlos. «Serían magníficos sirvientes», anotó. «Con cincuenta hombres pueden ser sometidos y obligados a hacer lo que se quiera con ellos.» A continuación se dirigió hacia el sur, adentrándose en las Indias Occidentales, preguntando por cualquier trozo de oro que pudiera encontrar a su alrededor. Exploró las islas más grandes, Cuba y La Española, y no halló nada de valor para robar salvo a los nativos. Siempre al acecho de la oportunidad, observó: «Desde aquí, en nombre de la Santa Trinidad, podemos enviar a todos los esclavos que puedan ser vendidos ». Para demostrar su argumento, secuestró a unos pocos nativos para llevárselos a España como muestra. A continuación dejó un pequeño asentamiento en La Española y zarpó de vuelta a España con aquellas maravillosas noticias.
Mo Yan
Una vez vino un cuentacuentos a nuestro mercado. Yo me escaqueé de los trabajos que me había asignado mi madre y fui allí en secreto a escuchar los cuentos. Mi madre me criticó por ello. Por la noche, cuando mi madre se disponía a confeccionar las chaquetas de invierno bajo la débil luz de la lámpara de aceite, no pude controlarme y recité los cuentos que había aprendido durante el día. Al principio, ella no tenía ganas de escuchar ni una palabra porque le parecía que ser cuentacuentos no era una profesión normal y que los cuentacuentos eran personas charlatanas y unos farsantes; además, los cuentos que contaban no versaban sobre cosas buenas. No obstante, poco a poco le fueron atrayendo los cuentos que le recitaba. Más adelante, cada vez que se celebraba la feria, mi madre no me asignaba ninguna tarea; me había dado un permiso implícito para ir a escuchar los cuentos. Para recompensar su gratitud y también para presumir de mi buena memoria, le recitaba con todo detalle todos los cuentos que había escuchado durante el día.
Al poco tiempo, no me satisfacía recitarle los cuentos de los cuentacuentos tal cual, así que me inventaba detalles durante mi relato. Con el propósito de que le gustaran a mi madre, creaba unos nuevos párrafos e incluso modificaba el final del cuento. La audiencia no se limitó solo a mi madre, sino que mi hermana, mis tías y mi abuela también formaron parte. Hubo veces en que después de escuchar el cuento, mi madre expresaba sus preocupaciones. Parecía que se estaba dirigiendo a mí pero también podría ser que estuviera hablando consigo misma: “Hijo mío, ¿que vas a hacer en el futuro?, ¿quieres ganarte la vida contando cuentos?”.
Entendí la preocupación que tenía mi madre porque en mi pueblo un chico hablador no estaba bien visto, a veces podía traer problemas, para sí mismo e incluso para la familia. En mi relato 牛 (Toro) el chico que es rechazado por su pueblo por hablar demasiado es parte de la historia de mi pubertad. Madre me recordaba frecuentemente que hablara un poco menos porque esperaba que pudiera ser un chico tranquilo, generoso y callado. Sin embargo, yo había demostrado tener una enorme competencia lingüística y una gran disposición para hablar, lo que resultaba ser tremendamente peligroso. Pero mi capacidad para recitar los cuentos le producían mucha alegría a mi madre. ¡Qué gran dilema tenía ella!
Como dice un refrán chino: Es fácil cambiar de dinastía, es difícil modificar la personalidad y aunque mis padres me habían educado con mucho cuidado, no consiguieron cambiar el hecho de que a mí me gustara hablar. Esto le había dado un sentido irónico a mi nombre Mo Yan que significa “no hables”.
jueves, 17 de agosto de 2023
Miguel de Unamuno
"Agranda la puerta, padre,
Cuentan que una mujer preocupada porque su nieto comía mucho azúcar fue a ver a Gandhi con el niño y le dijo: —Por favor, maestro, dígale a mi nieto que no coma azúcar. Gandhi le contestó: —Por favor, vuelvan la semana que viene. A la semana siguiente, la mujer y su nieto volvieron. —¿Se acuerda de nosotros? Estuvimos aquí la semana pasada para que le dijera a mi nieto que no comiera azúcar. —Sí, claro —respondió Gandhi, y le dijo al niño—: No comas azúcar. La mujer, sorprendida, le preguntó: —Y ¿por qué no le dijo eso la semana pasada? Gandhi respondió: —La semana pasada, yo comía azúcar.
miércoles, 16 de agosto de 2023
GIORGIO NARDONE
Otro episodio divertido, a la vez que casual, me sucedió precisamente en aquella época. Un día de julio de aquel mismo año se hallaba en mi despacho una señora afectada de trastornos de pánico y agorafobia. Desde hacía algunos años no se atrevía a salir de su casa si no era en compañía de alguien, y tampoco podía quedarse sola en casa sin ser presa del pánico. Como hacía mucho calor, me levanté y fui a abrir la ventana; al apartar la cortina, la barra de la que colgaba se salió del soporte y cayó sobre mi cabeza, golpeándome fuertemente con el extremo puntiagudo. De momento yo quise quitar dramatismo al incidente haciendo algunas bromas sobre el ridículo suceso, y me senté para proseguir la conversación con la señora que, según observé, se había puesto pálida; en ese instante percibí claramente cómo la sangre manaba de mi cabeza. Me levanté, con la intención de seguir tranquilizándola con alguna broma, me dirigí al baño y al mirarme al espejo me di cuenta de la importancia de la herida. En consecuencia, regresé al despacho y le dije que alguien debía llevarme a un servicio de urgencias para que me atendieran debidamente. La paciente se ofreció enseguida y, olvidándose de que hacía años que no conducía a causa de su fobia, condujo mi coche hasta el hospital, donde, olvidándose una vez más de su miedo, asistió impertérrita a toda la actuación de los médicos, incluida la desinfección y sutura de la herida, y desempeñando respecto a mí un papel protector y tranquilizador. Regresamos luego al despacho, y allí el marido, que había llegado mientras tanto para recoger a su mujer, contempló atónito cómo regresaba tranquilamente conduciendo el coche. Más desconcertado se quedó aún al enterarse del comportamiento anterior de su mujer, que, a tenor de los «históricos» problemas de miedo, resultaba no sólo sorprendente sino casi milagroso. Pero las sorpresas del marido no acabaron allí. De hecho, en los días siguientes al episodio narrado la señora empezó a salir sola, conduciendo tranquilamente el coche, y a reanudar gradualmente muchas actividades, que hasta entonces había abandonado a causa del miedo. Sólo fueron necesarias unas cuantas sesiones de gradual y progresiva guía a la exploración y exposición a situaciones consideradas antes espantosas para conducir a la señora a una total superación de la sintomatología fóbica.
Robert Green
Acepta a la gente como un hecho objetivo. Aunque las interacciones con los demás son la principal fuente de confusión emocional, no tiene por qué ser así. El problema es que los juzgamos a toda hora, deseamos que sean lo que no son. Queremos que cambien. Deseamos que piensen y actúen de cierta manera, muy a menudo como nosotros. Y como esto no es posible, al ser cada persona distinta, nos sentimos desilusionados y molestos. Ve a los demás como fenómenos físicos, tan neutrales como los cometas o las plantas. Simplemente existen. Se presentan en todas las variedades, y eso vuelve la vida rica e interesante. Trabaja con lo que ellos te dan en lugar de resistirte e intentar que cambien. Haz del acto de comprenderlos un juego divertido, como resolver adivinanzas. Todo esto forma parte de la comedia humana. Sí, las personas son irracionales, pero tú también. Vuelve tu aceptación de nuestra naturaleza tan radical como puedas. Esto te tranquilizará y te ayudará a observar a la gente de forma más desapasionada, a entenderla en un nivel más profundo. Dejarás de proyectar tus emociones en los demás. Todo esto te dará más equilibrio y serenidad, más espacio mental para pensar.
martes, 15 de agosto de 2023
Umberto Eco
"Quien no lee, a los 70 años habrá vivido una sola vida: la propia. Quien lee habrá vivido 5.000 años: estaba cuando Caín mató a Abel, cuando Renzo se casó con Lucía, cuando Leopardi admiraba el infinito... Porque la lectura es la inmortalidad hacia atrás".
El desconsuelo, cuando llega, no tiene nada que ver con lo que esperamos. No fue eso lo que sentí cuando mis padres murieron; mi padre murió pocos días antes de cumplir ochenta y cinco, y mi madre un mes antes de los noventa y uno; en ambos casos, después de años de progresivo deterioro.
lunes, 14 de agosto de 2023
Si una cosa indica las anteriores demostraciones, es que el mundo interno de las personas está conectado con el mundo externo, conformando un todo interdependiente, un universo en vibración que los antiguos maestros védicos enseñaban como Nada Brahma. El campo vibratorio es inherente a todas las investigaciones espirituales verdaderas, así como las investigaciones científicas. Es el mismo campo de energía observado por santos, budas, yoguis, místicos, chamanes, sacerdotes y videntes en su interior. Esta antigua sabiduría ha sido olvidada por nuestra sociedad moderna por haber incursionado con el pensamiento en el mundo exterior de la forma en vez de profundizar en el mundo interior mediante la meditación. “El camino intermedio” de Buda, el “Justo medio” de Aristóteles y el “Tao” de las filosofías orientales, todos ellos invitan a buscar el correcto equilibrio entre nuestro mundo externo e interno. En vez de ello, como se ha visto en el prólogo, la postmodernidad ha fragmentado el ego de las personas, disociándolas de la colectividad y provocando enfermedades sociales jamás vistas en la historia de la humanidad. ¿Hacia dónde se encamina nuestra civilización? ¿Han quedado obsoletas ciertas creencias?
Dalton Trumbo
domingo, 13 de agosto de 2023
Rodolfo Walsh
El sistema que describía Walsh era el neoliberalismo de la Escuela de Chicago, el modelo económico que se iba a hacer con el mundo. Conforme sus raíces se adentraran en la sociedad argentina durante las décadas siguientes, acabaría por empujar a más de la mitad de la población bajo el umbral de la pobreza. Walsh no creía que se tratara de un resultado accidental, sino de la cuidadosa ejecución de un plan, una “miseria planificada”. Firmó la carta el 24 de marzo de 1977, exactamente un año después del golpe. A la mañana siguiente, Walsh y Lilia Ferreyra viajaron a Buenos Aires. Se repartieron las diez copias de la carta y las dejaron en buzones de diversos puntos de la ciudad. Unas pocas horas después Walsh asistió a una reunión que había organizado con la familia de un colega desaparecido. Era una trampa: alguien había hablado bajo tortura y diez hombres armados con órdenes de capturarle esperaban fuera de la casa para tenderle una emboscada. “Traedme a ese bastardo vivo: es mío”, se dice que ordenó a los soldados el almirante Massera, uno de los tres líderes de la Junta. Walsh, cuyo lema era “no es un crimen hablar; el crimen es ser arrestados”, desenfundó su pistola al instante y empezó a disparar. Hirió a uno de los soldados, que respondieron a su fuego. Para cuando llegó a la Escuela Mecánica de la Armada estaba muerto. Quemaron su cadáver y lo arrojaron a un río.
La doctrina del Shock.
sábado, 12 de agosto de 2023
Max Hölz
En la década de los ochenta, la burocracia postestalinista de Alemania oriental decidió realizar un rescate descafeinado de Max Hölz y en la ciudad de Hettstedt, territorio de sus correrías, colocó una estatua del personaje en una de las plazas. En marzo del 90 triunfaron los conservadores de la CDU, tras las primeras elecciones después de la caída del Muro de Berlín, y una de sus primeras acciones fue la retirada de la estatua para depositarla en el sótano del museo. Una pequeña nota apareció en la prensa nacional. Un grupo, aún hoy anónimo, viajó hasta Hettstedt y en una operación relámpago nocturna «liberó» la estatua. Las leyendas dicen que fue encontrada más tarde en una casa ocupada de Halle, pero el hecho es que la estatua fantasmal hasta hoy está desaparecida. Miriam Lang me cuenta que en ese mismo año, 1990, en la Mainzerstrasse, en Berlín, en una zona de casas ocupadas por el movimiento, se creó una librería de viejos, la Max Hölz, y que durante una intervención policíaca que desalojó a los ocupantes, tras un saldo de tres días de combates callejeros y que produjo trescientos detenidos, terminaron tomando la librería. Los policías entraron en la Max Hölz y comenzaron a tirar al suelo las estanterías, patearon novelas de aventuras y ensayos sobre la anarquía, destruyeron folletos de poesía y manuales de contraconcepción y biografías, pisotearon ensayos y revistas y finalmente organizaron concurso de tiro y comenzaron a disparar sobre los libros.
Max hubiera sonreído ante tal hazaña.
Es más, desde las páginas de un folleto donde se cuentan sus hazañas, perforado ahora por las balas, Max Hölz nos sonríe.
Taibo II
Anteo
viernes, 11 de agosto de 2023
James Clear
Si quieres predecir dónde terminarás tu vida, todo lo que tienes que hacer es seguir la curva de las pequeñas ganancias y pérdidas y proyectar cómo tus decisiones diarias se comportan a lo largo de diez o veinte años. ¿Gastas menos de lo que ganas cada mes? ¿Vas al gimnasio varias veces a la semana? ¿Lees libros y aprendes algo nuevo cada día? Las pequeñas batallas que ganamos cada día son las que definen nuestro futuro. El tiempo magnifica el margen entre éxito y fracaso y va a multiplicar aquello que repites con frecuencia. Los buenos hábitos terminan siendo tus aliados. Los malos hábitos acaban por convertirse en enemigos. Los hábitos son una espada de doble filo. 14 Los malos hábitos pueden dañarte tan fácilmente como los buenos hábitos pueden complementarte. Por eso es crucial entender los detalles. Es importante que aprendas cómo funcionan los hábitos para que puedas diseñarlos de acuerdo con tus preferencias y seas capaz de evitar eficientemente el borde peligroso de la espada.
jueves, 10 de agosto de 2023
«Sólo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.»
Proverbio indio
Este proverbio indio encierra una profunda verdad filosófica sobre la naturaleza de la propiedad, la identidad y el valor real de las cosas. A través de la potente metáfora de un naufragio, nos invita a reevaluar qué es lo que realmente nos pertenece.
1. La metáfora del naufragio: El gran igualador
Un naufragio representa una crisis absoluta, un momento límite donde las estructuras sociales, los títulos y las posesiones materiales desaparecen en un instante. En esa situación, no importa el tamaño de tu fortuna, tus propiedades o tu estatus; el mar se lo lleva todo.
Lo que sobrevive al naufragio es, literalmente, lo único que te queda. Por lo tanto, el proverbio utiliza esta situación extrema para separar lo efímero de lo eterno.
2. Desapego y bienes materiales vs. inmateriales
El proverbio establece una línea divisoria muy clara entre dos tipos de "posesiones":
Lo que puedes perder: El dinero, las joyas, las casas, la ropa y el reconocimiento externo. Son cosas prestadas por el tiempo y las circunstancias. Si tu valor depende de ellas, eres vulnerable.
Lo que no puedes perder: Tu conocimiento, tus valores, tu resiliencia, tu paz mental, tu capacidad de amar, tu carácter y tus experiencias. Es el "equipaje del alma". Nadie te lo puede arrebatar, ni siquiera una catástrofe.
Enfoque clave: La verdadera riqueza no se mide por lo que tienes en tus manos, sino por lo que queda dentro de ti cuando tus manos se quedan vacías.
3. La paradoja de la posesión
Existe una fuerte crítica al materialismo en estas palabras. A menudo creemos que "poseemos" objetos, pero el proverbio sugiere una ironía: si algo se puede perder, nunca fue realmente tuyo; solo lo estabas custodiando temporalmente. La única propiedad real y legítima es la que está integrada en tu ser.
4. Conexión con otras filosofías
Aunque es un proverbio indio (muy alineado con el concepto del Vairagya o desapego en el hinduismo y el budismo), resuena universalmente:
El Estoicismo occidental: Coincide plenamente con la idea de Epicteto o Séneca sobre enfocarse únicamente en lo que está bajo nuestro control interno. De hecho, existe una famosa anécdota del filósofo bante Estilpón, quien tras perderlo todo en la destrucción de su ciudad, dijo: "No he perdido nada, todas mis posesiones están conmigo".
Resumen
Este proverbio es una invitación a invertir en nosotros mismos. Nos recuerda que acumular cosas externas nos da una falsa sensación de seguridad, mientras que cultivar el espíritu, la mente y el carácter es lo único que nos garantiza una riqueza indestructible, a prueba de cualquier tormenta o naufragio de la vida.
Gary Cox
Por más que avance la tecnología y por más aplicaciones inteligentes que tengamos en nuestros malditos iPhones, iPads y iPods, nunca seremos capaces de superar nuestra vulnerabilidad, nuestra angustia, nuestra mortalidad ni nuestra confusión sobre quiénes somos y qué queremos. Seguiremos teniendo que encarar cada día las difíciles decisiones existenciales sobre qué hacer, quién ser, por qué luchar y a qué darle valor. Ni la ciencia ni la tecnología pueden cambiar la verdad existencial según la cual el ser humano nunca será capaz de encontrar una satisfacción plena y permanente y siempre sentirá una carencia. Por más productos que nos ofrezca el mundo moderno, siempre acabarán apareciendo el aburrimiento y la insatisfacción. El universo existencialista es mucho más terrenal y no es tan científico como el mundo de la astronomía y la cosmología. Es el día a día del individuo que, al toparse con obstáculos, desafíos y otras personas, debe decidir una y otra vez si se enfrentará o no a esas dificultades y cómo lo hará. En los escritos clásicos de los filósofos existencialistas, este universo, esta sucesión de situaciones que piden respuesta, está casi siempre representado por una serie de espacios urbanos lúgubres ocupados por adultos angustiados que se obsesionan con sus relaciones personales; un apartamento parisino o un club nocturno de lo más sórdido, ahogado en una densa nube de humo de tabaco y donde cada triste cliente es un fracasado drogadicto o borracho.
miércoles, 9 de agosto de 2023
Carlos Castaneda
«Todos los caminos son válidos. Pero debes tener siempre presente que un camino es solamente un camino, y, si crees que no debes seguirlo, no has de permanecer en él bajo ningún pretexto. Tu decisión de mantenerte en él o de abandonarlo debe estar libre de miedo y de ambición. Y para tener esa claridad mental has de llevar una vida disciplinada. Sólo entonces sabrás que cualquier camino es solamente un camino, y no te equivocarás al dejarlo si eso es lo que te dice tu corazón. Observa cada camino detallada y deliberadamente. Hazlo tantas veces como creas necesario. Entonces te debes formular una pregunta. Es una pregunta que solamente se plantea la gente mayor. Mi maestro me la enseñó cuando yo era muy joven y mi sangre demasiado vigorosa para que la pudiera entender. Ahora la entiendo. La pregunta es: “¿Ese camino tiene corazón?”. Todos los caminos son iguales, aunque algunos sortean los arbustos mientras que otros van directos a los arbustos y matorrales. En mi vida he atravesado largos caminos, aunque ahora no estoy en ningún sitio. Sin embargo, la pregunta de mi maestro adquiere significado. ¿Ese camino tiene corazón? Si lo tiene, el camino es bueno; si no, es inútil.»
Jack London
Durante toda mi vida he tenido conciencia de otros tiempos y de otros lugares. He sido consciente de la existencia de otras personas en mi interior. Y créanme, lectores, lo mismo les ha sucedido a ustedes. Regresen mentalmente a su niñez, y recordarán esta conciencia de la que hablo como una experiencia propia de la infancia. En aquel momento no habían cobrado una forma fija, no habían cristalizado; eran aún plásticos, un alma fluctuante, una conciencia y una identidad en proceso de formación, de formación —¡ay!— y de olvido.
martes, 8 de agosto de 2023
Ramón Gener
Pensar en Chopin es pensar en su piano. Pensar en Chopin es pensar en Polonia, tierra de pianistas. Pensar en Chopin es pensar en como vivió intensamente sus treinta y nueve años de vida gracias a las inigualables ganas de vivir de su corazón. Amores y desamores, ilusiones y desilusiones, sueños y pesadillas convertidos en baladas, preludios, nocturnos, polcas, vals, mazurcas, fantasías o impromptus. Chopin, el poeta del piano, el exiliado que nunca volvió a su tierra natal y que murió en París en 1849. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Père Lachaise. Allí reposa rodeado de numerosas personalidades del arte en uno de los cementerios más fascinantes de Europa. Pero, antes de enterrarlo, a petición de su hermana, le extirparon el corazón. Era una manera típicamente romántica de repartir simbólicamente los restos del genio y de elevar el corazón a la categoría de reliquia. Ese corazón que le permitió vivir cada uno de sus días como si fuera el último, reposa encerrado en una urna en el lateral izquierdo de la iglesia de la Santa Cruz de Varsovia. Una inmensa placa en la pared, coronada con un busto del compositor, recuerda, en polaco e inglés, la presencia del músculo coronario de Chopin que ha permanecido en perfecto estado gracias al efecto conservante del coñac francés.
John N Gray
Los seres humanos tienen más probabilidades de encontrar maneras de vivir bien si no se pasan la vida intentando ser felices. Esto no significa que hayamos de perseguir la felicidad de forma indirecta, una idea también heredada de Aristóteles. En su lugar, lo mejor que podemos hacer es no buscar la felicidad en absoluto. Buscar la felicidad es como haber vivido toda la vida de uno antes de que se termine. Uno sabe de antemano todo lo que es importante: lo que uno quiere, quién es... ¿Por qué encasquetarse a uno mismo la carga de ser un personaje en una historia tan sosa? Mejor inventarse la propia vida mientras se camina y no apegarse demasiado a las historias que uno se cuenta a sí mismo por el camino. Aprender a conocerse a uno mismo significa contar la historia de la propia vida de una manera más imaginativa que en el pasado. Al tiempo en que uno llega a ver su vida a la luz de esta nueva historia, uno cambia. La vida de uno la conformará entonces una ficción, podría decirse. A lo que Freud se refería al hablar del trabajo de la construcción del ego es al hecho de enmarcar estas ficciones. El yo en sí mismo es una ficción, una ficción que nunca se fija ni se termina. En palabras de Freud: «En el ámbito de la ficción encontramos la pluralidad de vidas que necesitamos».
lunes, 7 de agosto de 2023
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