viernes, 15 de mayo de 2026

 Si les preguntan: 

¿Que es la divinidad? 

Respondan:  

Un circulo cuyo centro está en todas partes

 y la  circunferencia en ninguna.

Esta definición, atribuida históricamente a figuras como Hermes Trimegisto, Nicolás de Cusa o citada por Jorge Luis Borges, es una de las metáforas más potentes de la historia del pensamiento. Rompe con la lógica espacial y geométrica para intentar explicar lo inefable.

En la geometría euclidiana, un círculo tiene un centro único y una periferia definida que lo limita. Al afirmar que el "centro está en todas partes", se elimina la jerarquía espacial:

  • No hay un lugar privilegiado: Si el centro está en cada punto del universo, lo sagrado no está "arriba" o "lejos", sino que reside en la totalidad y en cada fragmento de la realidad.

  • La inmanencia: Dios o la divinidad no es un ente externo, sino la esencia misma de cada átomo y cada conciencia.

Al decir que la "circunferencia no está en ninguna parte", se niega la posibilidad de un límite o frontera para lo divino:

  • Lo ilimitado: Si no hay circunferencia, no hay un "afuera". Todo lo que existe está contenido dentro de esa divinidad, pero no de forma restrictiva.

  • La trascendencia: Sugiere que la divinidad es infinita y, por lo tanto, inaprensible para la razón humana, que siempre busca "dibujar líneas" para comprender las cosas.

La Coincidencia de los Opuestos (Coincidentia Oppositorum)

Esta frase es un ejemplo perfecto de cómo el pensamiento místico utiliza la paradoja para señalar una verdad que el lenguaje lineal no puede expresar:

  • Combina lo singular (el centro) con lo plural (todas partes).

  • Combina lo definido (el círculo) con lo indefinido (la ausencia de circunferencia).

  • Sugiere que, en el plano divino, las contradicciones que percibimos en el mundo material se disuelven en una unidad superior.


La definición propone que la divinidad es un punto de unidad absoluta que se manifiesta en la infinitud absoluta. Es una invitación a ver lo absoluto tanto en el detalle más pequeño (el centro) como en la inmensidad del cosmos (el círculo sin fin).

Es, en última instancia, una advertencia contra el intento de "enjaular" lo divino en una forma, una imagen o un concepto cerrado.

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