La idea: “diplomacia entre especies” de Baptiste Morizot
Suena bonito… pero es profundamente incómodo.
Porque lo que está diciendo en el fondo es:
“No eres el dueño del mundo. Eres solo otro habitante… bastante torpe, por cierto.”
¿Qué significa realmente “diplomacia”?
No es abrazar árboles ni hablarle bonito a los lobos.
Es esto:
👉 Aceptar que hay otros intereses en juego que no son humanos.
Ejemplo brutal:
- Tú quieres seguridad
- El lobo quiere comer
- El bosque quiere regenerarse
Y ninguno está “equivocado”.
El golpe al ego humano
La modernidad nos vendió esta idea:
“La naturaleza está para servirnos.”
Morizot la destruye.
Porque si eso fuera cierto:
- No habría crisis climática
- No habría extinción masiva
- No sentirías ese vacío raro cuando ves un bosque destruido
Entonces… ¿qué propone?
Algo mucho más difícil que “cuidar el planeta”:
Negociar con la vida
Sí, negociar.
Como si los animales y ecosistemas fueran actores políticos.
Ejemplo concreto
Imagina esto:
Hay lobos atacando ganado.
La solución típica humana:
- Matar lobos
La solución “Morizot”:
- Entender rutas de movimiento
- Cambiar horarios de pastoreo
- Usar perros guardianes
- Diseñar estrategias para coexistir
No eliminar al otro… ajustarte tú también
La humanidad dice:
“Salvemos el planeta”
El planeta responde:
“Relájate… yo voy a seguir. El problema eres tú.”
Lo más profundo de Morizot
No es ecología.
Es identidad.
Está preguntando:
👉 ¿Qué eres tú en este mundo?
- ¿Un consumidor?
- ¿Un conquistador?
- ¿O un participante más en una red viva?
La próxima vez que veas un árbol…
no pienses “qué bonito”.
Piensa:
“Este ser ha vivido más que yo… sin necesitarme para nada.”
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