Porque, al igual que la imprenta, la televisión es nada menos que una filosofía de la retórica. Para hablar con seriedad de la televisión uno debe hablar, por lo tanto, de epistemología. Cualquier otro comentario es en sí mismo trivial.
Neil Postman
Lo
que Neil Postman está haciendo aquí es lanzar una bomba elegante: no
está hablando de televisión como aparato, sino como forma de pensar.
1. “La televisión es una filosofía de la retórica”
Postman usa “retórica” no como “discurso bonito”, sino como la forma en que se construye y se presenta la verdad.
Cada medio —la imprenta, la televisión, internet— no solo transmite ideas:
las moldea, las recorta, les pone ritmo, les da forma.
La imprenta favorece lo largo, lógico, secuencial
La televisión favorece lo rápido, visual, emocional, fragmentado
Es decir:
no solo cambia lo que dices, sino qué tipo de cosas puedes decir.
La televisión, por su propia naturaleza, convierte todo en espectáculo.
Incluso lo serio entra maquillado, con música de fondo y sonrisa de presentador.
2. “Hay que hablar de epistemología”
Aquí Postman se pone filosófico en serio.
La epistemología es la rama que pregunta:
¿Qué es el conocimiento?
¿Cómo sabemos que algo es verdad?
Postman dice: si quieres entender la televisión, no basta criticar programas o contenidos.
Tienes que preguntarte:
¿Qué tipo de “verdad” permite la televisión?
Y su respuesta implícita es incómoda:
La televisión no está hecha para argumentar
Está hecha para impactar
No demuestra: muestra
No desarrolla ideas: las simplifica o dramatiza
Entonces, lo que cuenta como “verdad” en televisión no es lo más razonado…
sino lo más atractivo, breve y digerible
3. “Todo lo demás es trivial”
Aquí se pone tajante, casi arrogante —y con razón.
Decir:
“ese programa es malo”
“la tele embrutece”
“los contenidos son basura”
…para Postman es quedarse en la superficie.
Es como criticar el oleaje sin notar que estás en medio del océano.
Lo importante no es el contenido…
sino la lógica invisible del medio.
En una frase, con filo:
Postman está diciendo que la televisión no solo entretiene —
redefine lo que una sociedad considera verdad, conocimiento y seriedad… sin pedir permiso.
Y si lo llevamos a hoy (guiño inevitable):
Lo que él dijo de la televisión…
se vuelve casi profético con redes sociales.
La verdad ya no compite con la mentira.
Compite con el aburrimiento.
Y el aburrimiento, como sabrás, siempre pierde.
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