En este famoso discurso, titulado «What to the Slave is the Fourth of July?», Douglass denuncia la hipocresía de un país que esclaviza al hombre y, a la vez, celebra el ideal de la libertad.
Los estadounidenses del siglo XIX , también los del sur, creían que su tierra era un modelo de libertad. ¿Cómo era aquello posible —se preguntaba Douglass— si la base de aquella patria era el trabajo de los africanos esclavizados y de una población indígena cuyo derecho a la tierra e incluso a la vida se despreció por completo?
Aquella retórica de la libertad había resultado eficaz porque en aquel momento se creía que la población indígena y también la esclavizada llegada de África no era digna receptora de los valores de la libertad. He aquí un típico ejemplo de ideología fascista que defiende la existencia de una jerarquía en el valor humano según la raza a la que se pertenezca.
La retórica de la libertad funcionó a la perfección durante los años de la Confederación porque vinculaba claramente las libertades de los blancos del sur con la práctica de la esclavitud. Cuando otros hacen tu trabajo por ti, eres libre de hacer lo que quieras, por lo menos en un plano superficial.
Aquella libertad que le permitía disfrutar de una vida tranquila al terrateniente sureño iba íntimamente ligada a la doctrina de la superioridad de la raza blanca. En estas circunstancias, la noción misma de libertad que se tenía en el sur se basaba, perversamente, en la práctica de la esclavitud.
Un ejemplo de esta inversión de conceptos es la retórica de los states’ rights o «derechos de los estados», una expresión empleada para defender la libertad de los estados del sur frente a las intervenciones federales Pero, casualmente, las intervenciones federales que más molestaban eran las que tenían que ver con la abolición de la esclavitud y de las leyes de Jim Crow, que limitaban el derecho al voto de los ciudadanos negros.
La libertad que muchos reclamaban en el sur amparándose en los derechos de los estados era la misma libertad que limitaba los derechos de sus compatriotas negros.
Jason Stanley
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