viernes, 27 de julio de 2012

Guor Marial


Las sombras de una noche hace muchos años permitieron que el entonces pequeño de 8 años de edad Guor Marial, escapara a través del desierto y se alejara de los mercenarios que lo habían secuestrado de su casa junto con sus hermanos para ponerlo a trabajar a su servicio, en medio de la cruenta guerra civil que azotó a Sudán durante 39 años.

Apenas el año pasado, luego de más de dos millones de personas muertas por la guerra y el hambre en este país africano, se decidió la creación de Sudán del Sur, la región donde nació Marial, quien oficialmente ha sido aceptado por el Comité Olímpico Internacional como competidor, aunque lo hará sin ninguna nacionalidad, pues no nació en lo que ahora es Sudán, radica en Estados Unidos legalmente, luego de haber sido aceptado como refugiado y Sudán del Sur no es reconocido aún no tiene una representación ante el Comité Olímpico Internacional.

La tragedia en la vida de Marial, se explica al conocerse que 28 miembros de su familia fueron asesinados por el gobierno de Sudán, incluyendo a 8 de sus hermanos y hermanas, que oficialmente le extendió una invitación para que representara a este país en la Maratón durante 2012, misma que fue declinada por el atleta, que aunque vive en Estados Unidos, no tiene aún la naturalización. Sin embargo con el apoyo de algunos congresistas de los Estados Unidos que enviaron un comunicado oficial al COI, solicitándole que se le permitiera participar, finalmente recibió la respuesta que le confirma que podrá estar en Londres 2012 como atleta independiente.

Apenas hace unos días, Sudán del Sur celebró su primer año de Independencia, el 9 de julio, y aunque Marial sabe que no se le permitirá portar la bandera de su naciente país, pues lo hará con la del Comité Olímpico Internacional, considera que parte de su misión en la vida se ha cumplido pues el mundo sabrá de la existencia de su país.

Algo que mueve a la reflexión es el hecho de que hundido Sudán del Sur en la pobreza extrema, su padre tendrá que ir a más de 70 kilómetros de distancia al pueblo más cercano donde hay una televisión disponible para poderlo ver competir.

Marial fue secuestrado por mercenarios cuando tenía 8 años y logró escapar del campo de concentración donde fue recluido para trabajar a servicio de sus captores, y logro escapar con otro niño, sobreviviendo de comer hierbas y animales silvestres, durmiendo en cuevas en las montañas y alejándose simplemente siguiendo el sol al amanecer cada mañana durante meses.

A los 15 años pudo encontrar la forma de salir de Sudán con destino a Egipto como refugiado, y luego llegó a Estados Unidos hace algunos años en esa misma condición, y desde entonces se ha preparado para cumplir el sueño de participar en unos Juegos Olímpicos.

Su marca de 2 horas, 14 minutos en el Maratón de las Ciudades Gemelas de Minneapolis y Saint Paul en los Estados Unidos, le hubiera valido su calificación directa a los Juegos Olímpicos, pero tuvo que esperar nueve meses antes de que el sábado el Comité Olímpico Internacional finalmente aprobara su participación.

Este hombre desfilará el próximo viernes junto con otros tres deportistas de las desaparecidas Antillas Holandesas, quienes se han negado a competir bajo la bandera de Holanda, toda vez que su país dejó de existir oficialmente en el 2010.

Durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, los atletas de Yugoslavia compitieron bajo la bandera olímpica y la misma fue izada cuando fue necesario por sus éxitos en pódium de vencedores y se han dado otros casos como los de Timor Oriental en Sydney 2000, y Kuwait quienes también actuarán como Independientes, toda vez que por interferencia del gobierno el Comité Olímpico Kuwaití ha sido suspendido.

Hoy por hoy, Marial ha pasado de ser estudiante de secundaria en New Hampshire a un atleta estelar de la Universidad de Iowa… El camino pudo haber sido peor, según ha asegurado, pero al desfilar, si logra llegar a tiempo el viernes a Londres, habrá cumplido con la mayor las metas en su vida: Decirle al mundo que Sudán del Sur vive gracias al sacrificio de los más de dos millones de víctimas de la violencia interracial, que culminaron el año pasado el nacimiento de una nueva nación, su nación, que lamentablemente no podrá ver aún su bandera en el desfile inaugural de los Juegos Olímpicos el próximo viernes…


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