viernes, 14 de noviembre de 2014

Mario Benedetti

    Amor, de tarde

      Es una lástima que no estés conmigo
      Cuando miro el reloj y son las cuatro
      Y acabo la planilla y pienso diez minutos
      Y estiro las piernas como todas las tardes
      Y hago así con los hombros para aflojar la espalda
      Y me doblo los dedos y les saco mentiras.

      Es una lástima que no estés conmigo
      Cuando miro el reloj y son las cinco
      Y soy una manija que calcula intereses
      O dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
      O un oído que escucha cómo ladra el teléfono
      O un tipo que hace números y les saca verdades.

      Es una lástima que no estés conmigo
      Cuando miro el reloj y son las seis.
      Podrías acercarte por sorpresa
      Y decirme "¿Qué tal?", y quedaríamos
      Yo con la mancha roja de tus labios
      Tú con el tizne azul de mi carbónico.

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