viernes, 4 de noviembre de 2011

Oscar Wilde



No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando. Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres. A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Archivo del blog

Buscar este blog